Literatura argentina (con wikipedia)
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Literatura argentina (con wikipedia) Document Transcript

  • 1. Literatura ArgentinaLos Orígenes PDF generado usando el kit de herramientas de fuente abierta mwlib. Ver http://code.pediapress.com/ para mayor información. PDF generated at: Sat, 02 Apr 2011 11:51:19 UTC
  • 2. ContenidosArtículosLa literatura en Argentina 1 Literatura de Argentina 1Echeverría y Sarmiento 8 Esteban Echeverría 8 Romanticismo 11 El matadero 20 Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 22 Domingo Faustino Sarmiento 38La Literatura Gauchesca 51 Literatura gauchesca 51 José Hernández 52 El Gaucho Martín Fierro 55 La vuelta de Martín Fierro 57 Gaucho 59Referencias Fuentes y contribuyentes del artículo 74 Fuentes de imagen, Licencias y contribuyentes 75Licencias de artículos Licencia 77
  • 3. 1 La literatura en ArgentinaLiteratura de ArgentinaLa literatura argentina, es decir el conjunto de obras literariasproducidas por escritores de la República Argentina, es una de lasmás prolíficas, relevantes e influyentes de América Latina, conescritores de renombre como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar,Leopoldo Lugones o Ernesto Sabato.IniciosLa literatura de habla hispana en el territorio argentino, se iniciacon la conquista y colonización española.Los conquistadores traían consigo cronistas que redactaban ydescribían todos los acontecimientos importantes, aunque con ojosespañoles y para un público lector español.Siendo Santiago del Estero la primera ciudad de la Argentina,varios cronistas de esta población pueden ser considerados comolos iniciadores de la crónica literaria y poesía argentina. Entre ellosdestacan Luis Pardo, quien fuese alabado como poeta por Jorge Luis Borges (1899-1986).Garcilaso de la Vega. También Matheo Rojas de Oquendo yBernal Díaz del Castillo.El primer cronista del Río de La Plata fue Ulrico Schmidl, con su obra "Derrotero y viaje a España y a las Indias",una obra muy discutida por las diferencias entre traducciones[1]La Universidad de Córdoba, fundada en 1613, se convirtió rápidamente en un centro de cultura.A medida que la población criolla crecía y la educación de ésta se fortalecía, surgían los primeros destellos -aunqueen forma embrionaria- de una literatura local en forma de cartas, epístolas y otros tipos de composiciones.Durante la segunda mitad del siglo XVIII, aunque las autoridades españolas se empeñaban en restringir las noticiasque llegaban de Europa a América, al puerto de Buenos Aires arribaban, subrepticiamente ocultos en los barcos, todotipo de libros. La Revolución acabó con las restricciones, y cuando en 1812 se inauguró la primera biblioteca públicade Buenos Aires, promovida por Mariano Moreno, en apenas un mes los habitantes de Buenos Aires donaron más de2000 libros, lo que demuestra la avidez con que se leía en aquella época.Las tensiones con la literatura francesa produjeron los fenómenos del criollismo, o literatura gauchesca y lareivindicación de la literatura española. Hispanistas y gauchescos no formaron escuelas definidas ni coincidieronsiempre en el tiempo; fueron más bien manifestaciones que tácitamente rechazaban la influencia francesa. Mientraslos primeros apenas dejaron huellas en cuanto a cantidad y calidad de obras, a los segundos se los considerafundadores de la literatura argentina moderna.Sin embargo, el primer relato que merece para muchos críticos el nombre de «fundacional», fue escrito antes demediados del siglo XIX por Esteban Echeverría (1805-1851), escritor y político liberal, de tendencia románticaperteneciente a la denominada Generación del 37.
  • 4. Literatura de Argentina 2 Su cuento El matadero, que describe una escena brutal de tortura y asesinato en los mataderos de ganado de Buenos Aires, es de un estilo realista infrecuente en la época. Echeverría escribió también el poema La cautiva, de ambiente rural, pero de estilo culto y complejas resoluciones metafóricas y sintácticas. La literatura gauchesca comienza con la obra del oriental Bartolomé Hidalgo. Sus Cielitos, que hablan de la peripecia patriótica, van deviniendo después en poemas en los cuales se incorporan las primeras denuncias que luego continuarán la voz de Los Tres Gauchos Orientales y más tarde la voz de Martín Fierro de José Hernández. Posteriormente ocurre la publicación de Fausto, de Estanislao del Campo (1866), sátira en verso en la que un gaucho relata con su propio lenguaje una representación del Fausto de Charles Gounod en la ópera de Buenos Aires, el Teatro Colón. El salón literario Marcos Sastre, un librero de la ciudad de Buenos Aires, ofreció en 1837 un salón de su "Librería Argentina" para oficiar de salón literario y que se efectuaran allí las reuniones de los grupos de lecturas y discusión de los José Hernández. [2] intelectuales. La primera sesión inaugural fue en junio de 1837. Los conceptos básicos que cohesionaron al grupo, sentados en los discursos inaugurales de Juan Bautista Alberdi, Marcos Sastre, Juan María Gutiérrez, fueron: • Necesidad de reflexionar sobre los acontecimientos políticos del pasado para poder actuar sobre el presente. Como manifestara Echeverría en un discurso frente al Código: "Señores, si hemos de hacer algo por nuestra patria, es preciso que nuestras ideas nazcan del conocimiento de la vida anterior y presente de nuestra sociedad." • Retorno a los ideales de la Revolución de Mayo, de la que se consideraban hijos y sucesores. • Creación de una literatura nacional, unida al medio geográfico y social, que atendiera "al fondo más que a la forma del pensamiento, a la idea más que al estilo, a la belleza útil más que a la belleza en sí" (Alberdi); que "armonice con la virgen y grandiosa naturaleza americana" (Echeverría). Los modelos literarios serán los ofrecidos por el romanticismo europeo, pero con una fuerte impronta de carácter criollista. • Propuesta de un divorcio con respecto a los modelos literarios españoles y a la tutela académica. • Defensa de la libertad en el empleo de la lengua, aceptan las variantes regionales del español americano.
  • 5. Literatura de Argentina 3 Martín Fierro Martín Fierro es un poema narrativo de José Hernández, obra literaria considerada ejemplar del género gauchesco en Argentina y Uruguay. Se publicó en 1872 con el título El Gaucho Martín Fierro, y su continuación, La vuelta de Martín Fierro, apareció en 1879. Narra el carácter independiente, heroico y sacrificado del gaucho. El poema es, en parte, una protesta en contra de las tendencias europeas y modernas del presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento. Leopoldo Lugones, en su obra literaria El payador calificó a este poema como "el libro nacional de los argentinos" y reconoció al gaucho su calidad de genuino representante del país, emblema de la argentinidad. Para Ricardo Rojas representaba el clásico argentino por antonomasia. El gaucho dejaba de ser un hombre "fuera de la ley" para convertirse en héroe nacional. Leopoldo Marechal, en un ensayo titulado Simbolismos del "Martín Fierro" le buscó una clave alegórica. José María Rosa vio en el "Martín Fierro" una interpretación de la historia argentina. Portada del libro. Este libro ha aparecido literalmente en cientos de ediciones y fue traducido a más de 70 idiomas. La última fue al Quichua, tras nueve años de trabajo, por Don Sixto Palavecino y Gabriel Conti. La obra narra las desventuras de un gaucho, reclutado a la fuerza para la guerra contra el indio, quien a su regreso mata a un hombre en duelo, huye y se exilia entre los salvajes. Vuelto a la civilización, pronuncia una serie de máximas a sus hijos y reflexiones sobre las penurias de sus paisanos, los gauchos, parias de la pampa. Domingo F. Sarmiento, Facundo En 1845, Domingo Faustino Sarmiento, escritor y político que llegaría a la Presidencia de la Nación, había publicado Facundo, sobre el caudillo provincial Facundo Quiroga, a quien describe agudamente, pero a la vez pinta como símbolo y representación de la barbarie, a la que Sarmiento oponía el progreso y la civilización. Para la crítica del siglo XX, Facundo es también un libro inaugural de la literatura argentina. En cuanto a la producción literaria de mujeres, destacan en el siglo XIX autoras como Juana Manuela Gorriti, Eduarda Mansilla, Rosa Guerra y Juana Manso, que por un lado también discuten a su manera el problema nacional, por ejemplo con el motivo de la Cautiva o el tema gauchesco, por otro lado se insertan en la incipiente discusión feminista de la época, con problemas como la educación de la mujer.
  • 6. Literatura de Argentina 4 Siglo XX Normalizada la vida política después de las guerras interiores, y con el gobierno en manos de liberales, el país entra con gran pujanza en el nuevo siglo y la literatura se hace cosmopolita. El poeta, narrador y ensayista Leopoldo Lugones es la figura que representa este puente entre dos épocas. Influido por la poesía del nicaragüense Rubén Darío, escribió poemarios de elaborada retórica, cuentos y combativos ensayos. De su anarquismo inicial derivó hacia el nacionalismo autoritario, apoyó el primer golpe de Estado en el país (1930) y se suicidó en una posada en el delta del río Paraná. A la poesía suntuosa de Lugones, sigue la «sencillista», de poetas como Baldomero Fernández Moreno y Evaristo Carriego. También a principios de este siglo es cuando Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast) da comienzo a su gran producción de artículos y novelas varias de las cuales fueron llevadas al cine. Se destacan entre ellas Flor de Durazno (1911) en la que hace su debut en Leopoldo Lugones. el cine Carlos Gardel y Valle Negro (1918) novela elogiada por Miguel de Unamuno. Ricardo Güiraldes publica su Don Segundo Sombra, novela rural que a diferencia de Martín Fierro no reivindica socialmente al gaucho, sino que lo evoca como personaje legendario, en un tono elegíaco. En la provincia de Entre Ríos, a la orilla del río Paraná, el poeta Juan L. Ortiz inicia una obra solitaria, de intensa relación con el paisaje fluvial, pero también con sus humildes habitantes. En la década del cuarenta aparece una nueva vanguardia de la mano de Juan-Jacobo Bajarlía junto a Gyula Kosice, Edgar Bayley, Carmelo Arden Quin y Tomás Maldonado entre otros. Al mismo tiempo, se afirma la figura de Borges, a la vez que es cuestionada por su presunto «cosmopolitismo». Ernesto Sabato publica su primera novela, El túnel, elogiada y premiada en Europa. Leopoldo Marechal publica varios libros de poesía y su Adán Buenosayres (1948). Publican poetas como Olga Orozco y Enrique Molina y la poeta Celia Gourinski, influidos por el surrealismo europeo; Alberto Girri, admirador de la poesía anglosajona y Edgar Bayley, cofundador del «concretismo», de mayor gravitación en las artes plásticas que en la literatura. Julio Cortázar edita sus primeros cuentos en los años 1950, el primero de ellos por gestión de Borges, y se autoexilia en París. En esa década y la siguiente, la vanguardia poética se reagrupa en la revista Poesía Buenos Aires, dirigida por Raúl Gustavo Aguirre. El poeta Juan Gelman aparece como la figura más destacada de una poesía de tono coloquial, políticamente comprometida, que incluye a Juana Bignozzi y Horacio Salas, mientras Fernando Demaría se destaca por su lirismo íntimamente ligado a la tierra y al paisaje. Destacan también, en poesía, Rafael Squirru, Fernando Guibert, Joaquín Giannuzzi, Leónidas Lamborghini,Emeterio Cerro, Juan-Jacobo Bajarlía, Alejandra Pizarnik, Abelardo Castillo, Liliana Heker, Vicente Battista, Beatriz Guido, Bernardo Kordon, Juan José Manauta, Rodolfo Walsh, Adolfo Bioy Casares, de muy distintas ideas estéticas, que recorren una gama de estilos que Julio Cortázar. va desde lo social hasta lo existencial y lo fantástico. Sobresale en el interior argentino, Juan Bautista Zalazar, poeta y cuentista nacido en La Rioja y afincado en Catamarca.
  • 7. Literatura de Argentina 5 Después de la dictadura militar de la historia local (1976-1983), en la narrativa se destacan nombres como los de Daniel Moyano, Ricardo Piglia, Manuel Puig, Antonio Di Benedetto, César Aira, Juan José Saer, Julio Carreras (h), Antonio Dal Masetto, Alan Pauls, Ana María Shua, Rodolfo Fogwill, Alicia Steimberg, Luisa Valenzuela, Alberto Laiseca, Osvaldo Soriano, Luisa Futoransky, Jorge Asís, Héctor Tizón, Rodrigo Fresán, Mempo Giardinelli, Alicia Kozameh, Reina Roffé, Cristina Feijóo, Rodolfo Rabanal, Susana Szwarc, Liliana Heker, Jorge Torres Zavaleta, Leopoldo Brizuela, Guillermo Martínez y poetas como Celia Gourinski, Arturo Carrera, Néstor Perlongher, Ricardo Zelarrayán, Susana Thénon, Irene Gruss, Cristina Piña, Diana Bellessi, Jorge Aulicino,Ruth Mehl, Fabián Casas, Santiago Sylvester, Horacio Castillo, María del Carmen Colombo, Rafael Roldán Auzqui. Muchos de estos autores habían comenzado su actividad en los años anteriores a la dictadura; otros aparecen en los ochenta y noventa para reanudar la discusión literaria. El tono paródico en algunos de ellos, la ironía, la fantasía, el realismo y la épica, la gravedad o la liviandad, el minimalismo y la lírica intimista y feminista indican las tendencias y tensiones del momento histórico. La polémica Florida-Boedo En los años veinte, surge la polémica Florida-Boedo, entre lo que se conocería como el Grupo Florida y Grupo Boedo. Ambos grupos aglutinan a la vanguardia. El Grupo Florida tiene entre sus miembros sobre todo a personajes de la élite económica, mientras que el Grupo Boedo se proclama como antivanguardista, más ligados a los problemas sociales y económicos de las clases trabajadoras, influidos por el modelo realista de la literatura rusa, entre los que se destaca Roberto Arlt, aunque nunca se proclamó como perteneciente al Grupo Boedo. La polémica Florida-Boedo no es solamente de carácter económico, sino que refleja modos diferentes de concebir la literatura y la escritura; esto incluye las temáticas tratadas, el lenguaje utilizado, la función social que cada grupo le asigna a la literatura y los modelos literarios a seguir. La hoja de divulgación del Grupo Florida se llamaría, significativamente, Martín Fierro, para algunos, un gesto snob, para otros, la expresión del matiz criollista que quería subrayar el movimiento innovador. En ese periódico escribe Jorge Luis Borges, quien con el tiempo sería el más conocido fuera de las fronteras del país, y otros poetas clave, como Raúl González Tuñón y Oliverio Girondo (estos últimos, pertenecientes al Grupo Boedo). Revistas literarias En Argentina, las revistas literarias fueron cruciales en la difusión de nuevos escritores, intelectuales y académicos, además de ser un punto de encuentro para el intercambio de las diferentes perspectivas sobre la literatura y los posicionamientos políticos en relación a los modelos literarios. Algunas de las principales revistas fueron: • Revista Sur - 1931-1992 - 371 ejemplares • Contra. La revista de los francotiradores - 1933-1933 - 6 ejemplares • Contorno (revista) - 1953 - 1959 - 10 ejemplares • Revista Punto de Vista - 1978 • Crisis - 1973-1976 • Puro Cuento - 1985-1992
  • 8. Literatura de Argentina 7 (sitio oficial
  • 9. 8 Echeverría y SarmientoEsteban Echeverría Esteban Echeverría Esteban Echeverría, según una pintura de Ernesto Charton. Nombre completo José Esteban Antonio Echeverría Espinosa Nacimiento 2 de septiembre de 1805 Buenos Aires, Argentina Defunción 19 de enero de 1851 (45 años) Montevideo, Uruguay Ocupación Escritor y poeta. Nacionalidad Lengua materna Español. Movimientos Romanticismo Obras notables El matadero, La cautiva, Dogma Socialista.José Esteban Antonio Echeverría Espinosa (Buenos Aires, Argentina, 2 de septiembre de 1805 - Montevideo,Uruguay, 19 de enero de 1851) fue un escritor y poeta argentino, que introdujo el romanticismo en su país.Perteneciente a la denominada Generación del 37, es autor de obras como Dogma Socialista, La cautiva y Elmatadero, entre otras.[1]BiografíaEra hijo de la porteña doña María Espinosa y del español vizcaíno José Domingo Echeverría.A temprana edad perdió a su padre y fue iniciado en sus primeras letras por su madre. Comenzó la escuela primariaen la escuela de San Telmo, pero al poco tiempo queda también huérfano de su madre, quien falleció en 1822.Desamparado, comenzó una azarosa vida adolescente, que agravó ciertos problemas cardíacos que lo aquejaban y,con el tiempo lo obligaron a cambiar de vida . Ingresó en el recientemente creado Departamento de EstudiosPreparatorios de la Universidad de Buenos Aires y en la Escuela de Dibujo de la misma, a la vez que, en 1823,comenzó a trabajar como dependiente en el comercio de los hermanos Lezica, que ya por entonces teníarepresentación en países de Europa y América.
  • 10. Esteban Echeverría 9 Estudios en Francia A los veinte años, resolvió completar su educación en Europa. Parte desde Buenos Aires el 17 de octubre de 1825 a bordo de “La Joven Matilde” y, tras un viaje accidentado, recala en el puerto de El Havre, Francia. Años más tarde, en El ángel caído, un poema épico con fuertes influencias de Lord Byron y José de Espronceda, Echeverría deja testimonio de esa travesía. La ausencia de la patria (1825-1830) le fue provechosa. En el comienzo de su viaje, en el trayecto entre el Río de la Plata y Brasil, escribe Peregrinaje de Gualpo. Ya instalado en París, en el barrio de Saint-Jacques, desde el 6 de marzo de 1827, estudia ciencias en el Ateneo, dibujo en una academia y economía política y derecho en La Sorbona. Allí mismo se interesó por las tendencias literarias de la época, y estudió con afán ejemplar, logrando una sólida educación. Regreso a la Argentina En junio de 1830, regresó a Buenos Aires, e introdujo en la zona del Río de la Plata el romanticismo literario. En 1831, publicó sus primeros versos breves en el periódico La Gaceta Mercantil y también los versos de La Profecía de la Plata en el periódico El Diario de la Tarde. Al año siguiente, en 1832, editó en forma de folleto, Elvira o La novia del Plata considerada la primera obra romántica en lengua castellana. En 1834 publicó el primer libro de versos de la literatura argentina (Anteriormente se publicaron poemas sueltos), Los Consuelos. Por estos años, sus reiterados problemas de salud, lo llevan a pasar un tiempo en la ciudad de Mercedes, actual capital del departamento de Soriano, República Oriental del Uruguay. De vuelta en Buenos Aires, participó activamente en el Salón literario que funcionaba en la trastienda de la librería de don Marcos Sastre, inaugurado en junio de 1837. Ese mismo año se estima que escribió el cuadro de costumbres Apología del Matambre y publicó Rimas, que incluye su obra poética más reconocida: La Cautiva. En 1838, Juan Manuel de Rosas ordenó la clausura del Salón Literario de Marcos Sastre, y Echeverría funda y preside la "Asociación de la Joven Generación Argentina", luego "Asociación de Mayo", inspirada en las agrupaciones carbonarias italianas, como La Joven Italia de Giuseppe Mazzini. Fue en esta asociación donde expuso su ideal de recuperar el espíritu de la Revolución de Mayo, redactó y leyó el Credo de esta Asociación, compuesto por quince Palabras Simbólicas, y que servirán de base para la redacción posterior de El Dogma Socialista de 1846. Presumiblemente, entre 1838 y 1840, mientras residía en la estancia "Los talas", cerca de Luján, Provincia de Buenos Aires, escribe El matadero, que se publicará póstumamente. En 1839, Echeverría, a pesar de no estar de acuerdo con la toma del poder por métodos no violentos, adhiere al fracasado "Levantamiento de Dolores" o de los Libres del Sur contra el gobierno rosista, por el cual se dicta la "Ley del 9 de noviembre de 1839" que, entre otras cosas, identifica a los unitarios como autores de la intentona. Exilio en Uruguay y muerte A finales de 1840, se autoexilia en la República Oriental del Uruguay. Primero vive en Colonia del Sacramento y en 1841 se instala en Montevideo, donde vivió dedicado a la literatura. Durante ese periodo oriental, escribe A la juventud argentina, un poema revolucionario y redacta, además, Avellaneda, El ángel caído y La guitarra. Esteban Echeverría falleció el 19 de enero de 1851, victima de una dolencia pulmonar. Fue el más importante poeta del primer período romántico en el Río de la Plata e introductor de este movimiento. Impuso la temática del indio y del desierto en la manifestación poética y es considerado por muchos teóricos como el autor del primer cuento argentino El matadero, aunque, por carecer de una única unidad temática, una parte de la crítica señala que este escrito, como cuento, no puede considerarse dentro de los cánones tradicionales.
  • 11. Esteban Echeverría 10 Obras • Elvira o la novia del Plata (1832) • Don Juan (1833) • Carlos • Mangora • La Pola o el amor y el patriotismo • Himno del dolor (1834) • Los consuelos (1834) • Al corazón (1835) • Rimas (1837, en GB) • La cautiva • El Matadero • Canciones • Peregrinaje de Gualpo • El Dogma Socialista • Cartas a un amigo • El ángel caído • Ilusiones • La guitarra • Avellaneda • Mefistófeles • Apología del matambre (1837) • La noche • La diamela. Referencias [1] El Informador. « Esteban Echeverría introdujo el romanticismo en Argentina (http:/ / www. informador. com. mx/ cultura/ 2009/ 133964/ 6/ esteban-echeverria-introdujo-el-romanticismo-en-argentina. htm)» (en español). Consultado el 5 de junio de 2010. Biblioteca Digital Carlos Pellegrini (http://www.cpel.uba.ar/ebooks/)
  • 12. Romanticismo 11 Romanticismo El Romanticismo es un movimiento cultural y político originado en Alemania y en el Reino Unido a finales del siglo XVIII como una reacción revolucionaria contra el racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo, confiriendo prioridad a los sentimientos. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. La libertad auténtica es su búsqueda constante, por eso es que su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla; incluso dentro de una misma nación se manifiestan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes. Se desarrolló en la primera mitad del siglo XIX, extendiéndose desde Inglaterra a Alemania hasta llegar a países como Francia, Italia, Argentina, España, México, etc. Su vertiente literaria se fragmentaría Viajero frente al mar de niebla (1818), de Friedrich. posteriormente en diversas corrientes, como el Parnasianismo, el Simbolismo, el Decadentismo o el Prerrafaelismo, reunidas en la denominación general de Posromanticismo, una derivación del cual fue el llamado Modernismo hispanoamericano. Tuvo fundamentales aportes en los campos de la literatura, la pintura y la música. Posteriormente, una de las corrientes vanguardistas del siglo XX, el Surrealismo, llevó al extremo los postulados románticos de la exaltación del yo. Etimología Si bien está clara la relación etimológica entre romántico y el término francés para novela roman, no toda la crítica se pone de acuerdo. En todo caso parece que la primera aparición documentada del término se debe a James Boswell a mediados del siglo XVIII, y aparece en forma adjetiva, esto es, romantic o romántico. Lo utiliza para referirse al aspecto de Córcega. Este término hace referencia a lo inefable, aquello que no se puede expresar con palabras. Así, en un principio, se entendería que un sentimiento romántico es aquel que requiere de un roman para ser expresado. El texto de Boswell se tradujo a varias lenguas, llegando a alcanzar especial fuerza en alemán, con la difusión de romantisch, en oposición a klassisch. Según René Wellek el término sirvió en principio para denominar una forma genérica de pensar y sentir y sólo en 1819, con Friedrich Bouterwek se emplea Romantiker como denominación de la escuela literaria. La difusión del término es irregular por países; en 1815 en España podemos encontrar romancesco junto a romántico, estabilizándose el segundo ya en 1918.[1] Otro origen del término muy señalado es el que relaciona «romántico» con la expresión «in lingua romana» que alude a las lenguas romances distinguiéndolas de la antigüedad clásica representada por el latín. Se trataría por tanto de un giro hacia la lengua propia y vernácula como representate de la propia cultura. Igualmente surge con este término una oposición entre «romántico» y «clásico» en función de la lengua que prefirieran y, por añadidura, asociada también al gusto creador de unos y otros.[2]
  • 13. Romanticismo 12 Características El Romanticismo es una reacción contra el espíritu racional y crítico de la Ilustración y el Clasicismo, y favorecía, ante todo: • La conciencia del Yo como entidad autónoma y, frente a la universalidad de la razón dieciochesca, dotada de capacidades variables e individuales como la fantasía y el sentimiento. • La primacía del Genio creador de un Universo propio, el poeta como demiurgo. • Valoración de lo diferente frente a lo común lo que lleva una fuerte tendencia nacionalista. • El liberalismo frente al despotismo ilustrado. • La de la originalidad frente a la tradición clasicista y la adecuación a los cánones. Cada hombre debe mostrar lo que le hace único. • La de la creatividad frente a la imitación de lo antiguo hacia los dioses de Atenas. • La de la obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada. Es propio de este movimiento un gran aprecio de lo personal, un subjetivismo e individualismo absoluto, un culto al yo fundamental y al carácter nacional o Volksgeist, frente a la universalidad y sociabilidad de la Ilustración en el siglo XVIII; en ese sentido los héroes románticos son, con frecuencia, prototipos de rebeldía (Don Juan, el pirata, Saturno devorando a un hijo, una de las Pinturas negras de Goya, realizada durante el Trienio Prometeo) y los autores románticos quebrantan cualquier normativa o Liberal (1820–1823), y que, bajo una capa tradición cultural que ahogue su libertad, como por ejemplo las tres mitológica, alude a la famosa frase de Vergniaud unidades aristotélicas (acción, tiempo y lugar) y la de estilo poco antes de ser guillotinado: «La Revolución (mezclando prosa y verso y utilizando polimetría en el teatro), o devora a sus propios hijos». revolucionando la métrica y volviendo a rimas más libres y populares como la asonante. Igualmente, una renovación de temas y ambientes, y, por contraste al Siglo de las Luces (Ilustración), prefieren los ambientes nocturnos y luctuosos, los lugares sórdidos y ruinosos (siniestrismo); venerando y buscando tanto las historias fantásticas como la superstición. Un aspecto del influjo del nuevo espíritu romántico y su cultivo de lo diferencial es el auge que tomaron el estudio de la literatura popular (romances o baladas anónimas, cuentos tradicionales, coplas, refranes) y de las literaturas en lenguas regionales durante este periodo: la gaélica, la escocesa, la provenzal, la bretona, la catalana, la gallega, la vasca... Este auge de lo nacional y del nacionalismo fue una reacción a la cultura francesa del siglo XVIII, de espíritu clásico y universalista, difundida por toda Europa mediante Napoleón. El Romanticismo se expandió también y renovó y enriqueció el limitado lenguaje y estilo del Neoclasicismo dando entrada a lo exótico y lo extravagante, buscando nuevas combinaciones métricas y flexibilizando las antiguas o buscando en culturas bárbaras y exóticas o en la Edad Media, en vez de en Grecia o Roma, su inspiración. Frente a la afirmación de lo racional, irrumpió la exaltación de lo instintivo y sentimental. «La belleza es verdad». También representó el deseo de libertad del individuo, de las pasiones y de los instintos que presenta el «yo», subjetivismo e imposición del sentimiento sobre la razón. En consonancia con lo anterior, y frente a los neoclásicos, se produjo una mayor valoración de todo lo relacionado con la Edad Media, frente a otras épocas históricas.
  • 14. Romanticismo 13 Manifestaciones culturales El movimiento literario Sturm und Drang (en alemán: Tormenta e ímpetu), desarrollado durante la última mitad del siglo XVIII, fue el precedente importante del Romanticismo alemán. Los autores importantes fueron (el joven) Johann Wolfgang von Goethe, (el joven) Friedrich Schiller, Friedrich Gottlieb Klopstock y Ludwig van Beethoven. Romanticismo alemán El Romanticismo alemán no fue un movimiento unitario. Por ello se habla en las historias literarias de varias fases del Romanticismo. Una etapa fundamental fueron los años noventa del siglo XVIII (Primer Romanticismo), pero las últimas manifestaciones alcanzan hasta la mitad del siglo XIX. Los filósofos dominantes del romanticismo alemán fueron Johann Gottlieb Fichte y Friedrich Wilhelm Joseph Schelling (los fundadores del Idealismo alemán). Los autores más importantes son Goethe, Novalis, Ludwig Tieck, Friedrich Schlegel, Clemens Brentano, August Wilhelm Schlegel, Achim von Arnim, E.T.A. Hoffmann y Friedrich Hölderlin. Post-romántico se puede considerar a Heinrich Heine. Friedrich Schelling. Romanticismo francés El Romanticismo francés tuvo su manifiesto en Alemania (1813), de Madame de Staël, aunque el gran precursor en el siglo XVIII fue Jean-Jacques Rousseau, autor de Confesiones, Ensoñaciones de un paseante solitario, el Emilio, Julia, o La nueva Eloísa y El contrato social, entre otras obras. En el siglo XIX sobresalieron Charles Nodier, Víctor Hugo, Alphonse de Lamartine, Alfred Victor de Vigny, Alfred de Musset, George Sand, Alexandre Dumas (tanto hijo como padre), entre otros; son los mayores representantes de esta estética literaria.
  • 15. Romanticismo 14 Romanticismo inglés El Romanticismo comenzó en Inglaterra casi al mismo tiempo que en Alemania; en el siglo XVIII ya habían dejado sentir un cierto apego escapista por la Edad Media y sus valores de falsarios inventores de heterónimos medievales como James Macpherson o Thomas Chatterton, pero el movimiento surgió a la luz del día con los llamados Poetas lakistas (Wordsworth, Coleridge, Southey), y su manifiesto fue el prólogo de Wordsworth a sus Baladas líricas, aunque ya lo habían presagiado en el siglo XVIII Young con sus Pensamientos nocturnos o el originalísimo William Blake. Lord Byron, Percy Bysshe Shelley y John Keats son los líricos canónicos del Romanticismo inglés. Después vinieron el narrador Thomas De Quincey, y los ya postrománticos Elizabeth Barrett Browning y su marido Robert Browning, este último creador de una forma poética fundamental en el mundo moderno, el monólogo dramático. En narrativa destaca Walter Scott, creador del género de novela Lord Byron vestido de albanés, obra de Thomas histórica moderna con sus ficciones sobre la Edad Media inglesa, o las Phillips de 1813. novelas góticas El monje de Matthew Lewis o Melmoth el Errabundo, de Charles Maturin. Romanticismo español En España el movimiento romántico tuvo precedentes en los afrancesados ilustrados españoles, como se aprecia en las Noches lúgubres (1775) de José de Cadalso o en los poetas prerrománticos (Nicasio Álvarez Cienfuegos, Manuel José Quintana, José Marchena, Alberto Lista...), que reflejan una nueva ideología presente ya en figuras disidentes del exilio, como José María Blanco White. Pero el lenguaje romántico propiamente dicho tardó en ser asimilado, debido a la reacción emprendida por Fernando VII tras la Guerra de la Independencia, que impermeabilizó en buena medida la asunción del nuevo ideario. Durante la Década Ominosa en España (1823-1833) vuelve a instaurarse un régimen absolutista, y quedan suspendidas todas las publicaciones periódicas, las universidades cerradas y la mayoría de las José de Espronceda es el prototipo de poeta principales figuras literarias y políticas en el exilio; el principal núcleo romántico en España. Liberal exaltado, activista cultural español se sitúa, sobre todo, en Gran Bretaña y Francia. Desde político y lírico desbordado, su temprana muerte a los 34 años lo convirtió en el poeta del allí, periódicos como Variedades, de Blanco White, contribuyeron a Romanticismo español por excelencia. fomentar las ideas del Romanticismo entre los exiliados liberales, que paulatinamente fueron abandonando la estética del Neoclasicismo. En la segunda década del siglo XIX, el diplomático Juan Nicolás Böhl de Faber publicó en Cádiz una serie de artículos entre 1818 y 1819 en el Diario Mercantil a favor del teatro de Calderón de la Barca contra la postura
  • 16. Romanticismo 15 neoclásica que lo rechazaba. Estos artículos suscitaron un debate en torno a los nuevos postulados románticos y, así, se produciría un eco en el periódico barcelonés El Europeo (1823-1824), donde Buenaventura Carlos Aribau y Ramón López Soler defendieron el Romanticismo moderado y tradicionalista del modelo de Böhl, negando decididamente las posturas neoclásicas. En sus páginas se hace por primera vez una exposición de la ideología romántica, a través de un artículo de Luigi Monteggia titulado Romanticismo. Por otro lado, algunos escritores liberales españoles, emigrados por vicisitudes políticas, entraron en contacto con el Romanticismo europeo, y trajeron ese lenguaje a la muerte del rey Fernando VII en 1833. La poesía del romántico exaltado está representada por la obra de José de Espronceda, y la prosa por la figura decisiva de Mariano José de Larra. Un romanticismo moderado encarnan José Zorrilla (dramaturgo, autor del Don Juan Tenorio) y el Duque de Rivas, quien, sin embargo, escribió la obra teatral que mejor representa los temas y formas del romanticismo exaltado: Don Álvaro o la fuerza del sino. Un Romanticismo tardío, más íntimo y poco inclinado por temas político-sociales, es el que aparece en la segunda mitad del siglo XIX, con la obra de Gustavo Adolfo Bécquer, la gallega Rosalía de Castro, y Larra. Augusto Ferrán, que experimentaron el influjo directo con la lírica germánica de Heinrich Heine y del folclore popular español, recopilado en cantares, soleás y otros moldes líricos, que tuvo amplia difusión impresa en esta época.
  • 17. Romanticismo 16 Romanticismo argentino El Romanticismo tuvo su primera manifestación en la Argentina con la aparición en 1832 del poema Elvira o la novia del Plata de Esteban Echeverría, quien lideró el movimiento que se concentró en la llamada Generación del 37 y tuvo uno de sus centros en el Salón Literario. El romanticismo argentino integró la lengua tradicional española con los dialectos locales y gauchescos, incorporó el paisaje rioplatense a la literatura y los problemas sociales. El romanticismo argentino se produjo íntimamente ligado con el romanticismo uruguayo. En Hispanoamérica, el contenido nacionalista del romanticismo confluyó con la recién terminada Guerra de Independencia (1810–1824), convirtiéndose en una herramienta de consolidación de las nuevas naciones independientes, recurriendo al costumbrismo como una herramienta de autonomía cultural. Entre las obras más importantes del movimiento se destacan «La cautiva» y «El matadero», ambas de Echeverría,[3] [4] el Martín Fierro obra maestra de José Hernández, Amalia de José Mármol, Facundo de Esteban Echeverría, figura destacada del Domingo F. Sarmiento y el folletín y obra dramática Juan Moreira de romanticismo argentino, escribió «La cautiva» y «El matadero». Eduardo Gutiérrez, considerado fundador del teatro rioplatense.
  • 18. Romanticismo 17
  • 19. Romanticismo 18 , por Emilia El espíritu romántico El estilo vital de los autores románticos despreciaba el materialismo burgués y preconizaba el amor libre y el liberalismo en política, aunque hubo también un Romanticismo reaccionario, representado por Chateaubriand, que preconizaba la vuelta a los valores cristianos de la Edad Media. El idealismo extremo y exagerado que se buscaba en todo el Romanticismo encontraba con frecuencia un violento choque con la realidad miserable y materialista, lo que causaba con frecuencia que el romántico acabara con su propia vida mediante el suicidio. La mayoría de los románticos murieron jóvenes. Los románticos amaban la naturaleza frente a la civilización como símbolo de todo lo verdadero y genuino.
  • 20. Romanticismo 19 Véase también • Pintura romántica • Poesía romántica • Postromanticismo • Prerromanticismo • Ballet romántico Referencias [1] Visedo Order, Isabel. Introducción al Romanticismo español, pag 165 [2] Dieter Borchmeyer: Zur Typologie des Klassischen und Romantischen. In: Walter Hinderer (Hg.): Goethe und das Zeitalter der Romantik. Würzburg 2002 (Stiftung für Romantikforschung; 21), S. 19-29, hier S. 19 f. [3] Weinberg, Félix (1980). «La época de Rosas. El Romantiscismo», en Historia de la literatura argentina, Tomo I, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina. págs. 217–240. [4] Jitrik, Noé (1980). «El Romanticismo: Esteban Echeverría», en Historia de la literatura argentina, Tomo I, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina. págs. 241–263. Bibliografía • Abrams, M. H. (1975). El espejo y la lámpara. Barcelona: Barral. ISBN 978-84-211-0331-9. • Berlín, Isaiah & Hardy, Henry (editor) (2000). Las raíces del romanticismo. Madrid: Taurus. ISBN 978-84-306-0369-5. • De Paz, Alfredo (1986). La revolución romántica; poéticas, estéticas, ideologías. Traducción de María García Lozano. Madrid: Editorial Tecnos. ISBN 978-84-309-3960-2. • VV.AA. (1994). Fragmentos para una teoría romántica del arte. Antología y edición de Javier Arnaldo. Madrid: Editorial Tecnos. ISBN 978-84-309-1388-6. • Ward, Thomas (2004). La teoría literaria: Romanticismo, krausismo y modernismo ante la globalización industrial. University, Miss.: Romance Monographs. ISBN 978-1-889441-14-6. Enlaces externos • Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Romanticismo. Commons • Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Romanticismo. Wikiquote • El Romanticismo (http://roble.pntic.mec.es/~msanto1/lengua/2romanti.htm) • El Romanticismo español (http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/estilos/16.htm) • Romanticismo (literatura) (http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761573164/Romanticismo_(literatura). html) • España artística y monumental (http://www.codicesmedievales.com/espanya-artistica-monumental/index. htm) — facsímil • Ciencia y Romancicismo (http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/3/Usrn/fundoro/web_fcohc/ 005_publicaciones/actas_congresos/romanticismo.htm) Libro electrónico.
  • 21. El matadero 20 El matadero El Matadero Autor Esteban Echeverría Idioma Castellano, español Título original El Matadero País  Argentina Fecha de publicación 1871 Formato Libro Páginas 29 El Matadero es un texto literario romántico del autor argentino Esteban Echeverría, quien lo escribió entre 1838 y 1840. Es considerado el primer cuento realista del Río de la Plata, además de ser una de las obras más célebres de este trascendente escritor. Fue publicado en 1871 en la Revista del Río de la Plata. Más tarde, Juan María Gutiérrez lo incorpora a su edición de las Obras completas de Echeverría (1870-1874). El cuento actualmente se lo considera unos de los pilares de la literatura hispanoamericana, por la forma en que se plantea el ambiente del matadero como una metáfora de la época del gobernador Juan Manuel de Rosas, período donde los que ejercían el poder solían asesinar a los que no comulgaban con sus políticas. Trama Los hechos relatados tienen lugar años después la Revolución de Mayo, durante el período en que Juan Manuel de Rosas gobernó la provincia de Buenos Aires, en Argentina. Más concretamente, el marco temporal se ubica en algún momento de la década de 1830, luego de la muerte de la esposa de Rosas, doña Encarnación Ezcurra, y durante la época de la cuaresma católica. La acción se desarrolla en un matadero vacuno localizado en un sector marginal de la ciudad de Buenos Aires, la cual en aquél tiempo integraba con la provincia del mismo nombre una misma jurisdicción política y administrativa. El relato, que hace una descripción de la sociedad y la situación política de la época, comienza dando cuenta de un gran diluvio, después del cual el pueblo estuvo 15 días sin carne de res y afectó la economía del país. Se produjo una crisis en la provisión de alimentos, dado que por la imposibilidad de movilizar la hacienda hasta el matadero durante ese período, hubo falta de carne. Esta carencia, que por otra parte venía a coincidir fortuitamente con los mandatos cuaresmales de la iglesia, en lo referido a la abstinencia de carne, produjo un aumento en los precios de otros productos tales como aves, pescados y rosquillas, y la muerte de mucha gente. Sin embargo, aunque la institución religiosa se cuidó de advertir que no se debía comer carne por constituír ello pecado, no fue igual de rígida con los gobernantes y el cuerpo religioso, lo que dejó en evidencia la hipocresía del gobierno y del clero. Echeverría narra que ante la crisis, Rosas -"el Restaurador"- envía una reducida cantidad de novillos al matadero. Estos animales son recibidos con algarabía por la gente más marginada de la zona. Sucede que las vísceras, llamadas "achuras" y lógicamente mucho menos apreciadas que la carne, eran usualmente desechadas. Estas personas, en su afán de conseguir comida, acostumbraban a asistir a las matanzas de reses y se apropiaban de dichas partes, habitualmente protagonizando fuertes disputas. Como es de suponer, en este caso en que la escasez de alimentos estaba haciendo estragos la expectativa era aún mayor que la habitual. El último de los animales que queda vivo de aquella tropa resulta ser un toro, que ofrece feroz resistencia a los faenadores que intentan reducirlo. Luego de una violenta contienda la bestia se escapa. Echeverría cuenta que por esta refriega se produce indirectamente la muerte de un niño, decapitado por el chicotazo de un lazo al romperse. No obstante, esta tragedia es rápidamente olvidada por los asistentes, obsesionados por que se dé muerte al animal. El
  • 22. El matadero 21 brioso ejemplar es perseguido por varios jinetes, que al final de una tenaz y accidentada persecución logran atraparlo y matarlo. Luego del episodio del toro tiene lugar la parte culminante del relato. Acierta a pasar cabalgando por el lugar un joven, al que la muchedumbre identifica rápidamente como unitario, por no llevar luto -por la muerte de la esposa de Rosas- ni la divisa punzó y por su apariencia en general. El mozo es atrapado y llevado a la casilla del «Juez del Matadero» (especie de comandante del lugar), donde es interrogado y torturado por varios de los personajes de esta historia, todos ellos simpatizantes del partido federal. El joven unitario (personificación de Echeverría en el relato de ficción) se resiste en todo momento durante este injustificado calvario, manteniendo una actitud digna y desafiante ante las crueldades de los federales. Finalmente, en un momento en el que pensaban continuar torturándolo, el joven literalmente estalla de rabia, muriendo heroicamente sin haber sido desmoralizado por la tortura, y luego de haber expresado abiertamente sus pensamientos acerca del régimen gobernante. Características • Ejemplo del romanticismo rioplatense. • Tiene un fuerte color local, con descripciones y personajes típicamente porteños. • Refleja el habla de la clase popular argentina, recogiendo americanismos como el voseo. • Hay una fuerte presencia de los sentimientos por sobre la razón. Es un cuento muy intenso con personajes muy pasionales y brutos, locos • Tiene un estilo libre, no sigue una estructura determinada. • Hace principal referencia al poder político de Rosas, que se muestra como una fidelidad incondicional por parte de las clases más bajas. Es una situacion de caudillismo y adoración al líder. Enlaces externos • Wikisource contiene obras originales de o sobre El matadero.Wikisource • El matadero de Echeverría. Confrontación de lenguas y literatura nacional [1] • El Matadero en historieta [2] Referencias [1] http:/ / www. corodebabel. com. ar/ Literatura-Argentina/ el-matadero-de-echeverria-confrontacion-de-lenguas-y-literatura-nacional. html [2] http:/ / cinosargo. bligoo. com/ content/ view/ 215892/ El-Matadero-de-Esteban-Echeverria-en-Comic. html
  • 23. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 22 Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas Portada de la primera edición. Autor Domingo Faustino Sarmiento Género Biografía, ensayo Tema(s) Geografía, historia, sociología Idioma Español Título original Civilización y barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga. Aspecto físico, costumbres y ámbitos de la República Argentina. Editorial El Progreso de Chile (primera edición en español). País Chile Fecha de publicación 1845 Serie Mi defensa (1843) Facundo o civilización y barbarie en las pampas Vida de Aldao (1845) argentinas Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas es un libro escrito en 1845 por el político y educador argentino Domingo Faustino Sarmiento, durante su segundo exilio en Chile. Es uno de los principales exponentes de la literatura hispanoamericana: además de su valor literario, la obra proveyó un análisis del desarrollo político, económico y social de Sudamérica, de su modernización, su potencial y su cultura. Como lo indica su título, Facundo analiza los conflictos que se abrieron en la Argentina inmediatamente después de la Independencia declarada en 1816, a partir de la oposición entre civilización y barbarie. El investigador cubano-estadounidense Roberto González Echevarría describió a la obra como el «libro más importante que haya sido escrito por un latinoamericano en cualquier disciplina o género».[1] Facundo describe la vida de Juan Facundo Quiroga, un militar y político gaucho del Partido Federal, que se desempeñó como gobernador y caudillo de la Provincia de La Rioja durante las guerras civiles argentinas, en las décadas de 1820 y 1830. El historiador Felipe Pigna afirma en el documental Algo habrán hecho por la historia argentina que «El Facundo fue mucho más que un libro, fue un panfleto contra Rosas, ahí Sarmiento describe al caudillo y propone eliminarlo».[2] El federal Juan Manuel de Rosas gobernó la provincia de Buenos Aires entre 1829 y 1832 y nuevamente de 1835 hasta 1852; en el curso de los enfrentamientos entre unitarios y federales, Sarmiento, miembro del bando unitario, se exilió en dos oportunidades en Chile (1831 y 1840), y en la segunda oportunidad escribió el Facundo. Sarmiento ve a Rosas como un heredero de Facundo: ambos son caudillos y, según Sarmiento,
  • 24. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 23 representan la barbarie que deriva de la naturaleza y la falta de civilización presente en el campo argentino.[2] [3] Como explica Pigna, «Facundo, a quien odia y admira a la vez, es la excusa para hablar del gaucho, del caudillo, del desierto interminable, en fin, de todos los elementos que representan para él el atraso y con los que hay que terminar».[4] A lo largo del texto, Sarmiento explora la dicotomía entre la civilización y la barbarie. Como observa Kimberly Ball, «la civilización se manifiesta mediante Europa, Norteamérica, las ciudades, los unitarios, el general Paz y Rivadavia»,[5] mientras que «la barbarie se identifica con América Latina, España, Asia, Oriente Medio, el campo, los federales, Facundo y Rosas».[5] Es por esta razón que Facundo tuvo una influencia tan profunda. Según González Echevarría: «al proponer el diálogo entre la civilización y la barbarie como el conflicto central en la cultura latinoamericana, Facundo le dio forma a una polémica que comenzó en el periodo colonial y que continúa hasta el presente».[6] La primera edición de Facundo fue publicada en 1845. Sarmiento eliminó los últimos dos capítulos para la segunda edición (1851), pero los volvió a incluir en 1874, decidiendo que eran importantes para el desarrollo del libro. La primera edición dio lugar a varios libros cuyo objetivo es analizar o criticar Facundo, siendo el principal Muerte y resurrección de Facundo de Noé Jitrik, en el cual el autor explora desde su clasificación literaria hasta su relevancia histórica.[7] Contexto histórico Domingo F. Sarmiento escribió Facundo en 1845, durante su segundo exilio en Chile, como un ataque contra Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires en la época. El libro fue un análisis crítico de la cultura argentina bajo el punto de vista del escritor, representada en hombres como Rosas y el líder regional Juan Facundo Quiroga, principalmente en San Juan. Tanto Rosas como Quiroga eran caudillos, es decir, jefes de masas populares en armas que para Sarmiento eran expresión de una forma de gobierno bárbara.[8] El libro de Sarmiento es una crítica y un síntoma de los conflictos culturales de Argentina abiertos a partir de la Independencia. En 1810, la Argentina había comenzado el proceso de independencia de España, pero tres décadas después Sarmiento protestaba por el atraso en que aún permanecían las instituciones y la organización económica del país. La división política del país se debatía entre la ideología de los unitarios (apoyados por Sarmiento), quienes querían un gobierno centralizado, contra los federales, quienes creían que las regiones debían ser autónomas. El conflicto entre unitarios y federales estaba íntimamente ligado al poder que la Ciudad de Buenos Aires pretendía ejercer sobre el país, así como el control del comercio internacional y la apropiación de las rentas de la aduana. En aquel entonces, la Ciudad de Buenos Aires integraba la Provincia de Buenos Aires, y era la ciudad más grande y más rica del país debido a su cercanía con el Río de la Plata y al océano Atlántico. Buenos Aires no sólo tenía acceso al comercio, sino también a las ideas y a la cultura europea. Estas diferencias económicas y culturales causaron una tensión creciente entre las provincias.[9] Pese a su ideología unitaria, Sarmiento era oriundo de la ciudad de San Juan, ubicada en el oeste de la Argentina, en la región de Cuyo, cerca del límite con Chile.[10] Conflicto entre unitarios y federales El conflicto entre unitarios y federales comenzó a mediados de la década de 1810, con el enfrentamiento entre porteños y la Liga Federal, liderada por José Artigas. El conflicto se generalizó a partir de 1819, cuando el Congreso Constituyente aprobó una constitución unitaria que fue rechazada por las provincias, las que a su vez derrocaron al Directorio en 1820 y se declararon autónomas, dejando al país sin un gobierno nacional en una serie de hechos conocidos como la anarquía del Año XX. En 1826 Bernardino Rivadavia nacionalizó la Ciudad de Buenos Aires, su aduana y su ejército, en tanto que un nuevo Congreso Constituyente aprobó otra constitución unitaria, que fue rechazada por todas las provincias. Los acontecimientos de 1826 desembocaron en una serie de enfrentamientos armados entre unitarios y federales en todo el país. En ese momento se produjo la Primera guerra entre unitarios y federales en el interior (1825-1827), en la que se destacaron el federal Juan Facundo Quiroga y el unitario Gregorio
  • 25. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 24 Lamadrid, y la Segunda guerra entre unitarios y federales en el interior (1829-1831), durante la cual Juan Manuel de Rosas asumió por primera vez como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y que tuvo su punto de mayor tensión con el enfrentamiento entre la unitaria Liga del Interior -comandada por José María Paz y en la que se alistó Sarmiento como oficial-, y el Pacto Federal.[11] Los unitarios apoyaron la presidencia de Rivadavia (1826-1827), en tanto los federales se opusieron. Sin embargo, bajo este gobierno, bajaron los salarios de los trabajadores,[12] y los gauchos fueron encarcelados u obligados a trabajar sin recibir una paga.[13] [12] Desde 1828, se instalaron y se fueron reemplazando distintos gobernadores de Buenos Aires, comenzando con el federalista Manuel Dorrego.[14] Sin embargo, el gobierno de Dorrego duró muy poco tiempo y fue fusilado por el unitario Juan Lavalle, el cual tomó el poder.[15] Lavalle fue a su vez derrotado por una milicia de gauchos liderados por Rosas. A finales de 1829, la legislatura designó a Rosas como el gobernador de Buenos Aires.[16] Rosas gobernó durante dos períodos, 1829-1831 y 1835-1852. Durante buena parte del período histórico descripto, un gran número de intelectuales, de unitarios y federales en situaciones políticas adversas para sus posiciones (tanto bonaerenses como de las demás provincias de la Confederación Argentina) emigró a otros países, principalmente a Chile y a Uruguay.[17] Sarmiento, oriundo de la provincia de San Juan, se exilió dos veces antes de escribir esta obra: la primera vez fue debido a la derrota militar de la Liga del Interior, de la que era oficial, en 1831; la segunda, en 1840, fue durante el gobierno de Nazario Benavídez luego de ser encarcelado por este acusado de sedicioso.[18] Facundo Quiroga Juan Facundo Quiroga, conocido como "El tigre de los llanos", fue un caudillo proveniente de la provincia de La Rioja. Se opuso al gobierno de Bernardino Rivadavia al asumir como presidente de la Nación (1826-1827), quien lo enfrentó con sus efectivos al mando de Gregorio Aráoz de La Madrid, a quien venció en las batallas de El Tala (1826) y Rincón de Valladares (1827). Para 1828 era muy poderoso en las provincias desde Catamarca hasta Mendoza. Se unió a otros caudillos con el propósito de impulsar el federalismo. Fue derrotado por el general José María Paz en la Batalla de La Tablada y la Batalla de Oncativo, tras lo cual se dirigió a la provincia de Tucumán. Allí derrotó a Lamadrid en la Batalla de La Ciudadela (1831), desbaratando Facundo Quiroga, según una litografía de César a la Liga Unitaria, luego de que Juan Manuel de Rosas derrotara a Juan Bacle. Lavalle en Buenos Aires en la Batalla de Puente de Márquez (1829). Era partidario de redactar una Constitución regida por el federalismo, pero tales iniciativas contaban con la férrea oposición de Rosas, quien consideraba que la organización nacional era aún prematura.[19] Rosas envió a Quiroga en una misión diplomática al norte, a recomponer las relaciones entre Salta y Tucumán. A su regreso fue asesinado el 16 de febrero de 1835 en Barranca Yaco (Córdoba), por una partida al mando de Santos Pérez que emboscó su carruaje. Existen controversias sobre la autoría intelectual del asesinato, habiendo teorías que la atribuyen a Rosas, a Estanislao López o a los hermanos Reinafé. Tres hermanos Reinafé (José Antonio, José Vicente y Guillermo) y Santos Pérez fueron condenados y -los tres últimos- ejecutados en 1836.[19]
  • 26. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 25 Juan Manuel de Rosas Juan Manuel de Rosas fue un gobernador de la provincia de Buenos Aires que recibe tratamientos altamente polarizados entre los historiadores. La corriente historiográfica fundada por Bartolomé Mitre, a la cual subscribe Sarmiento, considera a Rosas un dictador o tirano sanguinario y es pronunciadamente crítica con su gestión. El revisionismo histórico en Argentina es una corriente que, en oposición a la escuela mitrista, defiende a Rosas y lo considera un férreo defensor de la soberanía nacional ante las pretensiones de las potencias europeas. Rosas nació en una familia adinerada de un alto nivel social (sus orígenes eran de la más rancia nobleza española, un abuelo suyo Ortiz de Rozas fue capitán general de Chile), pero la estricta educación que recibió lo influenció psicológicamente de manera muy profunda.[20] Sarmiento afirma que debido a la madre de Rosas, «el espectáculo de la autoridad y la servidumbre deben haberle causado impresiones muy Juan Manuel de Rosas, gobernador de la [21] Provincia de Buenos Aires entre 1829 y 1831 y duraderas». Poco después de llegar a la pubertad, Rosas fue enviado entre 1835 y 1852. a una estancia y permaneció allí durante treinta años. En ese tiempo, aprendió a manejar el lugar y, de acuerdo a Manuel Bilbao en Historia de Rosas, pobló sus campos con gente que le fuera adicta, incluyendo a desertores y fugados, que al recibir la protección de Rosas dejaban de ser buscados por las autoridades.[22] En el poder, Rosas encarceló a los residentes por razones desconocidas, lo cual Sarmiento define como actos similares al tratamiento que Rosas le daba al ganado. Sarmiento argumenta que con este método lograba que los ciudadanos conformasen «el ganado más manso y ordenado que existiese».[23] El primer período de Juan Manuel de Rosas como gobernador duró sólo tres años. Su gobierno, asistido por Juan Facundo Quiroga y Estanislao López, gobernadores de La Rioja y Santa Fe, respectivamente, fue respetado y Rosas fue halagado por su habilidad de mantener la armonía entre Buenos Aires y las zonas rurales.[24] El país cayó en el caos luego de la dimisión de Rosas en 1832, y en 1835 fue convocado nuevamente para gobernar la provincia. En esta ocasión, regresó con un gobierno más autoritario, obligando a todos los ciudadanos a apoyar su gobierno, utilizando el eslogan "¡¡Viva la Santa Federación, mueran los salvajes unitarios!!".[25] Según Nicolas Shumway, Rosas «obligó a los ciudadanos a usar la insignia roja de los federales, y su imagen apareció en todos los lugares públicos...  los enemigos de Rosas, reales e imaginarios, fueron encarcelados, asesinados o llevados al exilio por la mazorca, una banda de espías y matones supervisados personalmente por Rosas. La publicación fue censurada, y los periódicos porteños se vieron obligados a defender el régimen».[26]
  • 27. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 26 Domingo Faustino Sarmiento En Facundo, Sarmiento es tanto el narrador como uno de los protagonistas. El libro contiene elementos autobiográficos de la vida de Sarmiento, además de la vida de los argentinos en general. También expresa y analiza su propia opinión y relata algunos eventos históricos. Dentro de la dicotomía del libro entre la civilización y la barbarie, el personaje de Sarmiento representa a la civilización, identificada con las ideas europeas y norteamericanas; apoya la educación y el desarrollo, y se opone a Rosas y a Facundo, quienes simbolizan la barbarie. Sarmiento fue un militar, periodista, político y educador que se adhirió al movimiento unitario. Durante el conflicto entre unitarios y federales, peleó contra Facundo en varias ocasiones, y en España se convirtió en miembro de la Sociedad Literaria de Profesores.[27] Sarmiento regresaría de su exilio en Chile, en donde comenzó a escribir Facundo, como político. Pasó a ser miembro del Senado luego de la caída de Rosas, y en 1862 asumió como gobernador de San Juan, cargo al que debió renunciar por la oposición popular en 1864.[28] Bajo su gestión fue asesinado el popular caudillo Domingo Sarmiento, autor de Facundo. federal y general Ángel Vicente Peñaloza, luego de lo cual su cabeza fue cortada y puesta en exhibición clavada en una lanza en la plaza de la ciudad de Olta.[29] Fue presidente de Argentina durante seis años (1868–1874). Durante su presidencia, Sarmiento se concentró en la inmigración, la ciencia y la cultura. Sus ideas se basaron en la civilización europea; para él, el desarrollo de un país debía basarse en la educación. En los primeros años de su presidencia, finalizó la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay (1864-1870), iniciada durante el gobierno de Bartolomé Mitre, la cual diezmó la población paraguaya y arrasó completamente su territorio.[30] En 1871, se desató en Argentina una grave epidemia de fiebre amarilla, por la cual murieron catorce mil personas, provocada por las malas condiciones de higiene y saneamiento derivadas, en gran parte, de la Guerra contra el Paraguay.[31] Sobre el final de su gobierno, Sarmiento fundó los primeros colegios militares y navales de Argentina.[32] Sarmiento no sólo fue un personaje reconocido por sus méritos, sino también por las polémicas que desató. Tenía una postura muy clara a favor del exterminio de los aborígenes y de los gauchos: «¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado».[33] [34]
  • 28. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 27 Sinopsis Luego de una extensa introducción, los quince capítulos de Facundo se dividen simbólicamente, según la crítica literaria, en tres secciones: los primeros cuatro capítulos describen la geografía, antropología e historia argentina; los capítulos del quinto al decimocuarto relatan la vida de Juan Facundo Quiroga; y el último capítulo expone la visión de Sarmiento de un futuro argentino bajo un gobierno unitario.[35] Según Sarmiento, la razón por la que describe el contexto argentino y utiliza a Facundo Quiroga para condenar la dictadura de Rosas es porque «en Facundo Las pampas argentinas. Para Sarmiento, esta geografía Quiroga no sólo se ve a un caudillo, sino también una inhóspita fue un factor clave en la carencia de civilización en el país. manifestación de la vida argentina, consecuencia de la colonización y de las peculiaridades del terreno».[36] Introducción Facundo empieza con una advertencia del autor, en la cual aclara que los hechos en el libro no tienen precisión histórica y en la cual narra un suceso que había tenido lugar al haber cruzado los Andes camino a Chile. En medio de las montañas, había escrito con carbonilla una frase en francés, On ne tue point les idées (Las ideas no se matan). Según Sarmiento, Rosas había enviado una comitiva especial para que leyesen la frase, y al descifrarla no habían comprendido su significado.[37] Después de esta primera advertencia se incluye una introducción, la cual está precedida por una cita en francés de Villemain: Je demande à lhistorien lamour de lhumanité ou de la liberté; sa justice impartiale ne doit pas être impassible. Il faut, au contraire, quil souhaite, quil espère, quil souffre, ou soit heureux de ce quil raconte. Villemain, en Cours de littérature.[38] Esta cita puede traducirse al español como «Exijo al historiador el amor a la humanidad o a la libertad; su justicia imparcial no debe ser impasible. Por el contrario, es necesario que desee, que espere, que sufra o que disfrute por lo que cuenta». El texto propio de la introducción comienza con una invocación al hombre que le da título a la obra, el Brigadier General Juan Facundo Quiroga: ¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Tú posees el secreto: ¡revélanoslo![38] Según Noé Jitrik en Muerte y resurrección de Facundo, la exclamación en esta frase indica la urgencia que quiere transmitir Sarmiento al lector, haciendo hincapié principalmente en los adjetivos, como «ensangrentado» y «terrible». También traza, ya desde el primer momento, una imagen de Quiroga, para entender después la causa de sus actos y de su personalidad.[39] A lo largo de la introducción, el autor habla de Juan Manuel de Rosas, caracterizándolo como «tirano» y dando a entender que uno de los objetivos del texto es estudiar prolijamente la fuente de todos los conflictos internos del país, personificados principalmente por Rosas y por Quiroga.[38] Sarmiento también insinúa que él mismo es capaz de resolver la situación «dando a la Tebas del Plata, el rango elevado que le toca entre las naciones del Nuevo Mundo».[40] Sarmiento traza paralelismos y analogías entre Quiroga y Rosas, considerando a este último un continuador del primero.
  • 29. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 28 Facundo, provinciano, bárbaro, valiente, audaz, fue reemplazado por Rosas, hijo de la culta Buenos Aires, sin serlo él; por Rosas, falso, corazón helado, espíritu calculador, que hace el mal sin pasión, y organiza lentamente el despotismo con toda la inteligencia de un Maquiavelo.[38] Avanzando en el texto, el autor explica su idea de que el progreso se obtiene tomándolo de Europa, en especial de las naciones que, siempre según Sarmiento, son civilizadas, como es el caso de Francia.[41] Como contraposición describe a España, «esa rezagada a Europa, que, echada entre el Mediterráneo y el Océano, entre la Edad Media y el siglo XIX, unida a la Europa culta por un ancho istmo y separada del África bárbara por un angosto estrecho», y al Paraguay, al cual critica por haberse negado a recibir inmigrantes civilizados.[41] Primera parte: contexto demográfico y geográfico argentino El primer capítulo de Facundo, titulado «Aspecto de la República Argentina y caracteres, hábitos e ideas que engendra», comienza con una descripción geográfica de Argentina, desde los Andes en el oeste hasta la costa atlántica del este, en donde dos ríos confluyen en la frontera entre Argentina y Uruguay. Uno de estos ríos, el Plata, marca la ubicación de Buenos Aires, la capital. Mediante esta descripción de la geografía de Argentina, Sarmiento resalta las ventajas de Buenos Aires; los ríos son arterias que comunican a la ciudad con el resto del mundo, permitiendo el comercio y ayudando a formar una sociedad civilizada. Buenos Aires no había logrado llevar civilización a las áreas rurales y, como Sudamérica, mostrando la consecuencia, gran parte de Argentina se había visto condenada a la barbarie. ubicación de las pampas en Sarmiento también argumenta que las pampas, las amplias y vacías llanuras del Argentina, Uruguay y Río Grande país, «no les ofrecen escapatoria o escondite a las personas para defenderse e del Sur. impide la civilización en la mayor parte de la Argentina».[42] En este capítulo, Sarmiento hace varias comparaciones entre lo que considera como la civilización y la barbarie. En primer lugar realiza un análisis racial de la población argentina, comparando a los españoles, a los indígenas y a los negros con los alemanes y los escoceses. De los primeros dice que «se distinguen por su amor a la ociosidad e incapacidad industrial; se muestran incapaces para dedicarse a un trabajo duro y seguido».[43] Después describe los hogares de los escoceses y alemanes de una manera muy favorable («las casitas son pintadas; el frente de la casa, siempre aseado, adornado de flores y arbustillos graciosos; el amueblado, sencillo, pero completo»[44] ) mientras que de las razas americanas dice que «sus niños van sucios y cubiertos de harapos, viven con una jauría de perros; hombres tendidos por el suelo, en la más completa inacción; el desaseo y la pobreza por todas partes».[44] Estas comparaciones son muy frecuentes a lo largo del texto y hacen hincapié principalmente en el gaucho, al cual lo describe como un ser sin inteligencia, sin instrucción, «feliz en medio de su pobreza y sus privaciones, que no son tales para quien nunca conoció mayores goces», que no trabaja y que jamás podría mejorar su situación.[45] Como contraposición al gaucho aparece el hombre de la ciudad, el cual «vive de la vida civilizada; allí están las ideas de progreso, los medios de instrucción, alguna organización, el gobierno municipal, etc», y quien es, según Sarmiento, quien podría llevar al país a la civilización.[46] La comparación entre la campaña y la ciudad es la más significativa del libro para caracterizar a la civilización y a la barbarie. Pese a las barreras de civilización causadas por la geografía del país, Sarmiento explica, en el segundo capítulo, titulado «Originalidad y caracteres argentinos», que gran parte de los problemas del país habían sido causados por gauchos como Juan Manuel de Rosas, quienes eran bárbaros, incultos, ignorantes y arrogantes; gracias a ellos la sociedad argentina no había logrado progresar hacia la civilización.[47] Sarmiento luego describe los cuatro tipos principales de gauchos: el baqueano, el cantor, el gaucho malo y el rastreador, y la forma de reconocerlos para entender a los líderes argentinos, como Juan Manuel de Rosas.[48] Según el autor, sin una comprensión de los tipos de gauchos argentinos, «es imposible comprender nuestros personajes políticos, ni el carácter primordial y americano de la sangrienta lucha que despedaza a la República Argentina».[49]
  • 30. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 29 En el tercer capítulo («Asociación. La pulpería») Sarmiento luego hace hincapié en los campesinos argentinos, quienes son «independientes de toda necesidad, libres de toda sujeción, sin ideas de gobierno, porque todo orden regular y sistemado se hace de todo punto imposible».[50] Los campesinos se reúnen en pulperías, en donde pasan el tiempo bebiendo y jugando. Evidencian su entusiasmo de demostrar su fortaleza física mediante la doma de caballos y las peleas con cuchillos. Raramente estas peleas llevan a la muerte, a la cual denominan desgracia, y Sarmiento resalta que la residencia de Rosas era utilizada en ocasiones como refugio de los criminales, antes de que comenzase a adquirir poder político.[48] Según el relato de Sarmiento en el cuarto capítulo del libro, «Revolución de 1810», estos elementos son cruciales para comprender la Revolución Argentina, en la cual el país se independizó de España. Aunque si bien la guerra de la independencia fue provocada por la influencia de las ideas europeas, Buenos Aires era la única ciudad que podía tener civilización. Los campesinos participaron en la guerra más para demostrar su fortaleza física que para civilizar el país. Al final, la revolución fue un fracaso debido al comportamiento bárbaro de la población rural, que llevó a la deshonra de la ciudad civilizada, Buenos Aires.[51] Segunda parte: vida de Juan Facundo Quiroga La segunda parte de Facundo comienza en el quinto capítulo del libro, titulado «Vida de Juan Facundo Quiroga», y en ésta explora la vida del personaje que le da el título, Juan Facundo Quiroga—el «Tigre de los Llanos».[52] Esta sección contiene múltiples errores e imprecisiones históricas, reconocidas por el mismo autor en su advertencia preliminar y confirmadas por varios historiadores y especialistas a lo largo de los años.[53] Pese a haber nacido en una familia adinerada, Facundo recibió sólo una educación básica en lectura y escritura.[54] Tenía debilidad por los juegos de azar,[55] al punto que Sarmiento lo describe con «una pasión feroz, ardiente, que le reseca las entrañas» por el juego.[56] En su juventud Facundo fue antisocial y rebelde, negándose a mezclarse con otros niños,[54] y estas características se fueron pronunciando cada vez más a medida que fue creciendo. Sarmiento describe un incidente en el cual Facundo había matado a un hombre, escribiendo que este tipo de Juan Facundo Quiroga. Como personaje principal de Facundo, representa a la barbarie, la antítesis comportamiento «marcó su paso por el mundo».[56] de la civilización. Las relaciones de Facundo con su familia finalmente se rompieron, y, tomando la vida de un gaucho, se unió a los caudillos en la provincia de Entre Ríos.[57] En el sexto capítulo, llamado «La Rioja», Sarmiento cuenta como los gauchos comenzaron a reconocer a Facundo como un héroe después de su asesinato de dos españoles luego de una fuga de prisión, y como reubicándose en La Rioja, Facundo tomó una posición de líder en la Milicia de los Llanos. Construyó su reputación y ganó el respeto de sus compañeros mediante sus feroces acciones en los campos de batalla, pero odió y trató de destruir a aquellos que eran diferentes a él por ser civilizados y educados.[58] En 1825, el Gobierno de Buenos Aires organizó un Congreso con los representantes de todas las provincias de Argentina. A lo largo del séptimo y del octavo capítulo del libro, titulados «Sociabilidad» y «Ensayos», respectivamente, el autor narra cuando Facundo se presentó como el representante de La Rioja y las consecuencias de este suceso.[59] En el mismo capítulo explora las diferencias entre las provincias de Córdoba y Buenos Aires, caracterizando a la primera como bárbara por estar organizada de manera anticuada y propia de la época prehispánica, y a la segunda como civilizada, principalmente por la influencia de Bernardino Rivadavia y por su cultura.[60] Después de establecer esta comparación, Sarmiento da una descripción física de Facundo, el hombre que
  • 31. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 30 considera que personifica al caudillo: «era de estatura baja y fornida; sus anchas espaldas sostenían sobre un cuello corto, una cabeza bien formada, cubierta de pelo espesísimo, negro y ensortijado», con «ojos negros llenos de fuego».[52] Rivadavia pronto fue desplazado, y Manuel Dorrego pasó a ser el nuevo gobernador. Sarmiento aclara que Dorrego, como federalista, no estaba interesado en el progreso social ni en terminar con el comportamiento bárbaro en Argentina mejorando el nivel de civilización y educación de los habitantes de las zonas rurales. En el noveno capítulo del libro («Guerra social») se narra como en el desorden que caracterizó la política argentina del momento, Dorrego fue asesinado por los unitarios y Facundo fue derrotado por el general unitario José María Paz.[61] Facundo escapó a Buenos Aires y se unió al gobierno federalista de Juan Manuel de Rosas. Durante el conflicto entre ambas ideologías, Facundo conquistó las provincias de San Luis, Rio Quinto y Mendoza.[62] En el decimotercer capítulo del libro, «¡¡¡Barranca-Yaco!!!» (que utiliza tres signos de exclamación para indicar un mayor énfasis en la exclamación[63] ), se cuenta el asesinato de Facundo Quiroga en dicha ciudad cordobesa. Todo había comenzado cuando, en el regreso a su hogar de San Juan, la cual Sarmiento dice que Facundo gobernó «únicamente con su nombre aterrador»,[64] se dio cuenta de que su gobierno carecía de apoyo por parte de Rosas. Fue a Buenos Aires a enfrentarlo, pero Rosas lo envió a realizar otra misión. En el camino Facundo fue asesinado.[65] Tercera parte: presente y porvenir de un gobierno unitario En los dos últimos capítulos del libro, titulados «Gobierno unitario» y «Presente y porvenir», Sarmiento explora las consecuencias de la muerte de Facundo para la historia y la política de la República Argentina.[66] También analiza el gobierno y la personalidad de Rosas, comentando sobre la dictadura, la tiranía, el papel del apoyo popular, y el uso de la fuerza para mantener el orden. El autor critica a Rosas utilizando las propias palabras del gobernador, haciendo observaciones sarcásticas sobre las acciones de Rosas, y describiendo el «terror» establecido durante la dictadura, las contradicciones del gobierno, y la situación en las provincias que fueron lideradas por Facundo. Sarmiento escribe: «La cinta colorada es la materialización del terror que acompaña a todos lados, en las calles, en el pecho de la familia; debe pensarse en él al vestirse, al desvestirse, y las ideas siempre se nos graban por asociación».[67] Sarmiento incluye a la población negra de Argentina entre los sectores sociales que habrían sido sostén de Rosas. Los describe como "dóciles, fieles y adictos al amo o al que los ocupa". Según Sarmiento, Manuela Rosas, hija del gobernador, tendría a su cargo la tarea de ganar el favor de dicho sector de la población. La utilidad estratégica de dicha acción estaría dada en que la mayoría de los esclavos y sirvientes eran afroamericanos, y que de dicha forma el gobierno obtenía espías en la mayor parte de las familias. Sarmiento también critica el juicio realizado por el asesinato de Quiroga, sosteniendo que los hermanos Reinafé no eran unitarios como se sostuvo. Sarmiento plantea que Rosas habría sido el autor intelectual del crimen, con el propósito de desacreditar a los unitarios atribuyéndoles el crimen y que el repudio resultante facilitaría la cesión de la suma del poder público que le realizó poco después. No bien se recibe Rosas del Gobierno en 1835, cuando declara por una proclamación que los IMPIOS UNITARIOS han asesinado alevosamente al ilustre general Quiroga, y que él se propone castigar atentado tan espantoso, que ha privado a la Federación de su columna más poderosa. ¡Qué!... decían abriendo un palmo de boca los pobres unitarios al leer la proclama. ¡Qué!... ¿los Reinafés son unitarios? ¿No son hechura de López, no entraron en Córdoba persiguiendo el ejército de Paz, no están en activa y amigable correspondencia con Rosas? ¿No salió de Buenos Aires Quiroga por solicitud de Rosas? ¿No iba un chasque delante de él, que anunciaba a los Reinafés su próxima llegada? ¿No tenían los Reinafés preparada de antemano la partida que debía asesinarlo?... Nada; los impíos unitarios han sido los asesinos; ¡y desgraciado el que dude de ello!... Finalmente, Sarmiento examina el legado del gobierno de Rosas atacándolo y ensanchando la dicotomía entre la civilización y la barbarie. Enfrentando a Francia y a Argentina—representando la civilización y la barbarie, respectivamente—Sarmiento contrasta la cultura y la crueldad: El bloqueo de Francia duraba dos años, y el Gobierno americano animado del espíritu americano, hacía frente a la Francia, el principio europeo, a las pretensiones europeas. El bloqueo francés, empero, había sido fecundo en
  • 32. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 31 resultados sociales para la República Argentina, y servía a manifestar en toda su desnudez, la situación de los espíritus y los nuevos elementos de la lucha que debían encender la guerra encarnizada, que sólo puede terminar con la caída de aquel Gobierno monstruoso.[68] Género y estilo El crítico y filósofo español Miguel de Unamuno comentó sobre el libro: «Nunca tomé Facundo de Sarmiento como una obra histórica, ni creo que pueda ser evaluada en esos términos. Siempre la consideré una obra literaria, una novela histórica».[69] Sin embargo, Facundo no puede clasificarse como novela o en un género literario específico. Según González Echevarría, el libro es «un ensayo, una biografía, una autobiografía, una novela, una epopeya, una memoria, una confesión, un panfleto político, una diatriba, un tratado científico y una guía».[6] El estilo de Sarmiento y su exploración de la vida de Facundo unifican las tres partes en que se divide la obra. Incluso la primera sección, que describe la geografía de Argentina, sigue este patrón, ya que Sarmiento declara que Facundo es un producto natural de su entorno.[70] El libro también es en parte ficticio: Sarmiento utiliza su imaginación además del rigor histórico para describir a Rosas. En Facundo, el autor incluye su opinión de que la dictadura de Rosas es la causa principal de los problemas de Argentina. Los temas como la barbarie y la crueldad que se desarrollan a lo largo del libro son, para Sarmiento, meras consecuencias del gobierno ejercido por Rosas.[71] Para respaldar sus opiniones, Sarmiento utiliza estrategias propias de la literatura. Temáticas Civilización y barbarie Facundo no es sólo una crítica al gobierno de Rosas, sino también una extensa investigación sobre la historia y la cultura argentina, a la cual Sarmiento muestra mediante el controvertido gobierno, y la caída de Juan Facundo Quiroga, un arquetípico caudillo argentino. Sarmiento resume el mensaje del libro en la frase «Esa es la cuestión: ser o no ser salvajes».[72] La dicotomía entra la civilización y la barbarie es la idea central del libro; Facundo es retratado como salvaje y opuesto al progreso real mediante su rechazo hacia los ideales culturales europeos, visibles en la sociedad metropolitana de Buenos Aires.[73] En Facundo, Sarmiento describe a los gauchos como representantes de la barbarie. El conflicto entre la civilización y la barbarie refleja las dificultades de América Latina en la era posterior a su independencia. El crítico literario Sorensen Goodrich argumenta que aunque si bien Sarmiento no fue el primero en articular esta dicotomía, la convirtió en un tema prominente y poderoso que podría impactar la literatura latinoamericana.[74] Explora el problema de la civilización contra los groseros aspectos de la cultura de un caudillo, la cual se basa en la brutalidad y el poder absoluto. Facundo ofrece un mensaje oposicionista que, con el tiempo, otorgaría una alternativa beneficiosa para la sociedad. Aunque Sarmiento solicita varios cambios, como funcionarios honestos que entendiesen las ideas de la Ilustración europea, siempre considera a la educación como el tema principal. Los caudillos como Facundo Quiroga, al principio del libro, son vistos como la antítesis de la educación, la cultura y la estabilidad civil; la barbarie es como una eterna letanía de males de la sociedad.[75] Son los agentes de la inestabilidad y del caos, destruyendo sociedades mediante su descarada indiferencia hacia la humanidad y hacia el progreso social.[76] Si Sarmiento se ve a sí mismo como una persona civilizada, Rosas es bárbaro. El historiador David Rock explica que «los opositores contemporáneos recrudecieron a Rosas como un tirano sanguinario y un símbolo de la barbarie».[77] Sarmiento ataca a Rosas mediante su libro promoviendo la educación y la civilización, mientras que Rosas utiliza el
  • 33. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 32 poder político y la fuerza bruta para deshacerse de cualquier obstáculo. Al relacionar a Europa con la civilización, y a la civilización con la educación, Sarmiento transmite una admiración hacia la cultura europea que al mismo tiempo le da un sentido de insatisfacción hacia su propia cultura, motivándolo a llevarla hacia la civilización.[78] Utilizando las características de las pampas para reforzar su análisis social, caracteriza a quienes se hallan aislados y se oponen al diálogo político como ignorantes y anárquicos, simbolizados por la geografía física desolada de Argentina.[79] Por el contrario, América Latina está conectada directamente con la barbarie, y Sarmiento utiliza a la región simplemente para ilustrar la manera en que Argentina está desconectada de los numerosos recursos que la rodean, limitando el crecimiento del país.[76] Escritura y poder En la historia de la América Latina posterior a su independencia, las dictaduras fueron relativamente comunes—los ejemplos van desde José Gaspar Rodríguez de Francia, en Paraguay durante el siglo XIX, hasta Augusto Pinochet, a mediados del siglo XX en Chile. En este contexto, la literatura latinoamericana se distinguió por las novelas de protesta o novelas del dictador; la historia principal se basa en la figura del dictador, su comportamiento, sus características y la situación de la población bajo su régimen. Los escritores como Sarmiento utilizaron el poder de la palabra escrita para criticar al gobierno, empleando a la literatura como herramienta, como ejemplo de resistencia y como un arma contra la represión.[80] La utilización de esta conexión entre la escritura y el poder fue una de las estrategias de Sarmiento. Para él, la escritura debía ser catalizadora para la acción.[81] Mientras que los gauchos pelearon con armas físicas, Sarmiento usó su voz y su idioma.[82] Sorensen declara que Sarmiento empleó «el texto como un arma».[80] Sarmiento no sólo escribió para Argentina sino para una audiencia mucho más amplia, especialmente los Estados Unidos y Europa; según su opinión, estas regiones eran más civilizadas, y su propósito fue seducir a los lectores hacia su propio punto de vista político.[83] En las numerosas traducciones de Facundo, la asociación de Sarmiento de la escritura con el poder y la conquista es evidente.[84] Ya que sus libros solían servir como vehículos para sus manifestaciones políticas, los escritos de Sarmiento comúnmente se burlaban de los gobiernos, y Facundo fue el ejemplo más prominente.[85] Eleva su propia posición a expensas de la minoría gobernante, a menudo retratándose a sí mismo como invencible debido al poder de la escritura. Hacia finales de 1840, Sarmiento fue exiliado por sus opiniones políticas. Cubierto de moretones el día anterior por las golpizas de soldados inescrupulosos, escribió en francés «On ne tue point les idees» (citado erróneamente de «on ne tire pas des coups de fusil aux idees», lo cual significa «las ideas no pueden ser asesinadas con armas»). El gobierno decidió descifrar el mensaje, y al traducirlo, dijeron «Así que, ¿qué significa esto?».[86] Ya que sus oponentes no lograron entender el significado del mensaje, Sarmiento pudo ilustrar su ineptitud. Sus palabras se presentan como un «código» que necesita ser «descifrado»,[86] y que a diferencia de Sarmiento, los que se encuentran en el poder son bárbaros y no tienen educación. Su desconcierto no sólo demuestra su ignorancia, sino que, según Sorensen, ilustra «el desalojo inevitable que trae toda trasplantación cultural», ya que los habitantes de las zonas rurales de Argentina y los aliados de Rosas eran incapaces de aceptar la cultura civilizada que, según Sarmiento, llevaría al país hacia su progreso.[87] Críticas La obra ha tenido críticas muy variadas desde su publicación original. Con respecto al lenguaje empleado, varios críticos opinan que está bien expresado en el contexto característicamente criollo, mientras que otros piensan que esta particularidad provoca que el libro tenga una prosa opaca y sin equilibrio. Por ejemplo, el crítico literario argentino Álvaro Melián Lafinur escribe: «La prosa de Sarmiento es incoercible, desigual, bárbara, carece de gusto e ignora o desdeña el valor fonético de las palabras y el arte de su colocación armoniosa. En vano se buscaría en las páginas de Facundo el equilibrio, la exactitud, la suavidad del matiz, la ática pureza».[88] Por el contrario, personalidades como Guillermo Hudson, Carlos Guido Spano y Miguel de Unamuno halagan la escritura, señalando
  • 34. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 33 incluso que es superior a la utilizada en los libros españoles.[89] Las intenciones de Sarmiento al escribir el libro han sido motivo de varios debates entre sociólogos, críticos y expertos en política argentinos. Muchos piensan que Sarmiento quería dar a entender que la barbarie (representada por las figuras de Facundo y Rosas) no puede coexistir de ninguna manera con la civilización, por lo que es necesario deshacerse completamente de la primera.[90] Noé Jitrik, el autor de Muerte y resurrección de Facundo, escribe que en el libro Sarmiento se contradice a sí mismo, ya que en la primera parte se dedica a dilapidar la imagen de Facundo Quiroga y en la segunda, cuando profundiza más en su vida, lo describe de una manera diferente, sin tanta aversión, humanizando al caudillo.[91] Enrique Anderson Imbert explica esta contradicción explicando que la principal intención de Facundo es hundir a Rosas, y que para hacerlo Sarmiento debió valerse hasta del recurso de salvar en ciertas circunstancias a Facundo.[92] Sarmiento justificó su postura antirrosista afirmando que sólo cuando finalizase su gobierno, el país podría civilizarse y llegar a imitar a los pares europeos.[93] Varios escritores han señalado que Sarmiento, además de contradecirse en la precisión de los hechos históricos, utilizó la exageración para describir la situación de las campañas y las ciudades, a las cuales caracterizó como opuestas e incapaces de convivir. Según Alberto Palcos, las campañas y las ciudades «convivían y se influenciaban unas a otras; la barbarie no era total en el campo ni la civilización en la ciudad».[94] Otras críticas a Sarmiento radican en su descripción de la figura del gaucho, el cual actualmente es uno de los símbolos de la identidad argentina: en Facundo, Sarmiento lo describe como «desocupado, despreocupado e irresponsable» además de «bárbaro y carente de civilización», basándose en las imágenes de Quiroga y Rosas, y propone desplazarlo de la sociedad hasta erradicarlo, apoyando la campaña en su contra que llevó a cabo Bartolomé Mitre.[93] Legado Para la traductora Kathleen Ross, Facundo es «una de las principales obras de la historia de la literatura hispanoamericana».[95] Fue muy influyente en el establecimiento de «un proyecto para la modernización»,[96] con su mensaje práctico realzado por una «estupenda belleza y pasión».[95] Sin embargo, según el crítico literario González Echevarría no sólo es un poderoso texto fundacional sino también «el primer clásico latinoamericano, y el libro escrito sobre América Latina por un latinoamericano más importante de cualquier disciplina o género».[95] [1] La influencia política del libro puede ser vista en la llegada final de Sarmiento al poder. Asumió como presidente de Argentina en 1868 y finalmente pudo aplicar sus teorías para asegurarse de que la nación alcanzase la civilización.[96] Aunque Sarmiento escribió muchos libros, consideró a Facundo como la mayor fuente de sus opiniones políticas.[97] Según Sorensen, «los primeros lectores de Facundo se vieron profundamente influenciados por las luchas que precedieron y sucedieron la dictadura de Rosas, y sus consideraciones pasaron de su relación con el conflicto a la hegemonía política».[98] González Echevarría nota que Facundo proveyó el ímpetu para que otros escritores examinasen las dictaduras en América Latina, y aclara que aún se lee hoy en día porque Sarmiento creó «una voz para los autores latinoamericanos modernos».[6] La razón de esto, según González Echevarría, es que «los autores latinoamericanos pelearon con su legado, reescribiendo Facundo en sus obras incluso si querían desenredarse de su discurso».[6] Otras novelas de dictadores posteriores, como El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias y La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa, se basaron en sus ideas,[6] y el conocimiento de Facundo realza la comprensión del lector sobre estos libros.[99] Una ironía del impacto del género y de la literatura ficticia del ensayo de Sarmiento es que, según González Echevarría, el gaucho se ha convertido en «un objecto de nostalgia, un origen perdido alrededor del cual se debe construir la mitología nacional».[99] Mientras que Sarmiento trató de eliminar al gaucho, también lo convirtió en un «símbolo nacional».[99] González Echevarría además argumenta que Juan Facundo Quiroga también sigue existiendo, ya que representa «nuestra lucha sin solución entre el mal y el bien y nuestro implacable camino de vida hacia la muerte».[99] Según la traductora Kathleen Ross, «Facundo sigue causando controversia y debate porque contribuye a los mitos nacionales de las ideologías de la modernización, el antipopulismo, y el racismo».[100]
  • 35. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 34 ISBN
  • 36. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 35 Referencias [1] González Echevarría 2003, p. 1 [2] Algo habrán hecho por la historia argentina, segunda temporada, capítulo VI [3] Introducción de Facundo, segundo párrafo, pág. 7: «¡Cierto! Facundo no ha muerto; está vivo en las tradiciones populares, en la política y revoluciones argentinas; en Rosas, su heredero, su complemento...» [4] Pigna, Felipe (2005). Los mitos de la historia argentina 2 (1 edición). Argentina: Planeta. ISBN 950-49-1342-3. [5] Ball 1999, p. 177 [6] González Echevarría 2003, p. 2 [7] « Noé Jitrik: Muerte y resurrección de Facundo (http:/ / www. abanico. org. ar/ 2006/ 11/ jitrik. htm)». Abanico.org. Consultado el 18 de marzo de 2009. [8] Ball 1999, p. 171 [9] Shumway 1991, p. 13 [10] « Biografía de Domingo Faustino Sarmiento (http:/ / www. elhistoriador. com. ar/ biografias/ s/ sarmiento. php)». El Historiador. Consultado el 13 de marzo de 2009. [11] Shumway 1991, p. 107 [12] Shumway 1991, p. 84 [13] Ball 1999, p. 173 [14] Shumway 1991, p. 114 [15] Shumway 1991, p. 115 [16] Shumway 1991, p. 117 [17] Sarmiento 2003, p. 229 [18] « Domingo F. Sarmiento (http:/ / www. oni. escuelas. edu. ar/ olimpi97/ literatura-argentina/ autores/ sarmiento/ sarmiento. htm)». Oni. Consultado el 20 de junio de 2009. [19] « Juan Facundo Quiroga (http:/ / www. todo-argentina. net/ biografias/ Personajes/ juan_facundo_quiroga. htm)». Todo Argentina. Consultado el 22 de junio de 2009. [20] Lynch 1981, p. 11
  • 37. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 36 [21] Sarmiento 2003, p. 213 [22] Félix Luna, pág. 27 [23] Sarmiento 2003, p. 215 [24] Shumway 1991, p. 117–118 [25] Shumway 1991, p. 118 [26] Shumway 1991, p. 120 [27] Mann 1868, p. 357 [28] « Gobernador de San Juan (http:/ / www. clarin. com/ diario/ especiales/ sarmiento/ htm/ militar/ gobern. htm)». Clarín. Consultado el 21 de junio de 2009. [29] « Ángel Vicente Peñaloza (El Chacho) (http:/ / www. lagazeta. com. ar/ chacho. htm)». La Gazeta. Consultado el 21 de junio de 2009. [30] Felipe Pigna. « La Guerra de la Triple Alianza (http:/ / www. elhistoriador. com. ar/ articulos/ organizacion_nacional/ guerra_de_la_triple_alianza. php)». El historiador. Consultado el 21 de junio de 2009. [31] « Historia de la epidemia de fiebre amarilla de 1871 (http:/ / www. ensantelmo. com/ vernota. php?id=517)». En San Telmo.com. Consultado el 21 de junio de 2009. [32] González Echevarría 2003, p. 10 [33] Domingo Sarmiento. El Progreso. 27 de septiembre de 1844. [34] Domingo F. Sarmiento. El Nacional. 25 de noviembre de 1876. [35] Ross 2003, p. 18 [36] Sarmiento 2003, p. 38 [37] Sarmiento, Advertencia del autor, págs. 2 y 3. [38] Sarmiento, Introducción, pág. 7. [39] Jitrik, Noé. Muerte y resurrección de Facundo. Pág. 27. [40] Sarmiento, Introducción, pág. 8. [41] Sarmiento, Introducción, págs. 10 y 11. [42] Sarmiento 2003, Capítulo 1 [43] Sarmiento, Facundo, pág. 23 [44] Sarmiento, Facundo, pág. 24 [45] Sarmiento, Facundo, pág. 31 [46] Sarmiento, Facundo, pág. 25. [47] Sarmiento 2003, Capítulo 2 [48] Sarmiento 2003, Capítulo 3 [49] Sarmiento 2003, p. 71 [50] Sarmiento 2003, p. 72 [51] Sarmiento 2003, Capítulo 4 [52] Sarmiento 2003, p. 93 [53] J. L. Guerrero (1945). Tres temas de filosofía argentina en las entrañas del Facundo. Buenos Aires. [54] Sarmiento 2003, p. 94 [55] Newton 1965, p. 11, afirma que era llamado «el jugador», aunque no aporta fuentes al respecto. [56] Sarmiento 2003, p. 95 [57] Sarmiento 2003, Capítulo 5 [58] Sarmiento 2003, Capítulo 6 [59] Sarmiento 2003, Capítulos 7 & 8 [60] Sarmiento 2003, Capítulo 7 [61] Sarmiento 2003, Capítulo 8 & 9 [62] Sarmiento 2003, Capítulos 11 & 12 [63] Diccionario panhispánico de dudas - interrogación y exclamación (signos de) (http:/ / buscon. rae. es/ dpdI/ ) [64] Sarmiento 2003, p. 157 [65] Sarmiento 2003, Capítulo 13 [66] Sarmiento 2003, p. 227 [67] Sarmiento 2003, p. 210 [68] Sarmiento 2003, p. 228 [69] Citado en Sorensen Goodrich 1996, p. 42 [70] Carilla 1973, p. 12 [71] Ludmer 2002, p. 17 [72] Sarmiento 2003, p. 35 [73] Sarmiento 2003, p. 99 [74] Sorensen Goodrich 1996, p. 6 [75] Bravo 1994, p. 247 [76] Sorensen Goodrich 1996, p. 10–11
  • 38. Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas 37 [77] Citado en Ludmer 2002, p. 7 [78] Sorensen Goodrich 1996, p. 9 [79] Bravo 1994, p. 248 [80] Sorensen Goodrich 1996, p. 33 [81] Sorensen Goodrich 1996, p. 25 [82] Ludmer 2002, p. 9 [83] Sorensen Goodrich 1996, p. 85 [84] Sorensen Goodrich 1996, p. 27 [85] Sorensen Goodrich 1996, p. 100 [86] Sarmiento 2003, p. 30 [87] Sorensen Goodrich 1996, p. 84 [88] Melián Lafinur, Álvaro (1913). Introducción a la escritura literaria. [89] « Facundo en letras criollas (http:/ / www. critica. cl/ html/ canedo_01. htm)». Crítica (Chile). Consultado el 18 de marzo de 2009. [90] El dilema argentino: civilización y barbarie. Buenos Aires: El cielo por asalto / Imago Mundi. 1994. pp. 53. [91] Jitrik, Noé (1983). Muerte y resurección de Facundo. Buenos Aires. p. 59. [92] Anderson Imbert, Enrique (1983). Genio y figura de Domingo F. Sarmiento. Buenos Aires. pp. 64. [93] Díaz, Honorio Alberto. El Facundo: ¿develación o debelación?. Buenos Aires. [94] Palcos, Alberto (1983). Sarmiento. Buenos Aires: El Ateneo. p. 56. [95] Ross 2003, p. 17 [96] Sorensen Goodrich 1996, p. 99 [97] Sorensen Goodrich 1996, p. 100–101 [98] Sorensen Goodrich 1996, p. 67 [99] González Echevarría 2003, p. 15 [100] Ross 2003, p. 21 [101] Sarmiento, Domingo Faustino (julio de 2007) (en español). Facundo (1º edición). Buenos Aires: Booket. pp. 9 a 10. ISBN 978-987-580-215-5. [102] Ross 2003, p. 19 Enlaces externos • Facundo (http://www.gutenberg.org/etext/33267) disponible en gutenberg.org (esp) • Wikisource contiene obras originales de o sobre Facundo o Civilización y Barbarie en las Pampas Argentinas.Wikisource • Facundo (http://www.biblioteca.clarin.com/pbda/ensayo/facundo/facundo_00indice.htm) en la Biblioteca Clarín
  • 39. Domingo Faustino Sarmiento 38 Domingo Faustino Sarmiento Domingo Faustino Sarmiento Sarmiento en 1873 Ministro de Interior de Argentina 9 de octubre – Noviembre de 1879 Presidente Nicolás Avellaneda Vicepresidente Mariano Acosta Predecesor Bernardo de Irigoyen Sucesor Benjamín Zorrilla Presidente de la Nación Argentina 12 de octubre de 1868 – 12 de octubre de 1874 Vicepresidente Adolfo Alsina Predecesor Bartolomé Mitre Sucesor Nicolás Avellaneda Gobernador de San Juan 1862 – 1864 Senador de la Nación Argentina por la Provincia de San Juan 12 de octubre de 1875 – 9 de octubre de 1879 Datos personales Nacimiento 15 de febrero de 1811 San Juan, Provincias Unidas del Río de la Plata 11 de septiembre de 1888 (77 años) Fallecimiento Asunción, Paraguay
  • 40. Domingo Faustino Sarmiento 39 Cónyuge Benita Martínez Pastoriza de Sarmiento (1848-1888) Hijos Ana Faustina, Dominguito Fidel Profesión Docente, político, escritor Firma Domingo Faustino Sarmiento (San Juan, Argentina, 15 de febrero de 1811 – Asunción del Paraguay, Paraguay, 11 de septiembre de 1888) fue un político, pedagogo, escritor, docente, periodista y militar argentino; gobernador de la Provincia de San Juan entre 1862 y 1864, Senador Nacional por su Provincia entre 1874 y 1879 y presidente de la Nación Argentina entre 1868 y 1874. Se destacó tanto por su laboriosa lucha en la educación pública como en contribuir al progreso científico y cultural de su país. En 1947 la Conferencia Interamericana de Educación estableció como Día Panamericano del Maestro al 11 de septiembre en homenaje a su fallecimiento. Trayectoria Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en el Carrascal, uno de los barrios más pobres de la ciudad de San Juan. Era hijo de José Clemente Quiroga Sarmiento y Ana Paula Albarracín. Los primeros maestros de Domingo fueron su padre y su tío José Eufrasio Quiroga Sarmiento, quienes le enseñaron a leer a los cuatro años. Su nombre completo era Faustino Valentin Quiroga Sarmiento, pero familiarmente era llamado "Domingo", ya que ese fue el nombre que quiso ponerle su madre y no pudo. La historia hizo que perdurara el "Domingo" hasta nuestros días. En 1816, ingresó a una de las llamadas "Escuelas de la Patria", fundadas por los gobiernos de la Revolución, donde tuvo como educadores a los hermanos Ignacio y José Rodríguez, éstos sí, maestros profesionales casa, en la ciudad de San Juan capital de la provincia homónima. Su verdadero nombre era Faustino Valentín Sarmiento. Según algunas fuentes[1] el nombre Domingo se le adjudicó sucesivamente aunque no figuraba en su partida de nacimiento. Cuando tenía 5 años ya sabía leer y escribir y a los 15 años ya era maestro. Entre 1815 y 1821 cursó estudios en la Escuela de la Patria de su ciudad natal; finalizados éstos viajó con su padre a la ciudad de Córdoba para cursar el seminario pero no le fue concedida una beca. En 1823, luego de tratar vanamente de ingresar al Colegio de Ciencias Morales en Buenos Aires, trabajó como asistente del ingeniero Victor Barreau en la Oficina de Topografía de San Juan. Ese mismo año su tío José de Oro fue desterrado a San Francisco del Monte, actualmente San Francisco del Monte de Oro (en homenaje al rebelde fraile y maestro) y él lo acompañó. En 1827 fue reclutado dentro del ejército federal. Según sus relatos, Sarmiento, como alférez de milicia debía realizar tareas que lo incomodaban. Presentó un reclamo y fue citado por el gobernador Manuel Quiroga. Durante la reunión Sarmiento pidió ser tratado con equidad, pero esto fue tomado como un desacato y fue enviado a prisión. Debido a éste, y a otros enfrentamientos personales con integrantes del ejército federal, decidió abrazar la causa unitaria y se incorporó al ejército comandado por José María Paz. Exilios Debido a la victoria federal en su provincia, en 1831 se vio obligado a emigrar hacia Chile, donde realizó distintas actividades para subsistir. Durante este tiempo trabajaba como profesor en una escuela de la provincia de Los Andes, donde tuvo con su alumna María Jesús del Canto, con quien nunca se casó, a su única hija Ana Faustina Sarmiento, quien más tarde iba a ser la madre de Augusto Belín. En 1836, mientras se desempeñaba como minero, contrajo fiebre tifoidea y, a pedido de su familia, el entonces gobernador de San Juan, Nazario Benavídez, le permitió volver a la Argentina. De regreso en su ciudad natal, formó parte de la Sociedad Dramática Filarmónica, y luego fundó la Sociedad Literaria (1838), filial de la Asociación de Mayo; comenzó a participar de actividades artísticas, teniendo contacto con la Generación de 1837 y retomó la actividad política. De hecho la sede del grupo artístico del que formaba parte
  • 41. Domingo Faustino Sarmiento 40 fue utilizada como centro de reunión de quienes se oponían a Juan Manuel de Rosas, por entonces gobernador de Buenos Aires y encargado de las Relaciones Exteriores de Argentina. En 1839 fundó el Colegio de Pensionistas de Santa Rosa, un instituto secundario para señoritas, y crea el Periódico El Zonda, desde el cual dirigió duras críticas al gobierno. Debido a sus constantes ataques al gobierno federal, el 18 de noviembre de 1840 fue apresado y nuevamente obligado a exiliarse hacia Chile. Nuevamente en Chile se dedicó de lleno a la actividad cultural. Escribió para los periódicos El Mercurio, El Heraldo Nacional y El Nacional; y fundó El Progreso. En 1842 fue designado por el entonces Ministro de Instrucción Pública, Manuel Montt Torres, para dirigir la Escuela Normal de Preceptores, la primera institución latinoamericana especializada en preparar maestros. También impulsó el romanticismo, llegando a polemizar con Andrés Bello. Su labor como pedagogo fue reconocida por la Universidad de Chile, que lo nombró miembro fundador de la Facultad de Fachada actual de la casa natal de Domingo Faustino Filosofía y Humanidades; y en 1845 el presidente Manuel Sarmiento, en San Juan. Montt Torres le encomendó la tarea de estudiar los sistemas educativos de Europa y Estados Unidos. Durante su paso por Francia aprovechó para encontrarse con José de San Martín que vivía exiliado por propia voluntad en su residencia de Grand Bourg. Una vez finalizado su viaje por el mundo, en 1848 se casó con Benita Martínez Pastoriza, viuda de su amigo Domingo Castro y Calvo, y adoptó al hijo de estos, Domingo Fidel ("Dominguito"); y se instaló en el barrio Yungay de la ciudad de Santiago. Durante un año se dedicó de lleno a escribir, y fruto de ello son Viajes por Europa, África y América, en el cual escribió sobre lo observado en sus viajes, y Educación popular, donde transcribió gran parte de su pensamiento educativo, y su proyecto de educación pública, gratuita y laica. Al año siguiente se separó de su esposa para luego volver con Dominguito a la Argentina. Su hijo Dominguito En medio de su larga vida, se destacó el joven Dominguito Fidel Sarmiento, conocido popularmente como "Dominguito". Hijo de Domingo Castro y Calvo y Benita Martínez Pastoriza, nació en Chile en 1845 y su nombre original era Domingo Fidel Castro. Siendo muy pequeño murió su padre, y tiempo después su madre se casó con Domingo Faustino Sarmiento — también viudo — quien lo adoptó en 1848. A los cuatro años aprendió a leer; en su país natal cursó estudios primarios y terminó el bachillerato en Argentina. Al estallar la Guerra de la Triple Alianza, Dominguito decidió alistarse en el ejército argentino pese a la oposición de su madre. Participó con el grado de capitán del Ejército Argentino. En septiembre de 1866, durante la Batalla de Curupayty, Dominguito fue herido de muerte; tenía 21 años de edad. Sarmiento desempeñaba entonces el cargo de ministro plenipotenciario de la Argentina en Estados Unidos, donde recibió la noticia de la muerte de su hijo adoptivo por medio de los enviados especiales de Bartolomé Mitre. La noticia lo sumió en una profunda depresión. Poco tiempo después, Sarmiento renunció al cargo diplomático y emprendió el regreso a Buenos Aires. Ya en la capital argentina, se dirigió al cementerio, donde se encontraba la tumba de Dominguito, y allí pasó un largo rato muy devastado. Años después escribió la biografía de su hijo: "Vida de Dominguito".
  • 42. Domingo Faustino Sarmiento 41 Carrera política En 1851 ingresó como gacetillero en el ejército de Justo José de Urquiza. Luego de la caída de Rosas entró en conflicto con Urquiza y se vio obligado a volver a Chile. Durante este periodo entabló discusiones con Juan Bautista Alberdi acerca de la política del país. Durante su estadía en Chile fue miembro[2] de la logia masónica Unión Fraternal de Valparaíso, fundada el 27 de julio de 1853. En 1855 regresó a la Argentina. En Buenos Aires fue concejal electo (1856) y luego fue elegido senador tres veces (1857),(1860) y (1861), mientras tanto se desempeñaba como jefe del Departamento de Escuelas. Luego de la batalla de Pavón, acompañó al general Wenceslao Paunero en la campaña a Cuyo. Allí fue designado gobernador de San Juan (1862). En 1864, a causa de la muerte de su amigo Antonino Aberastain, inició una persecución que finalizó con el asesinato del caudillo riojano Chacho Peñaloza. A raíz de ello el gobierno lo envía en misión diplomática durante tres años. Presidencia Fue propuesto como candidato a la presidencia de la Nación por un grupo de políticos del país, a iniciativa del coronel Lucio V. Mansilla. Mientras se encontraba en los Estados Unidos, fue electo para el cargo en las elecciones nacionales de agosto de 1868, y asumió el cargo el 12 de octubre de 1868. Su gestión presidencial se centró en la promoción de la educación y el desarrollo de las comunicaciones en el país. Una de sus primeras decisiones fue realizar una Exposición de Artes y Productos Nacionales, en la ciudad de Córdoba. La gente tomó este proyecto como una locura, pero la realización terminó siendo un gran éxito. En ella se promovieron tejidos, curtiembres, fundiciones, tintorerías, y productos agropecuarios; todos de distintas regiones del país. Durante su visita a la exposición Sarmiento ostentó un traje de vicuña elaborado con telas nacionales y recibió además en premio una medalla por haber introducido el mimbre en el país.[3] Alentó la inmigración, se encargó la reforma del puerto y realizó el primer censo de población. Sarmiento y su ministro Dalmacio Vélez Sársfield serían los mayores propulsores de la telegrafía eléctrica en el país. En su mensaje de 1873 podía afirmar que "La línea de telégrafos ha sido completada y recorre toda la República". El 5 de agosto de 1874, en las postrimerías de su período presidencial, Sarmiento inauguraba la primer comunicación telegráfica con Europa. Sarmiento decretó que el día de la inauguración del cable telegráfico que, en sus palabras, convertía a todos los pueblos en "una familia sola y un barrio", fuese feriado nacional. La ceremonia contó con la presencia entre otros del ya ex ministro Vélez Sarfield, a quien Sarmiento atribuyó en el acto "el honor exclusivo de la atrevida idea y de la rápida ejecución de la red de telégrafos, que contribuye a dar paz a la República y bienestar a sus hijos". Inició la formación profesional de maestros, creó escuelas normales anexas a los colegios nacionales de Corrientes y de Concepción del Uruguay en 1869 y de la Escuela Normal de Paraná en 1870. Fundó el Colegio Militar (1869), la Escuela Naval (1872), y escuelas de arboricultura y agronomía en San Juan, en Mendoza, y más tarde en Tucumán y Salta. Creó escuelas primarias en varias provincias e importó de Europa gabinetes de ciencias y colecciones de historia natural. Otras creaciones durante su mandato fueron: • La Academia de Ciencias, en Córdoba. • La Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas en la Universidad de Córdoba. • La Biblioteca Nacional de Maestros • El Observatorio Astronómico de Córdoba Por su iniciativa se crearon en la región cuyana las cátedras de mineralogía en los Colegios nacionales de Catamarca y de San Juan, que se convertirían en 1876 en la Escuela de Ingenieros de San Juan.
  • 43. Domingo Faustino Sarmiento 42 Ministerios del Gobierno de Domingo Faustino Sarmiento Cartera Titular Período Ministerio del Interior Dalmacio Vélez Sársfield 12 de octubre de 1868 – mayo de 1872 Uladislao Frías mayo de 1872 - 12 de octubre de 1874 Ministerio de Relaciones Mariano Varela 12 de octubre de 1868 – 17 de agosto de 1870 Exteriores y Culto Carlos Tejedor 17 de agosto de 1870 - 12 de octubre de 1874 Ministerio de Guerra y Marina Martín de Gainza 12 de octubre de 1868 – 12 de octubre de 1874 Ministerio de Hacienda José Benjamín Gorostiaga 12 de octubre de 1868 – octubre de 1870 Luis L. Domínguez octubre de 1870 – [[13 de febrero de 1874 Santiago Cortínez febrero de 1874 - 12 de octubre de 1874 Ministerio de Justicia Nicolás Avellaneda 12 de octubre de 1868 – agosto de 1873 e Instrucción Pública Juan Crisóstomo Albarracín agosto de 1873 - 12 de octubre de 1874 Cargos posteriores Al finalizar su mandato presidencial, transmitió la presidencia a Nicolás Avellaneda, en 1874. En 1875, asumió como senador nacional por su provincia, cargo que abandonó en 1879 para asumir brevemente como Ministro de Interior de Nicolás Avellaneda. Luego ocupó el cargo de Superintendente de Escuelas durante el gobierno de Julio Argentino Roca, pero renunció a causa de diferencias radicales con Avellaneda y el propio Roca. En 1885, fundó en Buenos Aires, el diario "El censor". En 1887 viajó al Paraguay junto a su hija. Debido a su endeble salud, falleció en Asunción el 11 de septiembre de 1888 a los 77 años de edad. El 21 de septiembre, sus restos regresaron a Buenos Aires, y fueron sepultados en el Cementerio de la Recoleta de esa ciudad. Desde su posición, Sarmiento defendió la educación de la mujer a la par del hombre, y mantuvo una fuerte amistad con Juana Manso, a quien consideró la única persona en América Latina que había interpretado su plan de educación[cita requerida]. En una carta dirigida a ella, la saludó por el restablecimiento de los Anales de la Educación, y felicitó al gobierno argentino por esta decisión, además de aseverar que la mujer, por su instinto maternal es el ser idóneo para encargarse de la educación infantil.
  • 44. Domingo Faustino Sarmiento 43 Sarmiento, gobernador de San Juan Sarmiento arribó a San Juan como enviado nacional por parte del presidente Bartolomé Mitre y asumió el poder en el año 1862. Donde se encontró con la provincia empobrecida y dividida, por eso trató de ordenar las finanzas y de impulsar el modelo basado en la civilización y el progreso, logrando en tan solo dos años cambiar por completo la fisonomía de su provincia con numerosas obras públicas de todo tipo. En materia educación y cultura creó una Legislación que establecía la educación pública, gratuita y obligatoria, inauguró nuevas escuelas primarias, colegio Preparatorio, la Quinta Normal (actualmente Escuela de Enología) y Escuela de Minas (actualmente Escuela Industrial), ambas ubicadas en la ciudad de San Juan y edita nuevamente el periódico El Zonda. En cuanto obras públicas, incorporo alumbrado y empedrado público, apertura y ensanchamiento de calles, forestación, confección del plano topográfico de la provincia de San Juan. Desde el punto de vista económico, fomento de la explotación minera (diputación de Minas, Compañía de Minas), leyes impositivas (patentes y sellos de justicia) y en lo social, proyecto de colonización y desarrollo agrícola con los inmigrantes. Sin embargo, la lucha, y la muerte del caudillo Chacho Peñaloza y la Retrato de Sarmiento como gobernador oposición interna que debió afrontar impidieron el logro total de sus de San Juan. proyectos y ante la falta de apoyo de sus comprovincianos, renunció al gobierno en 1864. Atentado El 22 de agosto de 1873, sufrió un atentado mientras se dirigía hacia la casa de Vélez Sarsfield. Cuando transitaba por la actual esquina de Corrientes y Maipú, en la ciudad de Buenos Aires, una explosión sacudió al coche en el que viajaba. El sanjuanino no lo escuchó porque ya padecía una profunda sordera. Los autores fueron dos anarquistas italianos, los hermanos Francisco y Pedro Guerri, que confesaron haber sido contratados por hombres de López Jordán. El atentado falló porque a Francisco Guerri se le reventó el trabuco en la mano. Sarmiento salió ileso del atentado. Muerte Durante los años de 1887–1888, con la salud deteriorada por la sordera y una insuficiencia cardiovascular y bronquial, se refugió en el clima cálido de Asunción. Era ahora un anciano y su salud estaba quebrantada. Le costaba respirar y los médicos le aconsejan alejarse de Buenos Aires para evitar los fríos. Además se agudizaba su hipertrofia cardíaca. A comienzos de 1888 se embarcó con su hija Faustina y sus nietos para Asunción, donde ya había estado el año anterior. Pero el 11 de septiembre de 1888, Sarmiento fallece en Asunción, Paraguay. Sus restos fueron inhumados en Buenos Aires, 10 días después. Ante su tumba, Carlos Pellegrini sintetizó el juicio general: “Fue el cerebro más poderoso que haya producido la América".
  • 45. Domingo Faustino Sarmiento 44 Obra Obra literaria • Mi defensa, 1843. • Facundo o Civilización y Barbarie, 1845; Trata sobre el caudillo riojano Facundo Quiroga y las diferencias entre los federales y unitarios. Es una descripción de la vida social y política del país que tiene alcances sociológicos e históricos, pues ofrece en él una explicación sociológica del país fundada en el conflicto entre la «civilización» y la «barbarie», personificadas respectivamente en los medios urbano y rural. • Vida de Aldao, 1845. • Método gradual de enseñar a leer el castellano, 1845. • Viajes por África, Europa y América, 1849; Autobiográfica. • Argirópolis, 1850. • Recuerdos de provincia, 1850; Autobiografía. • Campaña del Ejército Grande, 1852. • Las ciento y una, 1853; serie de epístolas dirigidas a Juan Bautista Alberdi. • Comentario a la Constitución de la Confederación Argentina, 1853. • Memoria sobre educación común, 1856. • El Chacho, 1865; sobre el caudillo riojano Ángel Vicente Peñaloza. • Las escuelas, bases de la prosperidad, 1866. • Conflicto y armonías de las razas en América, 1884. En esta Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas, (1845). obra desarrolla una concepción semejante a la de Facundo, pero encarada desde el punto de vista étnico. Su primer tomo es de 1884 y el segundo, póstumo, que según su autor es «Facundo llegado a la vejez». • Vida de Dominguito, 1886; sobre su hijo adoptivo, muerto en la Guerra de la Triple Alianza. Su aporte a las ciencias Sarmiento realizó una importante contribución al saber gracias a su aporte como promotor del progreso científico y su acción y prédica constante a favor de la enseñanza y creación de instituciones científicas y culturales. La acción de Sarmiento en la difusión de las ciencias occidentales, en un país periférico en el mundo de las ciencias como lo era la Argentina, fue la de consolidar un sistema científico independiente, enriqueciéndolo con los aportes de la más moderna ciencia europea.[4] Cuando ocupaba el cargo de Ministro de Instrucción Pública de la Provincia de Buenos Aires, llegó al país el científico Germán Domingo F. Sarmiento.
  • 46. Domingo Faustino Sarmiento 45 Burmeister. Cuando éste era director del Museo de Buenos Aires, y en cumplimiento de una ley de 1869, Sarmiento le encomendó las gestiones para incorporar veinte profesores europeos para la enseñanza de ciencias exactas y naturales en la Universidad de Córdoba. En la Argentina, las dos posturas que a nivel mundial se enfrentaban en el campo de las ciencias naturales estaban representadas por Florentino Ameghino, del lado del evolucionismo y por Burmeister, en el campo del creacionismo. Sarmiento, a pesar de que Burmeister era un científico consagrado en Europa, no dudó en apoyar las ideas de Ameghino, del cual decía en 1881: "Un paisano de Mercedes, Florentino Ameghino, que nadie conoce y es el único sabio argentino (...) que reconoce la Europa".[4] Durante su gestión como representante argentino en Estados Unidos logró que el astrónomo Benjamin Apthorp Gould aceptase viajar a la Argentina para crear un observatorio astronómico. Cuando Gould llegó a la Argentina, Sarmiento ya era presidente y había creado el Observatorio Astronómico de Córdoba que adquiriría en aquel entonces relevancia internacional. También a Sarmiento y Gould se deben la iniciación de los estudios meteorológicos en Argentina al crearse en 1872 la Oficina Meteorológica Nacional que funcionó hasta 1884 en Córdoba y luego se trasladaría a Buenos Aires. Exaltó siempre la figura del médico y paleontólogo aficionado Francisco Javier Muñiz y apoyó mucho a quién se convertiría en el primer científico argentiono de relevancia internacional: Florentino Ameghino. Según una anécdota parece que el fútbol también le debe su impulso. En efecto, Alexander Hutton, padre fundador del fútbol argentino, y a la sazón, Rector del High School English, al solicitarle permiso a Sarmiento para enseñar el deporte de la pelota entre sus estudiantes (base del recordado Alumni), recibió esta respuesta: "Que aprendan, mi amigo, a las patadas pero que aprendan". Un hombre polémico Este artículo o sección contiene sólo citas y debería trasladarse a Wikiquote. [ver página en Wikiquote] Si trasladas las citas a Wikiquote, no olvides por favor indicar allí que la copias desde aquí y eliminar esta plantilla. La figura de Sarmiento continúa siendo polémica. Los numerosos escritos y artículos que escribió a lo largo de más de cincuenta años, cuya última recopilación (Universidad Nacional de la Matanza, Provincia de Buenos Aires, 2001, distribución a cargo del Fondo de Cultura Económica) insumió cincuenta y tres tomos y más de quince mil páginas, contienen algunos pasajes contradictorios y otros de notable violencia verbal. A la par de su impulso al desarrollo del país, se señalan la crueldad de las tropas nacionales bajo sus órdenes en la represión de las rebeliones de los últimos caudillos (como el asesinato del General Ángel Vicente Peñaloza ON NE TUE POINT LES IDÉES (Las ideas no se matan), escrito por citado más arriba) y las levas forzosas de gauchos para Sarmiento en las Sierra Chica de Zonda, en San Juan, en su paso para luchar contra los indígenas. el exilio a Chile. Vista al monolito levantado al pie de la sierras. Asimismo, se le critica su posición con respecto a la Patagonia, poniendo en duda la soberanía argentina sobre dicha región: "He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino, engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas, Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y quizá toda la Patagonia... No se me ocurre después de mis demostraciones, como se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus
  • 47. Domingo Faustino Sarmiento 46 derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia les queda".[5] "Es una tierra desértica, frígida e inútil. No vale la pena gastar un barril de pólvora en su defensa. ¿Por qué obstinarse en llevar adelante una ocupación nominal?"[6] Sin embargo, en una carta del 15 de febrero de 1881, un mes después de la entrada de las tropas chilenas a Lima, aconsejaba a Don José Manuel Balmaceda: "He debido esperar para contestarle, que el rumor de las batallas cese; que los actores cuenten todas las escenas del gran drama, para darle a Ud. mi opinión sobre la política que debe seguir Chile después de su grande victoria en el Pacífico: Negarse la entrada en el Atlántico y tener el coraje de no tener razón en Magallanes ni Patagonia, so pena de constituir un estado desde Tarapacá hasta Santa Cruz, con mil quinientas leguas de largo, sin ancho apreciable, tres repúblicas y dos mares a guardar".[7] Su postura con referencia al aborigen: "¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado".[8] También demuestra sus ideas del gaucho en una carta que le escribió a Mitre en 1861: [...] no trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos.[9] Asimismo, su crítica descarnada hacia las provincias más atrasadas del interior del país: "Son pobres satélites que esperan saber quien ha triunfado para aplaudir. La Rioja, Santiago del Estero y San Luis son piltrafas políticas, provincias que no tienen ni ciudad, ni hombres, ni cosa que valga. Son las entidades más pobres que existen en la tierra".[10] Dirá de él su contemporáneo Juan Bautista Alberdi: "Detesta la sangre cuando no es él quien la derrama; aborrece los golpes de estado cuando no los da él mismo. No se mata las ideas, dice él, cuando son las suyas; pero es un Troppman para las ideas de los otros. La libertad de prensa es un ídolo, a condición de que no se use para criticar sus libros, porque entonces degenera en crimen de lesa-patria"[cita requerida]. También se le atribuyen afirmaciones como: "Las elecciones de 1857 fueron las más libres y más ordenadas que ha presentado la América".[11] "Para ganarlas, nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror, que empleados hábilmente han dado este resultado (de las elecciones del 29 de marzo). Los gauchos que se resistieron a votar por nuestros candidatos fueron puestos en el cepo o enviados a las fronteras con los indios y quemados sus ranchos. Bandas de soldados armados recorrían las calles acuchillando y persiguiendo a los opositores. Tal fue el terror que sembramos entre toda esa gente, que el día 29 triunfamos sin oposición. El miedo es una enfermedad endémica de este pueblo. Esta es la palanca con que siempre se gobernará a los porteños, que son unos necios, fatuos y tontos".[12] Crítica a Rosas: "El primer acto administrativo de Rosas fue quitar a las escuelas de hombres y mujeres de Buenos Aires, las rentas con que las halló dotadas por el Estado; haciendo otro tanto con los profesores de la Universidad, no teniendo pudor de consignar en los mensajes el hecho de que aquellos ciudadanos beneméritos continuaban enseñando por patriotismo y sin remuneración alguna. Los estragos hechos en la República Argentina por aquel estúpido malvado, no se subsanarán en medio siglo; pues no sólo degolló o forzó a expatriarse a hombres de luces que contaba el país, sino que cerró las puertas de las casas de educación, porque tiene el olfato fino y sabe que las luces no son el apoyo más seguro de los tiranos"[13] Antisemitismo:
  • 48. Domingo Faustino Sarmiento 47 … El pueblo judío. Esparcido por toda la tierra ejerciendo la usura y acumulando millones, rechazando la patria en que nace y muere por un ideal que baña escasamente el Jordán, y a la que no piensa volver jamás. Este sueño que se perpetua hace veinte o treinta siglos, pues viene del origen de la raza, continua hasta hoy perturbando la economía de las sociedades en que viven, pero de las que no forman parte. Y ahora mismo en la bárbara Rusia como en la ilustrada Prusia se levanta el grito de repulsión contra este pueblo que se cree escogido y carece de sentimiento humano, el amor al prójimo, el apego a la tierra, el culto del heroísmo, de la virtud, de los grandes hechos donde quiera que se producen.[14]
  • 49. Domingo Faustino Sarmiento 48
  • 50. Domingo Faustino Sarmiento 49 Referencias [1] Germán Berdiales, El Maestro de América, Ed. Acme, Buenos Aires, 1961, 169 págs. [2] Enrique Garcés Correa (2008, 1ª edición). El Poder de los Masones en Chile, del Templo de Salomón a la Gran Logia de Chile. Santiago de Chile: Editorial Maná. pp. 275. ISBN 978-95-631-937-87. [3] Sarmiento, constructor de la nueva Argentina, Ponce Anibal (1976), Buenos Aires, Solar/Hachette. [4] Julio Orione (2008, 1ª edición). Historia crítica de la Ciencia Argentina (del proyecto de Sarmiento al reino del pensamiento mágico). Capital Intelectual (CI). ISBN 978-987-614-125-3. [5] (El Progreso 11 al 28 de Nov. 1842 y La Crónica 11/3 y 4/8/1849). [6] (1868; 30/5/1881 y El Nacional, 19/7/1878). [7] Obras Completas de D.F. Sarmiento, Tomo XXV, Cuestiones Americanas, Límites con Chile ps 260-261 Buenos Aires 1952 [8] (El Progreso, 27/9/1844; El Nacional, 25/11/1876). [9] Archivo Mitre, IX, página 360. [10] (El Nacional, 9/10/1857). [11] (El Nacional, 13/10/1857). [12] (Carta a D. Oro 17/6/1857). [13] (Recuerdos de Provincia 1850). [14] (D.F. Sarmiento; ‘Condición del extranjero en América’; en: “OBRAS DE SARMIENTO, publicadas bajo los auspicios del gobierno argentino”, tomo XXXVI. Editor A. Belin Sarmiento. Imprenta y Litografía “Mariano Moreno” – Bs. As., 1896 ) ( D.F. Sarmiento; ‘Condición del extranjero en América’; Obras completas, tomo XXXVI. Luz del Día, Bs. As., 1953 )( artículo titulado “Somos extranjeros”, en el Censor, Buenos Aires, 1886) [15] Castro, Luis; Puga, Jorge. Diario de Cuyo (ed.): « Segundino Navarro: Música para los oídos del prócer (http:/ / www. diariodecuyo. com. ar/ home/ new_noticia. php?noticia_id=224474)» (en español). Consultado el 9 de abril de 2010. [16] Caras y Caretas, 7 de julio de 1900. Bibliografía utilizada • Domingo Faustino Sarmiento, textos. Arte gráfico editorial argentino SA, Buenos Aires, 2002. • José Babini (1963). La Ciencia en la Argentina. Biblioteca de América, Libros del Tiempo Nuevo. EUDEBA. Enlaces externos • Facundo (http://www.gutenberg.org/etext/33267) disponible en gutenberg.org • Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Domingo Faustino Sarmiento. Commons • Wikisource contiene obras originales de Domingo Faustino Sarmiento.Wikisource • Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Domingo Faustino Sarmiento. Wikiquote • Rodovid alberga la genealogía de Domingo Faustino Sarmiento (http://es.rodovid.org/wk/Persona:116784) • Web Vida y Obra de Sarmiento (http://www.bibliotecasarmiento.org/). • Museo Histórico Sarmiento (http://www.museosarmiento.gov.ar/). • Casa Natal de Sarmiento (http://www.casanatalsarmiento.gov.ar), sitio oficial de la casa natal de Sarmiento, convertida en museo. • Obras completas de Sarmiento. (http://www.proyectosarmiento.com.ar/) • Biografía de Sarmiento (http://www.todo-argentina.net/biografias/sarmiento/index.htm). • Sarmiento en el sitio web del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación Argentina. (http:// www.me.gov.ar/efeme/sarmiento/) • Facundo (http://www.cpel.uba.ar/ebooks/eam/ebook_view.php?ebooks_books_id=39) en la Biblioteca Digital Carlos Pellegrini (http://www.cpel.uba.ar/ebooks/).
  • 51. Domingo Faustino Sarmiento 50 • Himno a Sarmiento (http://estatico.buenosaires.gov.ar/areas/educacion/publicaciones/grito/mp3/ sarmiento-mihanovich.mp3), cantado por Sandra Mihanovich e interpretado por Lito Vitale (formato: MP3) • La presidencia de Sarmiento 1868 - 1874 (http://www.todo-argentina.net/historia/org_nac/sarmiento/index. html). • Sarmiento contra la oligarquía ganadera pampeana (http://www.rodelu.net/lahoja/lahoja98_3.html), Artículo de Florencia Pagni y Fernando Cesaretti que analiza el ideal agrario farmer de Sarmiento. Predecesor: Sucesor: Bartolomé Mitre Nicolás Avellaneda Presidente de la Nación Argentina 1868–1874
  • 52. 51 La Literatura GauchescaLiteratura gauchescaLa literatura gauchesca es un subgénero propio de la literaturalatinoamericana que intenta recrear el lenguaje del gaucho y contar sumanera de vivir. Se caracteriza principalmente por tener al gauchocomo personaje principal, y transcurrir las acciones en espaciosabiertos y no urbanizados (como la Pampa argentina). Es importantedestacar que, más allá de que este género tiene como eje principal algaucho, generalmente es usado por escritores de alto nivelsocioeconómico. Esta literatura presenta descripciones de la vidacampesina y sus costumbres, así como de los personajes sociales de eseentonces: indios, mestizos, negros y gringos, entre otros. Suele haberuna exaltación de lo folclórico y cultural, y se emplea como protesta ypara realizar una crítica social. En la forma y el lenguaje, se distinguepor el empleo abundante de metáforas, neologismos, arcaísmos ytérminos aborigenes. Suele haber poco uso de sinónimos, y predominael monólogo sobre el diálogo.Aunque hay casos aislados de literatura gauchesca desde el siglo Portada del Martín Fierro, obra más conocida deXVIII, es en el siglo XIX cuando se establece firmemente como un la literatura gauchesca.género.Los ejemplos del siglo XIX son fundamentalmente poéticos: los versos políticos de Bartolomé Hidalgo, la poesía enel exilio de Hilario Ascasubi, y la obra de Estanislao del Campo y Antonio Lussich.La poesía gauchesca más famosa es Martín Fierro de José Hernández. La primera parte del poema apareció en 1872y la segunda (La vuelta de Martín Fierro) en 1879. En el personaje de Martín Fierro, Hernández presentó un gauchoque representaba a todos los gauchos, describiendo su forma de vida, su manera de expresarse y su forma de pensar.La narrativa gauchesca empieza a desarrollarse hacia finales del siglo XIX.Eduardo Gutiérrez alcanzó especial popularidad con casi una docena de novelas sobre el gaucho, frecuentementecentradas en el gaucho malo, y por lo tanto sus novelas están llenas de peleas sangrientas, violaciones y otrosepisodios dramáticos. Su novela más famosa es Juan Moreira (1879), basada en una figura legendaria.La popularidad de los cuentos y novelas gauchescas a principios del siglo XX creció de forma considerable al crearsenumerosas sociedades cerca de Buenos Aires (y también en Uruguay) cuyos socios eran sobre todo emigrantes quese vestían como gauchos, e imitaban sus costumbres. Al tiempo, se fundaron periódicos que trataban temas gauchos.Narradores gauchescos importantes han sido Benito Lynch (realista), autor de El inglés de los güesos (1924) y de Elromance de un gaucho (1936); Leopoldo Lugones, que publicó su obra La guerra gaucha en 1905; y, sobre todo,Ricardo Güiraldes, autor de Don Segundo Sombra (1926), la considerada obra maestra de la literatura gauchesca,cuyo interés por el gaucho está patente desde sus primeros trabajos literarios. En Don Segundo Sombra, Güiraldespresenta un personaje literario que es el retrato ideal y casi mítico del gaucho, con su concepto plenamente asentadode la libertad y del individualismo absoluto.En cuanto al teatro gauchesco, en general aprovechaba de los elementos sensacionalistas de la vida gaucha y elelemento folclórico y no era una verdadera representación de su vida y sus problemas. Florencio Sánchez es uno de
  • 53. Literatura gauchesca 52 sus representantes más calificados. En uno de sus dramas, Mhijo el dotor (1903), hay una confrontación entre padre e hijo, con la particularidad de que el padre es un viejo gaucho y el hijo ha sido educado en la ciudad. Es una representación de la lucha entre la época antigua y la moderna. Lista de Poetas • Bartolomé Hidalgo • Hilario Ascasubi • Estanislao del Campo • Antonio Lussich • José Hernández • Eduardo Gutiérrez • Benito Lynch • Leopoldo Lugones • Florencio Sánchez • Juan Gualberto Godoy • Luis Pérez • Padre Castañeda • Manuel Araucho • Ángel Nicolás Soto José Hernández José Hernández José Hernández Nacimiento 10 de noviembre de 1834 Fallecimiento: 21 de octubre de 1886 Villa Ballester Oeste, Provincia de Buenos Aires, Argentina Ocupación Poeta, Político y Periodista Nacionalidad  Argentina José Hernández (nacido como José Rafael Hernández y Pueyrredón) (10 de noviembre, 1834 – 21 de octubre, 1886) fue un escritor argentino nacido el 10 de noviembre de 1834, en las chacras de Perdriel, partido de San Martín, provincia de Buenos Aires. Sus padres fueron Don Rafael Hernández y Doña Isabel de Pueyrredón, prima hermana de Juan Martín de Pueyrredón. Fue un autodidacta. Entre 1852 y 1872, época de gran agitación política, defendió el sexo como expresión de naturaleza salvaje, influido por su padre en la infancia, ya que vio a su padre mantener relaciones con varias mujeres
  • 54. José Hernández 53 ante el. También defendió que las provincias no debían permanecer ligadas al gobierno de Buenos Aires. En 1853 viste uniforme militar y combate en la batalla de San Gregorio contra las fuerzas del coronel federal Hilario Lagos. En marzo de 1857 se instala en la ciudad de Paraná. Allí conoce a Carolina González del Solar, con quien se casa y tiene siete hijos.[1] Combatió luego bajo las órdenes de Justo José de Urquiza, intervino en las batallas de Cepeda y Pavón. Participó en una de las últimas rebeliones federales, dirigida por Ricardo López Jordán, un importante movimiento cuyo primer intento de acción finalizó en 1871 con la derrota de los gauchos y el exilio de Hernández en el Brasil. Después de esta revolución, siguió siendo por corto tiempo asesor del general revolucionario, pero con el tiempo se distanció de él. A su regreso a la Argentina, en 1872, continuó su lucha por medio del periodismo. También desempeñó los cargos de Diputado y Senador de la provincia de Buenos Aires. Ocupando este último cargo, defendió la federalización de Buenos Aires en un memorable discurso, enfrentándose a Leandro N. Alem. Pero fue a través de su poesía como consiguió un gran eco para sus propuestas, y la más valiosa contribución a la causa de los gauchos. El gaucho Martín Fierro (1872) y su continuación, La vuelta de Martín Fierro (1879), en conjunto, forman un poema épico popular. Es generalmente considerada la obra cumbre de la literatura argentina. Desde ese mismo año hasta 1881 se desempeñó como Senador por la Provincia de Buenos Aires. En 1886 muere en su quinta de Belgrano. Sus últimas palabras fueron: “Buenos Aires... Buenos Aires...”.[cita requerida] En su homenaje, el 10 de noviembre (aniversario de su nacimiento) se festeja en la Argentina el Día de la Tradición. Obra Se inició en la literatura con algunas composiciones poéticas cultas, sin mayor fortuna. Fue en la poesía gauchesca donde encontraría su inspiración. En 1863 escribe Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza, en donde narra la vida de éste famoso caudillo riojano y que es llamado Vida del Chacho a partir de la segunda edición. Instrucción del Estanciero trata sobre las posibilidades económicas del campo argentino con consejos para el hombre de estancia. La descripción gaucha Los treinta y tres orientales y varios escritos dispersos que fueron recopilados póstumamente en Prosas del autor del Martín Fierro (1834-1886). El 28 de noviembre de 1872 el diario La República anuncia El gaucho Martín Fierro (Martín en honor a Martín Güemes) y lo publica en forma de entregas. En diciembre aparece editado por la imprenta La Pampa, precedida Busto de José Hernández. por una importante carta del autor a su amigo y editor Don José Zoilo Miguens. La obra comenzó a venderse en las zonas rurales. Era leída en grupo, en fogones o pulperías y su gran éxito se debió a que pintaba con veracidad las vicisitudes del gaucho y los paisanos se reconocían en la desgracia del protagonista. En 1879 se publica la continuación de la obra, llamada La vuelta de Martín Fierro, en una edición ilustrada por Carlos Clérice. Ambas partes conforman el Martín Fierro, extenso poema nativo calificado de obra maestra en su género, que logra la interpretación sociológica de una época y de una sociedad, aúna lo lírico, lo descriptivo, lo satírico y lo épico, alcanzando los caracteres de una epopeya. El gran mérito de José Hernández fue el de llevar a la literatura la vida de un gaucho contándola en primera persona, con sus propias palabras e imbuido de su espíritu. En el gaucho, descubrió la encarnación del coraje y la integridad inherentes a una vida independiente. Ésta figura era, según él, el verdadero representante del carácter argentino.
  • 55. José Hernández 54 Lo que el autor no consiguió en su actividad política lo obtuvo por medio de la literatura. A través de la poesía consiguió un gran eco para sus propuestas, y el Martín Fierro fue su más valiosa contribución a la causa de los Gauchos. Obras • Vida del Chacho - 1856 • El Gaucho Martín Fierro - 1872 • La vuelta de Martín Fierro - 1879 • Instrucción del Estanciero - 1881 • Los treinta y tres orientales-1867 Referencias [1] Hija del español Andrés Gerónimo González Del Solar Gutiérrez y la uruguaya Margarita Anastasia del Carmen Puente Ceballos, afincados en Paraná. Su hermana Teresa González del Solar estaba casada con el diplomático Manuel Martínez Fontes. Enlaces externos • Wikiquote alberga frases célebres de o sobre José Hernández. Wikiquote • Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre José Hernández.Commons • Wikisource contiene obras originales de José Hernández.Wikisource • El Periodista José Hernández (http://www.biblioteca.ejercito.mil.ar/Doctrina/Biblioteca/Libros/Hernandez/ index.htm) Libro de Jorge Padula Perkins disponible en línea (Biblioteca Virtual del Ejército Argentino). • Estudio histórico-biográfico de José Hernández (http://electroneubio.secyt.gov.ar/ Jose_Hernandez_Martin_Fierro_Ida_y_vuelta.pdf), epílogo al Texto completo del Martín Fierro (Ida y Vuelta), páginas 474 a 495 de la edición 1995 en línea (gratuita) del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
  • 56. El Gaucho Martín Fierro 55 El Gaucho Martín Fierro Véase también: Martín Fierro El Gaucho Martín Fierro es un libro gauchesco argentino, escrito en verso por José Hernández en 1872. Debido a que tiene una secuela, La vuelta de Martín Fierro, escrita en 1879, este libro es también conocido como "la ida". Ambos libros han sido considerados como libro nacional de la Argentina, bajo el título genérico de "el Martín Fierro". En "la ida", Martín Fierro es un gaucho trabajador que, la injusticia social vuelve gaucho matrero (fuera de la ley). Argumento En "la ida", Martín Fierro, un gaucho trabajador de las pampas bonaerenses, que vive con su mujer y dos hijos, es reclutado forzosamente para integrar las milicias que luchan contra los indios, dejando desamparada a su familia. Al volver, su rancho se encuentra abandonado y su mujer y sus hijos se han perdido. Desesperado Martín Fierro mata a un negro en un duelo, lo que lo lleva a convertirse en gaucho matrero (fuera de la ley), enfrentándose a la policía y finalmente huyendo al desierto para vivir con los indios. Entre los momentos más destacados y conocidos de "la ida" se encuentran las desdichas en la frontera (los fortines de frontera con el territorio indio), el duelo con el negro, el enfrentamiento con la partida policial donde el sargento Cruz se pasa de su lado y se vuelve su compañero y la huida al desierto para vivir con los indios. También aquí se encuentran varias estrofas conocidas por su defensa del gaucho y denuncia de la injusticia social: Él anda siempre juyendo, siempre pobre y perseguido, no tiene cueva ni nido, como si juera maldito, porque el ser gaucho... barajo! el se gaucho es un delito. José Hernández, La vuelta de Martín Fierro, v. 1320 Análisis Los numersos análisis del Martín Fierro han destacado, tanto las diferencias psicológicas del personaje, como los cambios del propio José Hernández entre los siete años que van de la publicación de "la ida" y "la vuelta" de Martín Fierro. En cuantó al personaje de Martín Fierro, en la primera parte, luego de haber sido reclutado por la fuerza, aquel rompió completamente con la "civilización", asesinando a un gaucho negro, enfrentándose con la policía y finalmente excluyéndose totalmente de la sociedad premoderna de la Argentina de entonces, para irse a vivir con los indios tehuelches en la pampa. En la segunda parte, en cambio Martín Fierro parece revalorizar una sociedad en transformación (en ese momento el país iniciaba su modernización capitalista y el ingreso de millones de inmigrantes provenientes mayoritariamente de Italia), haber superado su rebeldía rupturista y orientarse más hacia el futuro de sus hijos.
  • 57. El Gaucho Martín Fierro 56 Véase también • Martín Fierro • Literatura gauchesca • José Hernández Enlaces externos • Wikisource contiene una copia de El Gaucho Martín Fierro.Wikisource • Wikiquote alberga frases célebres de o sobre El Gaucho Martín Fierro. Wikiquote • El Martín Fierro [1] Primera edición, Buenos Aires, Imprenta de La Pampa, Victoria 79, 1872; con correcciones marginales del autor + biografía de José Hernández + artículos de Ricardo García, Jorge Padula Perkins y el recientemente fallecido Fermín Chávez. • El gaucho Martín Fierro [2] (libro-e) • El Gaucho Martín Fierro [3] (Proyecto Gutenberg) • La Vuelta de Martín Fierro [4] (Proyecto Gutenberg) • Interpretación del "Martín Fierro" [5] • Texto completo (Ida y Vuelta), prólogo y epílogo de Mario Crocco (estudio general y estudio histórico, ambos extensos), y dos glosarios (léxico de la obra y léxico criollo más general) con centenares de ilustraciones [6]. Edición 1995 en línea (gratuita) del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con puntuación moderna. • Presentación del Martín Fierro en Quichua [7] Referencias [1] http:/ / turemanso. com. ar/ tierra/ mf/ index. html [2] http:/ / www. cpel. uba. ar/ ebooks/ eam/ ebook_view. php?ebooks_books_id=56 [3] http:/ / www. gutenberg. org/ files/ 14765/ 14765-8. txt [4] http:/ / www. gutenberg. org/ files/ 15066/ 15066-8. txt [5] http:/ / ar. geocities. com/ paginajosemariarosa/ tema06. htm [6] http:/ / electroneubio. secyt. gov. ar/ Jose_Hernandez_Martin_Fierro_Ida_y_vuelta. pdf [7] http:/ / www. sde. gov. ar/ noticias2/ noticia. php?NID=137
  • 58. La vuelta de Martín Fierro 57 La vuelta de Martín Fierro Véanse también: Martín Fierro y El Gaucho Martín Fierro La vuelta de Martín Fierro es un libro gauchesco argentino, escrito en verso por José Hernández en 1879. Constituye la secuela de El Gaucho Martín Fierro, escrito en 1872. Ambos libros han sido considerados como libro nacional de la Argentina, bajo el título genérico de "el Martín Fierro". En "la vuelta", Martín Fierro, quien se había mostrado rebelde en la primera parte y convertido en gaucho matrero (fuera de la ley), aparece más reflexivo y moderado, a la vez que el libro se vuelca a la historia de sus hijos. Argumento En tanto que la primera parte, El Gaucho Martín Fierro, había terminado con Fierro y su compañero Cruz, huyendo al desierto para vivir con los indios, la vuelta comienza con el relato de ellos dos viviendo en las tolderías mapuches. Allí Cruz muere de viruela y Martín Fierro conoce a la "Cautiva", una mujer criolla que había sido tomada por los mapuches. Finalmente Martín Fierro se enfrenta con uno de los indios que lo hospedaba, matándolo y regresando a la Argentina con la Cautiva, a quien deja en una estancia para seguir solo su camino. En una pulpería encontrará a sus hijos, al hijo de Cruz y al hermano menor del gaucho negro que asesinara en la primera parte, con quien mantendrá una famosa payada. Entre los momentos más destacados y conocidos de "la vuelta" se encuentran, además de la payada con el negro, los famosos consejos del Viejo Vizcacha. También aquí se encuentran, probablemente la estrofa más conocida de ambos libros: Los hermanos sean unidos porque ésa es la ley primera, tengan unión verdadera, en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de ajuera. José Hernández, La vuelta de Martín Fierro, v. 4695.[1] Análisis Los numerosos análisis del Martín Fierro han destacado, tanto las diferencias psicológicas del personaje, como los cambios del propio José Hernández entre los siete años que van de la publicación de "la ida" y "la vuelta" de Martín Fierro. En cuantó al personaje de Martín Fierro, en la primera parte, luego de haber sido reclutado por la fuerza, aquel rompió completamente con la "civilización", asesinando a un gaucho negro, enfrentándose con la policía y finalmente excluyéndose totalmente de la sociedad premoderna de la Argentina de entonces, para irse a vivir con los indios mapuche en la pampa. En la segunda parte, en cambio Martín Fierro parece revalorizar una sociedad en transformación (en ese momento el país iniciaba su modernización capitalista y el ingreso de millones de inmigrantes provenientes mayoritariamente de Italia), haber superado su rebeldía rupturista y orientarse más hacia el futuro de sus hijos. En el año 2007, en el marco de la Feria del Libro de Buenos Aires, el Museo del Dibujo y la Ilustración presentó su muestra "Martín Fierro: Contrapunto y algo más"; en la cual se podía apreciar la visión de los ilustradores sobre los hechos relatados por José Hernández. En la misma se expusieron originales realizados para las diferentes ediciones de Martín Fierro. Se exhibieron obras de Adolfo Belloc, Carlos Alonso, Juan Carlos Castagnino, Aída Carballo, Norberto Onofrio, Eleodoro Marenco y otros 20 artistas.
  • 59. La vuelta de Martín Fierro 58 Referencias [1] Hernández, José. « La vuelta de Martín Fierro (http:/ / books. google. com. ar/ books?id=kEq7AwfI_vMC& pg=PA109& dq=la+ vuelta+ de+ martin+ fierro& hl=es& ei=tL6YTLBvgYKUB9DNmdgP& sa=X& oi=book_result& ct=result& resnum=2& ved=0CC8Q6AEwAQ#v=onepage& q& f=false)» pág. 295 págs. 296. Ediciones Dipon. Consultado el 21 de septiembre de 2010. Véase también • Martín Fierro • Literatura gauchesca • José Hernández Enlaces externos • Wikisource contiene una copia de El Gaucho Martín Fierro.Wikisource • Wikiquote alberga frases célebres de o sobre La vuelta de Martín Fierro. Wikiquote • El Martín Fierro (http://turemanso.com.ar/tierra/mf/index.html) Primera edición, Buenos Aires, Imprenta de La Pampa, Victoria 79, 1872; con correcciones marginales del autor + biografía de José Hernández + artículos de Ricardo García, Jorge Padula Perkins y el recientemente fallecido Fermín Chávez. • El gaucho Martín Fierro (http://www.cpel.uba.ar/ebooks/eam/ebook_view.php?ebooks_books_id=56) (libro-e) • El Gaucho Martín Fierro (http://www.gutenberg.org/files/14765/14765-8.txt) (Proyecto Gutenberg) • La Vuelta de Martín Fierro (http://www.gutenberg.org/files/15066/15066-8.txt) (Proyecto Gutenberg) • Interpretación del "Martín Fierro" (http://ar.geocities.com/paginajosemariarosa/tema06.htm) • Texto completo (Ida y Vuelta), prólogo y epílogo de Mario Crocco (estudio general y estudio histórico, ambos extensos), y dos glosarios (léxico de la obra y léxico criollo más general) con centenares de ilustraciones (http:// electroneubio.secyt.gov.ar/Jose_Hernandez_Martin_Fierro_Ida_y_vuelta.pdf). Edición 1995 en línea (gratuita) del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con puntuación moderna. • Presentación del Martín Fierro en Quichua (http://www.sde.gov.ar/noticias2/noticia.php?NID=137) • Algunas consideraciones sobre La vuelta de Martín Fierro (http://www.corodebabel.com.ar/ Literatura-Argentina/algunas-consideraciones-sobre-la-vuelta-de-martin-fierro.html)
  • 60. Gaucho 59 Gaucho Véase también: Cultura gauchesca El gaucho era un tipo de campesino característico de las llanuras de Argentina, Uruguay, sur de Brasil y extremo sur de Chile, principalmente en las regiones de Aisén y Magallanes. Se identificaba por su condición de hábil jinete y por su vínculo con la proliferación de vacunos en la región y las actividades económicas y culturales derivadas de ella, en especial el consumo de carne y la utilización del cuero. Aparecido en el curso del siglo XVIII, hasta mediados del siglo XIX fue un habitante semi-nómada y con una autonomía personal considerable. Los sistemas de trabajo forzado impuestos por los terratenientes (estancieros) luego de la independencia, dieron forma al régimen clientelar del peón de campo. A la mujer gaucha tradicionalmente se le ha llamado "china" (en quechua: muchacha y por extensión hembra[1] ), "paisana", "guaina" (en el norte litoraleño), "gaucha", "prenda". Casi desaparecidos como tales a principios del siglo XX, los gauchos conservan un papel importante en el sentimiento nacionalista de Argentina y Uruguay así como independentista de Río Grande del Sur. Habiendo Fotografía tomada por Eugenio Courret de un gaucho sido actores importantes de las guerras de argentino en Lima-Perú en 1868. independencia y civiles, y desarrollando una literatura original, la literatura gauchesca, uno de cuyos ejes temáticos fue la denuncia de la injusticia social, que tuvo como punto culminante los libros El Gaucho Martín Fierro (1872) y La vuelta de Martín Fierro (1879). Mantienen semejanzas con otros campesinos-caballeros, no por ser precisamente un trabajador, sino en tanto habitante del campo y sobre todo un jinete: americanos, como con el charro mexicano, el huaso en Chile, el llanero colombo-venezolano, el cowboy estadounidense, el vaquero paraguayo (el actualmente llamado "vaquero" Gauchos a fines del siglo XIX —con la indumentaria típica usada en Paraguay muchas veces también ha recibido por antes de 1853. razones históricoculturales el nombre de gaucho).[2] Etimología
  • 61. Gaucho 60 Existen varias teorías sobre el origen del vocablo, entre otras hipótesis, que puede haber sido derivado del quechua "huachu" (huérfano, vagabundo) o del árabe "chaucho" (un látigo utilizado en el arado de animales). En el árabe mudéjar existía la palabra hawsh para significar al pastor y al sujeto vagabundo, por otra parte se ha señalado la probable influencia de inmigrantes moriscos clandestinos en la génesis del gauchaje, tal cual lo indicaba Diego de Góngora en sus informes capitulares a la corona española.[3] Aún hoy en Andalucía —especialmente en la lengua gitana caló— se habla de gacho para significar al campesino y, de modo figurado, al amante de una mujer. En el siglo XVIII Concolorcorvo habla de gauderios cuando habla de gauchos o huasos, gauderio parece ser una especie de "latinización" de las palabras antedichas, latinización asociada al término latino —muy conocido entonces, ya que era usual en la liturgia católica— gaudeus, que significa "regocijo", e incluso "libertinaje", es decir la palabra "gaucho" como la palabra "huaso" —metátesis una de la otra— parecen indudablemente plurietimológicas, y forjadas en un contexto temporal y territorial específico, el ámbito ganadero del Cono Sur. A la formación del gaucho también contribuyeron los camiluchos, estos eran los antiguos peones o "camilos" de las Misiones Jesuíticas, los cuales, al ser expulsada la orden jesuítica en 1767 e invadidas las "reducciones", marcharon hacia la región pampeana o pampa argentina El primer uso documentado del término data de los años de la independencia argentina, declarada en 1816. Pero se vendría usando desde 1770. Origen de la expresión gaucho "El origen de la palabra gaucho, como el de tantas otras del Nuevo Mundo, ha dado lugar a las más variadas y no pocas veces alucinantes teorías filológicas".[4] Las primeras referencias escritas a los gauchos se encuentran a comienzos del siglo XVII, utilizando términos como "mancebos", mancebos de la tierra, "moços perdidos", "moços vagabundos", "criollos de la tierra", "changador".[5] A mediados del siglo XVII comenzó a utilizarse la palabra "gauderio" para designar a ese grupo social. Poco después aparece la palabra "gaucho", encontrada por primera vez escrita en un documento oficial de la Banda Oriental en 1771,[6] siendo ya de uso generalizado para fin de siglo. La palabra gaucho al parecer se aplicó inicialmente de manera despectiva para designar , ya sea a partir del quechua "guacho" y luego "guacho" o "guaso" o ya sea por un andalucismo procedente del caló: "gacho", gacho en caló andaluz significa precísamente campesino y también el amante de una mujer -lo probable es que ambas palabras, gacho y guacho, se fundieran- a un cierto tipo de poblador habitual en las zonas rurales del Cono Sur, los primeros escritores hablaron de "gauderios" (holgazanes) en la zona, fuera del alcance de las autoridades, era habitual que jóvenes provenientes de distintas regiones que hoy integran Argentina, sur de Brasil, Paraguay y Uruguay, se dedicaran a contrabando -sin saber que lo practicaban ya que los límites entre jurisdicciones eran muy difusos y variaban casi constantemente- de vacunos y cueros, siguiendo para sus trajines entre otras rutas, por ejemplo la oriental Ruta del ganado. La gran región del Cono Sur, apenas conocida por las autoridades españolas y portuguesas también era un refugio para fugitivos de las leyes opresivas de las autoridades coloniales y poscoloniales y esclavos fugados. Incluso cerca de Río Cebollatí llegó a organizarse una republiqueta gaucha, fortificada con cañones. En las últimas décadas del siglo XVIII y primeras del siglo XIX la palabra gaucho se extendió por toda la región, para designar a los trabajadores libres que vivían de los vacunos salvajes (o cimarrones) de las pampas. Inicialmente el término era usado despectivamente, pero ya en la segunda y tercera década del siglo XIX, la palabra comenzó a perder su connotación despectiva, de la mano de la causa federalista iniciada por José Artigas, liderando una alianza de provincias integrada por las provincias de Córdoba, de Corrientes, de Entre Ríos, Misiones (incluyendo en esa época también a las Misiones Orientales), la Provincia Oriental y la de Santa Fe. En 1833 Charles Darwin visitó la región en su famoso viaje alrededor del mundo a bordo del HMS Beagle. Darwin realiza amplias referencias descriptivas sobre los gauchos en su libro A Naturalists Voyage Round the World. The Voyage of the Beagle (Viaje de un naturalista alrededor del mundo. El viaje del Beagle), utilizando la palabra sin ningún dejo despectivo y reflejando su utilización generalizada en las dos orillas del Río de la Plata e incluso en la
  • 62. Gaucho 61 Patagonia. Darwin, quien llegó a entrevistarse con Juan Manuel de Rosas, dice que Rosas, "al adoptar la vestimenta y los hábitos de los gauchos, ha obtenido una ilimitada popularidad en el país".[7] En 1845 Domingo F. Sarmiento (hijo de José Clemente Sarmiento quien era un arriero entre el Cuyo y Chile, el padre de D.F. Sarmiento puede considerarse como gaucho) publica Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas, dedicada a analizar la vida de un caudillo gaucho como fue Facundo Quiroga, utilizando extensamente la palabra gaucho, sin connotación despectiva, aunque asociando al gaucho y su cultura con la barbarie. Modo de vida original La genealogía del gaucho es compleja; sin duda existieron los gauchos —aunque no fuera generalizado ese nombre— ya desde los tiempos de Hernandarias, al requerirse sujetos libres para manejar los numerosos rebaños de ganado cimarrón que medraban en las vaquerías pamperas y campañas del Mar o Vaquerías del Mar en el S XVII. Estos "protogauchos" eran criollos y mestizos en su mayoría (probablemente como el mismo Hernandarias, eran "mancebos de la tierra") . Sin embargo, existe una leyenda que menciona con nombre y apellido al "primer gaucho": según tal leyenda en 1586 en la aldea que entonces era la actual ciudad de Buenos Aires vivía un soldado raso andaluz llamado Alejo Godoy; éste se quejaba del mal trato y las pésimas condiciones de vida y habría enviado una carta al rey de España para que atendiera su condición y las de aquellos que se encontraban en circunstancias semejantes. Como (obviamente) no recibiera respuesta, —se dice— cansado de esperar se acercó al baldío que entonces era la Plaza Mayor y tras gritar "¡Muera Felipe II!" se fugó a galope hacia el campo. Este relato es casi sin duda legendario, pero como muchas leyendas aporta ciertos datos para entender el origen del gaucho. En Brasil, la historiografía a veces supone a los gauchos con orígenes portugueses. Lo cierto es que en la región contendida de la Banda Oriental, el Río Grande y las Misiones Orientales prosperaron los gauchos que arreaban ganado practicando, sin saberlo, contrabando de ganado entre los territorios entonces españoles y portugueses (el ganado se dirigía a la brasileña "Feria de Sorocaba" siguiendo la Ruta del ganado). Los gauchos eran generalmente nómadas y habitaban libremente en la región, desde la pampeana, la llanura que se extiende desde el norte de la Patagonia argentina hasta el estado de Río Grande del Sur al sur del Brasil, en todo el territorio suavemente ondulado del actual Uruguay, llegando hasta la Andes hacia el oeste y aún más al norte, por los llanos chaqueños hasta la región de Chiquitania y Santa Cruz de la Sierra. Mantenía una relación con el ganado introducido por los europeos, un complejo ecuestre criollo. Como se ha indicado, la mayoría de los gauchos son criollos o mestizos, si bien esto no es definitorio. Hacia 1875 el viajero gascón Henri Armaignac daba una definición más cercana al respecto de quién era considerado gaucho. En principio, gaucho es —como ya se dijo— el habitante rural que tiene gran destreza como jinete, pero esto no basta. Dice Armaignac: "Un extranjero —por ejemplo un europeo— puede adquirir, aunque sea muy difícil, todas las destrezas del gaucho, vestir como gaucho, hablar como gaucho... pero no será nunca considerado gaucho; en cambio sus hijos aunque todos sus linajes sean directamente europeos, al ser ya nativos o criollos sí serán cabalmente considerados gauchos."
  • 63. Gaucho 62 El gaucho, símbolo en el Cono Sur Su participación en las Guerras Independentistas En Argentina los gauchos desempeñaron un papel fundamental durante la Guerra de la Independencia, entre 1810 y 1825. Primeramente enarbolando las ideas de José Artigas, ideas totalmente revolucionarias en la región que arrancan con la Ilustración francesa y la Independencia de EEUU, siendo los gauchos junto a los indígenas y a los otros campesinos los que ayudan a cuajar el Primer Gobierno Federal del Río de la Plata, conformando la Unión de los Pueblos Libres dentro de las Provincias Unidas del Río de la Plata, es decir un conjunto de Monumento al general Martín Güemes, jefe de las tropas gauchas, en Salta. provincias federales al margen del centralismo de Buenos Aires. En efecto, en lo que es hoy Uruguay , fueron gauchos los que siguieron al caudillo José Gervasio Artigas, quien llevó a cabo el levantamiento de su provincia, y toda la Banda Oriental contra el rey de España y los invasores tanto portugueses como brasileños. Artigas formó un ejército popular de gauchos, derrotó a los realistas y puso sitio a la ciudad de Montevideo. Más tarde entraría en conflicto también con los llamados "unitarios" instalados en las principales ciudades (Buenos Aires, Montevideo). La Banda Oriental, por disposición de J.G. Artigas pasó a ser, sustentado por el gauchaje, la Provincia Oriental en las Provincias Unidas del Río de la Plata. El gaucho siguió integrándose a los ejércitos enviados desde Buenos Aires hacia el norte de lo que fuera el Virreinato del Río de la Plata, ya sea colaborando mediante la recabación de información y la provisión de pertrechos y alimentos o dando su vida en la lucha cuerpo a cuerpo. Al ser derrotado el Ejército del Norte al mando del general Manuel Belgrano, fue nombrado como nuevo comandante el general José de San Martín, quien encomendó a Martín Miguel de Güemes la defensa de la frontera norte, mientras él se dirigiría a Mendoza a formar el Ejército de los Andes (también constituido en gran medida por gauchos y huasos), con el objeto de cruzar los Andes para liberar Chile y Perú. Los gauchos desarrollaron los combates contra los realistas en el marco de acciones de guerrilla que se darían en llamar "montoneras" (ver: Guerra gaucha), a lo largo de una línea fronteriza de más de 600 km de extensión, que quedó bajo la responsabilidad de Güemes después del colapso militar patriótico producido por la derrota del Ejército del Norte al mando del general José Rondeau, tras la Batalla de Sipe Sipe en 1815. El principal escenario de operaciones fue la Quebrada de Humahuaca y sus vecinas provincias de Tarija, Tarija incluía entonces a los jinetes chicheños de Sud Chichas. Aquellas luchas se prolongaron por más de diez años, conociéndose este episodio con el nombre de la guerra gaucha, y fue llevada a cabo por un ejército formado por tropas de guerrilla, de línea y artillería. Solamente en territorio argentino la fuerza militar gaucha actuó en 236 combates diversos defendiendo la vanguardia de la frontera. También fueron responsables directos de rechazar seis de las diez invasiones procuradas por España para recuperar los dominios declarados independientes en Tucumán en el congreso de 1816. Los hechos históricos señalan que su destacada participación fue crucial para la independencia argentina, dado que supieron constituir un grupo militar disciplinado dentro de aquella comunidad multiétnica. Los ancestros de sangre del gaucho norteño eran básicamente de origen indígena sudamericano, español, afroamericano, y en menor medida lusitano. Asediados por los españoles, que avanzaban desde el virreinato del Perú después de recuperar militarmente
  • 64. Gaucho 63 casi todo el subcontinente, los gauchos norteños defendieron la frontera con firmeza, caracterizándose por el cumplimiento de una férrea disciplina militar, el seguimiento fiel a su jefe Martín Güemes, y la demostración de habilidades y destrezas particulares para el combate a caballo y en la lucha abierta, aún en medios adversos. Sin embargo en Uruguay, derrotada la ocupación luso-brasileña en 1825 por los cruzados libertadores al mando de Juan Antonio Lavalleja, y conseguida la Independencia, ésta no fue sino un artificio producto de las gestiones llevadas a cabo entre los gobiernos de Buenos Aires e Inglaterra. Así pues, la primera Constitución uruguaya de 1830 deja fuera a mujeres, a esclavos y a analfabetos (entre otros), y por consiguiente al mismo gaucho, el mismo que forjó el sentimiento independentista. Es dificil entender que aquella revolución en la que participó el gaucho junto al indio charrúa como los lugartenientes de Artigas no fuese la misma que la que los libertadores de 1825 plasmaron en el Estado uruguayo actual: de hecho se hizo borrón y cuenta nueva con las ideas revolucionarias de Artigas, se olvidó que los esclavos habían sido libres y se llegó en 1832 al genocidio charrua en Salsipuedes a cargo del primer Presidente del Uruguay, Fructuoso Rivera. El gaucho en Uruguay fue cada vez más relegado y terminó de extinguirse con el fracaso de la Revolución de 1904 cayendo al lado del General Aparicio Saravia y del alambrado de los campos. Las tropas gauchas también constituyeron un hito muy importante en el desarrollo de la independencia de Bolivia, destacándose las acciones guerrilleras llevadas a cabo por los comandantes de las republiquetas independientes, como Manuel Ascensio Padilla y su mujer, Juana Azurduy de Padilla, Eustaquio Méndez, Francisco Pérez de Uriondo, el general Ignacio Warnes y el cura Ildefonso de las Muñecas, al mando de tropas de guerrillas. Éstas actuaban en estrecha colaboración con las tropas de Güemes. En la bibliografía histórica militar internacional los gauchos fueron comparados por analogía con los soldados del cuerpo de mamelucos del norte de África, que luego formaron parte de las tropas de Napoleón al ingresar a Madrid, en 1808. Rol protagónico en la historia del Cono Sur El gaucho interpreta un rol simbólico importante para el nacionalismo y las relaciones humanas de la región, especialmente en el Río de la Plata y en el noroeste argentino. El poeta uruguayo Antonio Lussich es considerado uno de los precursores de la poesía gauchesca, y su poema Los Tres Gauchos Orientales fue considerado por Jorge Luis Borges un antecesor del poema épico Martín Fierro, del argentino José Hernández. Éste último, la obra más famosa del género, evidencia al gaucho como símbolo de tradición nacional argentina, contraponiéndolo a las tendencias europeizantes de la ciudad y a la corrupción de la clase política. Martín Fierro, héroe del poema, es reclutado por el ejército argentino para la guerra fronteriza contra "el indio", pero deserta y se convierte en un fugitivo de la ley. La imagen del gaucho libre a menudo es contrastada con aquella de los esclavos que trabajan en el norte de Brasil. Estereotípicamente, los gauchos eran fuertes (forzosamente, dadas sus actividades), taciturnos pero arrogantes y capaces de responder con violencia ante una provocación. Si bien en el sur argentino los gauchos mostraban cierta indisciplina, en el norte de Argentina de principios del siglo XIX tuvieron un papel distintivo, ya que tuvieron un trascendental desempeño militar en las luchas por la independencia de España. Su lucha fue descripta y recordada épicamente por Leopoldo Lugones en el libro La guerra gaucha. Los gauchos formaron asimismo la tropa de los "caudillos" (líderes carismáticos según la tipología de Max Weber) provinciales durante las guerras internas que siguieron al establecimiento del gobierno independiente, en estas guerras los gauchos solían adscribir al partido federal aunque en ocasiones, por lealtades personales, algunos participaron en el bando opuesto, tras 1828 en el entonces recién creado estado uruguayo los gauchos se encontraron divididos entre los blancos o nacionales (aliados a los federales) y los colorados (aliados a los unitarios), aunque en el Estado Oriental la simpatía de los gauchos fue predominantemente dirigida al Partido Blanco, tal cual se observa en la batalla de Masoller ocurrida ya en 1904 en la cual fuera mortalmente herido el caudillo nacional o blanco Aparicio Saravia. En 1834, Charles Darwin, quien recorriera las pampas argentinas, escribía:
  • 65. Gaucho 64 "...con sus pelos largos hasta los hombros, la cara negra por el viento, sombrero de fieltro, chiripá y botas sacadas de los cuartos traseros de las yeguas, un largo facón en la espalda sostenido por el cinturón y comían carne asada como dieta principal a veces acompañado por un poco de mate o algún cigarro...". El 10 de noviembre, fecha en que se recuerda el nacimiento de José Hernández (en 1834), es en la Argentina el "Día de la Tradición", y un reconocimiento al gaucho. Suele celebrarse con desfiles de jinetes en el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y fiestas de destrezas hípicas en el barrio de Mataderos (donde estuvieron los corrales de matanza de vacunos, y en 2008, continua el desfile diario de más de 6 000 cabezas de ganado, con destino a los frigoríficos) y los predios de las Sociedades Rurales (organizaciones gremiales que representan a los ganaderos) en la capital federal y en muchísimas localidades del interior del país. El "Día del Gaucho" (Ley Nº 24.303), es en Argentina, desde 1996, el 6 de diciembre, como homenaje a la 1ª edición del "Martín Fierro", pero para nada ha cobrado vigor en las Asociaciones Nativistas. Desde la segunda mitad de siglo XIX (en Argentina la fecha clave aunque no precisa es la de la Batalla de Caseros), en Río Grande fue cuando ocurrió la derrota de la República Riograndense ante el imperio del Brasil y en Uruguay, como en Argentina en los años 1852/1853 se produce una derrota militar de los partidos sustentados por los gauchos, desde entonces la población gaucha pasó de responder a líderes carismáticos a quedar en gran medida clientelizada por estancieros latifundistas y otros representantes de los nuevos gobernantes de entonces. Un elemento concreto y al mismo tiempo simbólico signó el fin de la primera era gaucha: desde los 1860s se comienza a difundir el alambrado de púa con lo que la trashumancia del gaucho fue quedando acotada. Axiología gauchesca Existía toda una axiología gaucha caracterizada por los siguientes valores: valentía, lealtad, hospitalidad —de allí que en Argentina, Uruguay y Chile la frase "hacer una gauchada" cuyo significado es todo lo opuesto a "hacer una guachada" aunque la etimología de las palabras gaucho y guacho pudieran ser las mismas, "hacer una gauchada" significa tener un gesto de hidalguía o una buena actitud mientras que "hacer una guachada" es todo lo opuesto y algo que un genuino gaucho sentía y siente como una deshonra. Para una parte de la aristocracia y la burguesía urbana del siglo XIX (especialmente para los adherentes al Partido Unitario) , el gaucho era un "salvaje peligroso" y la palabra gaucho le resultaba casi un insulto. Un ejemplo de la idiosincrasia gaucha del s XIX está reflejada por José Hernández (quien se crió entre gauchos) se encuentra en estas estrofas del Martín Fierro (se respetan los modismos y los vocablos gauchescos de ese tiempo): No me hago al lao de la güeya aunque vengan degollando, con los blandos yo soy blando y soy duro con los duros, y ninguno en un apuro me ha visto andar titubiando. En el peligro, ¡Qué Cristos!, el corazón se me enancha. pues toda la tierra es cancha, y de esto naide se asombre: el que se tiene por hombre ande quiera hace pata ancha. Soy gaucho y entiendanló. Como mi lengua lo explica, para mí la tierra es chica y pudiera ser mayor. Ni la víbora me pica,
  • 66. Gaucho 65 ni quema mi frente el sol. (...) lo que al mundo truje yo, del mundo lo he de llevar. Mi gloria es vivir tan libre como el pájaro del Cielo, no hago nido en este suelo ande hay tanto que sufrir; y naides me ha de seguir cuando yo remonte el vuelo. Yo no tengo en el amor quien me venga con querellas, como esas aves tan bellas que saltan de rama en rama. Yo hago del trébol mi cama y me cubren las estrellas. Y sepan cuantos me escuchan de mis penas el relato que nunca peleo ni mato si no es por necesidá; y que a tanta alversidad [adversidad] sólo me arrojó el mal trato. Y atiendan la relación Que hace un gaucho perseguido, que padre y marido ha sido empeñoso y diligente, y sin embargo la gente lo tiene por un bandido... estrofas en los Capítulos II y III del citado Martín Fierro Poco más de medio siglo después el escritor y estanciero Ricardo Güiraldes se siente emocionalmente obligado a dar su homenaje a los gauchos (en los inicios de s XX reducidos a la categoría laboral de "peones", es decir: de jornaleros rurales). A pesar de tal ubicación en la "escala social", Güiraldes se ve compelido a reconocer —con mucha nostalgia— los valores del gaucho. Estos valores son puestos en el personaje de un gaucho, al cual sintomáticamente llama "Don Segundo Sombra", y a quien siente que le adeuda su iniciación como hombre. Don Segundo Sombra es su mentor, le da nociones de un especial honor y respeto al prójimo, le enseña a tratar con la naturaleza, e incluso (y esto es clave) es quien le protege de sus temores y fobias burgueses. Éste es uno de los motivos por los cuales Güiraldes, muy joven, concluye, después de que Don Segundo le despidiera, "lo vi irse en el horizonte (...) y me fui como quien se desangra". El gaucho mítico En la cultura argentina destaca con mucha fuerza la imagen mítica del gaucho pampeano. Su papel en la historia del país así como la literatura gauchesca han contribuido a edificar aquella imagen. Analizando aquellas obras, y particularmente el Martín Fierro de José Hernández, trataremos de entender cuales son las características del gaucho argentino y el carácter que le está asociado. También nos interesaremos en su vínculo con el mito del cowboy o vaquero norteamericano.
  • 67. Gaucho 66 La literatura gauchesca Bartolomé Hidalgo es considerado el "primer poeta gaucho", sus Diálogos patrióticos (1822) inician la literatura gauchesca; Estanislao del Campo, en El Fausto Criollo (1866), Hilario Ascasubi, en su obra referida a Santos Vega (1870), Antonio Lussich y su coetáneo y conocido José Hernández, uno en Los tres gauchos orientales, el otro en el Martín Fierro (1872), presentan un gaucho idealizado, de espíritu noble, respetado por los campesinos por su fuerza física y moral. Sarmiento, prácticamente el hijo de un gaucho, en su Facundo (1845), tiene una relación de amor y odio hacia lo gaucho: caracteriza al gaucho en bueno: rastreador y baqueano, que vive en un estado de armonía con la naturaleza; y malo: «...hombre divorciado con la sociedad, proscrito por las leyes;... salvaje de color blanco» que incluye al cantor, que anda «de tapera en galpón» cantando hazañas propias y ajenas. A algunos les pareciera que aquella distinción entre el gaucho «bueno» y el «malo», dentro del mito asimismo es muy relevante porque permite entender lo paradójico de este mito. Sarmiento hace hincapié en la existencia nómada del gaucho, en su comportamiento rústico, en su capacidad de sobrevivir en la Pampa, cuya misteriosa belleza y peligro oculto le fascinan, pero sobre todo identifica al habitante de la Pampa como un ser incivilizado, opuesto al avance del progreso en comparación con los refinados ciudadanos «que visten traje europeo, viven de la vida civilizada... [donde] están las leyes, las ideas de progreso, los medios de instrucción... etc». La imagen del «gaucho malo» se encuentra también en el Juan Moreira (1880), la novela de Eduardo Gutiérrez. Este texto relata la vida de un personaje existente y típico del paisaje tradicional pampeano: Juan Moreira. Nos cuenta los juegos valientes de este «Robin Hood» argentino, cuya nobleza contrasta con un rastro de crímenes horrendos y muertes insidiosas. Sin embargo, aquella violencia tiene una razón que le disculpa al gaucho. En la obra de Gutiérrez, el gaucho, víctima de la sociedad, vuelto malo por la injusticia a la cual se ve sometido, se rebela contra la ley. Su astucia y su temeridad son la base del mito criollo (iniciado por el Martín Fierro). Su inferioridad social, y su mala reputación le obligan al gaucho a aislarse, volviéndose un ser violento y antisocial. Este gaucho lo llamaremos según la expresión popular «gaucho matrero». Ricardo Güiraldes, en Don Segundo Sombra (1926), vuelve a transformar el campo en poesía. En palabras de Lugones: «Paisaje y hombre ilumínanse en él a grandes pinceladas de esperanza y fuerza. Qué generosidad de tierra la que engendra esa vida, qué seguridad de triunfo en la gran marcha hacia la felicidad y a belleza». Al idealizar al gaucho con líricos toques de virtud y heroísmo en una relación de completa armonía con la naturaleza, nutre el concepto que ha creado el estereotipo del gaucho tan evocado en el folclore argentino. Si quisiéramos contar la historia del gaucho malo, habría que comenzar con el Santos Vega donde el gaucho es malvado y culpable, y continuar en el Martín Fierro donde es forzado por la autoridad injusta a matar y pelear a ”la partida”, pero se incorpora finalmente al Sistema. En cambio en Moreira, el gaucho matrero se convierte en un super-héroe peleador quién, herido mortalmente por la policía, se muere finalmente en su ley. Todavía ahí no termina la línea del mito del héroe rebelde: encontramos, casi en la actualidad, al bandido-héroe Mate Cosido que, perseguido en el Chaco por la policía, es querido y protegido por los pobladores porque no roba a los pobres sino a las grandes empresas explotadoras y se convierte, así, en una forma de vengador del oprimido. Hay que considerar, sin embargo, que tanto Juan Moreira como Mate Cosido fueron personas reales y no meros personajes literarios, como sí es el caso de Martín Fierro. En cuanto a Santos Vega, el personaje literario parece estar basado en alguien que realmente existió pero de quien prácticamente nada se sabe. A lo largo del siglo XX declina la literatura gauchesca (si bien pervive, sobre todo en las payadas y en las letras de las canciones folclóricas), aunque se produce un curioso fenómeno: la aparición del gaucho en la historieta (son los casos de Santos Leiva, Lindor Cobas, El Huinca, Fabián Leyes etc. que presentan al gaucho decimonónico en sus aspectos más virtuosos), estos gauchos de historieta idealizados en exceso ya tenían su contrapartida en la narrativa visual de las pinturas hechas por Florencio Molina Campos en donde con gracia es presentado un gauchaje más humano, en los 1970s la tradición visual que representa graciosamente si bien con respeto al gauchaje es proseguida por otros gauchos de historieta: El gaucho Carayá y, especialmente, Inodoro Pereyra (El Renegau), un excelente homenaje en clave humorística realizado por Roberto Fontanarrosa.
  • 68. Gaucho 67 El gaucho matrero simbolizado por el Martín Fierro Puesto que el Martín Fierro está visto como la «Biblia Gaucha», parece relevante utilizarlo como base principal para nuestro análisis del mito del gaucho matrero. Este poema de José Hernández fue escrito en 1872 con el título «El Gaucho Martín Fierro» y su continuación «La vuelta de Martín Fierro» salió en 1879. Tiene la particularidad de no estar escrito correctamente en la forma culta de la lengua española, sino que se copia fonéticamente la manera de hablar del gaucho. Gracias a este texto épico y poético, el gaucho dejó de ser una persona antisocial y «fuera de la ley» y ganó su imagen de héroe nacional argentino. Lo más seguro es que este poema sea el libro nacional de los argentinos. Primeramente, esta obra responde a un contexto histórico muy particular, el del principio de la conquista del desierto. Ya sabemos que muchos gauchos fueron incorporados por la fuerza al ejército nacional. Pues es precisamente lo que le ocurre a Martín Fierro al principio del poema. A través de este texto, el autor consiguió hacerse escuchar y tener eco para sus propuestas a favor de la causa Portada del libro Martin Fierro, primera edición. del gaucho. Nos cuenta la historia de un gaucho cuyo carácter heroico y fundamentalmente independiente se lo apropriaron los argentinos como representante de un carácter nacional. Denuncia con una fuerte tonalidad crítica los atropellos de que eran objeto los parias rurales. Obedeciendo únicamente a su deseo de libertad, nuestro héroe nunca aceptará someterse a sus jefes militares, lo que causará su huida y su amistad con Cruz, un miembro de la policía que se vuelve delincuente al proteger a Fierro contra un ataque injusto por parte de sus compañeros. Por fin se retira del rancho con Cruz y deciden ir a tierras indígenas. Al leer esta obra, nos damos cuenta de algunos elementos característicos de la vida y de las costumbres del gaucho. El gaucho es muy sencillo respecto a sus instrumentos: caballo, facón, poncho, le cubren el problema de transporte, trabajo, defensa y abrigo. Cada uno de los instrumentos parece tener varios usos: el caballo es montura y compañía, y además le sirve en las peleas para protegerse la espalda; el facón instrumento de trabajo y defensa, y el poncho sirve para el frío y la lluvia, para dormir y, enrollado en un brazo, para pelear. Como alimentación, el asado se complementa perfectamente a nivel dietético con el mate, eta yerba amarga que se bebe en infusión dentro de agua caliente. Y, para alegrarse, la guitarra y luego el porrón de ginebra para ayudarse en ”un trance”. En cuanto a la arquitectura gauchesca, era el adusto rancho criollo de adobe con techo a dos aguas de paja, el fogón servía para "matear" , cocinar el asado y calentarse en invierno, el horno redondo de barro servía para hacer el pan y otras preparaciones, por ejemplo empanadas (el asado era hecho por los hombres, las otras comidas por las mujeres); en las cercanías del rancho solía ubicarse un pozo de agua dulce llamado aljibe (en especial si tenía brocal) o "balde" o "jagüel", tampoco faltaban los bebederos para los animales y los palenques para sujetar los caballos . El gaucho, además de saber ocuparse de su rancho, caballo, ganado, etc. tiene que dominar un arte que tiene algo de ballet y mucho de juego, dónde se juega la vida: el duelo criollo. En el Martín Fierro se describen los duelos, que constituyen una mezcla de técnicas de astucia, de movimientos de danza y de apuesta de coraje. Puesto que las labores de los gauchos no exigen tareas colectivas, la única comunidad existente no es de trabajo sino de diversión y son los bailes de pulpería el único momento social para una población aislada entre sí. Al principio, el narrador le pide permiso al lector para cantar. La necesidad de un público, un grupo social que sea depositario de lo cantado, es fundamental y en el Martín Fierro aparecen diálogos entre el cantor y el público. El lenguaje simbólico es muy rico y todo el proceso de la narración está referido a un modelo ecológico del ciclo de la naturaleza.
  • 69. Gaucho 68 A causa de la ”ley de vagancia” establecida desde Bernardino Rivadavia el gaucho llega a ser una especie de esclavo pues, si no se "conchaba" por comida en alguna estancia cuyo patrón le firma ”la papeleta” (que certificaba que trabaja en su estancia) al detenerlo la policía sin certificado lo envía a las milicias de frontera por el "delito de vagancia". Como, por otra parte, tiene absolutamente negado el acceso a la tierra para trabajarla para sí, lo que pasa es que constituye una masa de mano de obra casi gratuita, a menos que opte por rebelarse ante esta injusticia convirtiéndose en un ’’gaucho matrero”. El gaucho vive constantemente en un espacio exterior; su único ”adentro” era el ”adentro de su cuerpo”. Su hábitat es la llanura pampeana, que, geológicamente, es una llanura aluvional que se rellenó por sedimentación. Es importante conocer esto puesto que la topografía pampeana es una especie de ”mar-embalsamado”, tan horizontal como una mesa de billar. Debido a la insuficiente precipitación de las lluvias anuales, sólo crece pasto bajo no alcanzando la humedad para la formación de bosques. Como consecuencia de todo esto el gaucho (y antes de él, el indio) es una especie de navegante nómada de un mar verde e infinito (”el desierto” como se lo llamaba en el siglo pasado, pues los árboles existentes fueron luego plantados por el hombre) donde tiene que guiarse por el sol y las estrellas para no perderse. Folclore gaucho Sobre la base económica de la ganadería extensiva se gestó, desde los finales del s. XVII en la Banda Oriental, en una amplia región de la Argentina y en el Río Grande del Sur, una cultura peculiar del área, sustancialmente idéntica aunque en la misma se distinguieran modalidades locales. Esta cultura ganadera y ecuestre tradicional, generó un tipo humano y social similar, el gaucho de Uruguay y Argentina y el gaúcho de Río Grande del Sur. La vida ecuestre, la alimentación carnívora, la ruda intemperie, los vientos tónicos del océano y de la Pampa, le crían magro, duro y ágil. Unos sujetaban la cabellera con la vincha del indio, otros ponían sobre su suelta melena el sombrero panza de burro; todos usaban la bota de potro y el chiripá. El desierto y la soledad le hacen taciturno y silencioso (aunque según Atahualpa Yupanqui el experto puede distinguir el habla de gaucho de las llanuras del gaucho de las zonas montañosas "el primero habla como gritando para hacerse oír mejor en las distancias, el segundo habla Corrida de sortija, en Mataderos (Buenos Aires). con tono bajo para evitar avalanchas"). La libertad y la abundancia le hacen altivo, hospitalario y leal. Del conquistador recibe el caballo y la guitarra; del indio el poncho, la vincha, el mate, y las boleadoras. Su lenguaje es mezcla de castellano arcaico, con elementos indígenas, a los que se agregan más tarde voces portuguesas y africanas. Los gauchos eran también grandes jinetes, excelentes en las prácticas ecuestres siendo en lo hípico sus deportes preferidos la jineteada gaucha, el pato, las carreras cuadreras, la corrida de sortija, la doma, el juego de cañas, la cogoteada, la maroma, y la captura mediante boleadoras y lazo desde el caballo. En el siglo XX han aparecido juegos gauchescos como la polka de la silla, el rastrín y el juego de los tachos. A menudo el caballo de un gaucho constituía todo lo que este poseía en el mundo. Un gaucho sin flete (caballo) dejaba de ser gaucho, algo muy difícil ya que en el campo argentino abundan las caballadas. Sus tareas consistían básicamente en trasladar el ganado vacuno entre los campos de pastoreo, o hasta sitios de mercado como el puerto de Buenos Aires. La yerra consiste en marcar a fuego con el signo del propietario del ganado vacuno. La doma de potros era otra de sus actividades habituales. El de domador era un oficio especialmente apreciado en toda la Argentina y se mantienen vigentes las competencias de doma en festivales.
  • 70. Gaucho 69 La principal alimentación del gaucho era la carne vacuna asada, en primer lugar, y de caprino tanto como de ovino en segundo lugar, aunque el verdadero gaucho cocinaba casi cualquier carne si era menester. Las pocas carnes que tenía en calidad de tabú eran las de sus amigos incondicionales: el caballo, el perro e incluso el gato doméstico. Principalmente en el noroeste de la Argentina (aunque se encuentra difundido de diversas formas en casi todo el país), forma parte de la dieta el "locro", un guisado a base de maíz (u otro componente vegetal) con carne. La bebida alcohólica que mayormente consumían hasta fines de siglo XIX era la ginebra traída en importantes cantidades, y a precios accesibles entonces, principalmente desde Holanda. Los gauchos tomaban también la infusión típica llamada mate, tradicionalmente preparada en una calabaza ahuecada sorbiendo la infusión mediante una bombilla. El agua para el mate se calienta (sin hervir) sobre fogones en un recipiente llamado pava o caldera (los dos nombres corresponden al mismo recipiente que recuerda a una tetera). Solían reunirse en las pulperías, lugar de aprovisionamiento para el medio rural, donde se realizaban intercambios y se sociabilizaba. Allí se reunían los vecinos del pago y los viajeros de paso. Tomaban bebidas alcohólicas (caña quemada,ginebra, vino, aloja ), jugaban a la taba y a las cartas (por ejemplo el truco), o entraban en diversos tipos de duelos incruentos como el malambo (originalmente competencia de zapateo entre hombres) y payadas al son de guitarras o carreras a caballo llamadas cuadreras, o "jineteadas" de destreza ecuestre (ya referidos: sortija], doma, pato etc), ocasionalmente y por diversos motivos (los más usuales eran los "por polleras", es decir la rivalidad por el amor de las mujeres) se producían duelos criollos a faconazos, para esta eventualidad casi todos los gauchos frecuentemente se entrenaban utilizando, en lugar de facones, palos con la punta carbonizada; tal entrenamiento es también un juego llamado muchas veces "ojeo" ya que los contendientes tienen que predecir rápidamente, principalmente con la mirada, cómo atacará el adversario (ver: esgrima del cuchillo gaucho). Además de expertos jinetes, arrieros, reseros y domadores (hasta inicios de siglo XIX era frecuente que los varones gauchos comenzaran a montar a caballo desde la temprana infancia), muchos gauchos se destacaron por el conocimiento del territorio y sus condiciones climáticas, a tal capacidad se le da el nombre (procedente de los marineros del s XVI) de "baquía" y se llama "baquianos" o "baqueanos" a los gauchos más expertos en "baquía", otra capacidad próxima a la baquía es la de "rastreador", un rastreador es aquel que puede seguir la huella o rastro de otro ser humano o de un animal por varias leguas, ambas cualidades han sido recordadas laudatoriamente por alguien que se declaraba enemigo de los gauchos: Domingo Faustino Sarmiento (quien era hijo de un arriero). Muchos gauchos, en su mayoría categorizados por las autoridades de su época como "bandidos rurales", han pasado a recibir la devoción popular:(Véase:Gauchos considerados milagrosos (en Argentina)).
  • 71. Gaucho 70 Las pilchas y los avíos Toda indumentaria de gaucho usualmente es llamada pilcha (tal palabra de origen indígena luego ha pasado a ser parte del lunfardo): la vestimenta típica del gaucho tiene la impronta de la de los jinetes andaluces a la que suma un poncho (gran capa talar o capote tipo manta con un tajo en el centro para pasar la cabeza), un facón (cuchillo de gran tamaño), un rebenque o talero y pantalones amplios que no son los actuales del hombre de campo, que se llaman bombachas, sino unos pantalones tipo pijama, llamados calzoncillos, sueltos abajo, que sostenidos con un cinturón con una faja de lana tejida y un ancho cinturón de cuero adornado a veces con monedas (llamado tirador o rastra -porque recuerda la rastra del arado) (véase más adelante rastra), quedan por debajo del "chiripá", lienzo atado a la cintura como un pañal, una de cuyas funciones era proteger del frío (el frío fue llamado muchas veces con la palabra quechua del mismo significado: "chiri"). El poncho, el chiripá y el mismo hábito de tomar mate, fueron tomados del "indio"; también de ellos tomó el gaucho una de sus más singulares armas: la boleadora. El sombrero del gaucho era o bien Gaucho. el "chambergo" (sombrero alar), o bien el sombrero de panza de burro (un recorte circular de la panza de un burro que se ataba a un poste y se dejaba secar adquiriendo entonces la forma apropiada); la guitarra y el chambergo eran herencia de los conquistadores españoles. El gaucho solía montar con las llamadas "botas de potro", que no tenían tacones y eran abiertas en las puntas, de modo que los dedos de los pies quedaban descubiertos. Otro elemento típico de la indumentaria del gaucho son sus cinturones, los más conspicuos son llamados rastras y consisten en cinturones anchos de cuero blanco graneado, trabajado con alumbre. En los siglos XVII y XIX complementaban estas vestimentas cubriédose la entrepierna con una lienzo a modo de pantalón recogido en la cintura llamado chiripá, al parecer originario del litoral argentino, que era sostenido con la rastra que se prendía con presillas diversas, a veces de metal de plata. De acuerdo con su condición económica o laboral, este adorno solía tener características lujosas, incluso con incrustaciones de monedas o figuras de plata y oro. Se cubrían el torso con el poncho , prenda originaria del norte argentino, muy común también en otras zonas de América, solían apreciarse los ponchos de vicuña muy abrigados al tiempo que livianos, los "ponchos pampas" (tejidos por los indígenas pampas practicamente impermebales a la lluvia), los "ponchos calamacos" tejidos principalmente en Santiago del Estero, los rojos ponchos salteños, los ponchos marrones muchas veces tejidos con pelo de panza de chulengo (cría de guanaco) etc, al poncho de uso habitual y desgastado se le llamaba en ciertas zonas "poncho soró". Las posteriores botas de cuero curtido y con tacones (botas fuertes) era un bien relativamente caro, aunque la mayoría de los gauchos ahorraba dinero para obtenerlas y lucirlas en las festividades patronales, fiestas patrias y en las danzas. A fines del siglo XIX las botas solían ser llamadas "botines patrios" ya que eran las mismas que usaban los soldados. Las botas del gaucho argentino norteño solían y suelen tener pliegues que recuerdan a un fuelle, es decir con la pierna de cuero "acordoneada", como manera de defensa del monte y de la eventual mordedura de serpientes. Tales botas se acompañan con espuelas, destacándose las grandes espuelas de plata llamadas "nazarenas" (así llamadas porque sus grandes aguijones recuerdan remotamente a la corona de espinas con la que, según los Evangelios, fue torturado Jesús quien procedía de Nazaret). Los adornos con apliques de metal (virolas), frecuentemente eran facturados con monedas de plata (patacones y rastras). Los ponchos y nazarenas o lloronas (por el ruido que hacían entre ellas) suelen ser hasta el día de hoy verdaderas obras de arte, aunque en los trajines cotidianos el gaucho suele usar a modo de cinturón una faja de lana artísticamente tejida.
  • 72. Gaucho 71 Pese a que existe un estilo de vestimenta gaucha que trasciende al tiempo (ya que es ropa de jinete preparada para duros trajines rurales), se puede decir que han existido modas durante los siglos: hasta aproximadamente los 1860 el gaucho usaba casi siempre la bota de potro, "calzoncillos" o leones (especie de pantalones que solían tener bordados rústicos llamados crivados en la parte del tobillo), sobre los "calzoncillos" el chiripá, una camisa holgada, una pañoleta que además del cuello cubría también la cabeza y sobre la pañoleta un estrecho sombrero de cuero llamado panza de burro, en las partes septentrionales (NOA, NEA, Paraguay, Río Grande del Sur fue más común el uso de chambergos de grandes "alas" para cubrir mejor la cabeza ante el Sol), hacia los referidos años 1860 se produce un gran cambio: como resagos de la Guerra de Crimea llegaron al área rioplatense gran cantidad de pantalones bombachos que habían sido tejidos en gran cantidad en las fábricas de Europa para los regimientos de zuavos (los zuavos llamaban a estos pantalones "seruel") que participaron en dicha guerra, vendidos a muy bajo precio pasaron a ser indumentaria común de los gauchos (estos pantalones pese a su tela delgada crean una buena aislación térmica y se pliegan fácilmente cuando se marcha por terrenos accidentados o cubiertos de altas hierbas), un tipo de pantalón bombacho de tela rústica por su color grisaceo algo moteado pasó a ser llamado "bataraz". La fuerte inmigración vasca ocurrida en la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del siglo XX difundió el uso de la boina y las alpargatas entre los gauchos (particularmente en la zona de la Pampa Húmeda), en el siglo XX y a principios de siglo XXI es frecuente el uso de un chambergo oscuro de alas medianas, semejante al sombrero de los huasos. Es de hacer notar que la bombacha, el pantalón usado hoy en día, es una prenda introducida luego de la guerra de Crimea en la que Inglaterra fabricó cientos de miles de estas prendas para los turcos (es una prenda turca, una babucha, precisamente) y como quedó sobrante, aprovechó de su influencia económica en el Rio de la Plata para introducirla allí, sustituyendo entonces al calzoncillo y al chiripá. Entre los "avíos" o equipos básicos del gaucho han estado y están las sillas de montar de diversas formas; estas sillas son usadas principalmente en zonas montañosas existiendo variaciones regionales de las mismas acorde al terreno y clima, en los suelos relativamente llanos las sillas de montar gauchas eran de arzones bajos; los arzones practicamente desaparecieron en los 1870s quedando expuesto el par de chorizos que unidos con lonjas ed cuero se ajustan al lomo del caballo, también para ese entonces surge el recado de bastos y bastos de sogas, en las zonas llanas como la pampeana es más frecuente el apero que en lugar de una silla propiamente dicha consta de diversos cobertores plegados y sobrepuestos encima del lomo de la cabalgadura, de arriba hacia abajo, son: el cinchón o sobrecincha o pegual, el sobrepuesto, el cojinillo, la cincha ancha con encimera y correones de los que cuelgan los estribos largos, los bastos o pomillos, grandes caronas lisas, la jerga o matra, la sudadera o bajera , cuando el gaucho se pone a dormir de noche a la intemperie parte de esos cobertores le sirve de rústica colchoneta y parte de cobija. Los arreos, riendas, cabezadas y tiradores, con que monta su caballo suelen ser de cuero preferentemente de yeguarizo trenzado con algunos adornos o partes necesariamente metálicas -como el freno para tascar al caballo- (en lo posible de plata), los estribos también varían aunque suelen ser elaborados con maderas duras labradas: unos son circulares, otros recuerdan las puntas de zuecos, más modernamente se utilizan estribos de metal. Es de notar que la forma de andar a caballo típicamente gaucha reune elementos del montar a la jineta procedentes de Noráfrica y montar a la brida que tiene procedencias centroasiáticas y centroeuropeas, el freno corresponde al modo brida, el estribo largo, el caballo es dirigido como en el modo jineta con ambas riendas sin embargo como en la brida predomina la mano más baja. En las zonas donde abundan las plantas espinosas (por ejemplo zonas del Chaco y del Noroeste) los gauchos añaden a las sillas de montar grandes cueros que les resguardan las piernas cuando galopan, tales cueros se llaman "guardamontes"; en zonas húmedas donde puedan asechar serpientes utilizan unas especies de polainas, o mejor dicho, grebas de cuero grueso que cubren gran parte de las piernas (esto se observa mucho en la provincia de Corrientes y en Paraguay). Aunque los gauchos han solido y suelen usar armas de fuego (por ejemplo a inicios de siglo XIX los llamados trabucos naranjeros llamados así porque su caño a la salida se abría en un enbudo del diámetro de una naranja promedio) sus arams preferidas han sido las armas blancas, entre las que se destaca el gran cuchillo llamado facón (en la Banda Oriental y en Río Grande, zonas muy militarizadas también se hizo bastante común el sable), el facón
  • 73. Gaucho 72 no es solo un arma sino casi una herramienta que ayuda en varios menesteres, al facón se sumo -aún con más características de herramienta de supervivencia el verijero. Danzas gauchas Las danzas típicas son la zamba, lenta y melancólica y otras alegre, que se baila en parejas y agitando ligeramente un pañuelo haciéndole el varón un meneo y zapateo especial a la mujer, este movimiento se llama arresto o festejo; el gato y la chacarera, más vivaces y muy extendidos en Santiago del Estero , en Cuyo la danza emparentada con la zamba es la cueca. Todas las anteriormente citadas son danzas de pareja (varón y mujer), y son instrumentadas con guitarra criolla, bombo legüero o criollo, y eventualmente con violín y piano. El malambo es una danza gimnástica rápida y esplendorosa únicamente de varones(aunque en la actualidad se es mas tolerante en cuanto a la Foto de una zamba. participacion de algunas mujeres, pero respetando una vestimente grupal que tenga colores similares), que consiste en un zapateo vigoroso e improvisación de figuras con los pies y las piernas, el malambo es una suerte de duelo coreográfico donde gana quien demuestra más habilidad. En algunos lugares de la Argentina se expresa con espectacularidad mediante el uso en el baile de destrezas con lanzas y boleadoras. Algunas corrientes interpretativas sugieren que el malambo emula el bellaqueo del potro indómito cuando es sujetado o montado por el hombre. A las danzas reseñadas se añaden otras, entre las cuales se destacan la vidala, las coplas norteñas, la milonga surera o campera, y el virtuoso chamamé en "el Litoral" argentino así como en Tarija y Santa Cruz (Bolivia), Paraguay, gran parte de Río Grande del Sur, oeste de Santa Catarina, sur del estado de Paraná, Mato Grosso del Sur (hoy estados de Brasil). Con la guitarra (llamada hasta mediados del siglo XIX arcaicamente "vigüela" y luego "viola" -aunque se trate de una guitarra y no de los instrumentos vihuela y viola propiamente dichos), se llevaban a cabo las conocidas payadas en las pulperías, diálogos en versos; auténticas competencias de ingenio entre dos trovadores, actualmente existen certámenes instituidos de payadas. Desde el siglo XX, las payadas ya no tienen como ámbito principal las pulperías sino eventos específicos, verdaderos certámenes entre ellos las peñas. Las payadas suelen versar sobre temas cotidianos, pero también sobre grandes temas universales, y la habilidad del payador consistía en improvisar una o más cuartetas en versos octosilábicos sobre el asunto que proponía su rival. Curiosidades Si en Brasil es común llamar gaúcho a los riograndenses , en Bolivia hoy es común usar la palabra "gaucho" como sinónimo de todo argentino. Véase también • Literatura gauchesca • Folclore literario • Folclore de Argentina • Infernales • Guerra gaucha • Caballo criollo
  • 74. Gaucho 73 Referencias [1] http:/ / www. scribd. com/ doc/ 17421008/ DICCIONARIO-QUICHUA Diccionario Quechua-Español [2] National geographic, Volumen 158. [3] J. Gelman, “Cabildo y élite local: Buenos Aires en el siglo XVII”. Revista. Latinoamericana de Historia Económica y Social (Lima) [4] Rodríguez Molas, Ricardo (1982). Historia social del gaucho. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina. pp. 64. ISBN 950 25 0631 6. [5] Rodríguez Molas, Ricardo (1982). Historia social del gaucho. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina. pp. 42, 66-70. ISBN 950 25 0631 6. [6] Danilo Antón considera que el primer documento histórico en el que aparece escrita la palabra gaucho es una comunicación del Comandante de Maldonado, Don Pablo Carbonell al Virrey Juan José Vértiz, fechada el 23 de octubre de 1771, donde dice: "Muy señor mío; haviendo noticia que algunos gahuchos se havian dejado ver a la Sierra mande a los tenientes de Milicias dn Jph Picolomini y Dn Clemente Puebla, pasasen a dicha Sierra con una Partida de 34 hombres entre estos algunos soldados del Batallón a fin de hacer una descubierta en la expresada Sierra, por ver si podían encontrar a los malechores, y al mismo tiempo viesen si podía recoger algún ganado; y haviendo practicado…" Antón, Danilo (diciembre de 2004). « Rocha, donde nació el gaucho (http:/ / www. rochatotal. com/ index. php?id=gaucho)». Rocha Total. Consultado el 21-12-2009. En el mismo sentido Rodríguez Molas, Ricardo (1982). Historia social del gaucho. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina. pp. 73. ISBN 950 25 0631 6. [7] Darwin, Charles (1860). « A Naturalists Voyage Round the World. The Voyage Of The Beagle (http:/ / www. gutenberg. org/ catalog/ world/ readfile?fk_files=853641& pageno=1)». Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Consultado el 21-12-2009. «By these means, and by conforming to the dress and habits of the Gauchos, he (Rosas) has obtained an unbounded popularity in the country.». • Terra, Mano. A influência do gaúcho na cultura de três países. Edição eletrônica. (http://www.inta.gov.ar/ mercedes/grupocampos/XVII/Terra.pdf) Artigo para a FAO. (en portugués) Enlaces externos • Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Gaucho. Commons • Wikcionario tiene definiciones para gaucho.Wikcionario • Wikisource contiene obras originales de o sobre Gaucho.Wikisource • El Gaucho - Información en el sitio de la Universidad de la República Oriental del Uruguay (http://www.rau. edu.uy/uruguay/cultura/gaucho.htm) • Gauchos milagrosos (http://www.folkloredelnorte.com.ar/tradicion/gauchos.htm) • Sitio Oficial de la Confederación Gaucha Argentina (http://www.confederaciongaucha.com.ar) • El Sitio de la Tradición Gaucha Argentina (http://www.tradiciongaucha.com.ar) • Sitio Oficial del Círculo Criollo El Rodeo (http://www.circuloelrodeo.com.ar) • Todo sobre el gaucho y sus costumbres (http://www.tierradegauchos.com) • Los Jinetes y Gauchos de la Pampa Argentina (http://www.losjinetes.com.ar) • El gaucho argentino (http://www.elfolkloreargentino.com/gaucho.htm) • El gaucho homenajeado en una moneda (http://www.ruyman.eu/10pesos1961.htm)
  • 75. Fuentes y contribuyentes del artículo 74 Fuentes y contribuyentes del artículo Literatura de Argentina  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=43896872  Contribuyentes: A ver, Alakasam, Amadís, AndeanThunder, Arenadelsur, Argentino Daneri, Ariadne Primavera, Beaire1, Bsea, CAROBC, Cargodoy, Caritdf, Castror, Cecilia Romana, Chien, Chrisbalbo, Cinabrium, Cronos777, Csoliverez, Cêsar, Davidge, Dianai, Diegusjaimes, Don Neurus, Edmenb, Elliniká, Elnegrojose, Entre Rios, Erobusto, Floriancito, Fombelle, Galio, Gonzaloges, Greek, Griddley, Gustronico, Ignacio Icke, Jarisleif, Jonik, JorgeGG, Jorgeauli, Kavanagh, Kerplunk!, Kkris, Lina84, Luis Felipe Schenone, Lungo, Mandrake33, Manuelt15, Mao Zaluchi, Matdrodes, Mbaro01, Mel 23, Monica999, Mortadelo2005, Mutari, Máximo de Montemar, Netito777, Patricio.lorente, Pedro Felipe, PoLuX124, Pruxo, Rastrojo, Rbidegain, RedCoat, Roar, Roberto Fiadone, Rodolfo Gonzalez del Solar, Roldan auzqui, Rosarino, RoyFocker, Rαge, Saloca, Salvadorbachiller, Santiperez, Sbarrasa, Scann, Snakeyes, Tano4595, Taragui, Tau, Valentin estevanez navarro, Vitamine, Yavidaxiu, Zorak, 244 ediciones anónimas Esteban Echeverría  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=44748553  Contribuyentes: A ver, Agus ferrocarril, Antur, Arcibel, Açipni-Lovrij, Banfield, Barcex, Belgrano, BlackBeast, BudiBudi, Claudio Elias, Dferg, Diegusjaimes, Dodo, Eduardosalg, El chapu, Elnegrojose, Emijrp, Gaudio, Gisse, Gizmo II, Greek, Javierito92, Kved, LadyInGrey, Lagarto, Marcelo, Matdrodes, Matisorel, Mel 23, Netito777, Onorcini, Pablis22.lp, Patricio.lorente, Primitivojumento, Richy, Robert Weemeyer, Roblespepe, Savh, Tano4595, Tirithel, Toolserver, Vubo, Xenon chile, Zorak, 121 ediciones anónimas Romanticismo  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=45272362  Contribuyentes: -jem-, .Sergio, Afterthewar, Aibdescalzo, Airunp, Albano Barcelona Caballero, Alhen, Almendro, Alvaro qc, Amadís, Andresc2511, Angel GN, Antur, Antón 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  • 76. Fuentes de imagen, Licencias y contribuyentes 75 Fuentes de imagen, Licencias y contribuyentes Archivo:Jorge Luis Borges Hotel.jpg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Jorge_Luis_Borges_Hotel.jpg  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: ALE!, Andreagrossmann, Claudio Elias, Infrogmation, Sking, Str4nd, 13 ediciones anónimas Archivo:José Hernández.jpg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:José_Hernández.jpg  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: Roblespepe, 1 ediciones anónimas Archivo:Martin Fierro1.jpg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Martin_Fierro1.jpg  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: Original uploader was LadyInGrey at es.wikipedia Archivo:Leopoldo Lugones.jpg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Leopoldo_Lugones.jpg  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: ALE!, Andreagrossmann, Barcex, Ecelan, Ferbr1, Patricio.lorente, 2 ediciones anónimas Archivo:Cortázar.jpg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Cortázar.jpg  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: ALE!, Balbo, Claudio Elias, Conscious, Ferbr1, Infrogmation, Javierme, Lordpuppet, Man vyi, Mutter Erde Archivo:EstebanEcheverria.jpg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:EstebanEcheverria.jpg  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: Ernesto Charton (1815-1877) Archivo:Flag of Argentina.svg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Flag_of_Argentina.svg  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: User:Dbenbenn Archivo:Flag of Uruguay.svg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Flag_of_Uruguay.svg  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: CommonsDelinker, Fry1989, Homo lupus, Huhsunqu, Kineto007, Klemen Kocjancic, Kookaburra, Lorakesz, Mattes, Neq00, Nightstallion, Pumbaa80, Reisio, ThomasPusch, Zscout370, 6 ediciones anónimas Archivo:Wikisource-logo.svg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Wikisource-logo.svg  Licencia: logo  Contribuyentes: Nicholas Moreau Archivo:Spanish Wikiquote.SVG  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Spanish_Wikiquote.SVG  Licencia: desconocido  Contribuyentes: User:James.mcd.nz Archivo:Caspar David Friedrich 032.jpg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Caspar_David_Friedrich_032.jpg  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: AndreasPraefcke, Augiasstallputzer, Fils du Soleil, HUB, Indyaner, Italo-Europeo, Lithoderm, Lviatour, Mathiasrex, Mattes, Mogelzahn, Slaunger, White Cat, Wouterhagens, 3 ediciones anónimas Archivo:Francisco_de_Goya,_Saturno_devorando_a_su_hijo_(1819-1823).jpg  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Francisco_de_Goya,_Saturno_devorando_a_su_hijo_(1819-1823).jpg  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: Aavindraa, André Koehne, Balbo, Escarlati, Jacklee, Paladio, Webhat, Zolo, 2 ediciones anónimas Archivo:Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling.png  Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Archivo:Friedrich_Wilhelm_Joseph_von_Schelling.png  Licencia: Public Domain  Contribuyentes: Diwas, Frank C. 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