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Consulta pública - Actualización RD1890/2008

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"Documento para la consulta pública que realiza el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de España previa a la elaboración del proyecto de Real Decreto por el que se actualiza el Reglamento de Eficiencia Energética en instalaciones de alumbrado exterior y sus Instrucciones Técnicas Complementarias aprobado por el Real Decreto 1890/2008 de 14 de noviembre". Elaborado polo grupo de traballo sobre contaminación luminosa da Agrupación Astronómica Coruñesa Ío.

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Consulta pública - Actualización RD1890/2008

  1. 1. AGRUPACIÓN ASTRONÓMICA CORUÑESA ÍO www.agrupacionio.com Documento para la consulta pública que realiza el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de España previa a la elaboración del proyecto de Real Decreto por el que se actualiza el Reglamento de Eficiencia Energética en instalaciones   de   alumbrado   exterior   y   sus   Instrucciones Técnicas   Complementarias  aprobado   por   el   Real   Decreto 1890/2008 de 14 de noviembre. 29 de marzo de 2019
  2. 2. 1. INTRODUCCIÓN La  contaminación lumínica  es uno de los  mayores problemas globales de nuestro tiempo. El perjuicio de la luz artificial por la noche a la observación del cielo es evidente y hace ya al menos cincuenta años que fue señalado por la comunidad científica como un peligro   inminente   para   el   desarrollo   de   la   astronomía   realizada   desde   la   Tierra.   La invisibilización del cielo nocturno provocada por las emisiones de luz artificial supone, además, una pérdida cultural para toda la humanidad, al desconectar a la sociedad de un patrimonio inmaterial milenario. No es casual que en 2007 la UNESCO, la OMT y la IAU, entre otras entidades, hiciesen pública de forma conjunta la “Declaración sobre la Defensa del   Cielo   Nocturno   y   el   Derecho   a   la   Luz   de   las   Estrellas”   en   la   que   se   reconoce explícitamente que el derecho a un cielo nocturno no contaminado que permita disfrutar de la   contemplación   del   firmamento   es   “un   derecho   inalienable   de   la   Humanidad, equiparable al resto de los derechos ambientales, sociales y culturales, atendiendo a su incidencia en el desarrollo de todos los pueblos y a su repercusión en la conservación de la diversidad biológica”.  En las últimas décadas la investigación científica ha encontrado muchas más razones para la preocupación ante la contaminación lumínica. Hay un amplio consenso sobre el impacto ambiental de la luz artificial en la naturaleza, directamente sobre multitud de seres vivos pero también sobre los ecosistemas completos al alterar radicalmente sus condiciones generales con la introducción de luz en períodos que de forma natural están definidos por la oscuridad. Los estudios existentes revelan que hay efectos incluso con niveles de luz muy bajos.  Hoy también conocemos el impacto de la contaminación lumínica sobre la salud de las personas. Sabemos que la luz por la noche contribuye a la disrupción del ritmo circadiano humano, y como esa disrupción se relaciona con una gran variedad de patologías graves, desde los trastornos del sueño hasta ciertos tipos de cáncer. En España hay un centro de referencia en este campo: el Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, de merecido prestigio internacional. No hay semana que no aparezcan nuevas investigaciones científicas sobre efectos adversos de la contaminación lumínica en la naturaleza y la salud de las personas1 . 1 La IDA mantiene en su sitio web una base de datos actualizada: http://alandb.darksky.org/.
  3. 3. La  preocupación ante la contaminación lumínica  ya  está presente, aunque de forma imprecisa e insuficiente, en la legislación española. La Ley 34/2007, de 15 de noviembre, de calidad del aire y protección de la atmósfera señala expresamente en su Disposición adicional cuarta: Las Administraciones públicas, en el ámbito de sus competencias, promoverán la prevención y reducción de la contaminación lumínica, con la finalidad de conseguir los siguientes objetivos: a) Promover un uso eficiente del alumbrado exterior, sin menoscabo de la seguridad que debe proporcionar a los peatones, los vehículos y las propiedades. b) Preservar al máximo posible las condiciones naturales de las horas nocturnas en beneficio de la fauna, la flora y los ecosistemas en general. c) Prevenir, minimizar y corregir los efectos de la contaminación lumínica en el cielo nocturno, y, en particular en el entorno de los observatorios astronómicos que trabajan dentro del espectro visible. d) Reducir la intrusión lumínica en zonas distintas a las que se pretende iluminar, principalmente en entornos naturales e interior de edificios. La   reducción   de   la   contaminación   lumínica   es,   en   suma,   una  obligación   de   las administraciones públicas  en plural, esto es, todas ellas en sus diferentes  ámbitos de actuación (local, provincial, autonómico o estatal).  2. EL ESTADO DE LAS COSAS Pese al mandato mayor de la Ley 34/2007, la contaminación lumínica en España (y el resto del mundo) no ha hecho más que aumentar. El Reglamento de eficiencia energética en instalaciones de alumbrado exterior (y sus Instrucciones técnicas complementarias EA­ 01 a EA­07) aprobado por Real Decreto 1890/2008, de 14 de noviembre, establecido como norma reguladora general del alumbrado público y privado, estaba caducado ya al nacer, pues su redacción ignoraba el inminente cambio de paradigma de la iluminación mundial que supuso la introducción de la tecnología LED. Pero, además, el RD1890/2008 ponía el foco   en   criterios   de   eficiencia   mientras   se   despreocupaba   por   completo   del   mandato legislativo (y la necesidad social, cultural y ambiental) de reducción de la contaminación lumínica.   La   contaminación   lumínica   parecía   como   mucho   un   objetivo   deseable   pero
  4. 4. prescindible,   o   al   menos   no   prioritario:   la   idea   de   “preservar   al   máximo   posible   las condiciones   naturales   de   las   horas   nocturnas”   se   convertía   en  papel   mojado.   Papel legislativo, sí, pero sin aplicación ni consecuencia.  El resultado, como no podía ser de otra forma, ha sido el aumento descontrolado de las emisiones de luz a la atmósfera, constatado año tras año por estudios científicos, entre los que merece la pena señalar “The new world atlas of artificial night sky brightness” (Falchi et al, 2016). Cada año crecen un 2% las emisiones contaminantes de luz en el planeta y España no es precisamente una excepción. Año tras año en España  perdemos cielos estrellados y lo que es peor, se multiplican los espacios naturales invadidos fatalmente por la luz artificial. 3. HACIA DONDE DEBE CAMINAR EL NUEVO MARCO LEGISLATIVO Ante el fracaso del RD1890/2008, es absolutamente necesario para el futuro ambiental de España que el nuevo reglamento tenga en la reducción y/o eliminación de la contaminación lumínica   un   objetivo   esencial.  Entendemos  que,  como   agrupación   astronómica,   no   es nuestra función proponer detalles concretos en favor de una mejor iluminación, pero sí nos parece pertinente sugerir comentarios generales que deberían inspirar la actualización del reglamento. 1) Como regla general, toda la iluminación, tanto pública como privada, debe ser diseñada asumiendo   que  minimizar   o   evitar   la   contaminación   lumínica  es   un   objetivo irrenunciable, de acuerdo a los postulados expresados en la Ley 34/2007. 2)   Para   hacer   real   el   mandato   de   reducción   de   la   contaminación   lumínica,   es imprescindible que se haga una evaluación rigurosa e independiente de los parámetros que permitan medirla, por ejemplo mediante medidas de brillo del cielo, luz reflejada, análisis de imágenes de satélite, etc. Será necesario fijar unos valores límite y/o marcarse unos objetivos de reducción que puedan ser contrastables, comparando la situación antes y después   de   cualquier   intervención   en   la   iluminación.   Sólo   de   esa   forma,   estudiando específicamente   la   contaminación   lumínica   y   no   dando   nunca   por   supuesto   que   una iluminación “más moderna” la va a evitar de serie, será posible conseguir una iluminación ambientalmente sostenible. 3) El RD1890/2008 centra todo su interés en la eficiencia, que es un objetivo deseable y necesario, pero no suficiente. En primer lugar, porque una iluminación más eficiente, per
  5. 5. se, no garantiza evitar la contaminación lumínica, y a menudo lo que consigue es todo lo contrario, aumentarla, como prueba la experiencia de los últimos años: eficientes son las fuentes LED de alta temperatura de color que, sin embargo, son las más perjudiciales para el medio ambiente y la salud humana. En segundo lugar, porque de una mayor eficiencia energética no se deriva ahorro real de forma automática; como nos recuerda la llamada “paradoja de Jevons”, la introducción de tecnologías más eficientes puede traer como resultado un consumo de energía mayor, al aumentar notablemente, y sin necesidad, el uso de esa tecnología. Hay que poner el foco en el ahorro, no en la eficiencia. 4) En todo caso ni la eficiencia ni el ahorro deben ser jamás un “mantra” que pase por encima de las recomendaciones de salud  pública  y protección  de los  ecosistemas. La normativa   debe   exigir   compatibilizar   la   reducción   de   la   contaminación   lumínica   con alcanzar niveles suficientes de eficiencia y ahorro, aunque no sean necesariamente los más altos, porque debe considerarse siempre prioritario el bienestar ambiental y humano. Esto es, es mejor una fuente de luz  A  menos contaminante aunque sea un poco menos eficiente, que una B más eficiente pero que provoque niveles excesivos de contaminación lumínica. 5) La normativa actual pone el foco en cada punto de luz individual, fijando diversos límites técnicos. Pero el problema de la contaminación lumínica no depende solo de las buenas o malas características de cada punto de luz, sino también del número total de puntos de luz, o lo que es lo mismo, de las emisiones totales. De poco sirve promover la instalación   de   fuentes   muy   eficientes   y   poco   contaminantes   si   luego   se   permite   su proliferación sin control, pues muchas fuentes buenas contaminarán en conjunto más que unas pocas fuentes malas. Si no se limitan las emisiones totales, no hay razón para creer que vaya a disminuir la contaminación lumínica. Es imprescindible cambiar el paradigma de   los   reglamentos   y   que   se   consideren   fórmulas   que   faciliten   la  reducción   de   las emisiones contaminantes totales o que, al menos, impidan su continuo crecimiento. 6) En los últimos años hemos venido observando, y padeciendo, un espectacular aumento del número de pantallas y paneles luminosos, sean informativos o publicitarios, en el espacio público; muchas de ellas situadas, además, a gran altura, en lo alto de edificios. Aunque el RD1890/2008 ya hace mención de ellas, es absolutamente necesario revisar a la baja   los   niveles   de   luz   permitidos   para   las   pantallas,   limitar   su   horario   de funcionamiento   y   exigir,   además,  procedimientos   específicos   para   su   autorización,
  6. 6. instalación y revisión periódica, por el impacto que tienen en la contaminación lumínica global. Sería conveniente, además, analizar con rigor el posible riesgo de las pantallas como causa de distracción para las personas que conducen vehículos y, en su caso, señalar límites a las características de los contenidos (por ejemplo, marcando límites para la velocidad de cambio de imágenes). 7) La iluminación ornamental y festiva, que no facilita el tránsito de personas y vehículos, debe tener un tratamiento específico más exigente: debe limitarse severamente el horario de funcionamiento, orientación de las fuentes y color e intensidad de las mismas para minimizar su peso en la contaminación lumínica total. 8)   Debe   definirse   algún   tipo   de  consecuencia   para   las   administraciones  en   su tratamiento de la contaminación lumínica, bien sea premiando sus esfuerzos en favor de la reducción o sancionando el incumplimiento de los objetivos marcados. 9) Conviene recordar que  la luz emitida en un lugar concreto se puede extender a docenas o incluso cientos de kilómetros de distancia, de modo que las malas prácticas de un ayuntamiento pueden afectar a un espacio natural que está aparentemente alejado. Hoy es técnicamente posible estudiar los flujos de contaminación lumínica entre territorios, y ese análisis debe tenerse en cuenta para la evaluación de buenas y malas prácticas de las administraciones locales. 10) Es importante promover la inspección de las instalaciones de alumbrado, prestando especial atención a la consecución de los objetivos de reducción de contaminación lumínica. Grupo de Trabajo sobre Contaminación Lumínica Agrupación Astronómica Coruñesa Ío A Coruña, 29 de marzo de 2019

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