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1er libro cuentos Bicho Antenudo ilustrados Verónica D Agostino de Alfredo Figueras

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Los Cuentos Humorísticos
del
Bicho Antenudo
1 er. Libro
www.alfredofigueras.com.ar
Ilustraciones a cargo de
Verónica D’ Ag...
1- Pródromo, exordio y variación.
2- Jinete y caballo.
3- Salamandras fumadoras.
4- Cómo ayudar a un artista.
5- La herman...
38- Almanaque sempiterno.
39- Toponimia argentina.
40- El profugadito. (Argumento de Miguel Lusicic).
41- Trabajito crista...
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1er libro cuentos Bicho Antenudo ilustrados Verónica D Agostino de Alfredo Figueras

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  1. 1. Los Cuentos Humorísticos del Bicho Antenudo 1 er. Libro www.alfredofigueras.com.ar Ilustraciones a cargo de Verónica D’ Agostino www.veronicadagostino.com.ar Índice: Ahora sí, este es el Índice de los Cuentos del Bicho Antenudito:
  2. 2. 1- Pródromo, exordio y variación. 2- Jinete y caballo. 3- Salamandras fumadoras. 4- Cómo ayudar a un artista. 5- La hermana antenuda. 6- Concursos, tramoyas y manganetas. 7- Trágica cámara oculta. 8- El viejo lingüista. 9- Adjetivos supernumerarios. 10- Letras negras con fondo negro. 11- No me alcanza con las antenas. 12- Aire viciado de imágenes. 13- Escupida. 14- El parrillero sabio. 15- El deber no es bueno. 16- Plagios del Chillón. 17- Lesionado visual. 18- Basura extraña. 19- El foco ambivalente. 20- Fraude inmobiliario. 21- Bicho inteligentudo. 22- El peludo viviente. 23- El famoso balido. 24- Diminuto tratado para la ejecución de los cuises. 25- Bondad empresaria. 26- Loro nocturno. 27- Verdugo en apuros. 28- Pobrecita minifoca. 29- Bilocación natal. 30- El lidercito. 31- Vaso rebalsadito. 32- Los ocupaditos. 33- Siete horizontes. 34- Materialización de la muerte. 35- Esquizofrenia titular. 36- Parquímetro semoviente. 37- El sordito cantor.
  3. 3. 38- Almanaque sempiterno. 39- Toponimia argentina. 40- El profugadito. (Argumento de Miguel Lusicic). 41- Trabajito cristalino. 42- Sanguchito soslayado. 43- Música de ajedrez. 44- Baño cerebral. 45- Maldad y pragmatismo. 46- Explicación superflua. 47- Monstruo en la tosquera. 48- Millonario Antenudo. 49- Patos o teros. 50- Del alma y su velocidad. 51- Escrito a los antiguos. 52- El atragantadito. 53- Sonidos internos. 54- Ciencias Poéticas. 55- Camiseteo vil. 56- Videitos los de antes. 57- Extra-terrestre desbocado. 58- Ministerio ferroviario. (Anónimo). 59- Crimen armónico. (Argumento cedido por María Luisa Gonzalez). 60- Pequeño incompetente. 61- Servicio acuático. 62- Pasado continuo. 63- Presente agonizante. 64- Futuro repetido. 65- Argentinosaurus a dieta. 66- Recorrido eterno. 67- Apología de la redundancia. 68- El arte de la tramoya. 69- Vindicación del yacaré. 70- La inmoralidad del acento. 71- Les debo el título. 72- La hipocampita. 73- Habilidosito comilón. 74- Ojos de adoquín.
  4. 4. 75- Epopeya de la estafa. 76- Culebrón cloacal. 77- Editorial inspiración. 78- Macaneando a la bartola. 79- Voz corpórea. 80- Invención de un pasado. 81- Avechucho compadrón. 82- Derrotados acordeones. 83- Desguace del tópico. 84- El éxodo del júbilo. 85- Incidencia armónica del peluche. 86- Pobre Fénix Antenudo. 87- Secuencia plumífera. 88- Hexacorde final. 89- La fuga circular. 90- Traición himenóptera. 91- El chancho atómico. 92- El paredón voluble. 93- El violento Juancito. 94- La imputabilidad de la avioneta. (Basado en hechos reales) 95- La sólida repulsión. 96- El coro clandestino. 97- La tanqueta de Rosi. 98- Rosí y las ratitas. 99- El insecto monstruoso del osito de felpa. 100- El loco del tanque. 101- La ratita encuestadora. 102- La moto emplumada. 103- Mis retretes. 104- Mortadela encordada. 105- Filosófica tropilla. 106- El cambio del tanteador. 107- El trinar del carancho. 108- La hora del salchichón. 109- El árbol gaseoso. 110- Historia de una vaca asesina. 111- La viejita y el león cebado.
  5. 5. 112- El portaviones pinchado. 113- Viejitas y perejiles en yunta. 114- Empobrecimiento ilícito. 115- Rosi y la implosión del lupanar. 116- Rosi y el peludo de aquellos. 117- Rosarito cosecha amistades. 118- Monumento a la quiniela. 119- Rosario, contreras y plutócratas. 120- La inocencia acuosa. 121- Rosi y un antiguo carterista. 122- Rosario de escenas argentinas. 123- Rosi y el alcalde bonachón. 124- Rosi y el boquiflojo desgraciado. 125- El monstruo vigilante. 126- Rosario de pobres y jerarcas. 127- Rosi y la plusvalía Antenuda. 128- Rosi y el fonógrafo inmortal. 129- Rosi y el mercado apátrida. 130- Rosi y la entrevista ausente. 131- Rosi y el petómano seductor. 132- Rosario y la comunicación clandestina. 133- Rosi y el bazar ideológico. 134- Rosi y la llama que esputa. 135- De cómo terminar las obras completas. 136- El contador y la yegua. 137- El espía que acompaña. 138- La cieguita vendada. 139- El valsecito de la niña. 140- El plan sustentable. 141- Luchas intestinas de la estafa. 142- Última voluntad de un empresario. 143- La yegua de bronce. 144- Mi gatito escribe mejor. 145- El cajón de Angulo. 146- Reflejos de un arco. 147- Psicología de las plantas. (argumento cedido por María L. Gonzalez) 148- El regalo de la abuelita.
  6. 6. 149- La medianera lasciva. 150- Paralelismo peligroso. 151- El aparato y el televisor. 152- De ratitas al vacío. 153- La muerte del puerquito. 154- La muerte de la vaquita. 155- La pluma del lagarto. 156- La inclinación de la rata. 157- El martillo de porcelana. 158- Quédese con mi hermana. 159- El enema societario. 1- Pródromo, exordio y variación. En el caso de García Márquez, el prólogo es también un cuento (en “Doce Cuentos Peregrinos”). La situación del Bicho Antenudo es bien distinta. No sabe escribir prefacios y los cuentos, que dice escribir, ni siquiera son tales. No es matemático, astrónomo ni filósofo y sin embargo no tiene reparos al acometer temas científicos que desconoce de principio a fin. Tiene dos antenas, hermosas por cierto, y una trompa de 90 centímetros que lo diferencian de cualquier otro escritor. Antes, era un bicho normal. Pero un día, como cuenta en la página 218, se transformó en un bicho antenudo. Por suerte, lleva sus antenas con orgullo. Renunció a un alto cargo en el prestigiosísimo “Teatro El Chillón” y se puso al servicio de una misteriosa asociación que lo conmina a prosificar según necesidades específicas. Igualmente, siempre que puede, se muestra a favor de los cuises y de la música nacional argentina y latinoamericana (que desconoce por completo pero sabe que le gustaría). Tiene sólo dos dimensiones, para facilitarle el trabajo a los retratistas y hacerle la vida imposible a los escultores. Sin más que decir, los dejo con éste mamotreto que espero puedan digerir. x La Hermana Antenuda Nunca dejen un prólogo en las garras de un familiar, escríbanlo ustedes mismos. Aprendan de mi desgracia. Si lo hubiera escrito yo… ¡Qué bien habría hablado de mí mismo! x El Bicho Antenudo
  7. 7. 2- Jinete y Caballo. - De la misma manera en que no me remonto porque no soy barrilete, me gustan las jineteadas porque no soy caballo. Si no, otro tero cantaría. - A mí déme el campo para pastar, para trotar y para relinchar en La menor o (si ando contento) en Mi mayor. No me gustan los espuelazos y ni siquiera los lazos. Mi mayor alegría es contemplar el equinoccio en compañía de una equina y bajo un techo de yagua. Esa es mi entelequia, paisano. Y disculpe si no le doy la mano. Pero en mi pata ya dura, Pa’ dar pifia en los bailongos, Me han calzado una herradura. Nota del autor: Yo, sólo escribí lo que me dijeron. Nota del editor: Nosotros, no tomamos partido. Respetamos la libre expresión. Nota del impresor: A mí, me pagan por imprimir. Soy inocente. Nota del librero: Yo, debo vender. Sería más difícil fabricar armas o publicitar cigarrillos. Nota de un lector: ¿Hay algún responsable? ¿Alguien recto y cabal como yo? 3- Salamandras Fumadoras. En la ventana, de mi prestigiosísimo “Teatro El Chillón”, suelen aparecer: Cigarrillos, caramelos, fasos, pasta frolas, pitillos y cajetillas de puchos. Ahí mismo, tengo algunas plantas donde viven simpáticos y bellos lagartitos, salamanquesas, sapos y salamandras. Los hermosos y verduscos reptiles se han entregado al vicio. A veces se asoman y, con las ventosas de sus manitos, me exigen dulces, lluvia y calor, y algo para fumar. Yo los mando a cazar mosquitos, no les voy a bancar sus excesos. Primero había un lagartito, después (quizá por partenogénesis) conté dos. Luego, tres. A la semana eran cinco y cuando volví a censar ya eran ocho. Ayer pude ver trece, once estaban en una maceta y los otros dos sentados en una rama. Hoy, la población ha llegado al vigésimo primer lagarto. Me desvelo pensando cuántos lagartos hallaré mañana. El mañana se hizo presente y ya puedo confirmar la friolera cifra, en ésta triste sobretarde, de 34 histriónicos reptiles. La cantidad de salamanquesas y salamandras fumadoras aumenta de un modo impredecible. Primero un
  8. 8. lagartito (al que llamé Tito), después dos, tres, cinco, ocho, trece, veintiuno y hoy treinta y cuatro. La proyección de estos animalitos es casi tan misteriosa como la relación entre “Cruz de Palo” y “Al Pie de la Santa Cruz” o la existencia de oraciones sin verbo y acordes sin 3ra. Los lagartos han superado mi capacidad de entendimiento, por eso no hablaré de progresiones numéricas ni de técnicos afinadores de pianos. Aunque, si alguien necesita uno, puede llamar a Luís Retamoso (al 4660-0771) que es uno de los más reconocidos en su disciplina. El tema que me ocupa, y sobre el que debo escribir por encargo de una asociación que me pagó por adelantado y ahora me lo recuerda a punta de pistola, es la posible desaparición de los loros de la faz de la tierra. Debo conjeturar que sucedería si, en forma repentina, estiraran la pata todos los loritos del mundo. Creo que éstas serían las consecuencias inmediatas: La gente dejaría de alimentar a sus loros y usarían sus estandartes como percheros y sus jaulas como jaulas, pero de oras aves (por ejemplo el misto o el cardenal). Aparecerían miles de poesías y canciones nostálgicas, en memoria de los plumíferos parlanchines, y se irían transformando en mitos, fábulas y leyendas. Esto último, se me ocurrió escuchando el programa radial “El Fogón del Pampa” (que pueden sintonizar en www.fomentomadero.org.ar, los domingos de 12:00 a 14:00 horas). Otra cosa muy probable, sería que los millonarios excéntricos quisieran comprar un loro como símbolo de opulencia y para demostrar su poder sobre los seres vivos. Rápidamente, los estafadores argentinos (que según la enciclopedia Mactas-Hanglin, “son los mejores del mundo”) les venderían aves impostoras, camufladas como simpáticos loritos. La gente aburrida, sólo podría enseñarle a repetir insultos a los niños (a los que vestirían convenientemente de verde). Pero pronto caerían en la cuenta de que los niños son muy contestadores, casi automáticos, y que no tienen la gracia ni la memoria de un pajarraco hábil en su oficio de guasón. Hay que reconocer que algunos guaros y pericos son muy guarros, pero la entonación lorística de los improperios los redime y siempre son festejados o por lo menos bien recibidos. Lo mismo sucede con los Bichos Antenudos devenidos en escritores de cuentos humorísticos, nos aplauden sólo por tener dos antenas, hermosas por cierto, y una trompa de 90 centímetros. No escribimos bien pero tenemos buena prensa. 4- Cómo Ayudar a Un Artista. Iba a escribir sobre el hombre que murió por decapitación cuando un disco, veloz y mal intencionado, saltó furioso de la compactera de su magnífico equipo de audio. Pero el título de este ensayo me condiciona. Escribiré, entonces, sobre la promoción de artistas pobres. Mejor aún, voy a transcribir la confesión de alguien que está en la pomada: -“Mirá, Bicho Antenudo, aunque viva en Washington te voy a batir la posta. Pero no “La Posta” en tanto que hermoso Centro Tradicionalista sito en Gorriti 1200 (Aldo Bonzi), sino la posta en el sentido de verdad última, exacta e irrefutable.
  9. 9. Yo trabajaba en la prevención de accidentes de tránsito y me echaron por mis ideas geniales. Recalé en una productora de televisión donde gustó mi inventiva, esa virtud que esos doctores ridiculizaban. Quizá porque me repugnó aliarme con técnicos y peritos. Fue entonces que, utilizando los mismos procedimientos que provocaron mi despido, me hice famoso y reconocido piolín. Mis programas, “Si choco no me importa” y “Me hago el loco perjudicando a terceros”, llegaron a ser lo más visto. Apenas, hubo algunos daños colaterales. Aprovechando la experiencia en mi empleo anterior, manejaba mi programa mientras conducía una Ferrari. Sin dejar de ir a 180 km/hora, hacía editoriales, obras de teatro, entrevistas, leía diarios y tomaba mate en ojotas. Nunca me puse el cinturón de seguridad por miedo a que sigan mi ejemplo y porque me molestaba para hablar por el celular de última generación que debía usar por contrato. No decía cosas trascendentales, como los estudios de Franz Liszt, pero el decirlas piloteando la Ferrari del canal 99 me convertía en un señor de mundo y, ante todo, muy famoso. Casi tanto como un oso misterioso. Como junté tanta guitarra (joyas, acciones, títulos), decidí volverme filántropo. Por eso dejé todo, a mi familia y testaferros, y hoy me ves en el cargo ad honorem de Patrocinador de las Actividades Artísticas. Bicho Antenudo, la cosa es así: Creemos, como Schiller, que las fuerzas se acrecientan en razón de la necesidad. El valor se aumenta en el peligro; y el poder, en la adversidad. Por eso, la mejor forma de incentivar a un artista es perjudicándolo (con dolo, maquinación, premeditación y alevosía). Si vemos un oligopolio, corremos a subvencionar a los más acomodados. Incluso tratamos de entregarles hasta los nichos más miserables. Una vez, nos encontramos un barcito en donde cualquier artista de poca moneda podría hacerse de unos 25 pesitos diarios + un sanguchito. Rápidamente, trabajamos para eliminar esa posibilidad de independencia. Creamos una estructura en la que nosotros decidimos quien toca la guitarrita y en que lugar se presenta. Podemos decir con orgullo que liquidamos a los bohemios de hoy al mismo tiempo que homenajeamos a los de antaño. Usamos una fina hipocresía para que nadie nos insulte. En la práctica marginamos a los artistas pobres, pero como hablamos tan bien de los pobres de otros tiempos… ¿Quién se atrevería a objetar nuestras buenas intenciones? También, siempre que podemos, financiamos artistas extranjeros. Sólo si provienen de países ricos. Nos gusta eso de entregar a los imperios la poca guita que tenemos. Aparte, Bicho Antenudo, no sabés la cantidad de valsecitos y tangos hermosos que están componiendo los que nosotros tratamos de hundir. Estamos satisfechos con lo que logramos y, siguiendo con nuestro modus operandi, prohibiremos la difusión de estas composiciones para ayudar a los pobres artistas. 5- La Hermana Antenuda.
  10. 10. Sin más preámbulos que el de la Constitución, mientras hago un retiro en Villa del Parque, me presentaré: Soy la hermanita menor del bicho antenudo. Obviamente, soy la más linda del barrio. La hermosura de mis antenas, junto con la minifalda al tono que suelo pasear, me hacen acreedora de gran cantidad de requiebros. Y no por eso me la creo, soy humilde como pocas. No tengo la culpa de ser la única fuente de inspiración de los artistas del pago. Incluso, muchas líneas de colectivo han cambiado su recorrido al sólo efecto de acercarse a una musa de mi calibre. Algunas inmobiliarias, sabiendo que mi presencia aumenta el valor de las propiedades, me han tentado para que me mudase a nuevos poblados y así poder conseguir que pase el tren. Yo, tanteando mis antenitas, rechacé la oferta. Lo mismo hice cuando un gobernador muy famoso (no más que yo) me pidió que me radicara en su provincia, con el afán de aumentar en unos 10 millones la cantidad de residentes, revitalizar el turismo y el comercio, y lograr prestigio universal. Bueno, para expresar todo lo que concierne a mi belleza exquisita necesitaría por lo menos 1000 hojas (y eso haciendo una síntesis). Por eso, prefiero hablar sobre mi hermano. Él, aparte de ser troludo (es decir que tiene cachaza), es muy ignorante. Como decía, mi hermanito es cachazudo como el que más. Encima es desconfiado, al punto de no creer en los concursos. Como carece de habilidad para la abstracción, le encanta lo verificable. Un día, conociendo su postura en lo que a concursos se refiere, lo anoté en un certamen de composición de valsecitos criollos que se dirimía corriendo los cien metros llanos. Allí, no habría forma de practicar una manganeta o tramoya desde la organización. Le había conseguido la mejor oportunidad de su vida. ¿Saben qué hizo el antenudito de mi hermano? Diez horas antes de la competencia, se fue a bailar al “Reventón de Tapiales”, se fue. Tomó como una pléyade de dromedarios y llegó en curda justo para la largada. Unos amigotes, lo tiraron de un auto (ya con su ropa de atleta), para que pudiera correr por el gran premio de composición. El ganador, pasaría a ser el mejor compositor de valses. El segundo, sería reconocido por componer milongas o estilos. Mi hermano, se desvaneció después de correr (digámosle así) los primeros 5 metros y cayó sobre un gato negro que fue hospitalizado de urgencia. Otro, cayó muerto a los 48 metros y, no aceptando su fallecimiento, seguía hablando. A los 63 metros, se produjo un casamiento entre los participantes. Dicen, que alguien ganó la carrera. Como no pudo identificarse al agraciado, le entregaron el premio a Don Autor Anónimo. Yo, fui la única que quedó contenta. Me dieron una medalla, un ramo de flores (que donó la casa de sepelios que auspicia a Los Turay) y un diploma en el que me nombraban como “Reina de las Carreras”, por mi belleza impar. Como les decía, soy la más linda de todas. Pero prefiero contar las andanzas de mi hermano el cachazudo. 6- Concursos, Tramoyas y Manganetas.
  11. 11. -Soy un Bicho Antenudo, no pertenezco a la raza humana, pero quisiera un cargo como honorable jurado o patrocinador de las artes. -Muy bien, simpático Ante, pero… ¿Qué haría usted con un empleo así? -Primero me aumentaría el salario, después intervendría en todos los premios. Les haría ganar concursos a mis amigos, a mi mismo (ya que presentaría alguna obra de mi cosecha) y trataría de conseguir algún reconocimiento. Me gustaría que me nombraran Ciudadano Ilustre, qué sé yo… Muchas cosas haría, como buen filántropo que soy. El Minotauro borgeano decía… -Un artista en actividad, como usted, no puede ser contratado. Justamente para evitar que acomode a sus amigos de profesión o que otorgue premios a sus propias actividades. Pero, si me hubiera dicho que, al ser un artista con mucho tiempo ocupado en su carrera, podría aprovechar las pocas horas que le queden con mayor fuerza y alegría, y que al estar en permanente contacto con el público conocería mejor las dificultades posibles de los artistas a los que después tendría que ayudar desde su cargo (incluso si no fueran sus amigos ni cantaran las óperas que usted compone y envía religiosamente cada mes a Europa) yo lo hubiera conchabado pal cargo de patrocinador golondrina. -Bueno, para la próxima le contesto eso que usted dice. Pero, ya que estamos, ¿me puede dar la decisión del jurado del Premio de Composición “Doña Rosamunda Pingule 1985”? -Todavía no se reunió el jurado, impacienzudo Bichito Antenudito, dará el fallo luego de 17 días hábiles y de fino toque. -Considerando que estamos en el 2005, es una suerte que dentro de 17 días, tan hábiles como el gran Distéfano, sepa si gané algo. -No, no se apure Cara Blanca… Son 17 días a contar desde el momento en que la providencia reúna al jurado. -Que desgracia entonces, yo me había ilusionado un poquitín casi. Y, disculpe buen hombre (que por ser un empleado no tiene por que estar al tanto), ¿por qué tardan tanto, no saben que los artistas, generalmente, son pobretones como ratones y que necesitan la ayuda en un tiempo razonablemente humano y terrenal? -A mí me pagan una miseria por atenderlo, tardan más de 20 años en dar los premios porque se patinan la guita. Quizá, el premio de 1985 lo den en el año 2050. Esto es así, si usted tiene la 13 y para colmo de la 17 no lo ayuda el 33, el premio se lo darán cuando esté en el 94. Al 83, buena cara y si no a llorar a la 84. Ellos saben que la ayuda a destiempo es inútil, pero, a veces también ocurre, cuando el premio es una suma muy grande de dinero temen dárselo a un artista pobre que seguramente se lo gastará en vicios. Entonces, se lo gastan mis superiores y así lo ayudan a que no corrompa su alma. Digamé la verdad, ¿en qué lo iba a usar? -Y… Le iba a pagar a un prestamista que me amenaza de muerte, pero nada importante. No sirvo para tener plata, según dijo una zíngara mientras mis últimas monedas caían en su mano. -¿Vio, qué le dije? Acá, se compraron una 4x4 y un televisor gigante. Son gente de mundo que sabe gastar, no como usted. Le voy a dar un consejo, aunque sea pobre como un conejo, el 32 no va con su nivel de vida, no se haga el 22 y acepte lo que le toca. ¿No es cierto que la felicidad, está en las pequeñas cosas? -Cuanta razón hay en sus palabras, rompa las obras que presenté y bórreme del concurso remolón. Seré pobre, aunque no tenga un cobre viviré feliz como
  12. 12. una lombriz con lo que tengo en éste odre. Recuerden, amigos, sean verdaderos ganadores con la gaseosa… Sean felices con… Bueno, con la bebida ésta que se llama… -¡Corten! ¡Será posible! El pedazo de bicho antenudo se olvidó la marca de la gaseosa. Graben el comercial otra vez. -Soy un Bicho Antenudo, no pertenezco a la raza… -¡Desde el principio no, la última frase o lo acogoto! ¿Por qué dejé la cinematografía? 7- Trágica Cámara Oculta. Al grito de “el que no salta no es de Salta”, una multitud pasó por mi barrio y me hizo recordar mi oficio de escriba y mi afición a las frases palindrómicas (por eso de salta lenin el atlas y senado danés). Hoy, narraré lo acontecido en una cámara oculta que llenó de terror a muchos. No voy a dar nombres. El miedo generado, sólo se compara al que infunde Mario Mactas cuando habla acerca de los duendes verdecitos, perversos y pícaros que conversan entre ellos bajo nuestras camas, sin que podamos saber que temas tratan pero con la convicción de estar incluidos en su agenda. En la cámara furtiva, un actor debía simular problemas de salud y aparentar una edad 30 años mayor a la que acreditaba. A la semana, enfermó y los años se le vinieron encima (obligándolo a jubilarse). Investigué y un sabio maestro de teatro me dijo: -“Escuchame, pibe. Cuando uno encarna un personaje en una obra, el público sabe (al contrario de lo que cantó José Betinotti) y acepta la impostura valorándola como fenómeno artístico. Pero cuando se usa el don preciado de la actuación para engañar, creyendo que el fin justifica lo indigno, corremos peligro. El que es desleal con un traidor también es infiel. T.T= T 2 “. Bueno, como los de la misteriosa asociación que me conmina a escribir pidieron (es un decir, ya que lo hacen a punta de pistola) un cuento corto, lo termino acá por el bien de mi estado general. 8- El Viejo Lingüista.
  13. 13. -Cuando los cuises quieren volver, no pueden; Si deciden quedarse, no lo logran y cuando intentan llegar, no alcanzan su destino de ratones sin cola. Oh, alumno, ¿entiendes a que me refiero? - Obviamente, a la dificultad que tienen los cuises para trasladarse. Está dura la calle. Yo comprendo a los pobres cuises, pero si encontrara uno suelto lo metería en el horno. -No, chambón. El pasado, es el lugar al cual no pueden regresar; El presente vertiginoso, es donde no pueden tirarse a roer y el futuro, es lo que persiguen (como el conejo a la zanahoria que cuelga de una botella de caña) sin éxito. - Ah, ahora sí. Pero… ¿Y los cuises qué son? - Son el Sujeto Expreso Simple. Porque, a pesar de ser una pluralidad de cuises, forman un solo núcleo (al menos en la oración). Para adentrarte en el tema, podrías ejecutar los 20 “Cuises Infantiles” para guitarra que están en: www.myspace.com/cuisesargentinos. También, podés pedirlos en la biblioteca del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla (Gallo 238, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina, país hermoso si los hay). Al final, en la sabiduría de que la vida sigue igual, voy a tener que retomar el método de enseñanza basado en el tormento físico. Y usted… - Ay… - ¿De qué se queja si todavía no le pegué? - No, digo que hay mucha razón en sus palabras. - Pronuncie bien la letra hache, ijo mío. 9- Adjetivos supernumerarios. En 1927, el checoslovaco Jaromir Vejvoda compuso la polka “Amor en Vano”. En Alemania, durante la Segunda Guerra, se hizo famosa con otro nombre. Fue llamada “Rosamunda”. Acá, en la República Argentina (nación que recomiendo visitar, no sólo por sus monumentos artísticos sino también por la diversidad de su oferta paisajística), la conocimos como “Barrilito de Cerveza”. Lamentablemente, como estoy financiado por la Asociación de Lectores con Poco Encuadre Doble de Ojos, me veo obligado a escribir sobre otros asuntos. Debo ponerme en contra, a pesar de ser un humilde Bicho Antenudo, de la demasiada adjetivación en revistas, diarios y boletines oficiales. Me dicen que defienda el uso de la letra grande y que denueste, como a un lagartito con peste, la multitud de adjetivos y digresiones al sólo efecto de llenar páginas. Yo, predicaría con el ejemplo si no fuera porque, como canta Larralde, escribo con una Remington negra y me es imposible cambiar el tamaño de los tipos. Sí doy cátedra, a la hora de economizar recursos expresivos. Con mis hermosas antenas, junto a mi inseparable amiga “La Remington”, utilizamos la menor cantidad posible de adjetivos, eufemismos o circunloquios y nunca, salvo cuando la inspiración nos inunda como una gris rata inmunda, cedemos a la digresión banal para desperdigar pequeñas manchitas de tinta sobre la blancura excelsa del soporte en el cual trabajamos denodadamente y con verdadera lealtad hacia nuestros empleadores. Como decía, escribimos nada más que las palabras que hacen a la información en el sentido más estricto.
  14. 14. Pero esta vez, preferimos transcribir lo que dijo una de las integrantes de la organización, que nos compró, acerca del tema que los preocupa: -No puede ser, bicho antenudo, estoy indignada con esto. Ayer, leí una nota titulada “cómo viven los mandriles” y, en dos páginas, sólo hallé adjetivos y sustantivos. El único verbo se encontraba en el título. En ningún momento hicieron referencia a la vida de los mandriles, faltaron a su promesa de informar. Me bajó la presión, por el disgusto, y tuvieron que medicarme. Ay, bicho, no sabés… Te cuento algo de la información de los actos de gobierno. Mi vecinita, la Rosi, me dijo que iban a construir un puente en el barrio en 9 meses. Cuando me llegó el boletín oficial pude leer, ya medicada y mordiendo un trapo, lo siguiente: “Queridos vecinos y vecinas de este hermoso paraje, donde Alberto Merlo ha colgado tantos homenajes, hoy tenemos la enorme satisfacción de compartir con ustedes una noticia venturosa como la pantera rosa. Quizá, alguno ya esté enterado de éste beneficio, que redundará en una mejor calidad de vida para toda la gente de buena voluntad de nuestro distrito. La administración central ha reparado en nosotros, por la gestión inmejorable que ostentamos, derivando los recursos necesarios para un gran emprendimiento público de infraestructura. El destino clama por el protagonismo de este vecindario, que se ha mantenido estoico ante los avatares de la economía. Sabiéndonos elegidos por la historia, llevaremos a buen puerto ésta obra magnífica. El mundo, deberá reconocer nuestra grandeza. Por las dudas, sobre la obra, vamos a pintar el nombre de nuestros dirigentes para que todos sepan lo que hizo ésta gestión única por su empeño y honorabilidad. Nos sentimos orgullosos, además, por cumplir como nadie con la información de los actos de gobierno. (En el próximo boletín diremos dónde se ubicará el puente y cuanto tiempo demandará su construcción)” Luego de contar sus cuitas, la señora fue llevada al hospital donde se recupera. Y donde no le permiten leer panfleto alguno. 10- Letras negras con fondo negro. Hay palabras que carecen de belleza, que lo diga Mark Balwin, y atormentan a músicos, poetas, prosistas, vendedores de parcelas y a pobres Bichos Antenudos como yo. Sería imposible escribir un vals memorable utilizando la palabra diagnóstico. Sin embargo, Don José Betinotti, faro de Ignacio Corsini, lo hizo a fuerza de talento. En mi calidad de Bicho Antenudo, no puedo vencer a ninguna palabra. Incluso, he compuesto milongas horrorosas usando sólo palabras bellas y de probado efecto. Citaré algunos ejemplos de vocablos que merecen ser ajusticiados: Vocablo, parangonar, blandengue, glóbulo, hiperkinético, válvula, adolescencia (para que nunca más digan que deriva de adolecer, en tanto que padecer, y reconozcan que viene del latín adolescere, que significa crecer), adulzorar, decalvar, neuralgia, plasmar, silabear, obvio, mililitro, lutria, helicoidal, etcétera, etc. Ah, ludria también. Las palabras lindas podrían ser:
  15. 15. Ocelote, cuartón, chillón, quinquenio, pastón, boya, tristeza, botón, campañol, pipón-pipón, bicho, unión, antenudo, zorra, sillón, pachón, pericón, zamba, estilo, cifra, corralera, ranchera, chamamé, crespín, puerco, salamín, marmota, morcillón, y muchas más. Trabuco naranjero, el de boca acampanada, si arrojaras empanadas cuanta hambruna callarías. Estos versos tienen palabras cuasi bellas, pero el tema que me ocupa es otro. Por la necesidad acuciosa de contar con algún dinero, es obvio que también (aunque soy blandengue a la hora de plasmar los vocablos) por mi com-pro-mi- so social sin parangón, tuve que vender mi pluma de escriba a una misteriosa asociación. Con lo que me sobró, pude comprarme la Remington negra con la que ahora escribo. Como decía, me pagaron para escribir, con la pluma de ellos (con letra negra y clara sobre fondo blanco), en contra de los diseños modernos que arruinan la vista de tantos compatriotas. La moda dicta textos en letras negras y las gráficas los imprimen sobre fondo negro. Millones de personas, de las cuales me compadezco ya que son mis empleadores, han dejado de leer las revistas, de las que tanto gustaban, porque diseñadores iluminados creen que queda bien escribir con letra verde sobre la foto de un loro escondido en el pasto. Eso sí, cuando escriben sobre un guacamayo buscan tinta azul. A mí, un pobre bicho antenudo, se me torció un ojo leyendo la biografía de un sacerdote porque la escribieron con letra marrón sobre la rigurosa sotana negra del religioso. La nota del astronauta, escrita en blanco sobre la foto de la Luna, me torció el ojo que me quedaba sano. Esta gente, debe estar pagada por la industria del anteojo. Yo, estoy financiado por la Asociación de Lectores con Poco Encuadre Doble de Ojos. Como en la asociación disponen de mucho tiempo ocioso, leen revistas de otros años, en los que la comunicación de una idea era más importante que cualquier aventura del diseño alocado. Aparte, saben que nadie va a escuchar la opinión de unas cuantas viejas, apenas 7 millones, que piden la vuelta obligada de las letras negras sobre fondo blanco, cuando los grandes medios gráficos cuentan con universitarios especialmente dedicados al armado de las ediciones. Si fueran comerciantes, les interesaría el mercado de las personas con poca visión, esas que tuvieron que abandonar las revistas de actualidad para leer sólo a los grandes clásicos (que por estar impresos de manera sencilla y razonable, con la sabiduría de los que quieren comunicar, no les producen dolores de cabeza). Lástima que son artistas. Perdón, si ofendí a alguien, me debo a mi asociación. Y le debo mucho 32. 11- No me alcanza con las antenas. Quiero ponerme un arito en la nariz aunque termine pareciéndome a un chancho. Soy un Bicho Antenudo, con hermosas antenas por cierto, pero necesito algo más para diferenciarme. No me alcanza con tener una trompa de 90 centímetros y sólo dos dimensiones como los dibujos egipcios, me gusta el
  16. 16. desborde. Por eso, fui a consultar a un médico. El catedrático en cuestión me dijo que podría sufrir hemorragia, inflamación, infección, lesión nerviosa y contagiarme unas cuantas enfermedades. Como esa enumeración de calamidades no halló eco en mi entendimiento, copiando el gesto adusto del galeno, me apresuré a contarle un problemita, que me venía preocupando, con estas palabras roncas, llorosas: -“Cuando miro algo con detenimiento, siento que lo hago sólo con un ojo y que el otro, controla lo mirado. Es como una auditoria constante y aborrecida de la visión. Sin embargo, no siento un cuestionamiento. Al mismo tiempo, el control parece ejercido desde el vacío, sin fundamentos, como si fuera, el controlador, un espectador de algo que no le interesa. Sé que mi mente está poblada de guardianes extraños, pero no alcanzo a comprender el por qué de su vigilia aparentemente inútil. Ya que controlan pero no interfieren, incluso lo hacen con desdén. La otra vez, me golpeé la cabeza y sonó igual que una caverna. Descubrí que el lado izquierdo era como un tambor y el derecho consistente. Lo de los guardianes que me controlan lo arreglé con mi psiquiatra, pero la sensación de vacío en mi cráneo creo que le compete. Para mí que nací con medio cerebro, igual espero su opinión autorizada. Aunque diga que mi teoría es una locura lo voy a escuchar atentamente. ¿Usted, como profesional de la medicina y como argentino, ante todo, que podría decirme?” -“Yo le voy a explicar, estimado Ante. En el hemisferio cerebral izquierdo se produce el análisis objetivo, verbal, causal, secuencial, lógico y deliberado. En el derecho talla el análisis subjetivo, no verbal, no causal, simultáneo, no lógico, informal y la intuición. Evidentemente, esto es algo muy común en bichos antenudos, su hemisferio izquierdo (cansado de tanta disciplina) se fue desplazando hacia lugares menos estrictos. Se mudó a zonas creativas, de improvisación y sólo dejó, de consigna o quizá como tiradoras que cubran la retirada, a dos neuronas. Resumiendo, usted tiene medio cráneo vacío. Yo siempre doy el ejemplo de la nuez que viene con una parte seca o podrida y la otra en perfecto estado. No puedo asegurarle que tenga medio cerebro en muy buenas condiciones, pero sí le confirmo su existencia. Llámese dichoso, querido Bicho Antenudo, y sea optimista. Quizá, tener la parte lógica divirtiéndose pueda darle algunas ventajas. ¿Qué le parece si, aprovechando el hueco que dejó el hemisferio del rigor científico al correrse al hemisferio bohemio de lo artístico, le atornillo una manija en el marote cual si fuera una pelota de pato? ¿Le parece linda la idea?” “-Ay, doctor, es justo lo que buscaba… ¿En qué colores vienen las manijas?” Auspició: Guinches “Maldición de Malinche” y marmitas “La Marmota” (siempre junto al Bicho Antenudo). 12- Aire viciado de imágenes.
  17. 17. El Viejo Criptón, mientras cebaba un mate, un cimarrón con yerba del tiempo e’ñaupa, les dijo a sus compañeros que el aire estaba compuesto por 21 partes de oxígeno, 78 de nitrógeno y 1 de argón. Ellos, el Doctor Neón y Don Xenón, asintieron y le recordaron que también otros cuerpos, aunque de escaso peso gremial, se incluían en su composición. Y como el Doctor Neón ya estaba esgunfiado, sin levantarse del banquito que ocupaba con eficacia, anunció su retirada con gran señorío, diciendo: -Bueno, este cuerpito se retira… -Momento… (dijo Criptón) les quiero contar otra vez lo de la partícula díscola. El Doctor y Don Xenón, comprendieron que su suerte estaba echada. Tendrían que escuchar al viejo por la simple razón del buen proceder, el decoro, el pundonor y la moral estoica que pregonaban. Y, como si todo esto fuera poco, porque uno andaba atrás de la nieta y el otro le debía 32 mangos. Aparte, eran reconocidos pilluelos de siete o nueve suelas (según el mitógrafo que se consulte) pero penitentes al fin, aceptarían el castigo que Criptón, otro tunante y galopín de aquellos en sus años de mozo, se aprestaba a imponerles no sin cierta alegría. La última adjetivación fue sólo para justificar el punto y aparte, persiguiendo un fin estético. No sea cosa que algún lector se fatigue la vista por tanta letra amontonada. Ahora sí, librándolos del ripio discursivo, aunque no tanto porque, la verdad sea dicha, me pagaron por escribir una carilla completa, les contaré que ante la imposibilidad de darse a la fuga, debieron escuchar atentamente lo que transcribo a continuación: “-La partícula díscola aparece una vez cada 72 trillones, con suerte. Y cuando pasa justo enfrente de la mirada de una persona, capta toda la luz de sus ojos y le hace ver una realidad paralela por uno o dos segundos. Es como el Aleph Borgeano, pero más humilde y, según la circunstancia, peligrosa. Está más cerca del Oxolotl de Cortázar y de la Tramontana de García Márquez. Pero a pesar de semejante jurisprudencia hay escépticos y psiquiatras que refutan mi teoría. Dicen que no hay partícula descocada alguna, y que las visiones fugitivas son producto de ordenamientos sinápticos tardíos en las zonas más oscuras del cerebro. Según ellos, esas imágenes tan poderosas y persuasivas son instaladas por alguna neurona con berretín de zorzal, que pretende progresar en el escalafón y obtener una remuneración justa. Para mí son macanas de los científicos que, para poder diseñar un medicamento, necesitan que las alucinaciones tengan origen en el organismo descompuesto de algún parroquiano. La partícula díscola es externa y puede atrapar al más razonable de todos los seres. Si agarrara a un niño leyendo un cuento, no le traería problemas. Pero a mí me alcanzó cuando iba a cruzar la Avenida 9 de Julio (de José L. Padula). Vi un desierto, un tigre y una serpiente de dos colas. Sentí el sol del mediodía y corrí por el miedo. Desperté en el Hospital Pirovano con una pata enyesada. El médico me recetó que respetara las normas de tránsito y cuando le conté lo del tigre y la serpiente llamó al psiquiatra. Desde entonces tomo un brebaje diario para volverme escéptico. ¿Quieren que le eche un poco al mate?” Nota de los Abogados del Autor: Es un cuento, no se lo vayan a tomar en serio, che.
  18. 18. 13- Escupida. "Es lo que me tiene tan prendido a su rostro, tan amarrado a su semblante, tan sujeto a su jeta." (del ensayo cosmológico “La Cara que Aparece) El juez de línea los tenía montados entre ceja y ceja, a esos muchachotes de la hinchada organizada. El partido anterior, en duras declaraciones a los periodistas, los había tratado de brutos diciéndoles que no les vendría mal un diccionario para matizar los cantitos que vienen repitiendo desde hace décadas sin una miserable variación. Estos dichos oprobiosos, llegaron al jefe de la barra de alentadores futbolísticos asociados mediante una grabación defectuosa. Tenía una mella justo en donde decía que eran todos unos brutos, y como no pudo escuchar la palabra entera supuso el menoscabo de su hombría. Lo que sí retuvo en la mente fue lo del diccionario y empezó a pergeñar un plan a la altura de la circunstancia. Primero pensaron en llevar 6000 diccionarios a la tribuna y, luego de unirlos en una bola enorme, arrojarlos sobre el lineman para amedrentarlo. Pero como no consiguieron asesoramiento de los rusos en materia de propulsión de grandes masas, desistieron de llevar a cabo tan pintoresca venganza. Al final, por los controles policiales, decidieron dividirse un Pequeño Larousse Ilustrado a razón de una hoja por persona. Una vez dentro del estadio, le dieron las 830 hojas a uno de los hinchas más meticulosos, el cual comenzó a ordenar el Pequeño Larousse ya mentado, no sin extrañar las magníficas tapas. Cuando hubo terminado su trabajo y estaban por revolearlo, alguien pensó en mojar el proyectil, a partir de ahora lo llamaremos así, para agregarle peso. Pero como no había agua en los baños y escupir entre todos les pareció indigno, prefirieron dejar las cosas como estaban. Cuando se prepararon otra vez para el gran lanzamiento, una nueva moción invalidó todo. -¿Y si antes de tirarlo lo usamos para buscar un sinónimo del apodo de nuestro goleador? O también… podríamos cambiarle el… -Eso nunca (dijo el jefe) buscaremos un sinónimo. No podemos estar cantando “es-cu-pida, es-cu-pida”, es un apodo que carece de fuerza y musicalidad. Y así, dividido en tres sílabas, suena muy militarista. Entonces, tomó el diccionario y comenzó la búsqueda, junto al meticuloso “Marcel”. Al dar con el tan preciado sinónimo se ruborizó y mientras pensaba si convenía informar el hallazgo, saboreándose un buen chupetín dentró a chamuyar de pavadas con uno de sus colaboradores. -¿Che, y al final mi hermana se quedó a dormir en la casa de tu vieja? Estas palabras resonaron en el alma de las hinchadas, que arrancaron arengando hermanas y viejas de un modo desordenado. -Paren, loco, que estábamos hablando de cosas personales. ¿No vieron que no hice la seña de cantar todos a una? Y, entre paréntise, … “Escupida” también puede decirse..
  19. 19. Antes del tercer punto de suspenso, se escuchó el grito ensordecedor de la gente de todo el estadio. Unitarios y Federales se desgañitaban a coro, felices y hermanados por un vocablo de gran musicalidad. Hasta variaciones hicieron, una fue en SI bemol Mayor. El partido terminó 3 a 3, según la enciclopedia “Gato y Zorro”, prevalecieron las delanteras sobre las defensas. Con tanta alegría se olvidaron de reventar al árbitro. Un periodista fue a entrevistar al goleador de la jornada: -“Escopeta”, “Escopeta”… Hiciste 6 goles hermosos. -Humildemente, la rompí. No te digo que la descosí porque ahora son de paneles pegados. Lástima los que le hice a mi equipo, pero cuando estoy cerca de un arco no puedo con mi genio. Escopeta, el máximo artillero de ambos equipos, esputó en la cancha sobre el verde césped y salió sin entender por qué las hinchadas no lo vivaban. 14- El parrillero sabio. "Este baño está clausurado desde la 2da. Fundación de Buenos Aires" (de un cartel de un baño… al que siempre me acerco esperanzado). Tres señoritas inglesas, discutieron fuertemente bajo la sombra que proyecta la estatua del Resero (en Mataderos). La disputa, cuentan las viejas, fue por cuestiones de honor. Sin embargo, fuentes oficiales dicen que, luego de haber comprado tres sanguches de chorizo y un vacipán (éste último a ser dividido), comenzaron a darse terribles carterazos, hijos de la angurria y del conocimiento del ensayo de Isaac Asimov acerca de la imposibilidad de cortar una tiza en tres partes iguales. También conocían el cuento “Tres portugueses bajo un paraguas, sin contar el muerto” (de Rodolfo Walsh). Pero este cuento no influyó, porque la cosa venía por sanguches de vacío mal liquidados y no por razones difíciles de desentrañar. Aparte, hay un vacío legal que todos conocemos. El origen del escándalo quizá sea un misterio, no así su resolución. Un parrillero galante, y con buena mercadería, les ofertó tres sanguches de entraña al precio de uno. Ellas, aprovecharon la ocasión (de H. Baldi) y pagaron el entrañipán, que se triplicaría, para salvar una amistad que las mantenía unidas desde que compraron un departamento de 4 ambientes en Caballito, hace más de 30 años. 15- El deber no es bueno.
  20. 20. Hoy hice lo mismo que hago cada fin de año. Puse el despertador a las 05:00 hs. y me acosté a las 21:00 hs. Cuando sonó la alarma, en ese silencio tremendo de un primero de enero, me levanté y fui a buscar mi bomba de estruendo. La encendí con dos dedos, no por darme dique sino porque son los únicos que me quedan después de tantos accidentes con pirotecnia, y la arrojé (ésta vez con más suerte) en un zaguán con muy buena acústica. El barrio, pobre, se desperezó al borde del infarto por mi ocurrencia y yo, con la satisfacción del deber cumplido, me tiré otra vez a la catrera. 16- Plagios del Chillón. Se me disparó una idea en la alta noche. Los perros, bajo el mando del “Chillón”, comenzaron a ladrar despavoridos. Todavía humeaba una de mis antenas, hermosas por cierto, cuando me acerqué al baño para realizar unos trámites. Dos horas después, con los papeles en regla y un principio de trombosis, eché un vistazo a la jauría comandada por El Chillón mientras contemplaba un torete de soslayo. Un torete hermoso, de bronce macizo con incrustaciones de plata, que uso para atrancar la puerta del rancho desde que me afanaron el insuperable taco de madera que aún extraño con fervor. Considerando que los sanguinarios pichichos estaban tranquilos, fui hasta mi escritorio y volqué al papel la idea que tanto revuelo había causado. Cuando hube terminado, me di cuenta que la ocurrencia era ajena. Creí mi propia imaginación lo que en verdad era el recuerdo de la inventiva de otro. Pero como no recordaba al autor tenía la sensación de ser el propietario, con cara de otario, de la idea guacha (como la ovejita de Giacobbe). Finalmente, aunque el autor sea Dolina, haré la exposición. Consiste en un programa televisivo llamado “Miremos lo bien que toca Juanjo Domínguez” o, en su versión radial, “Ya que no podemos ver, escuchemos lo bien que ejecuta Juanjo Domínguez”. Un programa así, sería fuente de consulta para los músicos y enriquecería el pabellón auditivo nacional. Juanjo, tocaría lo que su buen gusto le indicara. Porque si aceptara pedidos, empezarían a llamar sugiriendo temas movidos, alegres, La Cumbia de la Ovejita Guacha, y otros… Otros pedirían tangos, estilos, valsecitos criollos y música clásica. Por esto, Juanjo Domínguez no acepta pedidos. No insistan. La Empresa.
  21. 21. 17- Lesionado visual. Todos sabemos que el mejor restaurante de Palermo es “La Lechuza” (sito en Uriarte al 1980), Pero ahora debo tratar un tema desgarrador. Está comprobao que la memoria muscular reside en el cerebro, por eso me creerán que… -¿No vio el novillo, Don Antenudo? -No, Don Carrillo, no lo vi yo. Bue, si no me interrumpen, voy a contar lo que me pasó. Yo, al igual que Hanglin, era un jugador de fino toque. Aparte de entrenar (velocidad, fuerza, resistencia y equilibrio de antenas) todo lo día, practicaba puntería. Puntería, dije. Al arco, centros y pases. Recepción, transporte, gambeta y paredes. Pero cabezazo, barrida y pelotazo no porque eso es para los borricos de madera terciada. Si podía pasar a 5, prefería gambetear a 4 (en tiempo y forma para que fuera útil) y meter un pase rasante y en diagonal a un definidor con aire. Los que, por habilidosos o poco duchos en el juego de ajedrez, gambeteaban a todos los que podían perdiéndola al cansarse y dejando desarmada la defensa ante un contra-ataque feroz como el lobo, hicieron escuela. Como esto es muy triste, me centraré en lo que prometí. El partido lo daban por el canal 83 (llovía torrencialmente) y un defensor camiseteó, zamarreó, casaqueó y pantaloncortitoneó a un delantero habilidosito a pocos metros del área grande. Este tipo de falta que nunca se cobra, fue marcada por el árbitro mientras el público cantaba: “Que chabooón, uy que maaal, ese tiro es un penaaal” El director técnico decidió que “Matute” ejecute el tiro libre directo. Hubo un primer plano del rostro de “Matu”. En sus ojos había esperanza, porque sabía que la resolución feliz no dependía de su pericia. Era una cuestión de azar y así lo entendían todos. Por eso, él tomó carrera y pateó con la tranquilidad de los inimputables (aunque muchos plateístas le imputaron a lo loco). La tiró al estacionamiento de otro estadio. Yo, seguí su ejecución con un impulso eléctrico, en el músculo indicado para colocarla allí donde los arqueros tejen escarpines. Como la dirección de la pelota fue inverosímil, mi pierna derecha intentó corregir su memoria de un modo brusco y ahí me desgarré. Nunca más, voy a ver troncos jugando por televisión. 18- Basura Extraña Junté mis mejores poesías, les bailé un malambo y las tiré al tacho. Pasé, al rato, y ya no estaban; Aparte había basura ajena. Bueno, apagué la luz y me fui a dormir. Acostado y en tinieblas (de las que abundan en mi vida) entré en pánico. Eran las 3 de la mañana, mi casa estaba perfectamente cerrada y yo me encontraba solo como siempre. Eso sí, en mi techo había una basura extraña. Y en mi tacho también.
  22. 22. 19- El foco ambivalente. -Yo pago mis impuestos, mire la boleta si quiere, y puedo decirle que la última vez que arreglaron el palo de luz, los señores municipales, fue en el año 1922 cuando “El Peludo” Yrigoyen era gobierno. Sinceramente, cuando una ama de casa, como yo, saca la basura no sabe si la deja en el tacho metálico (puesto a ese efecto) o si la deposita sobre el techo de un Ford Taunus. - A mi me conviene la tardanza del municipio en este caso. Yo duermo en un primer piso y tengo el foco en el marote toda la noche. Estoy completamente iluminado. Por eso, cuando toda la gente increpa al municipio, y le prende fuego a las boletas de Alumbrado Barrido y Limpieza, yo descanso. - Yo, como Intendente, no quiero perjudicar al señor. Daré orden de no arreglar el foco y de paso voy a dejar de asfaltar las calles. Y si alguien se enoja, quizá no construya más cloacas. 20- Fraude inmobiliario Mis antenitas me obligan, junto a unos actores económicos interesados, a denunciar este atropello. Es muy triste lo que pasa. Y como la tristeza, según cuenta Daniel Martínez, puede producir la caída del pelo, daños en los pulmones y vaya a saber que dolores fieros en esa víscera doble que algunos llaman riñón, comenzaré el solfeo. Hay una niña muy bonita, llamada “la vecinita de la multi-locación”, que está llenando su monederito como para patinarlo de norte a sur, en componenda con escribanos y grandes inmobiliarias. La tramoya es así: Ella, compra tres casas linderas entre sí (“A” linda con “B”, “B” con “A y C”, y “C” con “B”) y procede a instalarse en la casa del medio (en “B”). Los tipos de la inmobiliaria contactan a inversionistas (hombres, por lo que se verá ahorita) y los llevan a ver los terrenos, que en principio valen 100.000 dólares. Es en ese momento, que entrará en acción la chica que incide en el valor de las propiedades. Cuando llegan los máximos jerarcas para examinar la conveniencia de la colocación, se encuentran con ella sentada, con la silla al revés y una toalla mojada en su espaldita, en la puerta de calle. Transcribiré un diálogo que pude grabar, de chusma nomás. “-Mire, Don Máximo Jerarca, hoy compró esa señorita que apoya la pera en el respaldo de la silla. Por eso no puedo mantenerle el precio, la propiedad se ha revaluado por lo menos hasta 20 cuadras a la redonda. ¿Le parece bien 2 millones de Euros al contado? -Entiendo, tome 4 millones y…
  23. 23. -Disculpe, la otra casa vale 6 millones. Usted se asegura el contemplarla por diestra y siniestra y eso… -Muy bien, aquí están los 8 millones.” Al otro día, ella repite la operación (de la cual se lleva el 80%) en un barrio lejano. El lugar que abandona sufre una caída en su valuación y el de la inmobiliaria compra lo vendido al precio base. Este proceder delictivo, permanece impune porque ningún millonario va a reconocer su carácter de víctima. La vergüenza y la posible pérdida de la reputación de vivillo, favorecen a los timadores. Hoy, después de 20 años, ella ya es millonaria. Una inmobiliaria le ofreció una casita y la timadora dijo que iría a verla. Pero ya conoce el juego y le sobra la guita. 21- Bicho inteligentudo Antes, cuando no era un Bicho Antenudo, yo era muy inteligentudo. Mi berretín consistía en escribir sólo cosas trascendentales. Por eso, esperé 30 años (a contar desde los 52, cuando se logra cierta estructura mental) para hacer mis primeros pininos. Pude escribir unos miserables renglones inconexos, que aquí mostraré: Hablaba un inglés muy extraño, con el acento propio de su Córdoba natal. El silencio absoluto no existe, ni siquiera en condiciones de laboratorio. Había cumplido los 15 y un revolver fue su último regalo. Sus neuronas habían entregado todo, ya nada podía pedirles. Era un gran estratega, pero ese día lo acorralaron. Nunca se supo por qué. Cada vez que salía olvidaba su nombre, su patria y su grafía. Perdió el hambre por esperarla, por suerte ya no la espera. Una idea le carcomía el cerebro; El forense encontró un bicho taladro. Cuando podamos comparar el ayer con el mañana, se va a armar un tole-tole que dejará pipones a los noticieros. Posdata: Si alguien pudo unir algo o encontrar un chispazo de literatura, me avisa y me explica. 22- El peludo viviente. Cuentan las viejas omniscientes (esas del “Organito de la Tarde”), que un famoso charanguista argentino defiende a ultranza los derechos del peludo. Siempre tuvo inclinación por los quirquinchos, pero al adiestrarse en la música del Altiplano se vio obligado a liquidar a una pobre mulita, para construir su instrumento. Como le daba lástima degollarla optó por la dinamita. Desde esa incursión en la luthería, se volvió conservacionista. Se propuso no dañar a tatú-
  24. 24. carreta alguno y financió un criadero de armadillos. Entró en conversaciones con un mamífero desdentado apodado “El Pichi”, que le ofreció a varios congéneres duchos en el arte de hacerse los muertitos. Le gustó la idea y contrató a 6 Bio-charangos, uno para cada día de la semana (porque los lunes los artistas descansan al igual que los instrumentos vivientes). Los contratados fueron: Lita, Reta, Dillo, Quincho, Ludo y el mismo Pichi. El día que les tocaba trabajar, comían poco para mejorar la resonancia y hacían ejercicios de elongación (para poder sostener los 5 pares de cuerdas con sus manecillas y lograr una afinación exacta). Uno de los números más aplaudidos, era el del “Charango en el Ángulo Oscuro”. El soltaba al instrumento que, luego, solo y misterioso se dirigía a un rincón del escenario, en donde se auto-ejecutaba. El peludo “Ludo” era de los más virtuosos. Se sabía el “Carnavalito” y “El Cóndor Pasa”. Aparte cantaba con su vocecita extraña. Ahora, dicen las mismas viejas, parece que el famoso charanguista argentino firmó contrato con unos quelonios de los pagos de Galápagos para adentrarse en los misterios del laúd ecológico. Esto será algo digno de ver. 23- El famoso balido. Ésta, es la historia de un hombre intrínsecamente recto pero susceptible y con malas compañías. Cuando tomó su primer empleo, tuvo la posibilidad de elegir. El dilema que le planteó su patrona, Zulema, fue dedicarse a cuidar patos, ganado vacuno o ganado ovino. Como andaba pato y temblaba ante las inyecciones (inclusive ante las de la campaña nacional), optó por cuidar ovejitas. Aparte, tenía una inclinación, por no decir una pendiente pronunciada, hacia el vino tinto (ya sea de damajuana o de los otros). Una vez a cargo, de las simpáticas baladoras, se echó a descansar bajo un árbol. Allí, bajo el árbol pampeano, comenzó su odisea. Un día de calor, vio pasar al vendedor de vino que pregonaba sus servicios del modo clásico, a saber: “-¡Vinooo! ¡Al rico vino tintooo!” Al escuchar este pregón, quiso la suerte probar y tanteó su billetera. No se decidía pero, acercándose con ánimo consejero, una ovejita lo incitó a ir en busca del vinero con su balido famoso (incluso le prestó dinero). La tierna representante del ganado ovino, le dijo en ritmo de vals: “-Veee, veee, veee…” Bebe, porque así se llamaba, sucumbió. Tomó el dinero de la ovejita y dos damajuanas. Al otro día, dos dignas representantes del rebaño, lo despertaron llamándolo por su nombre, cada una a su turno, de ésta forma: “-Bee, bee. Bee, bee.”
  25. 25. Con los cables cruzados por la resaca, se incorporó como pudo y tomó el control del predio que le había sido confiado. No pasó mucho tiempo hasta que un nuevo vendedor, pero esta vez de servicios y no sólo de vicios, se arrimara para inquietarlo con su pregón. Era el dependiente del locutorio con Internet y le espetó: “-Locutoriooooo, locu, locutorio. Internéee, con jueguitos.” Al Bebe, nunca le interesó lo de las computadoras. Pero esta vez terminó consumiendo. Seis dicharacheras ovejitas, dispuestas de a pares, lo instigaron a entrar a la World Wide Web con su balido a tres voces reforzado. El Bebe, estuvo 2 días enteros navegando por la güeb. Volvió destrozado y sin un cobre a su puesto de trabajo y se encontró con Zulema (que lo esperaba con los brazos en jarra). Hablaron y, al final, Zule se ofreció a pagarle una psicóloga para que lo acompañara en su problemita. De lo acaecido en terapia. -Su hermana, Genoveva, le dice que no beba y su amigo Tomás trata de ayudarlo. Bebe… ¿Por qué no toma el consejo de Genoveva y deja de encurdelarse? -Las ovejitas me obligaron. Cuando pasó el vinero, me dijeron “veee, veee” y me llamaban por mi nombre, me decían “Bee, bee. Bee, bee.” -Yo le creo, eso de que conocían su nombre. Pero nunca pudieron haberle dicho que vaya a lugar alguno porque las ovejitas balan con be larga. -El 30% lo hace con ve corta. A las pruebas me remito. De lo que pasó con el fonoaudiólogo. -Dígame, doctor, ¿tengo razón? ¿Qué ha visto en la estancia? --Al entrar he visto un ratón gigante, un gato y un gatito. Luego de examinar a las ovejas, puedo decirle que usted estaba en lo cierto. Igual, deje de andar chupadonosozón. 24-Diminuto Tratado para la Ejecución de Los Cuises. a) Exordio. La forma sonata es la más difundida, pero en estos años la forma cuis logró instalarse en los centros académicos mundiales (de incógnito). Ha de saberse que los cuises para guitarra constituyen un género en sí mismos. Considerando la importancia de llevar a cabo un análisis cuisicístico, decidimos hacer una revisión del Urtext. De esta forma, pudimos explicar con gran detalle las estructuras armónicas sin miedo a traicionar los manuscritos amarillentos y roídos, quizá por los mismos cuises. Como dicen que no hay segundas partes buenas, vamos a desarrollar todo en un solo tomo aunque tengamos que resumir un poquitín (un poquitín nomás)
  26. 26. algunas cuestiones centrales y determinantes. Tal vez, la síntesis degrade ésta obra monumental. Es un riesgo que correremos con la mayor indolencia. Florencia Nuro y Josefina Ditta. b) Los Cuises como Forma Compositiva: Los cuises pertenecen al género cuis. Consisten, por lo general, en preludios que van mutando en estilos pampeanos y que, luego de un desarrollo caótico, devienen en valses, tangos, paso dobles o aires andaluces. c) Objeto: Como muchos han notado, y lo hicieron saber con insultos de todo tipo, los cuises no persiguen un fin estético. Son, según los entendidos, un alegato de la estructura de la digitación. En este caso, se podría decir que observan las buenas formas relegando el aspecto sonoro. Ahora bien, para esta editorial, no sería un desatino hablar de una estética mecánica y lejanamente musical. 25- Bondad empresaria. -Escúcheme, gerente, apriete más los márgenes porque los accionistas están inquietos. -A la orden, señor presidente. La directiva fue clara, el gerente sólo repite movimientos de partidas ya jugadas. -Mire, Don Antenudo, usted es un empleado verdaderamente ejemplar y como va camino a cumplir los 5 años de antigüedad, a nosotros no nos gustaría que se vea obligado a recibir más días de vacaciones porque lo extrañaríamos. ¿Qué le parece si renuncia y lo volvemos a contratar? Aparte, de esta forma lo salvamos de tener que ir a cobrar la indemnización. -Usted es muy considerado, señor gerente. Yo no sabría en que gastar tanto dinero, ya mismo firmo la renuncia para no verme en esa incomodidad. Ah, en mi condición de delegado, debo pedirle algo que reclaman mis compañeros. Dicen que les vendría bien un día libre por mes, ellos lo llaman “franco” o algo así.
  27. 27. -Les va a hacer mal, Don Antenudo. Justamente, conversaba esto con el líder de su sindicato (el S.B.A) y me sugirió eliminar los días libres y aumentar la carga horaria. Él es un prócer, ahora está veraneando en uno de nuestros hoteles, porque le debemos unos favores, y sin embargo se acordó de mandarle saludos a todos los del Sindicato de Bichos Antenudos. Y hablando de veraneos, ¿no tendrá una heladera para prestarme? Porque a esta hora no sé dónde comprarla y… -Tiene razón, hermano gerente, mis compañeros no saben apreciar el trabajo. Tome mi heladera, quédesela hasta cuando quiera. -Gracias, lo nombraría sub-gerente, mire. Me olvidaba, estos 800 pesos son por aceptar lo de los francos. El Bicho Antenudo salió del despacho. -¿Y? ¿Hablaste lo de los días de descanso? ¿Qué son esos billetes? -Me convenció. No nos tomemos días libres, la empresa nos quiere y nos extraña. Aparte, me dio 800 pesos. Ustedes son 8, tomen 100 para cada uno. El Bicho volvió a su hogar, caminando porque no tenía para el boleto de tren. -Ay, Bicho… ¿El jefe pensará quedarse mucho tiempo con la heladera? -No sé, hoy renuncié. Pero mañana me contratan otra vez y le pregunto. x La Hermana Antenuda. 26- Loro nocturno. -Ayer, entró en vigor una ley que prohíbe (como toda ley) vacacionar en el extranjero. ¿Por qué nos… -Mirá, Bicho Antenudo, vos relojeá el precio del pan y del guiso. ¡No tenés ni los 25 centavos para el boleto mínimo y te preocupás por berretines petiteros! Haceme el favor y usá un poquitito las antenas. Ahí está, mejor contame lo que te dijo el loro en la noche serena, noche de plata. -Yo iba por la calle Pintín Castellanos (nombre simpático si los hay) al 1816 y entonces… -Evidentemente, mi serenata eco no halló. Lo del loro quiero escuchar, lo del loro quiero escuchar, lo del… -Ta’ bueno, batiré la justa. En la negrura espesa y rancia de mi cuarto apoliyado, sentí unos arañazos contra la ventana (quizá a favor). Me asomé y ví unos arácnidos reventados, efectivamente se había tratado de arañazos. Al rato, desde la misma ventana, una voz reseca me dijo con tono doliente: “Abrime, macho, que estoy herido.” Yo le abrí, era un loro bien canyengue que caminaba arrastrando los zapatitos. Buen pibe, el loro, pero ya van para cuatro meses que lo tengo instalado. Intenté echarlo y el bicho me madrugó con un cambio de cerradura. Y ahondando más su sinsabor, la mariposa del dolor me chuseó esta tardecita. La vi, a ella, esperando el colectivo y no me saludó para evitar rimas chuscas. -¡Cómo te va a saludar si no te conoce!¡Por eso te quedaste sin casa, vos! Ah, y hablando de vinos… Las 14 damajuanas que te dejé en consignación ¿gozan de buena salud? ¿O acaso ese lorito vicioso se las… -Sí, así fue.
  28. 28. -¡Oigan, muchachos, tengo una buena noticia! El lorito, con un peludo de aquellos, se las tomó y te dejó las llaves. También tengo una mala: Se piantó con tu auto, al que encontraron carbonizado. A él, lo detuvieron en un casino. Casi no la cuenta, pero se salvó el plumífero suertudo. 27- Verdugo en apuros. La nueva ley era clara, todos los matadores debían morir. Después de la primera ejecución, tomaron conciencia del alcance de la reforma penal. Como el verdugo también era un matador contrataron a otro verdugo para que lo ajusticie; y un tercer verdugo dio muerte al segundo. La población se redujo a tres habitantes (un verdugo, un juez y una experta en artes marciales). El juez, anteúltimo ejecutor, mientras levantaba el hacha comprendió que la ley no era buena. Creyó que estaba a tiempo de enmendarla y procedió a comunicar la nueva normativa a todas las naciones. Cometió el error de mencionar la cantidad de habitantes y potencias muy extranjeras tomaron el control del país sin disparar un solo tiro (se limitaron a encarcelar a tres sediciosos nativos). -Vio, Doña Muy Extranjera, mi estrategia legal fue magnífica. -Tiene razón, General Potencia, su maquinación nos ha traído grandes ganancias. 28- Pobrecita minifoca. Me compré una foca terrestre, cruza con loro, de unos 30 centímetros de eslora. Estoy muy conforme con este animalito y, dado que soy un guitarrista mediocre, me viene como dulce al Quartirolo que me aplauda (con sus patas palmeadas) y me ovacione con su vocecita reseca. La Minifoca semi-prensora, siempre está a mi favor. Cuando todos me abuchean y me esputan vilipendios, ella palmea y me dice: “¡Dale, Bicho Antenudo, vos podés! Antes de continuar con lo de la simpática foquita (a la que llamé Quita), diré que “El Lector”, de Daniel Cheruna, fue el mejor programa cultural de Radio Ciudad. Dicho esto, contaré un suceso extraordinario. Bueno, el suceso extraordinario se los debo. Contaré apenas una anécdota sobre la Quita, que espero sea del interés general. Una vez, tocando la famosísima Invención a 3 voces en RE mayor “Maira Cápac” pifié la cadencia simple final (dominante-tónica) y Quita no me aplaudió. Incluso me hizo notar el error armónico. Este diálogo tuvo lugar:
  29. 29. “-Quita, ¿desde cuándo cuestionás mis ejecuciones musicales? -Perdoname, Bicho Antenudo, lo que pasa es que por las tardes me aburro y, para matar el tiempo, estuve leyendo unos tratados de armonía y contrapunto. Pero si querés te puedo aplaudir igual, aunque le chingues a las… -No, Quita, no hace falta. Me hubieras dicho eso de que te aburrías… Mirá, te voy a regalar algo para que te entretengas.” Ya hace 15 años que la minifoca me aplaude y ovaciona incondicionalmente. Desde que le aconsejé abandonar los libros y le regalé un aparato televisor, aunque me equivoque a lo loco ella hace palmas y me dice: “¡Dale, Bicho Antenudo, vos podés!” 29- Bilocación natal Uno nace extranjero; Desde la infancia toma la cultura del imperio de turno. A partir de los 5 años de vida (sólo con la ayuda de los padres, del entorno más próximo y con un poco de viento a favor) comienza a descubrir su verdadera nacionalidad. Algunos la rechazan, creyéndose perjudicados, para luego vivir con pretensiones impropias añorando cielos de mayor prosperidad. Otros, alzan su bandera y se reconocen sudamericanos. Yo, no tengo problemas porque soy de Vansita (al sur del Partido de Pipón, en Júpiter). 30- El lidercito -Yo quiero mejorar la calidad de vida del pueblo, de todos y cada uno de nosotros. Con mi sacrificio voy a guiar a la República por la senda del progreso. Mi único horizonte es el bien común y no ahorraré esfuerzos en alcanzarlo. Tengo la receta para todos los males, querido amigo. -Gracias, fue una entrevista hermosa como la Pantera Rosa. Hasta luego, me voy contento como un sargento. -Che, ahora que se fue este muerto del canal 48, contame lo que vas a hacer cuando te elijan. Tengo mucha plata, adentro de una lata, y me gustaría colocarla teniendo información de primera mano. -A vos, que me conocés de purrete, te lo tengo que decir. Cuando consiga el poder, voy a serruchar a mi país en 51 partes para organizar mejor la venta. Ya hablé con los potenciales compradores. Con toda la guita que junte, trataré que me acepten en una nación poderosa donde podré vivir con gran lujo y tranquilidad hasta que entregue la osamenta. -Ya me parecía… ¿Entonces, abro una cuenta en el extranjero?
  30. 30. -¡Pero claro, che! 31- Vaso rebalsadito La fuerza siniestra que hace subir al agua hasta el borde, es la ambición desmedida. Por eso, nunca va a rebalsar. Conseguirán un vaso cada vez más grande para proteger las riquezas bajo su dominio y así impedir un accidental beneficio a sus dominados. 32- Los ocupaditos -¿Y si le cambiamos el nombre a una calle, a una plaza o los números a los colectivos… -No, mejor declaremos algo de Interés Cultural o nombremos Ciudadanos Ilustres… -Acá, lo que hace falta es repatriar, en contra de su voluntad, a algún difunto famoso. El lunes lo tratamos, che. -No se puede el lunes. Porque adelantamos la muerte de un prócer y ahora es feriado. -Entonces, el miércoles. Porque el martes hacemos un acto de desagravio y… -El jueves, dirás. El miércoles juega la selección de paleta sanguchera. 33- Siete horizontes De arranque y sin esfuerzo, vemos en un ángulo de 180 grados. Si dejamos que el cerebro trabaje, un poquitín nomás, él nos presenta múltiples horizontes (aparte del real y acorde a nuestra locación) que nos ayudan a quebrar la monotonía. Todos los horizontes son simultáneos (armónicos y lógicos, aunque algunos no) y cada uno trae consigo una sonoridad. No faltará quien esté disconforme con ver muchas veces sólo hacia delante. Para esos quejosos, el mismo cerebro también construye, en base a ciertos datos o indicios, una o varias visiones traseras. Dentro de cada visión, podemos situarnos para luego mirar, incluso con gran detalle, hacia otras visiones. Además, podemos contemplar nuestra posición real sin necesidad de abandonar el cuerpo. Así que, cuando alguien les diga que no puede escuchar la radio y mirarlos al mismo tiempo les estará mintiendo. Se trata de falta de voluntad, de no quererlos incluir ni en el más lejano de los sitios de la conciencia.
  31. 31. 34- Materialización de la muerte Siempre quiso comprarse un terrenito, construir allí un magnífico chalet y hundir su hocico en el ocio. Después de trabajar arduamente, durante 30 años, se ganó la Lotería y cumplió su anhelo. Cuando se tiró a descansar en la piscina de su nueva casita y contempló la extensión de la arboleda de su patio, mirando las estructuras que él había diseñado (perfectamente terminadas), comprendió lo que era la muerte. 35- Esquizofrenia titular El título de una canción, no tiene por qué definir su contenido. Por ejemplo, “Baño Clientelista” es un título fenomenal. Pero dedicarle versos a un inodoro no sería adentrarse en las profundidades del arte. Por eso, los versos hablan de esas tres palabras que decía Casona. Haré un intento, para que se haga patente la dificultad. Allí va: “Ay, mi hermoso inodoro, no sabes cuanto te adoro.” Y peor aún: ”Ay, mi hermoso inodoro, no sabes cuanto te odoro” Es de un mal gusto inaudito, por eso lo dejamos acá. Igual, la cosa viene porque escribí un valsecito y en el título figuraba el nombre de un señor. Pero la letra hablaba de una piba preciosa. El problema es que me llegan ramos de rosas todos los días por la confusión. Mire, buen hombre, espero haber aclarado lo referente a los títulos. No se ponga en gastos porque, cuando escribí “una piba preciosa”, me estaba dirigiendo justamente a una piba preciosa. No insista. 36- Parquímetro semoviente Me fletaron del laburo cuando se lo planté a un tipo de la Gobernación. En esa época yo tenía 14 años y trabajaba, en negro, para el Estado. Por las tardes hacía changas, rompía vidrieras y esparcía clavitos en algunas calles para aumentar las ventas de unos comercios amigos (cuyos rubros no difundiré).
  32. 32. Mi trabajo, el de mover hábilmente unos parquímetros, era un poquitín peligroso, pero me divertía. Un día, distraído por seguir a una dama de vocecita roncadora como la de una burriqueta, cometí el error fatal. Ella, dejó caer su cigarrillo (consumido en un 86 por ciento) y yo, abandonando mi herramienta de trabajo, lo levanté del suelo y se lo devolví galante. Consuelo, porque así se llamaba, pudo ver la escena de mi desgracia luego de agradecer mi atención. El parquímetro alterado, con el cual me ganaba la vida honradamente, quedó frente a un auto de un lujo (eso que corrompe) nunca antes visto. Al menos por Consuelo, que salía poco y veía menos que un cuis en un pozo. Mi amigo, ya había hecho lo suyo. Me escupió una boleta en la que figuraban 10 horas de estacionamiento impago. Procedí como de costumbre y coloqué el aviso de secuestro del autito. Llamé a la grúa, que nunca tardaba más de 5 minutos, y empecé a sacar cuentas y a imaginar en que gastaría el porcentaje que me tocaba. Llegué a sentirme dichoso y una trágica voz griega me frenó en seco. -¿Qué hacés, Antenudo? ¡Te contraté para desplumar a la gilada y me lo enchufaste a mí! ¿No entendés que soy intocable? Ahora vas a manyar lo que es el sufrimiento… Bue, ese día perdí. Unos cuarenta señores de traje negro me surtieron a lo loco. Mi desgracia no fue tan tremenda. Hasta que, desde el suelo, vi como Consuelo (fascinada por el coche del máximo jerarca) se acomodaba en el asiento trasero. Ahí nomás, me atropelló la grúa. Hoy, vendo sólo autos nacionales en mi lujosa concesionaria. 37- El sordito cantor Al tipo le gustaba cantar y no tenía escrúpulos al hacerlo. Su caballito de batalla era “El día que me Quieras” (de Gardel y Alfredo Le Pera). Lo cantaba bastante bien, pero justo en el final le chingaba a la letra diciendo: “Y un rayo misterioso arácnido en tu pelo luciérnaga furiosa que verá… que eres mi consuelo!...” Hubiera logrado mayor éxito diciendo “hará nido” en vez de “arácnido” y “luciérnaga curiosa” en lugar de “luciérnaga furiosa”. Pero la estructura y las metáforas de la canción pudieron soportar estoicas. Igualmente, ya no canta. Se compró un campo en la pampa argentina y, quizá encerrado, para estudiar las letras busca silencio.
  33. 33. 38- Almanaque sempiterno -¿Cómo le va, Tracio? - Va bene, Benegas… Tengo que decir que me va bien, no puedo contarles de mi desgracia interminable. Una vez, en el año 1970, me regalaron un almanaque autoadhesivo. Yo, en mi pobre ingenuidad, lo pegué en la ventana de mi espléndida sala de estar. En ese tiempo, no se sabía del poder maligno de los autoadhesivos y yo ni siquiera lo sospechaba. Hoy, después de 30 años, el vidrio se rompió. Pero el almanaque sigue firme y con su anacronismo tenaz intenta reunificar el ventanal. Ahora que lo veo, noble y esforzado, me parece que ya no quiero despegarlo. Extraño el 1970 igual que él, mi amigo el almanaque. 39- Toponimia argentina Tantas veces dobló por la esquina de J. J. Domínguez y A. Fleury que hoy su sombra continúa ese recorrido, casi con la misma impronta. Ocurre lo mismo con las modas. -Doctora Florencia Nuro, ¿usted cree que la práctica de injertarse espinas venenosas en el marote, cual puerco espín, va a persistir? -Mire, Bichito Antenudito (disculpe que lo trate de usted), la cosa es así: Hay dos casos paradigmáticos para la suerte de una moda. En uno, se produce una evolución benéfica que trae nuevos aires que impactan, aunque muchos lo nieguen, en la ciencia, la tecnología y en los cantitos de algunas hinchadas de pelota paleta. En otro, más siniestro, tambalea la tradición nacional (por ejemplo: la de la Gran República Argentina) instaurando preocupaciones extranjeras por un progreso extranjero. En la primera etapa se ridiculiza a los viejos y a la enseñanza académica. Luego, con la cabecera de playa preparada, se publicita una fórmula para conseguir el éxito. A partir de ese momento el plan es ejecutado por las mismas víctimas. -Obviamente, el primer caso es el que prospera porque… -No, Antenudito, se equivoca. Usted, no podría encontrar el parecido entre “Zamba para no Morir” y “Volveré siempre a San Juan” ni en 85 años (por más linterna que usare).
  34. 34. 40- El profugadito Yo me profugo, tú te profugas con él, nosotros no nos profugamos con vosotros y ellos se encuentran en estado de profuguéz. Conjugar verbos inexistentes es algo muy pintoresco. Algunas profesiones tienen intrínsecamente una propensión a conjugar estos verbos mitológicos. Guillermo Nimo nos ha mostrado su excepcional sentido del humor al hacer una publicidad junto al pescadito Nemo (su cuasi homónimo). Pero en el caso de los verbos extraños y los neologismos, no talla el humor. Algo oscuro tomó las riendas del idioma y de las personas más instruidas. Como, después de una investigación muy compleja, llegué a la conclusión de que no sé por qué la gente (que ha tenido la suerte de recibir una educación) deforma el lenguaje, voy a dejar el tema que me ocupaba y escribiré sobre fútbol. En los remates desde el borde del área grande, se ha registrado un error que se repite con la anuencia de las hinchadas. La imagen, ilógica pero convincente, es más o menos así: El defensor “A” se interpone entre el atacante “B” y el sector del arco más vulnerable “C”-es sabido que el valor de una jugada se relaciona estrictamente con el sector del campo, el tiempo, la habilidad de los jugadores y su disposición (incluida la forma en que ésta fue tomada), la ubicación de la pelota y 15 factores más que no nombraré-. En ese momento, parecido a un eclipse, el atacante (B) decide patear sabiendo que la pelota va a rebotar en el defensor (A). ¡Y la pelota rebota nomás! El atacante, ¿tendrá la esperanza de atravesar la materia? Para solucionar éste problema se ideó una novedosa práctica. Una pared con rueditas, que hace las veces de defensor, pasa por delante de un goleador listo para tirar al arco. Si él logra discernir el espacio vacío del cubierto, por lo menos en el 10% de los casos, se le da un diploma. 41- Trabajito cristalino -¿No les da vergüenza triunfar ante un rival en inferioridad de condiciones? - Reconozco que nos sentimos miserables, pero vivimos de esto. 42- Sanguchito soslayado -Ahora es intocable, le pusimos una custodia de un millón de agentes armados.
  35. 35. -Entonces corre más peligro que antes, ¿cómo sabe si todos son leales? ¿Y si por accidente se le escapara un tiro a alguno? Desarme a la custodia ya mismo y, de paso, péguese una corrida hasta el almacén y me trae 100 gramos de paleta sanguchera. 43- Música de ajedrez -Soy un músico famosísimo y me preocupa la desigualdad social. -Si usted repartiera las ganancias entre los miembros de su conjunto, como hacía el señor Osvaldo Pugliese, nos ayudaría a convencer a muchos empresarios para lograr lo que nosotros denominamos re-distribución de la riqueza. ¿Qué le parece? ¿Qué me Contursi? -No, gracias. Lo mío, es ideológico nomás. 44- Baño cerebral En el mapeo no le fue bien. Tenía en actividad una sola neurona en la parte posterior del marote (y eso que vivía en la calle Cabezón al 700). Había pasado mucho tiempo en el campo y la imagen luminosa que un baño desprendía por las noches (a 200 metros del rancho que él vigilaba) lo maravilló a tal punto que le quemó la instalación cerebral. Un caso terrible. 45- Maldad y pragmatismo -Echalo, quiero que sufra. -Pero… Lo va a contratar la competencia y nos van a sacar el mercado que consiguió este tipo. -No puedo evaluar una estrategia. Hoy fui amable y quiero remediarlo. Necesito que alguien sufra, ¿me entendés? -Está bien, preparémonos para ser pobres.
  36. 36. 46- Explicación superflua -Voy a pasarme al bando de los buenos -Pero… ¿Por qué? ¿Están pagando más? -Sí, un 5% y estabilidad. Hoy en día… 47- Monstruo en la tosquera Era de noche y cayó en un pozo de agua muy negra y pesada. Fue tanteando un cuerpo viscoso, de casi 20 metros, hasta que llegó a tierra seca. Estaba a salvo, pero cometió el error de volver la vista atrás. Un ojo inmenso, brillaba en esa oscuridad imperfecta de las noches de luna llena. La bestia tremenda, recién comenzaba a erguirse y pudo ver un segundo ojo centelleante. La tierra temblaba y él ya no pudo moverse. Cuando esa cosa cubrió el horizonte sólo con parte de su existencia, él miró el piso. Una simpática lagartija, más venenosa y temible que una yarará, le mordió su calzado y, atravesándolo, le inyectó una dosis de su veneno. Cuando pudo tomar consciencia, el sol quemaba como nunca. El aire pútrido de un riachuelo lo mareaba, pero estaba vivo y con eso era suficiente. Tomó el camino más largo, para volver a su casita (bueno, la de sus viejos) y de pronto escuchó una voz que pedía ayuda. Corrió hasta un aljibe y vio un brazo asomado. Tiró de él, pensando que la sinécdoque aparece en la realidad, y se quedó con un brazo ajeno. Eso no sería nada, en el extremo de su tercer brazo había una linda lagartija que volvió a tumbarlo a fuerza de mordidas y veneno. Cuando abrió los ojos, un médico estaba consolando a sus parientes. Estaba listo, él lo sabía, pero igualmente escuchó el informe negro. Tenía una enfermedad incurable y ya nada podía hacerse, salvo darle unos calmantes y dormirlo. De a poco, fue sintiendo como los líquidos somníferos iban recorriendo su cuerpo. Se sentía mojado y… -¿Che, no escuchás la campanilla? ¡Vamos, son las siete y vos ahí tirado y… ¿Otra vez todo sucio? ¡Pero con qué soñás vos? No hay nada que hacerle, otra vez tuvo un sueño complicado. Tomó su uniforme de trabajo y, después de bañarse y cepillarse, se vistió mirando a una simpática lagartija que descansaba en su mesita ratona. Era una lagartija de juguete que le habían regalado en las Islas Caimán. Bah, se la habían dado a su esposa (la pobre mujer que tendría que lavar el colchón) como algo pintoresco.
  37. 37. Pensó un poco, agarró el juguetito junto con un bidón de kerosene y salió rumbo a la Tosquera. Dicen, las viejas que todo saben, que un loco incendiaba el campo acompañado por un reptil pequeño y venenoso. 48- Millonario Antenudo -Mirá, Bicho Antenudo, lo que te ofrezco también podría ser un símbolo, pero de conciencia ecológica, pragmatismo y humildad. ¿No te gusta éste modelo? -Ahora, que soy millonario, quiero que se note. A mí, me vendés una 4x4 importada. -Pero vos vivís en la ciudad, no necesitás doble tracción. Vas a gastar combustible a lo pavote. Si, desde que te volviste rico, abandonaste el transporte de frutas, ¿no te conviene un auto chico y ágil? -Sí, me conviene. Pero yo quiero que todos manyen mi categoría. -Ya sé, llevate este tres puertas, usado y nacional. Atrás, le pego un cartel que diga “Soy millonario, y si no ando en una 4x4 es porque no quiero.” ¿Te parece? -Ahora, sí. -Bueno, como te gusta la ostentación te lo cobro cinco veces más caro. Firmame estos papeles y, ya que estoy, te vendo las partituras de “El Consuelo del Juanete”, para coro de políticos, “El Cuis Sanguinario”, para coro de niños y “Dinamitando Mulitas”, para coro de mozas de hotel de 24 años. 49- Patos o teros El antagonismo entre teros y patos es legendario. También, la unión de estas aves, formando el patoterismo, ha dado que hablar. Los patos, por ser aves palmípedas, nunca fueron destacados pianistas (aunque andaban bien con la pandereta). Y los teros, zancudos como ellos solos, descollaron en la ejecución del flamenco en guitarra (con la ayuda de sus espolones especiales para rasguear veloz y claramente). La formación patoteril de pandereta y guitarra fue de gran calidad, pero no tuvo éxito. Cuando el pato tomó la guitarra y el tero la pandereta, consiguieron varios discos de oro. Los presentaba un pingüino y un adolópede bailaba con ellos.
  38. 38. 50- Del alma y su velocidad Fui al baño y una cucaracha pasó a gran velocidad delante de mí. Cuatro hormigas rojas, muy pequeñas, le cortaron el paso y la dieron vuelta con un extraño movimiento sincronizado. A los dos minutos, habían desguazado al insecto rastrero. No tengo idea de cómo las lindas hormiguitas pudieron vencer a un bicho tan grande y, aparentemente por su rapidez, que gozaba de muy buena salud. Como no se me ocurre una explicación lógica para éste suceso, será mejor, para mi orgullo, que lo olvide. Escribiré, contradiciendo a José Larralde, sobre las cosas que me han contado. Porque las que he visto, por inextricables o por mi propia ignorancia, me llenan de perplejidad. Para que se den una idea, siento lo mismo que cualquier persona, real o jurídica, ante la Tripleta de Pitágoras. ¿Cómo puede ser que 3²+4²=5² pero 4²+5²≠6²? La cuenta sale bien sólo con los números 3, 4 y 5. Acá, no hay seriedad. Yo intenté estudiar matemáticas para hallar exactitudes y miren como me pagan. Al final me voy a dedicar a la música, donde sí hay orden. Todos los acordes mayores están formados por una tercera mayor y una menor. Y todos los acordes menores llevan en sus pancitas, como el buque del barco italiano, una tercera menor y una mayor. Así, da gusto aprender nociones. La ley conmutativa ni asoma el hocico porque la calificación de acordes mayores y menores se hace según la disposición de sus terceras. Siendo que 3ra mayor + 3ra menor= Acorde mayor y 3ra menor + 3ra mayor= Acorde menor. En el acorde disminuido podría tallar la ley conmutativa, total está formado por dos terceras menores. Bueno, como no soy Lucio Victorio Mansilla (apenas soy el Bicho Antenudo) voy a dejar las digresiones y me adentraré en la historia que me han contado. La cocinera de un hotel de lujo, en horarios difíciles, me dijo: -“A veces paso hasta tres días sin dormir y cuando tengo tiempo para descansar el vecino me despierta. Tomo el colectivo y no sé si salgo a trabajar, si vuelvo, si estoy trabajando o si estoy en mi casa. Pierdo la consciencia durante los viajes y justo antes de llegar a destino recuerdo quien soy. Trato de mantener la unión psicofísica desarrollando un pensamiento complejo y muy específico, pero siento que no tengo fuerza y, con resignación, veo desfilar fragmentos de ideas, voces, melodías e imágenes que me parecen ajenas. La inacción me lleva a fundir mi identidad con la de los otros pasajeros. Siempre estuve a la moda, pero sé que a pesar de ello soy única e irrepetible. Por eso, reconstruyendo mis desvaríos en el transporte público, he llegado a la siguiente conclusión: El espíritu viaja a la misma velocidad que el cuerpo puede alcanzar por si solo. No estamos preparados para trasladarnos enteramente en máquinas que, so pretexto de agilizarnos la vida, nos hacen asumir presencias en lugares lejanos sin que podamos componer nuestra personalidad. Cuando empezamos a cometer muchos errores no es por cansancio, aunque a veces puede ser, sino porque estamos incompletos.
  39. 39. Las máquinas nos apuran y no tenemos tiempo para unificar nuestro ser. No digo que si te tomaras un avión inter-continental, o 20 veces un tren bala, te vayas a quedar sin alma durante 30 años. Ocurre algo parecido a la comunicación por cable coaxil. Tu cuerpo permanece, mientras transcurre el viaje, casi dormido y con una inteligencia sin energía, identidad ni memoria. Sólo trafica con ideas básicas y algún destello de imaginación. Esto pasa porque tu alma queda rezagada 3 metros, aproximadamente. Recién después de ocupar un sitio fijo y conseguir algo de silencio, se produce el ensamble reparador. ¿Qué te parece a vos? ¡Uy, no sabés lo que estuve leyendo el otro día! ¿Te cuento… de cuando se conocieron Lope de Vega y Julián Centella?” -No, gracias… Justo viene el 103 y, si no lo tomo ahora, de noche tarda mucho. Así, fue lo que me dijo esa loquita de atar. Yo opino que no sé, las antenas no me dan para tanto. Pero, como Bicho Antenudo que soy, puedo decirles que andar en bicicleta es divertido y les hace bien… (a los bicicleteros que me auspiciaron). Acompaña, al Bicho Antenudo, la Cámara de Ruedas del kilómetro 3,33. 51- Escrito a los antiguos. Espectros ensombrecidos por la melancolía, cantan tangos inverosímiles mientras golpean a mi puerta. ¿Será la guadaña que me espera? Si continúo escribiendo así no lograré mi objetivo. Quiero contar una historia de manera tal que, pueda ser comprendida por generaciones del pasado más lejano. Ya metí la pata con lo del tango, alguien del siglo XVIII no sabría de su existencia triunfal ni de sus grandes exponentes. Menos aún, podría decir que el chamamé “El Toro” está inspirado en la introducción del “Coro de los Esclavos Hebreos” (de Verdi). Pero como mi berretín es persistente, intentaré recomenzar con un cuento más simple en donde nadie mire televisión, tome algún medio de transporte moderno ni tenga tanto pasado. Aviso que el cuento del tipo que pierde la memoria y se encuentra en un tiroteo con una pistola en su mano siniestra sin creerse ladrón pero intuyendo no ser policía, no sirve a mi propósito. La pistola, los ladrones y la policía no se conocían en la antigüedad. Bueno, el cuento versará sobre personas despojadas de cualquier artefacto y de andar más o menos erguido. Ahora, lo prometido: Un hombre estaba sentado a la sombra de un árbol gris y de frutos amarillos. Pequeños avechuchos se detenían a contemplarlo y él permanecía inmutable, quizá despreciaba a los pájaros. El clima empezó a enrarecerse, un viento cálido y potente, casi putrefacto, castigó la arboleda y también se llevó una capa que tenía el hombre. Pareció no importarle, quizá aborrecía el viento, el calor y el aire podrido. El cielo se tornó rojizo, pero el viento perdió fuerza. Un animalito del bosque se acercó y, metiendo su hocico húmedo en la alforja que sostenía el hombre, mordió temeroso un pedazo de pan y salió corriendo. Quizá, en otro momento de su vida, el hombre del árbol, hubiera perseguido a la bestia, machete en
  40. 40. mano, para darle una muerte lenta y llena de sufrimiento. Pero, ésta vez, no reaccionó. Seguramente sentía asco por el animal y por eso no le prestó atención. Pasó el tiempo, y el sol marcaba el mediodía cuando dos ladrones se echaron a comer a una distancia prudente. Por suerte, para el hombre, sólo se dedicaban a timar viejas en sus comercios. Luego de saciar su hambre, volvieron al zoco donde seguirían falseando balanzas, junto a algún dependiente experto en engañar ancianas. El hombre, nunca reparó en sus vecinos. Acaso, porque odiaba a los que se reunían a comer bajo los árboles igual, o más aún, que a las aves, los animales de hocicos ávidos de pan y al viento descompuesto. Del cielo rojizo salió un rayo lento y destructivo. Frenó justo antes de impactar contra él y prefirió llevarse la copa del árbol. El rayo tampoco le llamó la atención, ¿odiaría también a los rayos remolones en decidir su destino final, aunque así lo beneficiaran? Llegó el atardecer y la bondad del clima. El viento ya no era pútrido y las aves cantaban con mesura, sin desbordes molestos. Cuando la calma empezaba a ser valorada por el bosque, el río y los animales con distintos grados de humedad en sus hocicos, sonó el celular del hombre imperturbable. Como era de esperar, ni se movió. Una niña escuchó el tintinear del aparato y se acercó preguntándole por qué no atendía la llamada. Al rato, quizá por intuición, tuvo la certeza de haberle hablado a un muerto. No se equivocaba. Tomó el aparato con decisión y se lo llevó a su madre que estaba comprando un boleto de tren a la Provincia de Misiones. Ella, lo usó para dar aviso a la policía. -Aparentemente, hay un hombre muerto en la plaza. Tiene ropas muy antiguas, como si hubiera ido a una fiesta de disfraces… Es muy extraño… -Disculpe, señora, ¿no es más fácil pensar que otra vez hubo una inflexión en el tiempo?, ¿no leyó el cuento del barco fantasma que pasaba a degüello a unos pescadores? -Tiene razón, ya recuerdo. Debe ser como usted dice, que se va a hacer… 52- El Atragantadito Ayer, a las 4 de la mañana, vi un programa de música clásica y pensé (ya que éste tipo de música, por su estructura de mayor complejidad, infunde inteligencia aunque uno se resista), que sería inconveniente algo así a las 12 del mediodía. Cuando la gente mira la televisión, la palabra lo insinúa con su desinencia, se le debe ofrecer diversión. El momento de dar cultura, en el sentido estricto y no antropológico, es cuando todos duermen (ya que todo está en calma en el silencio de la noche). Una viejecita de canas muy blancas, me habló a favor de lo lúdico. Me dijo que le gustaban “Les Luthiers”, “Luís Landriscina”, los inmensos “Gato y Zorro” y José Larralde (ya en otro orden de cosas). También, me contó que los
  41. 41. programas que imparten nociones y estimulan el pensamiento complican la digestión. Un cuñado de ella, mientras miraba “Aprenda Ajedrez”, tuvo problemas con una empanada de pollo. Ricardo, el del problema, casi muere atragantado al escuchar la explicación del jaque mate pastor. 53- Sonidos internos Cada vez más gente compra reproductores de música semovientes. En la mayoría de los casos, lo hacen por la ausencia de una música interna que los entretenga. ¿Para qué memorizar melodías o arreglos orquestales si podemos usar aparatitos cantores que, por funcionar con auriculares, nos van dejando sorditos al tiempo que nos divierten? Si uno se dedicara a pensar, en el transcurso de un viaje en colectivo, sería muy mal visto. Siempre es necesario un objeto, algo tangible que transmita cultura. Leer un libro es algo que tiene cierta nobleza, pero hoy escribo (porque me pagaron) para defender la memoria, el pensamiento abstracto, la indagación y la creación de inspirados versos. Como los del famosísimo chamamé “El Equino”, que ustedes pueden escuchar en www.purevolume.com/alfredofigueras 54- Ciencias poéticas Se intentó ayudar a los científicos dedicados a la investigación acercándoles poetas con inquietudes prácticas. Los descubrimientos y avances técnicos crecieron un 47%, pero el plan tuvo una muerte temprana. La cosa funcionaba así, lo explicaré en dos patadas: Cuando las investigaciones se estancaban, los científicos les batían a los poetas sus cuitas profesionales con los detalles debidamente explicados. Estos últimos, los artistas, les aportaban una estructura de pensamiento antagónica y a veces muchas macanas. Pero la sola visión distinta y despreocupada, hacía que los investigadores estatales encontraran caminos de luz. Yo, propuse que contrataran guitarristas mediocres, para ganar un cargo. Me hicieron caso pero contrataron a los mejores (Juanjo Domínguez, Cacho Tirao, Andrés Segovia, Eduardo Falú, Carlos di Fulvio y Moreno Palacios). 55- Camiseteo vil
  42. 42. Ésta acción, está dominada por la voluntad más consciente y nada tiene que ver con el buen juego del fútbol. Los que quieren jugar como corresponde, se ven camiseteados por gente que no alcanza a entender al deporte de los 23 (contando al árbitro). La camiseteada, último peldaño de la indignidad, debería ser castigada con una suspensión de por lo menos 6 meses. Habría más goles y se podría apreciar cierto arte estratégico. Al que dé una patada sin pelota, se le puede ofrecer 2 opciones: 1- Roja directa y suspensión de por vida. 2- Someterse a un análisis que determine por qué tiene reacciones propias de un niño que hace berrinches. 56- Videitos los de antes Recordando la canción que dice “Y en sus ojos veo la risa, que sus labios no quieren mostrar”, empecé a extrañar los juegos de antaño en detrimento de los de hogaño. Los programadores buscan realismo y desprecian la estrategia. Los juegos no tienen argumento ni dejan desarrollar habilidad alguna, pero se ven muy lindos. Ya no son juegos, son películas. Uno no interviene, nos quieren sumir en la pasividad. Se ha perdido el concepto, un nuevo facilismo embrutecedor se burla de nosotros y nos pide que le demos las gracias. “Un adicto a los Fichines” 57- Extra-terrestre desbocado Tenemos visores en todos lados y emitimos las imágenes a nuestros televidentes en los pagos de Vansita (al sur del Partido de Pipón en Júpiter). Cada uno se encarga de controlar a un terrícola, le hace marca personal. Por ahora, miran y tratan de pescar algo de lo que dicen, pero ya les estamos enseñando los idiomas para que entiendan y no se aburran tanto. Igual, cuando creen estar ante algo importante, reenvían la señal a alguna empresa poderosa de radiodifusión para que haga las delicias del público terrestre. En ese sentido somos muy liberales, les damos diversión y, ya que estamos, fomentamos la división en todos los planetas que sabemos que no podremos dominar… Como poder podemos, lo que pasa es que nos queda a trasmano y la cuarta dimensión tiene personajes pesados en serio.
  43. 43. 58- Ministerio Ferroviario. El país tenía grandes problemas logísticos y entonces se creó el Ministerio del Ferrocarril. Al ministro lo eligieron a dedo, minga de concursos. Buscaron al maquinista más viejo y reconocido. Luego, lo presentaron ante otros trabajadores del tren que habían sufrido el retiro obligatorio. Todos lo aclamaron y dijeron que la elección había sido justa, porque el viejito era quien más amaba su trabajo. Al día siguiente, a las 5 de la mañana, el Ministro formó su comitiva y a las 10 ya se reunieron para diseñar un plan nacional estratégico para el transporte de pasajeros y también de carga. Lo terminaron enseguida porque hacía 40 años que venían pensando en la forma de recuperar y ampliar los ramales, con inteligencia o por lo menos pragmatismo, para generar riqueza y dar posibilidad de trabajo. Sabían que el ferrocarril era necesariamente popular y actuaron en consecuencia para beneficiar a los más tirados. El boleto, empezó a costar 70% menos que en el medio de transporte más barato. Mientras solucionaban los problemas del Gran Proyecto, cuyo logotipo era una gran “P”, comenzaron con las obras de las que estaban más seguros y las supervisaron in situ (con sus propios ojitos y hasta metiendo mano). El sindicato no había alcanzado, porque si ya es difícil defender a los trabajadores se complica más cuando se trata de un servicio público al alcance de los pobres (el bienestar general no es considerado un negocio). Pero ahora, desde el poder ministerial, todo era posible. El Gobierno, permaneció 30 años en el poder ganando la mayoría de las elecciones con el 99,97% de los votos. La medida trajo igualdad y progreso (incluso para los elitistas). Mucha gente abandonó la Capital y retornó a sus pagos, esos mismos que habían visto rota la cadena. Las propiedades se revaluaron y hasta hubo algo para las inmobiliarias. El ferrocarril accionaba en la economía real, y eso era percibido por el pueblo. Se había logrado la inclusión añorada. Si se prohíbe salir del país, viajar en avión o comprar autos importados se puede perder el voto del 0,03% del padrón de los patrones. En esa sabiduría, el Presidente revivió las vías muertas y se granjeó el porcentaje restante. A la oposición no le gustó nada, pero tuvieron que reconocer las mejoras. Anónimo. 59- Crimen armónico. Era el jardinero de un hotel famoso. Angustiado y cansino dormía su siestita a las 3 porque no le alcanzaba con una muerte diaria. No hablaba mucho pero,

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