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  • 1. LOS HIJOS DE SÁNCHEZ (1961) Óscar LewisLos textos son reproducción de grabacionesdirectas y versiones taquigráficas NOTA PRELIMINAR El presente libro de Óscar Lewis fue editado ensu primera versión española por el Fondo deCultura Económica en octubre de 1964; lasegunda edición apareció en diciembre del mismoaño. El día 9 de febrero de 1965, el licenciado LuisCataño Morlet, en una conferencia leída en la sedede la Sociedad Mexicana de Geografía yEstadística, condenó la obra como obscena ydenigrante para nuestro país. Una parte de losasistentes a la conferencia apoyaron las críticasformuladas por el licenciado Cataño Morlet, y,basándose en los párrafos del libro leídos por éste,resolvieron por votación que la SociedadMexicana de Geografía y Estadística debíaconsignar ante las autoridades respectivas alautor, a la obra y a la editorial. La denuncia fue formalmente presentada dosdías después ante la Procuraduría General de la
  • 2. República, que de inmediato inició unaaveriguación previa, tomando constancia de lasdeclaraciones tanto de los denunciantes como deldoctor Arnaldo Orfila Reynal, Director del Fondode Cultura Económica, y auscultando, a través delos comentarios con que la prensa se ocupóactivamente del asunto, la expresión del sentirpúblico. Con fecha 6 de abril de 1965, la Procuraduríadio a conocer su resolución manifestando que elMinisterio Público se abstenía de ejercitar acciónpenal alguna por no haber delito que perseguir.«Proceder de otra manera —asienta el texto de laresolución— sería mucho más inquietante y lesivoa la libertad y al derecho que los actos y laspalabras sobre las que pretendiera descansar yjustificarse.» Y, más adelante: «La opiniónpública no ha generalizado un juicio condenatoriosobre el libro de Lewis y sería muy difícil, en talescondiciones, hablar de que se ha ultrajado a lamoral, si hombres llenos de cualidadesintelectuales y de valía social se han pronunciadoen defensa del libro y contra la pretensión de queal autor y a los editores se les sancionepenalmente.» Al ofrecer ahora a los lectores de nuestralengua una nueva edición de este libro que tantoha apasionado y dividido a la opinión pública de
  • 3. México, y que la crítica extranjera no ha vaciladoen calificar como obra «de gran literatura»,hemos considerado de interés general la inclusióndel texto completo de la resolución dictada por laProcuraduría, agregándolo como apéndice al finaldel volumen. E. J. M. DEDICO ESTE LIBRO, CON PROFUNDO AFECTO Y GRATITUD, A LA FAMILIA SÁNCHEZ, CUYA IDENTIDAD DEBE PERMANECER ANÓNIMA AGRADECIMIENTOS En el proceso de escribir este libro he pedido adiversos amigos y colegas que leyeran ycomentasen el manuscrito. Guardo especialagradecimiento a los profesores Conrad Arensbergy Frank Tannenbaum, de la Universidad deColumbia, William F. Whyte, de la Universidad deCornell, y Sherman Paul, de la Universidad deIllinois, por haber leído la versión final. Tambiéndebo agradecer a Margaret Shedd, a Kay
  • 4. Barrington, al Dr. Zelig Skolnik, a los profesoresZella Luria, Charles Shattuck y George Gerbner porsu lectura de una primera redacción de la historiade Consuelo. Al profesor Richards Eells por leerparte de la historia de Roberto. Por su lecturacrítica de la Introducción estoy en deuda con losprofesores Irving Goldman, Joseph B. Casagrande,Louis Schneider, Joseph D. Phillips y con mi hijoGene L. Lewis. Agradezco al Dr. Mark Letson y a la Sra.Carolina Luján, de la ciudad de México, sus análisisde las pruebas de Rorschach y de apercepcióntemática y por sus muchas indicaciones útiles sobrela estructura del carácter de los miembros de lafamilia Sánchez. Las pruebas mismas, los análisisde ellas y mi propia valoración serán publicadosposteriormente. Agradezco a la señorita AngélicaCastro de la Fuente su ayuda en algunas de lasentrevistas con un miembro de la familia Sánchez.Asimismo quiero hacer llegar mi agradecimiento ala señorita Lourdes Marín por haberme prestado sucooperación en la preparación de esta edición enespañol. A mi esposa, Ruth M. Lewis, compañera ycolaboradora en mis estudios de temas mexicanos,le agradezco su invaluable ayuda para organizar yretocar mis materiales de investigación. Agradezco a la Fundación Guggenheim la beca
  • 5. que me concedió en 1956, a la FundaciónWenner-Gren para Investigación Antropológica yal Consejo de Investigación de Ciencias Sociales sussubsidios otorgados en 1958, y a la FundaciónNacional de Ciencias por la ayuda económica deque disfruté en 1959. Finalmente, en lo que toca ala Universidad de Illinois, quiero agradecer laayuda financiera que me prestaron la Junta deInvestigaciones de la Universidad y el Centro deEstudios Superiores, por el nombramiento con queéste me favoreció para investigar en México, y alDepartamento de Antropología por su licencia paraausentarme de él para realizar esta investigación. INTRODUCCIÓN Este libro trata de una familia pobre de laciudad de México: Jesús Sánchez, el padre, decincuenta años de edad, y sus cuatro hijos: Manuel,de treinta y dos años; Roberto, de veintinueve;Consuelo, de veintisiete; y Marta, de veinticinco.Me propongo ofrecer al lector una visión desdeadentro de la vida familiar, y de lo que significacrecer en un hogar de una sola habitación, en unode los barrios bajos ubicados en el centro de unagran ciudad latinoamericana que atraviesa por un
  • 6. proceso de rápido cambio social y económico. En el siglo XIX, cuando las ciencias socialestodavía estaban en su infancia, el trabajo deregistrar los efectos del proceso de laindustrialización y la urbanización sobre la vidapersonal y familiar quedó a cargo de novelistas,dramaturgos, periodistas y reformadores sociales.En la actualidad, un proceso similar de cambiocultural tiene lugar entre los pueblos de los paísesmenos desarrollados, pero no encontramosninguna efusión comparable de una literaturauniversal que nos ayudaría a mejorar nuestracomprensión del proceso y de la gente. Y, sinembargo, la necesidad de tal comprensión nuncaha sido más urgente, ahora que los países menosdesarrollados se han convertido en una fuerzaprincipal en el escenario mundial. En el caso de las nuevas naciones africanas quesurgen de una tradición tribal y cultural noliteraria, la escasez de una gran literatura nativasobre la clase baja no es sorprendente. En Méxicoy en otros países latinoamericanos donde haexistido una clase media de la cual surgen la mayorparte de los escritores, esta clase ha sido muyreducida. Además, la naturaleza jerárquica de lasociedad mexicana ha inhibido cualquier
  • 7. comunicación profunda a través de las líneas declase. Otro factor más en el caso de México ha sidola preocupación, tanto de escritores como deantropólogos, con su problema indígena, endetrimento de los habitantes pobres de lasciudades. Esta situación presenta una oportunidad únicapara las ciencias sociales y particularmente para laantropología de salvar la brecha y desarrollar unaliteratura propia. Los sociólogos, que han sido losprimeros en estudiar los barrios bajos urbanos,ahora concentran su atención en los suburbios,pero descuidando relativamente a los pobres. En laactualidad, aun la mayor parte de los novelistasestán tan ocupados sondeando el alma de la clasemedia que han perdido el contacto con losproblemas de la pobreza y con las realidades de unmundo que cambia. Como ha dicho recientementeC. P. Snow: «A veces temo que la gente de lospaíses ricos haya olvidado a tal punto lo que quieredecir ser pobre que ya no podemos sentir oconversar con los menos afortunados. Debemosaprender a hacerlo.» Son los antropólogos, por tradición los vocerosde los pueblos primitivos en los rincones remotosdel mundo, quienes cada vez más dedican susenergías a las grandes masas campesinas y urbanasde los países menos desarrollados. Estas masas son
  • 8. todavía desesperadamente pobres a pesar delprogreso social y económico del mundo en el siglopasado. Más de mil millones de personas en setentay cinco naciones de Asia, África, América Latina yCercano Oriente tienen un ingreso promedio porpersona de menos de doscientos dólares anuales,en comparación con los más de dos mil dólares,que privan en los Estados Unidos. El antropólogoque estudia el modo de vida en estos países hallegado a ser, en efecto, el estudiante y el vocero delo que llamo cultura de la pobreza. Para los que piensan que los pobres no tienencultura, el concepto de una cultura de la pobrezapuede parecer una contradicción. Ello parecería dara la pobreza una cierta dignidad y una ciertaposición. Mi intención no es ésa. En el usoantropológico el término cultura supone,esencialmente, un patrón de vida que pasa degeneración en generación. Al aplicar este conceptode cultura a la comprensión de la pobreza, quieroatraer la atención hacia el hecho de que la pobrezaen las naciones modernas no es sólo un estado deprivación económica, de desorganización, o deausencia de algo. Es también algo positivo en elsentido de que tiene una estructura, unadisposición razonada y mecanismos de defensa sinlos cuales los pobres difícilmente podrían seguiradelante. En resumen, es un sistema de vida,
  • 9. notablemente estable y persistente, que ha pasadode generación a generación a lo largo de líneasfamiliares. La cultura de la pobreza tiene susmodalidades propias y consecuencias distintivas deorden social y psicológico para sus miembros. Esun factor dinámico que afecta la participación en lacultura nacional más amplia y se convierte en unasubcultura por sí misma. La cultura de la pobreza, tal como se defineaquí, no incluye a los pueblos primitivos cuyoretraso es el resultado de su aislamiento y de unatecnología no desarrollada, y cuya sociedad en sumayor parte no está estratificada en clases. Talespueblos tienen una cultura relativamenteintegrada, satisfactoria y autosuficiente. Tampocola cultura de la pobreza es sinónimo de clasetrabajadora, proletariado o campesinado,conglomerados que varían mucho en cuanto asituación económica en el mundo. En los EstadosUnidos, por ejemplo, la clase trabajadora vive comouna élite en comparación con las clasestrabajadoras de los países menos desarrollados. Lacultura de la pobreza sólo tendría aplicación a lagente que está en el fondo mismo de la escalasocioeconómica, los trabajadores más pobres, loscampesinos más pobres, los cultivadores deplantaciones y esa gran masa heterogénea depequeños artesanos y comerciantes a los que por lo
  • 10. general se alude como el lumpen-proletariado. La cultura o subcultura de la pobreza nace enuna diversidad de contextos históricos. Es máscomún que se desarrolle cuando un sistema socialestratificado y económico atraviesa por un procesode desintegración o de sustitución por otro, comoen el caso de la transición del feudalismo alcapitalismo o en el transcurso de la revoluciónindustrial. A veces resulta de la conquista imperialen la cual los conquistados son mantenidos en unasituación servil que puede prolongarse a lo largo demuchas generaciones. También puede ocurrir en elproceso de destribalización, tal como el que ahoratiene lugar en África, donde, por ejemplo, losmigrantes tribales a las ciudades desarrollan«culturas de patio» notablemente similares a lasvecindades de la ciudad de México. Tendemos aconsiderar tal situación de los barrios bajos comofases de transición o temporales de un cambiocultural drástico. Pero éste no es necesariamente elcaso, porque la cultura de la pobreza con frecuenciaes una situación persistente aun en sistemassociales estables. Ciertamente, en México ha sidoun fenómeno más o menos permanente desde laconquista española de 1519, cuando comenzó elproceso de destribalización y se inició elmovimiento de los campesinos hacia las ciudades.Sólo han cambiado las dimensiones, la ubicación y
  • 11. la composición de los barrios bajos. Sospecho queen muchos otros países se han estado operandoprocesos similares. Me parece que la cultura de la pobreza tienealgunas características universales que trasciendenlas diferencias regionales, rurales-urbanas y hastanacionales. En mi anterior libro, Antropología dela pobreza (Fondo de Cultura Económica, 1961),sugerí que existían notables semejanzas en laestructura familiar, en las relacionesinterpersonales, en las orientaciones temporales,en los sistemas de valores, en los patrones de gastoy en el sentido de comunidad en las colonias de laclase media en Londres, Glasgow, París, Harlem yen la ciudad de México. Aunque éste no es el lugarde hacer un análisis comparativo extenso de lacultura de la pobreza, me gustaría elaborar algunosde estos rasgos y otros más, a fin de presentar unmodelo conceptual provisional de esta cultura,basado principalmente en mis materialesmexicanos. En México la cultura de la pobreza incluye porlo menos la tercera parte, ubicada en la parte másbaja de la escala, de la población rural y urbana.Esta población se caracteriza por una tasa demortalidad relativamente más alta, una expectativade vida menor, una proporción mayor deindividuos en los grupos de edad más jóvenes y,
  • 12. debido al trabajo infantil y femenil, por unaproporción más alta en la fuerza trabajadora.Algunos de esos índices son más altos en lascolonias pobres o en las secciones pobres de laciudad de México que en la parte rural del paísconsiderado en su conjunto. La cultura de la pobreza en México es unacultura provincial y orientada localmente. Susmiembros sólo están parcialmente integrados enlas instituciones nacionales y son gente marginalaun cuando vivan en el corazón de una gran ciudad.En la ciudad de México, por ejemplo, la mayorparte de los pobres tienen un muy bajo nivel deeducación y de alfabetismo, no pertenecen asindicatos obreros, no son miembros de un partidopolítico, no participan de la atención médica, de losservicios de maternidad ni de ancianidad queimparte la agencia nacional de bienestar conocidacomo Seguro Social, y hacen muy poco uso de losbancos, los hospitales, los grandes almacenes, losmuseos, las galerías artísticas y los aeropuertos dela ciudad. Los rasgos económicos más característicos dela cultura de la pobreza incluyen la lucha constantepor la vida, periodos de desocupación y desubocupación, bajos salarios, una diversidad deocupaciones no calificadas, trabajo infantil,ausencia de ahorros, una escasez crónica de dinero
  • 13. en efectivo, ausencia de reservas alimenticias encasa, el sistema de hacer compras frecuentes depequeñas cantidades de productos alimenticiosmuchas veces al día a medida que se necesitan, elempeñar prendas personales, el pedir prestado aprestamistas locales a tasas usurarias de interés,servicios crediticios espontáneos e informales(tandas) organizados por vecinos, y el uso de ropasy muebles de segunda mano. Algunas de las características sociales ypsicológicas incluyen el vivir incómodos yapretados, falta de vida privada, sentido gregario,una alta incidencia de alcoholismo, el recursofrecuente a la violencia al zanjar dificultades, usofrecuente de la violencia física en la formación delos niños, el golpear a la esposa, tempranainiciación en la vida sexual, uniones libres omatrimonios no legalizados, una incidenciarelativamente alta de abandono de madres e hijos,una tendencia hacia las familias centradas en lamadre y un conocimiento mucho más amplio de losparientes maternales, predominio de la familianuclear, una fuerte predisposición al autoritarismoy una gran insistencia en la solidaridad familiar,ideal que raras veces se alcanza. Otros rasgosincluyen una fuerte orientación hacia el tiempopresente con relativamente poca capacidad deposponer sus deseos y de planear para el futuro, un
  • 14. sentimiento de resignación y de fatalismo basadoen las realidades de la difícil situación de su vida,una creencia en la superioridad masculina quealcanza su cristalización en el machismo, o sea elculto de la masculinidad, un correspondientecomplejo de mártires entre las mujeres y,finalmente, una gran tolerancia hacia la patologíapsicológica de todas clases. Algunos de los rasgos arriba enunciados noestán limitados a la cultura de la pobreza enMéxico, sino que también se encuentran entre lasclases medias y superiores. Sin embargo, es lamodelación peculiar de estos rasgos lo que definela cultura de la pobreza. Por ejemplo, en la clasemedia, el machismo se expresa en términos dehazañas sexuales y en forma del complejo de DonJuan, en tanto que en la clase baja se expresa entérminos de heroísmo y de falta de temor físico. Demanera similar, entre la clase media la ingestión debebidas alcohólicas es una afabilidad social, entanto que entre la clase baja el emborracharse tienefunciones múltiples y diferentes: olvidar losproblemas propios, demostrar la capacidad debeber, acumular suficiente confianza para hacerfrente a las difíciles situaciones de la vida. Muchos rasgos de la subcultura de la pobrezapueden considerarse como tentativas de solucioneslocales a problemas que no resuelven las actuales
  • 15. agencias e instituciones, porque la gente no tienederecho a sus beneficios, no puede pagarlos osospecha de ellos. Por ejemplo, al no poder obtenercrédito en los bancos, tiene que aprovechar suspropios recursos y organiza expedientes informalesde crédito sin interés, o sea, las tandas. Incapaz depagar un doctor, a quien se recurre sólo enemergencias lamentables, y recelosa de loshospitales «adonde sólo se va para morir», confíaen hierbas y en otros remedios caseros y encuranderos y comadronas locales. Como critica alos sacerdotes, «que son humanos y por lo tantopecadores como todos nosotros», raramente acudea la confesión o la misa y, en cambio, reza a lasimágenes de santos que tiene en su propia casa yhace peregrinaciones a los santuarios populares. La actitud crítica hacia algunos de los valores yde las instituciones de las clases dominantes, elodio a la policía, la desconfianza en el gobierno y enlos que ocupan un puesto alto, así como un cinismoque se extiende hasta la Iglesia, dan a la cultura dela pobreza una cualidad contraria y un potencialque puede utilizarse en movimientos políticosdirigidos contra el orden social existente.Finalmente, la subcultura de la pobreza tienetambién una calidad residual, en el sentido de quesus miembros intentan utilizar e integrar, en unsistema de vida operable, remanentes de creencias
  • 16. y costumbres de diversos orígenes. Me gustaría distinguir claramente entre elempobrecimiento y la cultura de la pobreza. Notodos los pobres viven ni desarrollannecesariamente una cultura de la pobreza. Porejemplo, la gente de clase media que empobrece nose convierten automáticamente en miembros de lacultura de la pobreza, aunque tengan que vivir enlos barrios bajos por algún tiempo. Igualmente, losjudíos que vivían en la pobreza en la Europaoriental no desarrollaron una cultura de la pobrezaporque su tradición de cultura y su religión les dabael sentido de la identificación con los judíos delmundo entero. Les daba la impresión de pertenecera una comunidad unida por una herencia común ypor creencias religiosas comunes. He citado alrededor de cincuenta rasgos queconstituyen la configuración de lo que yo llamo lacultura de la pobreza. Aunque la pobreza es sólouno de los numerosos rasgos que, de acuerdo conmi hipótesis, aparecen, he utilizado el término paradesignar la configuración total porque lo consideromuy importante. No obstante, los demás rasgos, yespecialmente los psicológicos e ideológicos, sontambién importantes y me gustaría reflexionar unpoco sobre esto. Los que viven dentro de la cultura de lapobreza tienen un fuerte sentido de marginalidad,
  • 17. de abandono, de dependencia, de no pertenecer anada. Son como extranjeros en su propio país,convencidos de que las instituciones existentes nosirven a sus intereses y necesidades. Al lado de estesentimiento de impotencia hay un difundidosentimiento de inferioridad, de desvalorizaciónpersonal. Esto es cierto de los habitantes de losbarrios bajos de la ciudad de México que noconstituyen un grupo racial o étnico diferenciado nisufren de discriminación racial. En los EstadosUnidos, la cultura de la pobreza de los negros tienela desventaja adicional de la discriminación racial. Los que viven dentro de una cultura de lapobreza tienen muy escaso sentido de la historia.Son gente marginal, que sólo conocen susproblemas, sus propias condiciones locales, supropia vecindad, su propio modo de vida.Generalmente, no tienen ni el conocimiento ni lavisión ni la ideología para advertir las semejanzasentre sus problemas y los de sus equivalentes enotras partes del mundo. En otras palabras, notienen conciencia de clase, aunque son muysensibles a las distinciones de posición social.Cuando los pobres cobran conciencia de clase, sehacen miembros de organizaciones sindicales, ocuando adoptan una visión internacionalista delmundo ya no forman parte, por definición, de lacultura de la pobreza, aunque sigan siendo
  • 18. desesperadamente pobres. El concepto de una subcultura de la pobrezainserta en la cultura general nos permite ver cómomuchos de los problemas que consideramospeculiarmente nuestros o específicamenteproblemas de los negros (o de cualquier otro gruporacial o étnico en particular), existen también enpaíses donde no existen grupos étnicos afectados.Sugiere también que la eliminación de la pobrezafísica per se puede no bastar para eliminar lacultura de la pobreza que es todo un modo de vida.Es posible hablar de borrar la pobreza, pero borraruna cultura o una subcultura es algo muy distintoporque plantea la cuestión básica del respeto a lasdiferencias culturales. Los miembros de la clase media, y esto incluyepor supuesto a la mayoría de los investigadores deciencias sociales, tienden a concentrarse en losaspectos negativos de la cultura de la pobreza ytienden a asociar valencias negativas a rasgos talescomo la orientación centrada en el momentopresente, la orientación concreta vs. la abstracta,etcétera. No pretendo idealizar ni romantizar lacultura de la pobreza. Como ha dicho alguien: «Esmás fácil alabar la pobreza que vivirla.» Noobstante, no debemos pasar por alto algunos de losaspectos positivos que pueden surgir de estosrasgos. Vivir en el presente puede desarrollar una
  • 19. capacidad de espontaneidad, de goce de lo sensual,de aceptación de los impulsos, que con frecuenciaestá recortada en nuestro hombre de clase mediaorientado hacia el futuro. Quizá es esta realidad delmomento la que los escritores existencialistas declase media tratan de recuperar de manera tandesesperada, pero que la cultura de la pobrezaexperimenta como un fenómeno natural ycotidiano. El uso frecuente de la violencia significauna salida fácil para la hostilidad de modo que losque viven en la cultura de la pobreza sufren menosde represión que la clase media. En relación con esto, me gustaría rechazartambién la tendencia de algunos estudiossociológicos a identificar a la clase humilde casiexclusivamente con el vicio, el crimen y ladelincuencia juvenil, como si la mayoría de lospobres fueran ladrones, mendigos, rufianes,asesinos o prostitutas. Por supuesto, en mis propiasexperiencias en México, la mayoría de los pobresme parecen seres humanos decentes, justos,valerosos y susceptibles de despertar afecto. Creoque fue el novelista Fielding el que escribió: «Lossufrimientos de los pobres son en realidad menosadvertidos que sus malas acciones.» Resulta interesante comprobar que algo de estaambivalencia en la apreciación de los pobres serefleja en los refranes y en la literatura. Algunos
  • 20. consideran a los pobres virtuosos, justos, serenos,independientes, honestos, seguros, bondadosos,simples y felices mientras que otros los ven malos,maliciosos, violentos, sórdidos y criminales. La mayoría de la gente, en los Estados Unidos,se representa difícilmente a la pobreza como unfenómeno estable, persistente, siempre presente,porque nuestra economía en expansión y lascircunstancias favorables de nuestra historia hancreado un optimismo que nos hace pensar en lapobreza como transitoria. En realidad, la cultura dela pobreza en los Estados Unidos tiene un alcancerelativamente limitado, pero está probablementemás difundida de lo que se ha creído generalmente. Al considerar lo que puede hacerse acerca de lacultura de la pobreza, debemos establecer unaaguda distinción entre aquellos países en los querepresenta un segmento relativamente pequeño dela población y aquellos en los que constituye unsector muy amplio. Obviamente, las solucionestendrán que diferir en estas dos áreas. En losEstados Unidos, la principal solución que ha sidopropuesta por los planificadores, los organismos deacción social y los trabajadores sociales al tratar loque llamamos «familias problema múltiples» o«pobres no merecedores» o el llamado «corazón dela pobreza», ha sido tratar de elevar lentamente sunivel de vida y de incorporarlos a la clase media. Y,
  • 21. cuando es posible, se recurre al tratamientopsiquiátrico en un esfuerzo por imbuir a esta«gente incapaz de cambiar, perezosa, sinambiciones» de las más altas aspiraciones de laclase media. En los países subdesarrollados, donde grandesmasas de población viven en la cultura de lapobreza, dudo que sea factible nuestra solución detrabajo social. Tampoco pueden los psiquiatrasempezar siquiera a enfrentarse con la magnitud delproblema. Ya tienen suficiente con la crecienteclase media. En los Estados Unidos, ladelincuencia, el vicio y la violencia representan lasprincipales amenazas para la clase media de lacultura de la pobreza. En nuestro país no existeamenaza alguna de revolución. Sin embargo, en lospaíses menos desarrollados del mundo, los queviven dentro de la cultura de la pobreza puedenorganizarse algún día en un movimiento políticoque busque fundamentalmente cambiosrevolucionarios, y ésta es una de las razones por lasque su existencia plantea problemas terriblementeurgentes. Si se aceptara lo que he esbozado brevementecomo el aspecto psicológico básico de la cultura dela pobreza, puede ser más importante ofrecer a lospobres de los distintos países del mundo unaauténtica ideología revolucionaria que la promesa
  • 22. de bienes materiales o de una rápida elevación enel nivel de vida. Es concebible que algunos paísespuedan eliminar la cultura de la pobreza (cuandomenos en las primeras etapas de su revoluciónindustrial) sin elevar materialmente los niveles devida durante algún tiempo, cambiando únicamentelos sistemas de valores y las actitudes de la gente detal modo que ya no se sientan marginales, queempiecen a sentir que son su país, susinstituciones, su gobierno y sus líderes. En las investigaciones que he realizado enMéxico desde 1943 he intentado elaborar diversosenfoques sobre el estudio de la familia. EnAntropología de la pobreza traté de ofrecer al lectoralgunas ojeadas de la vida diaria en cinco familiasmexicanas en cinco días absolutamente ordinarios.En este volumen presento al lector una visión másprofunda de la vida de una de estas familias,mediante el uso de una nueva técnica por la cualcada uno de los miembros de la familia cuenta lahistoria de su vida en sus propias palabras. Estemétodo nos da una vista de conjunto, multifacéticay panorámica, de cada uno de los miembros de lafamilia, sobre la familia como un todo, así como demuchos aspectos de la vida de la clase bajamexicana. Las versiones independientes de los
  • 23. mismos incidentes ofrecidas por los diversosmiembros de la familia nos proporcionan unacomprobación interior acerca de la confiabilidad yla validez de muchos de los datos y con ello secompensa parcialmente la subjetividad inherentea toda autobiografía considerada de modo aislado.Al mismo tiempo revelan las discrepancias acercadel modo en que cada uno de los miembros de lafamilia recuerda los acontecimientos. Este método de autobiografías múltiplestambién tiende a reducir el elemento de prejuiciodel investigador, porque las exposiciones no pasana través del tamiz de un norteamericano de la clasemedia, sino que aparecen con las palabras de lospersonajes mismos. De esta manera creo que heevitado los dos peligros más comunes en el estudiode los pobres, a saber, la sentimentalizaciónexcesiva y la brutalización. Finalmente, espero queeste método conservará para el lector lasatisfacción y la comprensión emocional que elantropólogo experimenta al trabajar directamentecon sus personajes, pero que sólo raras vecesaparecen transmitidas en la jerga formal de lasmonografías antropológicas. Hay pocos estudios profundos de la psicologíade los pobres en los países subdesarrollados, o aunen los Estados Unidos. La gente que vive en el nivelde pobreza descrito en este libro, aunque de
  • 24. ninguna manera es el nivel ínfimo, no ha sidoestudiada intensivamente ni por psicólogos ni porpsiquiatras. Tampoco los novelistas nos hantrazado un retrato adecuado de la vida interior delos pobres en el mundo contemporáneo. Losbarrios bajos han producido muy contados grandesescritores, y para cuando éstos han llegado a serlo,por lo general miran retrospectivamente su vidaanterior a través de los lentes de la clase media, yescriben ajustándose a formas literariastradicionales, de modo que la obra retrospectivacarece de la inmediatez de la experiencia original. La grabadora de cinta utilizada para registrarlas historias que aparecen en este libro, ha hechoposible iniciar una nueva especie literaria derealismo social. Con ayuda de la grabadora, laspersonas sin preparación, ineducadas y hastaanalfabetas pueden hablar de sí mismas y referirsus observaciones y experiencias en una forma sininhibiciones, espontánea y natural. Las historias deManuel, Roberto, Consuelo y Marta tienen unasimplicidad, una sinceridad y la naturaleza directacaracterísticas de la lengua hablada, de la literaturaoral, en contraste con la literatura escrita. A pesarde su falta de preparación formal, estos jóvenes seexpresan notablemente bien, especialmenteConsuelo, que en ocasiones alcanza alturaspoéticas. Aunque presas de sus problemas
  • 25. irresolutos y de sus confusiones, han podidotransmitirnos de sí mismos lo suficiente para quenos sea permitido ver sus vidas desde adentro ypara permitirnos enterarnos de sus posibilidades yde sus talentos desperdiciados. Ciertamente, las vidas de los pobres no sonsosas. Las historias que aparecen en este volumenrevelan un mundo de violencia y de muerte, desufrimientos y privaciones, de infidelidades y dehogares deshechos, de delincuencia, corrupción ybrutalidad policiaca, así como de la crueldad quelos pobres ejercen con los de su clase. Estashistorias también revelan una intensidad desentimientos y de calor humano, un fuerte sentidode individualidad, una capacidad de gozo, unaesperanza de disfrutar una vida mejor, un deseo decomprender y de amar, una buena disposición paracompartir lo poco que poseen, y el valor de seguiradelante frente a muchos problemas no resueltos. El marco de estas historias es Bella Vista, laextensa vecindad de un piso situada en el corazónde la ciudad de México. Bella Vista es sólo unaentre un centenar de vecindades que conocí en1951, cuando estudiaba la urbanización de loscampesinos que desde la aldea llamada Azteca setrasladaron a la ciudad de México. Inicié mi estudiode Azteca muchos años antes, en 1943.Posteriormente, con la ayuda de los propios
  • 26. campesinos, pude localizar algunos antiguoshabitantes de la aldea en diversas partes de laciudad y encontré dos familias de ellos en BellaVista. Después de terminar mi estudio sobre losmigrantes campesinos, amplié el horizonte de miinvestigación y comencé a estudiar vecindadesenteras, incluyendo a todos los residentes en ellas,sin tomar en cuenta sus lugares de origen. En octubre de 1956, mientras realizaba miestudio de Bella Vista, encontré a Jesús Sánchez ya sus hijos. Jesús había sido inquilino allí por másde veinte años y, aunque sus hijos habían cambiadode residencia varias veces, el hogar de unahabitación en Bella Vista era un punto saliente deestabilidad en sus vidas. Leonor, la madre deaquéllos y primera esposa de Jesús, había muertoen 1936, sólo unos años antes de que se cambiarana Bella Vista. La hermana mayor de Leonor,Guadalupe, de sesenta años de edad, vivía en unavecindad de menores dimensiones, «Magnolia»,ubicada en la calle del mismo nombre, a unascuantas cuadras de distancia. La tía Guadalupe fueuna madre vicaria para cada uno de los hijos; lavisitaban con frecuencia y utilizaban su casa comorefugio en tiempos difíciles. Por lo tanto, la acciónde los relatos va de un lugar a otro entre Bella Vistay la vecindad de Magnolia. Ambas vecindades están cerca del centro de la
  • 27. ciudad, a sólo diez minutos a pie de la plazaprincipal o Zócalo con su gran Catedral y su PalacioNacional. Apenas a media hora de distancia está elsantuario nacional de la Virgen de Guadalupe,patrona de México, al cual acuden multitud deperegrinos de todas partes del país. Tanto BellaVista como la vecindad de Magnolia están en unazona pobre de la ciudad, con unos cuantos talleresy bodegas pequeñas, baños públicos,cinematógrafos de tercera clase en decadencia,escuelas sobrepobladas, cantinas, pulquerías ymuchos establecimientos pequeños. El mercado deTepito, el principal de artículos de segunda manoen la ciudad de México, está a sólo unas cuadras dedistancia; otros grandes mercados, como los de laMerced y la Lagunilla, que recientemente fueronreconstruidos y modernizados, están tan cerca quese puede ir a ellos a pie. En esta zona la incidenciade homicidios, borracheras y delincuencia es alta.Se trata de un barrio densamente poblado; duranteel día y mucho después de oscurecer, las calles y losumbrales de las puertas están llenos de gente queva y viene o que se amontona en las entradas de losestablecimientos. Hay mujeres que venden tacos ocaldo en pequeños puestos que sitúan en las aceras.Las calles y las banquetas son amplias y estánpavimentadas, pero carecen de árboles, de céspedy de jardines. La mayor parte de la gente vive en
  • 28. hileras de casas compuestas por una solahabitación, que dan frente a patios interiores,ocultos a la vista de la calle por establecimientoscomerciales o por las paredes de la vecindad. Bella Vista está ubicada entre las calles deMarte y Camelia. Se extiende sobre toda unamanzana, alberga a setecientas personas yconstituye por sí misma un mundo en pequeño: lacircundan dos altos muros de cemento por el nortey por el sur e hileras de establecimientos por losotros dos lados. Estos establecimientos —expendiosde comida, una lavandería, una vidriería, unacarpintería, un salón de belleza, juntamente con elmercado de la vecindad y baños públicos—resuelven las necesidades básicas de la vecindad, demodo que muchos de los inquilinos raras vecessalen de las cercanías inmediatas y son casiextraños para el resto de la ciudad de México. Estesector de la ciudad fue en una ocasión morada delbajo mundo, y aún en la actualidad la gente temecaminar por sus calles a altas horas de la noche.Pero la mayor parte de los elementos criminales sehan mudado del barrio y la mayoría de quienesresiden actualmente en él son comerciantes pobres,artesanos y obreros. Dos entradas estrechas y poco notorias, cadauna de ellas con una puerta alta, están abiertasdurante el día, pero se cierran por la noche a las 22
  • 29. horas; introducen a la vecindad por los ladosoriente y occidente. Todo el que entre o salga adeshoras tiene que tocar el timbre para que acudael portero y ha de pagar para que se le abra lapuerta. La vecindad también está protegida por dossantas patronas, la Virgen de Guadalupe y la Virgende Fátima, cuyas estatuas aparecen en cajas decristal, una en cada una de las entradas. Ofrendasde flores y de veladoras rodean a las imágenes ysobre sus faldas aparecen pequeñas medallasbrillantes («milagros»), cada una de las cualestestimonia algún hecho portentoso realizado enfavor de alguien en la vecindad. Son pocos losresidentes que pasan ante las Vírgenes sin haceralgún acto de acatamiento, aunque sólo sea unaojeada o un apresurado persignarse. Dentro de la vecindad existen dos largos patiospavimentados, de alrededor de cuatro metros ymedio de ancho. A intervalos regulares, deaproximadamente tres metros sesenta centímetros,se alinean frente a los patios 157 apartamientos deuna sola habitación, sin ventanas, cada una decuyas puertas está pintada de un color rojosemejante al de los graneros. Durante el día, juntoa la mayor parte de las puertas pueden versefuertes escaleras de madera que conducen a lostechos planos, de poca altura, correspondientes a laparte superior de la cocina de cada vivienda. Estos
  • 30. techos sirven para muchos usos y en ellos puedeverse una multitud de sogas para tender la ropa,jaulas de gallinas, palomares, tiestos con flores ocon hierbas medicinales, tanques de gascombustible para la cocina y ocasionalmentealguna antena de televisión. Durante el día, los patios están llenos de gentey de animales: perros, pavos, pollos y algunospuercos. Los niños juegan allí porque es másseguro el patio que las calles. Las mujeres formanfilas cuando van en busca de agua o conversanentre sí mientras ponen a secar al sol su ropa, y losvendedores ambulantes entran para vender susmercancías. Todas las mañanas llega un hombre,con un gran bote redondo sobre ruedas, a recogerde patio en patio los desechos de cada familia. Porla tarde, las pandillas de muchachos de mayor edadcon frecuencia se apoderan de un patio para jugaralgo que se asemeja al futbol soccer. Los domingospor la noche se celebra, por lo general, un baile alaire libre. Los inquilinos de Bella Vista provienen deveinticuatro de las treinta y dos entidades queintegran la nación mexicana. Algunos vienen desdeun lugar tan lejano en el sur como Oaxaca oYucatán, y otros de los Estados norteños deChihuahua y Sinaloa. La mayor parte de lasfamilias han vivido en la vecindad de quince a
  • 31. veinte años, y algunos hasta treinta. Más de latercera parte de las familias tienen parientesdirectos dentro de la vecindad y aproximadamentela cuarta parte se han relacionado por matrimonioo por compadrazgo. Estos vínculos, además delbajo importe de la renta mensual y la escasez decasas habitación de la ciudad, contribuyen a laestabilidad de los inquilinos. Algunas familias quereciben ingresos más altos tienen sus pequeñasviviendas apretujadas con buenos muebles yaparatos eléctricos, y esperan una oportunidadpara mudarse a algún barrio mejor; pero la mayoríaestán contentos de vivir en Bella Vista y hasta semuestran orgullosos por ello. El sentimiento de comunidad es muy fuerte enla vecindad, particularmente entre los jóvenes quepertenecen a las mismas pandillas, entablanamistades que duran toda la vida, asisten a lasmismas escuelas, se reúnen en los mismos bailescelebrados en los patios y con frecuencia contraenmatrimonio con otras personas de la vecindad. Losadultos también tienen amistades a las cualesvisitan, con las cuales salen y a las que piden dineroen préstamo. Grupos de vecinos organizan rifas ytandas, participan juntos en peregrinacionesreligiosas, y juntos también celebran los festivalesde los santos patronos de la vecindad y las posadasde Navidad, así como otras festividades.
  • 32. Pero estos esfuerzos de grupo son ocasionales:la mayor parte de los adultos «se ocupan de suspropios asuntos» y tratan de conservar la intimidadfamiliar. La mayor parte de las puertas semantienen cerradas y es habitual llamar y esperara que se dé el permiso de entrar cuando se hace unavisita. Algunas personas visitan sólo a susfamiliares o compadres y, en verdad, sólo hanentrado en muy pocas viviendas. No es común elinvitar a algunos amigos o vecinos a comer salvo enocasiones formales tales como días de cumpleañoso celebraciones religiosas. Aunque en algunaocasión los vecinos se prestan ayuda,especialmente ante una emergencia, esta actividadse reduce al mínimo. Las dificultades entrefamilias, originadas por travesuras de los chicos, lasluchas callejeras entre pandillas y los pleitospersonales entre muchachos no son inusitados enBella Vista. Los habitantes de Bella Vista se ganan la Vidaen una gran diversidad de ocupaciones, algunas delas cuales se desempeñan dentro de la vecindad.Las mujeres lavan o cosen ropa ajena; los hombresson zapateros, limpiadores de sombreros ovendedores de fruta y dulces. Algunos salen atrabajar en fábricas o talleres, o bien como choferesy comerciantes en pequeño. Los niveles de vida sonbajos, pero de ninguna manera son los más bajos
  • 33. de la ciudad de México, y la gente que vive en lascercanías considera a Bella Vista como un lugarelegante. Las vecindades de Bella Vista y Magnoliarepresentan agudos contrastes dentro de la culturade la pobreza. La de Magnolia es una pequeñavecindad que está formada por una sola hilera dedoce viviendas sin ventanas, expuestas a la vista delos transeúntes, no tiene muros que la circunden,ni puerta, y sólo un patio de tierra. Aquí, adiferencia de Bella Vista, no existen cuartos debaño interiores ni agua entubada. Dos lavaderospúblicos y dos cuartos de baño arruinados, deladrillo desmoronado y adobe y con cortinas hechasde arpilleras deshilachadas, sirven a los ochenta yseis habitantes. Al trasladarse de la vecindad de Magnolia a lade Bella Vista, puede encontrarse mayor número decamas por habitante y un menor número depersonas que duermen en el piso, más personasque cocinan con gas en lugar de petróleo y carbón,más personas que comen regularmente tres vecesal día, utilizan cuchillo y tenedor para comerademás de tortillas y cucharas, beben cerveza enlugar de pulque, compran de preferencia mueblesy ropa nueva y celebran el Día de los Muertosasistiendo a misa en la iglesia en lugar de dejar lastradicionales ofrendas de incienso, veladoras,
  • 34. alimento y agua en sus casas. La tendencia semueve del adobe al cemento, de las vasijas de barroal equipo de aluminio, de las hierbas medicinales alos antibióticos, y de los curanderos locales a losmédicos. En 1956, el 79 por ciento de los inquilinos deBella Vista tenían radios, el 55 por ciento estufas degas, el 54 por ciento relojes de pulso, el 49 porciento utilizaban cuchillos y tenedores, el 46 porciento tenían máquinas de coser, el 41 por cientovasijas de aluminio, el 22 por ciento licuadoraseléctricas, el 21 por ciento televisiones. EnMagnolia, la mayor parte de estos artículos de lujofaltaban. Sólo una casa tenía televisión y en dos deellas poseían relojes de pulso. En Bella Vista el ingreso mensual por habitantevariaba de 23 a 500 pesos. El 68 por ciento teníaningresos de 200 pesos o menos mensualmente porpersona, el 22 por ciento tenían ingresos entre 201y 300 pesos, y el 10 por ciento entre 301 y 500pesos. En Magnolia más del 85 por ciento de lascasas tenían un ingreso mensual promedio demenos de 200 pesos, ninguno tenía más de 200pesos y el 41 por ciento percibían menos de 100pesos. La renta mensual por una vivienda de unahabitación en Bella Vista variaba de 30 a 50 pesos;en Magnolia iba de 15 a 30 pesos. Muchas familias
  • 35. formadas por el marido, la esposa y cuatro niñospequeños se las arreglaban para vivir con una cifraentre 8 y 10 pesos al día para alimentos. Su dietaconsistía en café negro, tortillas, frijoles y chile. En Bella Vista el nivel educativo variabaampliamente, desde 12 adultos que nunca habíanasistido a la escuela hasta una mujer que estudió enlas aulas durante once años. El número promediode asistencia escolar anual fue de 4.7. Sólo el 8 porciento de los residentes eran analfabetos, y el 20por ciento de los hogares se habían formado bajo elsistema de unión libre. En Magnolia, el nivel de asistencia escolar erade 2.1 años; no había ni un solo graduado deescuela primaria; el 40 por ciento de la poblaciónera analfabeta, y el 46 por ciento de los hogares seformaron dentro del sistema de unión libre. EnBella Vista sólo la tercera parte de las familiasestaban unidas por parentesco directo yaproximadamente la cuarta parte por matrimoniosy compadrazgo. En Magnolia la mitad de lasfamilias tenían un parentesco directo y todasestaban unidas por vínculos de compadrazgo. La familia Sánchez formó parte de una muestraal azar de setenta y una familias seleccionadas enBella Vista para fines de estudio. Jesús Sánchezfiguraba en el grupo de ingresos medios de lavecindad, con un sueldo de 12.50 pesos diarios,
  • 36. como comprador de artículos alimenticios delrestaurante La Gloria. Difícilmente podría habersesostenido él mismo con ingreso tal, de modo quecomplementaba sus gastos vendiendo billetes delotería y por medio de la cría y venta de cerdos,pichones, pollos y aves canoras, además de que,con toda probabilidad, recibía «comisiones» en losdiversos mercados. Jesús se mostró discreto acercade estas fuentes extraordinarias de ingresos, perocon ellas se las arregló para sostener, en una escalamuy modesta, tres diferentes hogares situados enpartes muy distintas de la ciudad. Por el tiempo enque realicé mi investigación, vivía con su esposaDalila, su favorita, más joven que él, en un cuartode la calle de Niño Perdido; la sostenía a ella, a losdos niños que con ella tenía, al hijo de su primermarido, a su madre y a los cuatro niños de su hijoManuel. La esposa de más edad de Jesús, Lupita,sus dos hijas y dos nietos, a todos los cualessostenía él, vivían en una casita que Jesús habíaconstruido en la colonia El Dorado, situada en lossuburbios de la ciudad. Jesús también sostenía lahabitación ubicada en Bella Vista, donde vivían suhija Marta con sus hijos, su hija Consuelo y su hijoRoberto. Salvo por un viejo radio, no había artículos delujo en el hogar que la familia Sánchez tenía enBella Vista, pero por lo regular había bastante
  • 37. comida y la familia podía jactarse de tener unaeducación más amplia que cualquiera de susvecinos. Jesús había asistido a la escuela sólo unaño, pero Manuel, su hijo mayor, terminó los seisaños de instrucción primaria. Consuelo tambiénterminó su instrucción primaria y completó,asimismo, dos años de estudios en una escuelacomercial. Roberto se salió de la escuela al terceraño; Marta terminó el cuarto año. La familia Sánchez difería de algunos de susvecinos por tener una sirvienta, que venía duranteel día para hacer la limpieza, el lavado de la ropa ypreparar las comidas. Esto fue después de lamuerte de la primera esposa de Jesús, Leonor, ycuando sus hijos todavía eran pequeños. Lasirvienta era una vecina o parienta, por lo generaluna viuda o una esposa abandonada dispuesta atrabajar por muy poco dinero. Aunque esto le dabacierto prestigio a la familia, no constituía una señalde riqueza ni era inusitado en la vecindad. Fui presentado a la familia Sánchez por uno demis amigos de la vecindad. En mi primera visitaencontré la puerta entreabierta, y mientrasesperaba a que alguien contestara a mi llamado,pude ver el interior más bien triste, que habíatenido mejores tiempos. La pequeña azotehueladonde estaban situados la cocina y el bañonecesitaba urgentemente pintura y estaba
  • 38. amueblada sólo con una estufa de petróleo de dosquemadores, una mesa y dos sillas de madera sinpintar. Ni la cocina ni la recámara un poco másgrande que estaban más allá de la puerta deentrada tenían nada del aire de prosperidadautoconsciente que pude presenciar en algunos delos hogares más acomodados de Bella Vista. Consuelo acudió a mi llamado. Se veía delgaday pálida y me explicó que justamente acababa depadecer una enfermedad seria. Marta, su hermanamás joven, se le unió cargando un niño envuelto enun rebozo, pero no dijo nada. Les expliqué que yoera un profesor y antropólogo norteamericano yque había vivido varios años en una aldea mexicanapara estudiar sus costumbres. Ahora me ocupabade comparar la vida de las familias que vivían en lasvecindades de la ciudad con la de las que vivían enla ald