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Una Hora on la Divina Misericordia - Hora Santa

Este presentación está hecho para una hora de
adoración ante el Santísimo.

Puede insertar las canciones con video o audio,
o puede tener música en vivo.

También puede poner música suave instrumental de fondo
durante las reflexiones y oraciones.

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Una Hora on la Divina Misericordia - Hora Santa

  1. 1. Una hora con la Divina misericordia Hora Santa
  2. 2. QUIERO ALABARTE Quiero alabarte más y más aún. (2) Buscar tu voluntad, tu gracia conocer. Quiero alabarte. Las aves del cielo cantan para Ti, las bestias del campo reflejan tu poder. Quiero cantar, quiero levantar mis manos a Ti. Quiero alabarte más y más aún. (2) Buscar tu voluntad, tu gracia conocer. Quiero alabarte.
  3. 3. Alabado sea Jesús Sacramentado, R./ Sea por siempre bendito y alabado. (3 veces)
  4. 4. ORACIÓN DE ADORACIÓN ¡Te adoro, Creador y Señor, en el Santísimo Sacramento. Te adoro por todas las obras de Tu mano, en las cuales veo tanta Sabiduría, Bondad y Misericordia. Señor, Tú has esparcido sobre la tierra tantas bellezas; éstas me hacen pensar en la Tuya, mas no son sino pálidos reflejos de Tu esplendor, de Tu inconcebible belleza! A pesar de que Tú has escondido y velado Tu belleza, mi ojo, iluminado por la Fe, Te reencuentra y mi alma descubre al Señor, su Bien Supremo; mi corazón se sumerge en una plegaria de adoración. ¡Oh mi Creador y Señor, por Tu belleza he atrevido hablarte. Por Tu Misericordia, desaparece el abismo que separa al Creador de su criatura. Hablar contigo, Señor, es la delicia de mi corazón: en Ti encuentro todo aquello que mi corazón puede desear. Tu luz aclara mi espíritu, permitiendo conocerte más íntimamente. Sobre mi corazón las gracias bajan a torrentes, mi alma toma de allí la vida eterna! Amén.
  5. 5. Adoración en Silencio Te adoro, Creador y Señor, oculto en el Santísimo Sacramento. Te adoro por todas las obras de Tus manos, en las cuales se me revela tanta sabiduría, bondad y misericordia. Oh Señor, has esparcido tanta belleza sobre la tierra y ella me habla de Tu belleza, aunque es sólo un pálido reflejo de Ti, Belleza incomprensible. Y aunque Te has escondido y ocultado, y has ocultado Tu belleza, mi ojo iluminado por la fe, llega hasta Ti y mi alma reconoce a su Creador, a su bien supremo y mi corazón se sumerge completamente en una plegaria de adoración.
  6. 6. Mi Creador y Señor, Tu bondad me anima a conversar contigo. Tu misericordia hace que desaparezca el abismo que separa al Creador de la criatura. Hablar contigo, oh Señor, es el deleite de mi corazón. En Ti encuentro todo lo que mi corazón puede desear. Aquí Tu luz ilumina mi mente permitiéndole conocerte cada vez más profundamente. Aquí los torrentes de las gracias fluyen sobre mi corazón, aquí mi alma obtiene la vida eterna.
  7. 7. Oh mi Creador y Señor, además de ofrecerme estos dones, Tú mismo te entregas a mí y Te unes íntimamente a Tu criatura. Aquí nuestros corazones se entienden sin buscar palabras; aquí nadie es capaz de interrumpir nuestra conversación. Su tema es nuestro secreto que otras criaturas desconocerán. Son los secretos que conocemos sólo Jesús y yo, es el misterio de su misericordia que abraza a cada alma individualmente. Por esta inconcebible bondad tuya, Te adoro, Creador y Señor, con todo mi corazón y toda mi alma. Esta adoración mía es muy miserable y pequeña, no obstante estoy serena, porque sé que Tú sabes que ella es sincera aunque tan imperfecta.
  8. 8. CONFIÓ En Ti Nada me falta….nada me falta Si Tu en mi estás. Misericordia, tu misericordia Todo los da, todo lo da Confío en Ti (3x) Pues Tu misericordia todo lo da. Y más que pedir, y más que buscar Confiar solo en Ti, mi ser entregar Confió en Ti (3x)
  9. 9. ORACIÓN DE CONFIANZA (en silencio) ¡Oh Divina Misericordia!, yo estoy convencido de que Tú vigilas sobre los que confían en Ti, y que nada les puede faltar a los que esperan de Ti. Abandono todas mis preocupaciones, miserias e inquietudes y desde ahora viviré en paz porque Tú me has confirmado Tu Misericordia. Tú que tienes y tendrás siempre Misericordia de nosotros. Mis hermanos pueden irse en contra mía; las enfermedades pueden quitarme la fuerza y los medios de servirte como es mi deseo; yo puedo perder Tu misma gracia con el pecado, pero nunca perderé la confianza en Tu misericordia; la conservaré hasta el último respiro de mi vida. Inútilmente los demonios se esforzarán en robármela; no habrá nada que pueda impedir mi constancia.
  10. 10. Muchos esperan obtener su felicidad en las criaturas humanas; en sus bienes y talentos; otros se apoyan en la fortaleza de su vida; unos en los sacrificios de su penitencia; otros en el número de sus buenas obras y en el fervor de sus oraciones. En cuanto a mí, toda mi confianza se apoya sobre Tu Misericordia, oh Señor, que eres mi Dios y mi Salvador, mi Santificador y mi Juez. Todas mis palabras y todas mis oraciones expresan solamente la confianza y no moriré eternamente porque yo espero de Tu Infinita Misericordia, ¡oh Señor!
  11. 11. Lamentablemente sé por experiencia cuán débil e inconstante soy; sé cuándo las tentaciones prevalecen con facilidad sobre la más firme virtud; he visto caer a aquéllos que pensaba eran columnas de la vida religiosa; yo mismo he caído por mi fragilidad humana; por eso, espero solamente de la Misericordia de mi Dios y no moriré eternamente. ¡Demuéstrame Tu Misericordia, oh Padre, por la infinita bondad del Corazón de Jesucristo; presta oídos atentos a las oraciones que Te elevo desde mi corazón contrito!
  12. 12. En fin, estoy seguro que nunca estará por demás confiar absolutamente en Ti y que nunca tendré menos de aquello que espero de ti. Sé que tú me ayudarás a dominar mis malas inclinaciones. Tú me protegerás en las luchas y dificultades y harás triunfar mi debilidad con tu fuerza; por tanto, mi alma se queda en paz. Tú me darás la fuerza, el heroísmo y yo te amaré con todo mi corazón. Tú serás mi Todo y yo te exaltaré por toda la eternidad. Divina Misericordia, confío en ti. Amén.
  13. 13. JESÚS, EN VOS CONFÍO Jesús, en Vos confío, Jesús, en Vos confío Divina misericordia, en Vos confió, en Vos confío En tu Divina Presencia Jesús Misericordioso, venimos todos tus hijos confiados en tu grandeza. Aurora resplandeciente, rayo de amor infinito, bendice hoy a tu pueblo, Oh Rey de la gloria Oh Dios de bondad con llamas de luz eterna, consuela mi alma que sedienta está Divina misericordia, hermosa hoy resplandeces del Corazón santo y puro de Jesús, quien nos protege. Torrente de gracia plena, desciende a mí sin tardar, bendice a las familias oh Rey de la gloria oh Dios de bondad con llamas de luz eterna, consuela mi alma que sedienta está.
  14. 14. Deseo con todo el corazón que cada respiro de mi vida, que cada latido de mi corazón, que cada palpitación mía alaben tu Misericordia, ¡Oh Santísima Trinidad! Señor, quiero transformarme todo entero en tu misericordia y ser un vivo reflejo de ti. ¡Oh Señor! que el más grande de los atributos divinos, el de tu Misericordia infinita, pase por mi alma y mi corazón hacia mi prójimo. Ven en mi ayuda, Señor, con el fin de que mis ojos estén llenos de misericordia, de manera que jamás juzgue ni sospeche de nadie según las apariencias externas, sino que mire la belleza en el alma de mí prójimo y acuda a socorrerlo.
  15. 15. Haz que mi oído esté lleno de misericordia para que pueda inclinarme sobre las necesidades del prójimo y que no quede indiferente a sus males y a sus lamentos. ¡Socórreme, Señor para que mis labios rebosen de Misericordia, para no hablar mal de mi prójimo, sino que tenga para cada uno palabras de consuelo y de perdón! ¡Ayúdame, Señor, para que mis manos sean caritativas y llenas de buenas acciones, de manera que no deje de hacer el bien a mi prójimo y que coja los compromisos más pesados y más comprometedores!
  16. 16. ¡Haz, oh Señor, que mis pies sean misericordiosos, de manera que lleven siempre auxilio a mi prójimo, dominando mi cansancio y fatiga! Que mi verdadero descanso sea servir a mi prójimo! ¡Haz, oh Señor, que mi corazón esté lleno de misericordia, de manera que los sufrimientos de mi prójimo sean como míos! No negaré mi corazón a nadie, atenderé sinceramente también a aquellos que, lo sé, abusarán de mi bondad. Y me encerraré yo mismo confiadamente en el Corazón Misericordioso de Jesús. Callaré mis propios sufrimientos.
  17. 17. ¡Que tu Misericordia descanse en mí, oh mi Dios! Eres tú mismo quien me ordenas ejercitarme en los tres grados de la misericordia. El primero es el acto de misericordia de cualquier género. El segundo es la palabra de misericordia, pues si no puedo llevar a cabo con la obra, ayudaré con la palabra. El tercero es la oración, ya que si no puedo demostrar la misericordia ni con hechos ni con palabras, puedo siempre hacerlo con la oración; porque ella llega allá donde no puedo entrar físicamente. ¡Oh Jesús mío, transfórmame en Ti, puesto que Tú eres Omnipotente!
  18. 18. NECESITO DE TI Necesito de Ti, de tu misericordia, necesito de Ti, de tu amor. Solo tú puedes llenar mi vida de amor, solo tú puedes obrar, cambiar mi interior, solo tú podrás darme la salvación. Necesito de Ti, de tu misericordia, necesito de Ti, de tu amor. necesito de Ti, para darme a todos, solo tú puedes llenar mi vida de amor.
  19. 19. Jesús de la Divina Misericordia nos invita a poner toda nuestra confianza en Él. Aquí, frente a su presencia sacramental, oremos por nuestras necesidades y las de los demás. Las siguientes oraciones pueden servir para motivar nuestras propias oraciones personales.
  20. 20. POR LA SANTA IGLESIA Y POR LOS SACERDOTES Oh Jesús mío, Te ruego por toda la Iglesia: concédele el amor y la luz de Tu Espíritu y da poder a las palabras de los sacerdotes para que los corazones endurecidos se ablanden y vuelvan a Ti, Señor. Señor, danos sacerdotes santos; Tu mismo consérvalos en la santidad. Oh Divino y Sumo Sacerdote, que el poder de Tu misericordia los acompañe en todas partes y los proteja de las trampas y asechanzas del demonio, que están siendo tendidas incesantemente para las almas de los sacerdotes. Que el poder de Tu misericordia, oh Señor, destruya y haga fracasar lo que pueda empañar la santidad de los sacerdotes, ya que Tú lo puedes todo. Oh mi amadísimo Jesús, Te ruego por el triunfo de la Iglesia, por la bendición para el Papa Francisco y todo el clero, por la gracia de la conversión de los pecadores empedernidos. Te pido, Jesús, una bendición especial y luz para los sacerdotes ante los cuales me confesaré durante toda mi vida.
  21. 21. POR LA PATRIA Señor Jesús, Tu eres nuestra paz. Mira a nuestra patria dañada por la violencia que la dispersa por el miedo y la inseguridad. Consuela el dolor de quienes sufren. Da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan. Toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte. Dales el don de la conversión para que sepan que lo que quieres es perdonarlos puesto que también son tuyos. Protege a las familias, a nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Que como discípulos misioneros tuyos, ciudadanos responsables, sepamos ser promotores de justicia y de paz, para que en ti, nuestro pueblo tenga vida digna.
  22. 22. PARA EL MUNDO ENTERO. Oh Dios de gran misericordia, Bondad infinita, hoy toda la humanidad clama desde el abismo de su miseria a Tu misericordia, a Tu compasión, oh Dios, y grita con la potente voz de la miseria. Oh Dios indulgente, no rechaces la oración de los desterrados de esta tierra. Oh Señor, Bondad que conoces perfectamente nuestra miseria y sabes que por nuestras propias fuerzas no podemos ascender hasta Ti. Te imploramos anticípanos Tu gracia y multiplica incesantemente Tu misericordia en nosotros, para que cumplamos fielmente Tu santa voluntad a lo largo de nuestras vidas y en la hora de la muerte. Que la omnipotencia de Tu misericordia nos proteja de las flechas de los enemigos de nuestra salvación para que con confianza, como Tus hijos, esperemos Tu última venida. Y a pesar de toda nuestra miseria, esperamos recibir todo lo que Jesús nos ha prometido, porque Jesús es nuestra esperanza: a través de Su Corazón misericordioso, como a través de una puerta abierta, entramos al cielo.
  23. 23. POR LOS ENFERMOS Señor Jesús, creemos que estás vivo y resucitado. Creemos que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar y en cada uno de nosotros. Te alabamos y Te adoramos, por venir hasta nosotros como pan vivo bajado del cielo. Tú eres la plenitud de la vida. Tú eres la resurrección y la vida. Tú eres, Señor, la salud de los enfermos. Hoy queremos presentarte a todos los enfermos, porque para Ti no hay distancia ni en el tiempo ni en el espacio. Tú eres el eterno presente y Tú los conoces. Ahora, Señor, Te pedimos que tengas compasión de ellos, para que todos reconozcan que Tú estás vivo en tu Iglesia hoy; y que se renueve su fe y su confianza en Ti; te lo suplicamos, Jesús. Ten compasión de ellos, Señor. Bendícelos a todos y haz que muchos vuelvan a encontrar la salud, que su fe crezca y se vayan abriendo a las maravillas de Tu amor, para que también ellos sean testigos de Tu poder y de Tu compasión.
  24. 24. POR NUESTRA FAMILIA Oh querido y dulce Jesús, yo Te suplico misericordia por las almas de mi familia (nombrarlos aquí) yo Te ofrezco mis sufrimientos, mis pruebas y mis oraciones para salvar sus almas del espíritu de las tinieblas. No permitas que ninguno de estos, Tus hijos, Te denuncien o rechacen Tu mano misericordiosa. Abre sus corazones para que se entrelacen con Tu Sagrado Corazón, para que ellos puedan buscar el perdón necesario para salvarse del fuego del Infierno. Dales la oportunidad de enmendarse, para que puedan convertirse con los Rayos de Tu Divina Misericordia.
  25. 25. EN MOMENTOS DE PRUEBA ¡Oh Jesús, que eres el amigo de mi corazón, Tú eres mi único refugio y mi único descanso. Tú eres mi salvación en medio de las tempestades de la vida, mi tranquilidad en medio de las perturbaciones del mundo. Tú eres mi calma en las tentaciones; mi sustento en las horas de desesperación; mi victoria en la lucha por el advenimiento de Tu Reino. (Juan 16, 33). Eres el rayo vivo que aclara mi vida; el calor que hace derretir el hierro de mi indiferencia! ¡Eres tú, oh Señor, sólo Tú eres capaz de comprender al alma que permanece callada y sufre sin decir una palabra. Tú conoces muy bien nuestras debilidades y nuestros pecados que, sin tregua - cual Médico y Buen Pastor - nos perdonas, nos curas y nos levantas, para que nosotros podamos siempre amarte más.
  26. 26. PARA ALCANZAR UNA BUENA MUERTE Oh Jesús misericordiosísimo, tendido en la Cruz no Te olvides de mí; préstame atención cuando llegue la hora de mi partida. Oh Corazón de Jesús misericordiosísimo, abierto por la lanza, ampárame en el último instante de mi vida. Oh Sangre y Agua que brotaste por mi salvación del Corazón de Jesús, como manantial de insondable misericordia, apacigua la ira de Dios en la hora de mi muerte. Oh Jesús mío, que los últimos días de mi vida transcurran totalmente de acuerdo con Tu santa voluntad. Uno mis sufrimientos, pesares y agonías de la muerte, a Tu sagrada Pasión y me ofrezco en nombre de la humanidad, a fin de obtener la abundante misericordia de Dios para las almas, y en especial para las que viven en el pecado. Finalmente confío, y me someto enteramente a Tu santa voluntad, que es la Misericordia misma. Tu Misericordia lo será todo para mí en esta mi última hora.
  27. 27. MÍRAME, CONFÍA EN MÍ Estoy a tu puerta y llamo, abreme, déjame entrar, Yo conozco tu vacío, te quiero llenar. Pon tu carga en mis hombros, Yo te aliviaré, tus pesares y tu angustia, Yo los tomaré. Mírame, confía en Mí, mi corazón abierto está hoy por ti. Aunque grande sea el pecado, lo consumiré, pondré en ti un corazón puro y te renovaré. Yo te amo como eres, siempre te amaré, te sostengo de mi mano, no debes temer. Por mis llagas te he sanado, con mi sangre te compré. Mío eres para siempre, no te dejaré. Ábreme la puerta ahora, Yo derramaré toda mi misericordia y te consolaré./ (bis)
  28. 28. Oración de acción de gracias Oh Jesús, Dios eterno, Te doy gracias por Tus innumerable gracias y bendiciones. Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a Ti, oh Dios. Que cada gota de mi sangre circule para Ti, Señor. Mi alma es todo un himno de adoración a Tu misericordia. Te amo, Dios, por Ti mismo. Ahora oraremos la Coronilla de Misericordia.
  29. 29. REZAR LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA
  30. 30. Infinitamente Sea Alabado R./ Mi Jesús Sacramentado (3 veces)
  31. 31. ALABANZAS AL SANTÍSIMO Bendito sea Dios. Bendito sea su santo Nombre. Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Bendito sea el Nombre de Jesús. Bendito sea su Sacratísimo Corazón. Bendita sea su preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Bendito sea el Espíritu Santo Consolador. Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima. Bendita sea su santa e Inmaculada Concepción. Bendita sea su gloriosa Asunción. Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre. Bendito sea San José, su castísimo Esposo. Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
  32. 32. TU ERES MI DIOS Quien midió las aguas en el hueco de su mano Quien midió los cielos con su palmo Quien junto en sus dedos todo el polvo de la tierra Quien le ha aconsejado o enseñado Tú eres mi Dios, Tú eres mi Rey Eres mi todo, Oh Señor Tú eres mi Dios, Tú eres mi Rey Eres mi todo, Oh Señor Él esta sentado sobre el trono de la tierra Siempre contemplando y observando Él que a cada estrella llama por su nombre Él que con sus dedos me ha formado
  33. 33. Una hora con la Divina misericordia

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