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María cristina de habsburgo

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María cristina de habsburgo

  1. 1. o ln tuvo fácil María (Irislina de Ilabshurgu-Lu- runs cuando se ciñó la (Iornnu de España. Lu recibió un puc- blo aún doloridn por la muerte dc una reina de leyenda. María de las Herce- des: un rey que buscaba mnsueln a su viudez premarura en los brazos dc la cantante Elena Sanz: y un paíx que le era ajeno en cosrumbres. lengua y mudos de vida. Sin embargo. hubo de hacerse con las riendas del gobierno y acabó pnr com errirsc en una dc lux sobcranas esp-mulas más respetadas. una princesa segundona — xh- ríu Clriatina. Cristi: en familia. hahíu nacida en el castillo dc (¡rosa-Stein- wirz. en Nloravia ¡Jcruul Chequia). parte entonces del lmpcriu austría- co. Allí residían sus padres. los uchi- duqucs (Larios Fernando c Isabel dc : usrria. tíos del emperador Francis- co José. y allí transcurrió su infancia cn compañía dc sus hermanos. Terc- sa (diez años mayor que ella y fruro del primer matrimonio de su madre). Las otras mujeres de Aifonso XII Nadie dgda de me María CÑSIPRE se anar-wo cerdi- uamente se Alonso X11, '11 de (M! este no 1a corres- acncb er va mlsma Medica. 2670200 EFIIE el retaeïlfl ce su ormere esposa. Marta ce las Merci-mes oe orteara y os enanos de su amm te, ¡a diva Erena Sanz, a quier: ¡sabes u semana ¡ramo “su raaera ante Dios" A eras se ¿nacio e: breve me m1 ara sentirte Adela Berg? ! . ia Bronam, y smersas avenv mas con mueres que za rastorïa s entra. Salvo cuenco a Indiscre- eo" oe la Borgn e nuse e" evidencia. María Cfistira runca dio muessa 93h: ca ce sertrse ¿rendida Por ei «zonïano. en homewafi a e reina muerta acceda a ao- ner ‘vara de ias Memeaes a SJ arrr"era ‘HB Sii’ 91bit- go, se reg! ) er rotmco a que tos higos ce Elva Sanz ‘ueran reconoclcos como mas ce Rey Yarrpocc s»- gJ-c adelante con sas obras oe ta careta‘ oe a Ar" que» 1a. ergca a u-smwcas ue a srvmra esoosa ce Ms"- so xi; y cestnace r: a Dergar su raismeo. Fachada del Tnoredanum. mlegho wenos para la ana nobleza. Grabado. siglo xix. Federico. (Íarlns y Eugenio. Per- renctía, pues. u una ram-u ticsgajach del truncu imperial. que sólo par- {ÍcÍpJbLi de los fasros dc la corre de Viena en ceremonias o acnnrccimiem ros especialmente importantes. Sin duda, tal circunstancia finorc- ció a Crisra. que pudo así crecer en un ambiente sosegïsdo y falto de intrigas palacicgas. dedicada por completo a su educación y alejada dc la superfi- cialidad que amenazaba la sensarez MARIA o: us MER- CEDES DE ORLEANS v season 11350731 wa ae lcs CLCJGS ce Montpersier. Nacio en Masria, SI 359V" se crio en Sev He y Pads, donde e ex ‘ o = evo a sus names 5L "ovazgo car s. pr mo "errnaro, el rey Mor- sa xx _ gczo de axyo ‘normar, pero creocu- DC m es esramertos Dciiticos a : ausa oe ias ¡"iniceooves oe Su nao? er e! C9Y70C8m4€"- roce Isane H SL marte ivematua. a ‘os 15 años. la convirtc en tema de leyenda
  2. 2. de otras jóvenes de su edad y condi- ción. Para empezar. recibió lu misma formación cultural que sus hernwnos. algo insólito cn tina mujer de su épo- ca. A los dieciocho irnos Irablaha. ade- más del ‘alemán. italiano, francés e inglés, conocia cn profundidad nrate- rius como filosofía y economia y era una virtuoso del piano. En razón de tantos nréritos. su primo el Empera- dor. en lugar dc npirlrrlvrrrr para ella un nratrimonio de estado. lu designó pu- ra desempeñar la dirección del Capí- tulo de Nobles Dumas Czrnonesns de Praga. lira una institucion de carácter laico fundada un siglo atrás por la EI joven monarca español no parecía predispuesto a contraer nuevas nupcias emperatriz . Ia1ría'l'ercsa de Austria con el fin de instruir a las jóvenes sin medios económicos. Seria otra institución tcresiunu la que lc uhricrzr el camino ul trono es- puñol. En concreto, el Wihcrcsiirnum vienes, un prestigioso internado don- dc sc cducahan los varones de la alta noble/ su europea. Alli coincidió su hermano Federico con el entonces príncipe Alfonso de Borbón. Es posi- ble que incluso María Cristina sc tro- pczara con el futuro monarca espa- nol en alguna de sus escasas visitas a la corte, pero. desde lucgn, este no se fijó en ella. Tuvieron que pasar‘ ELENA sANz MARTlNEZ DE ARIZALA (1844-98). Na- cio en Castellon Protegida por ei duque de Sesto, ia propia Isabel ii costeo sus estuoros oe canto, conocecow ra de sus eso endidas condicio- nes. Debutó con ia comoaïa oe Adelina Pam, con ia que retorno los onncroaies es" canarios europeos y americanos‘ Conocio ai fuiwo Aiforrso XII en el Tnereszanam dc Viena, sr oien s. » relacion se lfliC o a os pocos mesos de ia muerte de ia reina Mercedes Rerrada oe ia escena, co ai Rey cios hijos, Alfonso y Fernanao Mono en París diez años para que. tras la muerte de la reina Mercedes. cuando Antonio (Jánovus (lCl (Jastillo, jcïc de gobier- no. le presentó a diversas crrnditlutas ar suceder a lu soberana difuntu. Al- fonso Xll rccordara a la hermana dc su antiguo cundistipulo. El camino hacia el trono —- Por entonces" la nronartruia española. rc- cién restaurada. precisrrbu rrfirrnznrse con un heredero. Pero cl joven mo- narca español. hundido tras la muerte de su esposa cuando apenas llevaban seis mcscs casados. no parecía dema- siado predispuesto a contraer nuevas nupcias. Disrraía su pena con cl rcctierdo de la ausente y buscaba consuelo en los brazos de i-Zlcna Sanz. una de las voces líricas más cotizadas del momento. 11111 cs- crrstr era su entusiasmo que. ante la insistencia de Cánovas. le con- testó: “Dc acuerdo. volveré a cansar- nre. Pero con una condición: que usv ted rne busque la novia". (Jánovrrs se puso nrrrnos rr la obra de inmediato y. de entre las candida- tas. Alfonso Xll reparo en la hermana de su compañero de estudios austría- cn. Además dc por sus lazos familiares con cl emperador austríaco. Maria (Jrisrinu venía avalada por su firma de mujer extremadamente discreta. cul- tu y prudente. A nadie se le escapaba que no era una belleza al uso. pero tc- nia unos modales perfectos. estaba educada en la disciplina protocolaria y procedía de una dinastía con fuma ADELINA BORGHI. Apodaca la Bronorna a causa der tono rubro de sus cabeilos, perteneció también a Ia compania oe Adelina Patri Oouienra, l, frïvoia y ambiciosa, era el prototipo de r8 diva amanre del Iuro y los anrantes poderosos. Por eiio, '10 tuvo ningun reparo en ¿wear su relacion con Alfonso Xii, lo que le acarreo ia exouision del lefliïoflü nacional y le ccnsigurertc pronroicion de actuar er e Su carton? continuo nor los e5- ceoar os europeos nasta su muerte en ia nnmera década dei sigo xx. i l 21 de Mio: nace en marinero i wttz (Momia) Maria cnmna un Hobsbawm-Lorena. i Revolucion de uuucmbm on Es- pana y exilio de Ioabol II. sr pnnorpe Anima mio de isabel u, comienzo sus estudios en el inm- nodn mcresianum deviene. se restaura la monarouio en Espa- na. Alfonso XII osclenoa ol «una g. _. =_—. ' Enero: boda do Alfonso XII con Mena do los morosos: de Oman Junio: muerta de ll Reina. B7 ‘ _ _ _ mich de la ¡oracion entre el my»- fonso XII y ia mmm Elena sanz. ' 21 no agosto: anwemm oe Airom r ¡o Xll y Mario cristina en Aveo- i chan. Francia. . 19 do noviembre: boda de Aitana ‘ ¡o X| l con Marin cnsunn ao Habs- burgolorona. ‘ Nacen Anonso (enero) y Maria de i las Mercedes (septiembre), hilo! ¡ de AIÍOMO x11 con Elena son: y ' Muro crmina respectivamente. i Nodmlento de Fürnindu. usando ‘ hijo aa ¡lomo ¡on! ymonoo XII. r Gobierno liberal do 5mm, . Mano tomo, segunda m}. _ i de Arfomo xn y Mario cristina. . _ "Niko. -. . ... __ _ . .,. .u. .. . ‘ 17 da «royo: nooo Alfonso Xlli. Mio pbnumo ¡lo Alfonso xrr y Modo Cristino. Gobierno do sagosta. m1- mauobiomo liberal do io Remu- ‘ nacion a7 de noviembre). i leobiamouoconuvas. n p.95 FICHKEIH) ‘¿una I!
  3. 3. de fértil. Cánovas, pues, se mostró conforme con la decisión. Lu mismo sucedió con la reina madre, lsabel II, que dio su conformidad al proyecto desde su exilio en Paris. Se convocó un primer encuentro en Arcachon. en plena costa atlántica francesa. Hasta alli se dirigieron, por un lado, Alfonso Xll, oculto tras el seudónimo de marques de Covadon- ga, y por otro la futura novia y su ma- dre. la archidtrquesa isabel (Carlos Fernando dc Hnbsburgo había faile- cido). Ya cn ia primera cita, María Cristina dio una buena ntuestra de su talante: apenas llegado al lugar de encuentro, Ville Beilcgarde, el Rey no pudo evitar cmocionarsc al ver so- bre el piano un retrato de su dífunta Con su sentido del deber y su amor por el Rey, consiguió su afecto y el respeto del pueblo esposa. Con cllo la archiduquesa pre- tendía demostrar su conocimiento de la situación y el respeto qui: sentía por los sentimientos del que, si nada lo impedía, iba a convertirse en su esposo. Dorrintc una semana los pro- metidos compartieron paseos, hicie- ron cortas excursiones y conversaron sobre el futuro. De regreso a . la- drid, el enlace estaba concertado. Alfonso Xll lo había zanjadr) como uno más de los muchos negocios de estado que lc ocupaban. María Cris- tina. en cambio, no tardaría en ver crecer su afecto por él. La reina enamorada — Ésa sería su tragedia. Tras la boda comenzó para Crista un auténtico calvario. El Soberano se mostraba cortés y galan- te, pero nunca apasionado; el pueblo ies deseaba toda clase de venruras, pero sin excesivos alardes de alegría. Luchar contra el fantasma de una reina. carne dc copla y romance, muerta en plena juventud. y contra la sensualidad dc una diva que, se- gún se decia, esperaba un hijo del Rey eran duras batallas para una jo- ven de 21 años. Sin embargo, logro ia victoria. Sin más armas que su sentido del deber y el amor que sentia por el Mo- narca, consiguió al menos el afecto de su marido y el respeto tic su pueblo. Fue complicado. Cuan- do ya se había antincíado su primer embarazo, Elena Sanz dio a luz a un hijo natural de Alfonso Xll al que, pa- ra despejar dudas, puso el nombre de su padre. Lc siguió un segundo vrarón que fue bautizado como Fernando. Poco despues la diva se instaló en Pa- rís, dando por terminado el romance. Alli murió casi veinte años despues, tras vender a la Corona una serie de cartas y documentos que podian utili- El pacto de El Pardo LA CLAVE PARA LA SUPERVIVENCIA POLÍTICA DE UN PAlS INESTABLE zarsc a favor del reconocimiento de la filiación real de sus hijos. No fue la última amante de Alfon- so Xll. La sustituyó otra cantante, Adelina Borghi, la Bíandína, proto- tipo de la diva coqueta, exigente e indiscreta. Tanto que no dudó en va- nttgloriarse de su relación con el Mo- narca, y ello fue la gota que colmo el vaso. Maria Cristina no toleró que se la pusiera públicamente en evidencia. Amenazó a Cánovas con regresar a su tierra si la Borghi no salía de inmedia- to del país. Evidentemente, ante la resolución de la Reina. y aun en con- tra de la voluntad de Alfonso Xll, sc tomaron las medidas oportunas. La u i-HSTORM V VIDA La muerte de Alfonso Xll aiarmo a los sectores poli- ticos. Desconfiando de Ia capacidad oe Maria Cristi- na, estos temieron oue slgnlficara el fin del siste- ma que habla consolidado ia Restauracion, Cánovas (arriba), verdadero artífice del rrismo, habia articula- do un método de alternan- cia de partidos conocido como "turnismo", basa- do en la creacion cie dos grandes partidos. el con- servador, liderado por el propio Cánovas, y el libe- ral, presidido por Praxe- des Mateo Sagasta (abaioi, donde se excluian las mi- norlas carllsta y republi- cana. Ambos partidos se aiiernaoan en el poder. El Rey tenia ia misión de nombrar el gabinete minis- terial, que posteriormente convocaba elecciones pa- ra garantizarse la mayoria parlamentaria. El sistema habla conse- guido la pacificación del pais y se afianzó gracias al Pacto de Ei Pardo, por el que, poco antes de ía- llecer Alfonso Xll, los lide- res de ambos partidos se comprometieron a evitar en lo posible cualquier en- frentamiento que pudiera desestabilizar el Estado. Ello. llanto con la estricta observancia que Ia regen- te hizo de los principios constitucionales, fue, sin duda alguna, el más irr- me bastión que permitió la reafirmación de la mo- narquia restaurada.
  4. 4. cantante fue conducida hasta la fron- tera y declarada persona non grata. Entretanto, Alaríu Cristina había dado al rey dns hijas, .laría de las Nlerccdes y Maria Teresa. l-ZI narci- miento de esta ¡’ilrima pareció augurar una época de felicidad para los reales eonyugcs. El Soberano comenzó a va- lorar las cualidades de María Cristi- na. y lo mismo sucedía con cl pueblo. que tipreciaba la rigurosa supervisión que ejercía en diversas instituciones de caridad y su profunda religiosidad. A ello se añadía la admiración que catisalïa su distinción, pero, a pesar de todo, nadie confiaba en que sus capa- cidades fuetan stificientes para hacet- se cargo del gobierno de la nación. Alfonso Xll contemplaba con preocupación el empeoramiento de la tuberculosis que arrastraba desde ha- cía tiempo. Y otro tanto le ocurría a Cánovas. Cuando el Monarca falleció. dejó una viuda desconsola- da. dos hijas pequeñas y una ¿a , esperanza: la Reina estaba I’ embarazada de tres meses. . ,,‘ Dos días después dc la muerte del Soberano aparecia en la Gate/ a dr {Madrid un Real Decreto firmado por María Cristina de Austria (había cam- biado su apellido por el “Austria". evoca- fiir ' Alfonso XII y Maria cristina en ia comitiva oe su boda. Grabado. siglo XIX. dor de sus antepasados y antecesores en el trono español). cn el que hacía pública su condición de repente. Al cabo de un mes. envuelta en un luto riguroso, lylriría Cristina pres- tó juramento anre las Cortes. Con él se comprometía a acatar las leyes constitucionales y a gtiardar fidelidad al titular dela Corona, fuese su hija mayor o —en caso de que naciera va- rón— el hijo que esperaba. Fue algo más que un juramento. La mujer ena- morada era ya historia. Había nacido "doña Virtudes", como el pueblo, atónito ante su sobriedad de costum- brcs y sentido del deber. la motejó. La regente — Desde ese mismo día, Nlaría Cristina no vivió más que para la Corona. Sc levantaba muy ¡ r“ trmtviíano y, tras "h y‘ ect a rcnsa. ' P . y Alfonso XII. Madrid, 1879. N‘ P ¡I Anonymous canon; Gobierno da suma. ‘ Sagem y Cortos liberales. Matrí- monlo de M. de in Mercedes. princesa de Asturias. con canoa . de norton, moon de casan; Mayoría oe sona de ANMIO xnt. Gobierno de sllveio. igooqiw. ., _" " '. '_' M. de in: Mercedes, princesa do . Motrin. muero do sobrupom ‘mona con ¡amando de naviera. (¡nos aa Alfonso xm con Victoria j Eugenia ap Sottonberg. Guerra en Momia. semana Tráfico aa Barcelona. Asesinato doi liberal me canelo- las, presidenta del conocio Muerte «alarmante Marin Teresa. l y — l Huelga ¡(moral y creacion de ln i Juntos Militares de octavio. Fiilllilillt) uooa 9!
  5. 5. se reunía con el presidente del an- bierno. Luego recibía . i los ministros de dos en dos. ya que. para evitar ma- las interpretaciones. impuso siempre la presencia dc una tercera persona que moderara enla roma de deci» siones. . ello seguían las audiencias hasta la hora del almuerzo y, tras este. regresaba u su despacho. donde res- pondía la correspondencia. estudiaba provectos. .. Los est-usos momentos libres los dedicaba a sus hijas. a leer o a interpretar música al piano. Esta rutina se rompió con cl n. i- cimiento de su hijo Alfonso. Maria (Iristina se convertía en rcgcntc de una Corona cuyo dcposiiuriir era un rey-niño, Sus mas firmes pilares sc- ríun (Jánovas del (lasiillir. como jefe dc los conservadores. y Príixcdcs il¡l' teo Saizustii. que encabezabn las filas progresistas. Ambos se comprome- tieron a mantener el Pacto de El Par- do. un acuerdo de alternancia poli- tica durante el tiempo que durara la tenencia. a fin de no Iiacer tambaleur la monarquía. Ésta. por otra parte. se eia afianmda por el nacimiento de un varón. Por el hecho de serlo eli- minabal.1riia_‘orymjs peligrosa de las‘ amena/ as a la (inrona: el carlismn. Dc haber nacido otra niña. podría ha- berse repetido lo acontecido durante l. i minoría de edad de isabel l]. en que los carlistas se lei cinturon en ar- mas a favor de la entmniración de su tío. el llamado (Karlos '. Tras el parto. .laria Cristina reem- prendió sus tareas de gobierno. Pun- tual. minuciosa s Cslïricu. jamás firmó María Cristina se convertía en regente de una Corona cuyo depositario era un rey-niño un documento sin leerlo. ' sorprendió a muchos de sus colaboradorei politi- cos tanto por su intuición como por su conocimiento dela politica interna- cional) la mesura con que expresa- ha sus opiniones. Paulatinamente fue EJDÁRCÏOKC el respeto ¡le todas liis fueuus politicas. Sabia reinar, LlLlC- máx. sin inmiscuine en las tareas cru- bernatii-as. estricta Observador; como era del sistema constitucional. Y hay que tener presente que ¡’Clndf en lu La muerte da Alfonso xii. Lienzo de Juan Antonio Beniliure Gil. slgio mi. coyuntura isolítica de las pflstrimffiu" del siglo XIX español no em tarea ilici El historiador José Calvo PUYJD apunta que. en los dieciséis años cr. que desempeñó la regencLi. .| ;iri. (lrrstina huho de tratar con N4 pulir: - cos —entre ministros g. jefes «lc gobier- no- como directos colaboradores i su- perar Z4 crisis de gobiemo. Precisamente el FCUJl- miento del estado en rela- ción con la Europa de las alianzas tendría nefastas consecuencias‘, en particu- | .ir en el orden colonial. Y el resultado ÍUC. sin duda. el momento máis duro tlc su tarea de rczente. En iH9H. bajo un gobierno presidido por Sugasta. Estudos lini- dos acusó inlundadainente ir los espa- ñoles dela explosion del aeuratadr; Jliiriir en el puerto (‘LIbJnn (le La Ha- bana. ) manifestó su proposito de declarar la guerra a España. María Cristina, perfecta conocedor-a de l. i desigualdad de los medios bélicos de ambos paises. y sabiendo que sólo po- dia contar con el apoyo del entonces Imperio ausrrohiïnguro. intento por todos los medios € itur el enfrenta- miento. ¡’ero fue en vano. l-Lspañti se
  6. 6. vio abocada a una guerra que se Lanjó con la Paz de París. donde se liquido el imperio colonial tras la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Apenas unos meses antes había tenido que afrontar la muerte de uno de sus más fieles colaboradores. An- tonio Cánovas del Castillo. asesinado en el balneario guipuzcoano de Santa Agueda por un anarquista. ¿un poder en la sombra? — Su último acto como regente tuvo lugar el 16 de mayo de 1902. Exactamente la víspera de que su hijo Alfonso XIII cumpliera los 16 años. fuera declarado mayor de edad y. como tal. se hiciera cargo del gobierno. Su actuación se redujo al emio de una carta al presi- dente del Consejo. El texto concluia diciendo: "De cumplirse su deseo de ver al Rey apoyado por todos los españoles. ésta [m] será la ¡- más completa recompensa". Era una auténtica decla- ración de principios. Nlaría Cristina era una madre volcada totalmente en sus tres hijos. pero Alfonso Xlll fue para ella su razón de ‘{l‘ll'. La unión entre madre e hijo fue tan estrecha que algunos histo- [s 4! riadores han querido ver a la regente como la inspiradora de ciertas deci- siones políticas de su hijo. Sin em- bargo. parece que no fue así. Desde el fin de la regencia. María Cristina asumió su papel de reina madre y se retiró voluntaria y conscientemente a un segundo plano. llo que si es cierro es que. a nivel personal. su as- cendiente sobre su hijo fue siempre muy grande. Tanto que se puede asegurar que la profunda depresión en que cayó Alfonso XIII a la muer- te de la reina madre en 1929 le impi- dió hacerse con las riendas del poder al término de la dictadura del gene- ral Primo de Rivera. En el ámbito privado. María Cris- tina permaneció entre bastidores. 'l‘ras la boda de Alfonso XIII con la princesa británica Victoria Eugenia dc Battenberg. ésta la relevó de su papel en palacio y fue r‘: q quien (irganizó la vida cotidia- e _ na. modernizando profun- f. damente las costumbres cor- tesanas e imponiendo un ritmo de ida más acorde con los nuevos tiempos. Por otra parte. la muerte de las infantes María delas Mercedes y Haría Te- resa la sumió en el do- lor. lmpotente. veía además la degrada- ción progre- siva del matrimonio de su hijo y cemirse so- bre sus nietos el fantasma de la he- mofilia (Victoria Eugenia, nieta de la reina Victoria de Inglaterra. era trans- misora de la enfermedad). Los últimos veinte años de su vi- da transcurrieron entre sus habitacio- nes del Palacio Real de Madrid y sus largas estancias en la residencia de Miramar en San Sebastián. un pa- lacete que había mandado construir y al que consideraba su hogar. Sólo la proximidad de sus nietos. que la lla- maban Bama, aportaba una nora de alegría a su vida. El 5 de febrero de 1929 había estado risionando enla sala de cine de palacio la película La nieta tie! ZwTo en compañía de los in- fantes. Ya de madrugada se sintió mal. Cuando los médicos de palacio quisieron atenderla. nada pudieron hacer por salvar su vida. María Cristi- nn. la Reina. había muerto. La provi- dencia hahía sido. por una vez, mise- ricordiosa con ella y le había evitado un último dolor: el de ver caer dos años después la monarquía a la que había consagrado su vida. HYV PARA SABER MÁS 554m cuyo nuvo. 1. Reinas viudas de España. Barca zoe’ Pires- a. 2m. aouzAuz-oonm, F. Las reinas de España. M20’ : ' Tag-J. ‘w299i men. l. y ¡zumo n: unn. G. Alfonso XIII, el rey polémica. relax‘: ‘a aus, 21:1 FEBRERO 273: V7

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