10 discurso

M
Mtra. Alma Maite Barajas CárdenasMtra. Alma Maite Barajas Cárdenas

Discurso

10 discurso
DIRECTOR GENERAL
Mtro. Juan Díaz de la Torre
COORDINACIÓN DEL PROYECTO
Prof. Emigdio Coronado Bússani
COLABORADORES
Prof. Luis Manuel Hernández León
Mtro. Luis Castro Obregón
FORMACIÓN Y DISEÑO
Colegiado Nacional de Comunicación
in-dice
CORRECCIÓN DE ESTILO
Editorial del Magisterio “Benito Juárez”
Los Cuadernos de Formación Sindical, son una publicación
del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación,
editado por el Colegiado Nacional de Formación Sindical
México. Septiembre 2014.
Teléfono: 5704 7000 Ext.: 405
E-mail: rutadeformacionsindical@gmail.com
PROCESO DE IMPRESIÓN Y DISTRIBUCIÓN
Editorial del Magisterio “Benito Juárez”. Los artículos publicados
son responsabilidad de los autores y no expresan necesariamente
la posición de la Dirección General o Dirección Editorial.
ÍNDICE
PRESENTACIÓN
I.- PLANTEAMIENTOS BÁSICOS						6
1.- Qué es el discurso
2.- Formas de discurso
3.- Tipos de discurso
4.- Objetivos
5.- Funciones
6.- Componentes
II.- ESTRATEGIA DISCURSIVA 							11
1.- Estrategias
2.- Condiciones de Credibilidad
3. Factores de Éxito
4.- Las habilidades del emisor (orador)
5.- Estructura del Discurso
6.- Límites y riesgos
III. ELABORACIÓN Y ESTILO DEL DISCURSO: LECCIONES ÚTILES	 15
1.- Consideraciones
2.- Habilidades, actitud y características del escritor
3.- Conocimiento de la Institución
4.- Previsión de Riesgos
5.- Recursos y el estilo
BIBLIOGRAFÍA									17
El Discurso constituye una herramienta básica del proceso de comunica-
ción y es un instrumento fundamental de las instituciones, gobiernos y or-
ganizaciones sociales para el cumplimiento de sus objetivos estratégicos
A través del Discurso, una diversidad de actores políticos, econó-
micos y sociales no sólo buscan de manera cotidiana posicionar entre sus
seguidores y agremiados un mensaje específico, sino también conmover,
convencer, persuadir en torno a un determinado proyecto político.
Considerando que el Discurso tiene repercusiones tanto al interior
de las organizaciones, como en la opinión y la arena pública, en un sentido
instrumental también busca convocar, movilizar y fijar una posición en te-
mas clave de la agenda nacional.
En este sentido, el presente documento tiene los siguientes objetivos:
Contribuir a la formación de cuadros y dirigentes sindicales, proporcio-
nándoles una visión en torno a la conceptualización e importancia del Dis-
curso.
Proporcionar los elementos y herramientas que les permitan una mejor
comprensión de aspectos clave como: los objetivos y estructura del discur-
so, la estrategia discursiva y los factores de éxito.
Poner al alcance de cuadros y dirigentes sindicales, los principales ele-
mentos para la construcción de piezas discursivas.
Sobre estas consideraciones, este texto ha sido desarrollado como
una guía práctica para la formación sindical y para quienes tienen la res-
ponsabilidad o el interés de desarrollar instrumentos discursivos.
Asimismo, es conveniente señalar que se trata de un documento que
ha sido preparado a partir de la revisión y sistematización de diversos estu-
dios y de una selección bibliográfica que se detalla al final del mismo.
PRESENTACIÓN
10 discurso
6 Programa Nacional de Formación Sindical
1. QUÉ ES EL DISCURSO
Es un vocablo procedente del latín discursus, y es defi-
nido por la Real Academia Española de la Lengua como
una “serie de palabras y frases empleadas para expresar
lo que se piensa o se siente”; así como “un razonamiento
o exposición sobre algún tema que se lee o pronuncia
en público”.
Se define, asimismo, como un suceso de comuni-
cación y de interacción verbal, en virtud de que es una
secuencia coherente de actos de habla y en él desem-
peña un papel importante no quien lo pronuncia, sino
también los participantes o quienes lo escuchan.
Con base en lo anterior, un Discurso (d.) es:
un enunciado o un conjunto de enunciados y razona-
mientos que se expresa de manera escrita u oral;
una acción comunicativa cuya finalidad es exponer o
transmitir algún tipo de información y convencer a los
auditorios;
una línea de razonamiento que ayuda a discernir o
entender un tema o suceso, para despertar el interés de
la audiencia y persuadirla de la necesidad de actuar.
un acto verbal en el que se transmite un determinado
mensaje a un público previamente escogido, con la fina-
lidad de comunicar, exponer ideas, definir una postura,
desmentir, convocar, etc.
2. FORMAS DE DISCURSO
Por lo general, el d. se presenta de dos formas:
El d. escrito, alude a un texto producido y estructura-
do por un emisor.
Debe tener una estructura bien definida, contener ar-
gumentos sustentados y el emisor tendrá la posibilidad
de ensayar la tonalidad, las pausas, las transiciones, etc.
Tiene la ventaja de que el orador se concentra en la
lectura y que no puede haber equivocación alguna en lo
que realmente se pretender comunicar.
Tiene la desventaja de que el orador pierda el interés
del público tanto por la falta de entonación adecuada
como porque no se dirija la mirada a la audiencia.
El d. oral, es toda sucesión de palabras, expresada de
forma oral, extensa o corta, que sirve para transmitir lo
PLANTEAMIENTOS
BÁSICOS
I.
que se piensa o se siente, en forma adecuada, ordenada
y articulada.
Puede expresarse de las siguientes formas:
Memorizado. Aquel que se redacta y luego se memoriza:
Requiere una previa preparación y estudio del mismo.
Requiere un gran trabajo de memorización para al-
macenarlo en la mente.
Se corre el riesgo de que falle la memoria, se pierda la
continuidad del discurso o se caiga en una simple reci-
tación.
Improvisado. Consiste en explicar o exponer un hecho,
pensamiento o idea cualquiera que y vestirla con las pa-
labras de nuestro vocabulario habitual.
Tiene la ventaja de que no cuenta con un estructura
real (no se ha de redactar ni memorizar).
Utiliza un lenguaje cotidiano.
Es muy creíble y natural.
Depende enteramente de la capacidad, experiencia y
sensibilidad del emisor.
Corre el riesgo de caer en la redundancia, en las repe-
ticiones, en las muletillas o que el vocabulario que sea
muy limitado.
También existe la posibilidad de expresarse de mane-
ra mixta, es decir, entre leer e improvisar.
La estructura la realiza el orador con total libertad.
Existe libertad de expresión en cuanto a la informa-
ción que se vaya a transmitir.
Es válida la utilización de un lenguaje cotidiano o un
argot, dependiendo del conocimiento del orador.
No hay necesidad de memorizar el texto, simplemen-
te de entender, comprender y practicar el mensaje que
se va a transmitir.
Dentro del mensaje se pueden dar ejemplos de la vida
cotidiana que ayudarán y darán refuerzo y credibilidad
al discurso.
3. TIPOS DE DISCURSO
D. didáctico, su finalidad principal es la enseñanza o la
divulgación de ideas a un auditorio, a través de un mé-
todo comprensible. Está dirigido a un público concreto
y referido a una disciplina.
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D. académico, se refiere a diversos aspectos de un tema
o una realidad concreta a las que examina minuciosa-
mente.
Sigue un esquema rígido y mesurado pues su finali-
dad es mostrar a los públicos interpretaciones alterna-
tivas del mundo construidas de acuerdo a las normas o
procedimientos comunes aceptados en los medios aca-
démicos.
Requiere precisión y consistencia lógica de la demos-
tración, y para persuadir necesitan de un buen nivel de
argumentación.
D. argumentativo, su objetivo es convencer, persuadir
o reforzar en el destinatario determinada visión, posi-
ción, hecho o tema.
Responde a la intención de producir un cambio de
actitud o de opinión en el receptor.
Utiliza un lenguaje asertivo, pero cuando se debate un
tema controversial, el emisor puede optar por el uso de
un lenguaje más crítico.
D. expositivo, su característica es contener información
explícita y clara sobre algún tema específico.
Sigue una estructura bien definida y tiene un estilo
preciso, claro y objetivo
Recurre a datos, definiciones y ejemplificaciones.
Puede ser analítico, descriptivo o narrativo.
D. expresivo, es aquel que denota las emociones y los
sentimientos del emisor.
Se distingue por su subjetividad, el uso de la primera
persona del singular, el uso de oraciones desiderativas,
exclamativas y dubitativas, así como de vocablos que
denoten las emociones y los sentimientos del emisor
(orador).
D. literario, se caracteriza por el predominio de la fun-
ción poética, que expresa belleza en el lenguaje, y la for-
ma del lenguaje se convierte en el objeto de la comuni-
cación.
De éste destacan tres géneros literarios: la lírica, la
narrativa y el drama, que cumplen con la función de ex-
presar estéticamente diversas formas de interpretación
del hombre y del mundo.
D. político, se produce en la escena política, es decir, en
los espacios, instituciones y aparatos donde se desarro-
lla el juego del poder.
Tiene la finalidad de persuadir a los más diversos pú-
blicos (afiliados, simpatizantes y militantes de una or-
ganización social o política; a segmentos relativamente
amplios de la sociedad, incluso suscitar un cambio de
actitud de los adversarios, etc.).
En los procesos electorales, su función es reconocer,
distinguir y confirmar a los partidarios, atraer a los in-
decisos y restar adherentes a los competidores.
Es un d. de carácter estratégico, en la medida en que
está asociado a una estrategia política bien definida con
propósitos, medios, discurso, recursos, etc.
Quien lo sustenta (emisor) no se limita a informar o
transmitir una convicción, sino que busca generar una
reacción, un cambio de percepción o una acción, a par-
tir de las posiciones, las propuestas, la convocatoria, los
compromisos y las gestiones asumidas públicamente.
8 Programa Nacional de Formación Sindical
4. OBJETIVOS
En el ámbito político y sindical, específicamen-
te, el d. es una pieza retórica, cuyos objetivos centrales
consisten en:
Informar a los distintos públicos, particularmente a
los partidarios y afiliados, sobre programas, las políticas
públicas, los hechos y logros, los proyectos y las accio-
nes; o el posicionamiento respecto algún tema, conflicto
o decisión.
Transmitir la estrategia y los cursos de acción de un
partido, una organización social, un actor gubernamen-
tal o un candidato.
Legitimar a la autoridad política, la de los liderazgos
partidistas o sindicales, así como la forma en que se
ejerce el poder en dichos espacios.
Entrar en contacto con quienes se busca convencer,
mediante el intercambio de argumentos, visiones y pro-
puestas, acerca de un tema o problema específico.
Impulsar consensos y acuerdos en torno a las acciones
y decisiones, a fin de garantizar el éxito de las mismas.
Consolidar la adhesión de la base que sustenta la legi-
timidad de los liderazgos y conseguir la adhesión de los
diversos públicos en torno a los objetivos, programas y
acciones estratégicas que se impulsan.
Fijar una posición y el tratamiento más adecuado so-
bre un tema o un acontecimiento crucial y, de ser nece-
sario, plantear las vías para resolverlo.
Formar y/o consolidar la visión y la percepción que se
desea de los distintos públicos hacia un gobierno, par-
tido político, organización social, institución pública o
privada, un político o liderazgo.
Incidir en la percepción y la actitud de los auditorios,
la opinión pública o los líderes de opinión, respecto a la
institución política o social, así como en torno al des-
empeño de sus liderazgos.
Clarificar una postura frente a la presión-acción de
alguno de los públicos.
Estos propósitos difícilmente se podrán alcanzar,
si un discurso no es congruente o no está articulado con
una acción.
El d. se emplea principalmente para persuadir
y despertar la confianza de los públicos a los cuales se
dirige y su ideal es afianzar u obtener la simpatía o el
apoyo de los mismos.
Con respecto al receptor disidente, adversario
o crítico, la finalidad es contrarrestar la eficacia de sus
acciones y el atractivo de sus posiciones, equilibrar y/o
neutralizar la visibilidad y la confianza pública hacia los
mismos.
5. FUNCIONES
Independiente del tipo de d., éste desempeña las
siguientes funciones esenciales:
Convencer. Es influir sobre los oyentes acerca de ver-
dades que pueden ser probadas y comprobadas.
Argumentar. Para ello emplea elementos cognosciti-
vos y racionales; creando una actitud libre y reflexiva
entre los públicos a los cuales va dirigido.
Persuadir. A través de mensajes dirigidos principal-
mente a las emociones de los receptores, aspira obtener
una respuesta de adhesión o acción, lo cual implicará
que el d. ha sido capaz de influenciar y modificar la con-
ducta los mismos.
Entretener. Se busca en el auditorio una reacción de
agrado, diversión y simpatía. Ofrece grandes ventajas,
tanto al emisor como a los receptores, debido a que se
articula alrededor de una narración o una expresión
cultural.
Informar. Proporciona un mensaje claro, verídico y
bien sustentado. Pretende lograr una clara compresión
de un asunto, tema o idea, lo cual permite reducir las
áreas de incertidumbre.
9Discurso
6. COMPONENTES
Dependiendo del tipo de d., éste puede tener una
variedad de componentes. Por ejemplo:
D. argumentativo. Todo discurso posee grados de
sistematización y organización. La argumentación tam-
bién posee una estructura determinada:
Tesis. Refleja la visión o la idea central que el emisor
sostiene y en la que se sustentan sus argumentos.
Tiene un carácter afirmativo, aunque eso no implica
que la argumentación sea verídica, pero el orador de-
fiende su posición.
Está encaminada a captar la atención del receptor e
influir en él para cambiar de percepción o posición, así
como estimular su participación.
Premisas. Se refiere a los argumentos, razones, funda-
mentos e ideas que apoyan y defienden la tesis dada al
inicio y que validan la postura del emisor.
Recurre a la utilización de factores sentimentales o
emocionales, así como a la lógica del lector u oyente,
presentando datos conocidos o comprobables, con el
propósito de sensibilizarlo frente al tema abordado.
Garantía. Es la relación que existe entre la tesis y las
premisas o bases de apoyo:
Es importante recurrir a los argumentos, fundamen-
tando el tema con razones, hechos, datos, opiniones, etc.
Respaldo. Son los argumentos que fundamentan y
apoyan a la garantía (elementos gráficos y estadísticos).
También pueden ser encuestas, sondeos o entrevistas,
entre otros.
D. oral. Tiene una serie de componentes que
pueden hacerlo poco o muy interesante, más o menos
claro. Puede ser muy animado o bastante aburrido:
Velocidad y articulación. A la hora de expresarse cada
orador tiene una velocidad para hablar y una capacidad
determinada para articular su pensamiento y conectar-
lo con el lenguaje, los cuales dependen de varios facto-
res como edad (en los niños, los adolescentes y adultos,
suelen haber diferencias significativas en ambas habili-
dades), el estado de ánimo, el nivel educativo y cultural
entre otros.
Ritmos y silencios. Cada emisor, asimismo, tiene dis-
tintas nociones y aplicaciones sobre los acordes, silen-
cios y velocidades. Un d. monótono produce bostezo y
fastidio; un d. agradable y divertido, en cambio, puede
llamar la atención de los oyentes.
En el primer caso, ocurre cuando el orador habla con el
mismo ritmo y no deja silencios o deja muchos, no mar-
ca transiciones cuando pasa de un momento a otro; por
el contrario, se el d. tiene la velocidad, la entonación, la
pronunciación, el ritmo y silencios adecuados, genera
mayor interés de los públicos.
Volumen. Los oradores tienen determinadas caracte-
rísticas físicas, entre ellas, el volumen de la voz.
Cuando el volumen es usado adecuadamente, es pro-
bable que suscite mayor interés, pero si la fuerza de la
voz es muy elevada y, además, la alocución es deshilva-
nada es factible que nadie escuche con atención la pieza
oratoria.
Si el emisor no posee habilidades básicas para saber
en qué momento se requiere levantar o bajar la voz, o
en situaciones incómodas disminuye notablemente el
volumen, entonces su efecto sobre el auditorio habrá
carecido de importancia.
Muletillas. Son los sonidos o palabras que surgen, en
una presentación oral, en el momento de la alocución.
Dependiendo del contexto y del público, podría ser
interpretado como una duda, falta de dominio del tema
o inseguridad del orador.
Entre las más frecuentes se pueden mencionar: eh,
este, digamos, o sea, así que, y, nada, no, bueno, entre
otras.
Estas palabras son muletillas cuando se repiten y su
uso no tiene que ver con el sentido de la oración; se uti-
lizan sin ningún significado.
Dichas reiteraciones provocan en el receptor una in-
terferencia, un ruido, no deseado y el uso excesivo de las
mismas genera el rechazo al d. Por ello, un orador debe
eliminarlas de su vocabulario.
D. persuasivo. Para que un d. sea persuasivo y
efectivo, debe motivar a los públicos a reconocer y ex-
presar su acuerdo con un punto de vista, las medidas a
tomar y los cursos de acción delineados.
Un d. persuasivo describe claramente un tema o
un problema específico, sugiere un curso de acción que
ayude a resolver el problema, lo cual influye en el invo-
lucramiento del o los públicos.
Desde esta perspectiva, el d. persuasivo ideal-
mente debe tener los elementos que se enumeran en el
cuadro que sigue:
Es un plan que el emisor lleva a cabo con un fin
preciso, en función de la situación interactiva en la que
encuentra.
10 Programa Nacional de Formación Sindical
COMPONENTES DEL
DISCURSO PERSUASIVO
Declaraciones y
mensajes seduzcan al
público.
∞ Emisión de una declaración o un mensaje que atraiga la atención,
presenta una razón poderosa, importante e interesante para que
la audiencia escuche un d. Pueden aludir a hechos sorprendentes,
citas de personalidades que la audiencia conoce, una historia
anecdótica o una revelación noved osa.
Credibilidad del
emisor (orador).
∞ El orador, la declaración y el mensaje deben tener una alta
credibilidad, reconocimiento y aceptación, transmitiendo a la
audiencia conocimiento, experiencia y dominio del tema. Abarca
el prestigio académico, político, etc. del emisor. Se deben dar
razones válidas por las que los públicos escuchen a orador.
Declaración de tesis.
∞ o de los puntos principales del argumento,
delineando el cuerpo del d. y preparando a la audiencia para
escuchar cada argumento en detalle. Por lo general se despliega
en una oración, pero si el tema es complejo se puede recurrir a
una declaración de tesis más largas.
Rigor del tema.
∞ El argumento debe presentar con crudeza la situación real de
algún tema, describiendo las consecuencias potenciales si el
público participa o se involucra en la búsqueda de alternativas,
ara la solución del
motivar al público actúe.
Solución.
∞ Esta sección presenta una sugerencia de solución plausible y
factible para la audiencia, concitando el trabajo colectivo con
miras a re
desenlace efectivo y satisfactorio.
Frases de transición.
∞
audiencia de un punto a otro de una manera clara y
comprensible. Esto incluye el uso de palabras como "siguiente",
Revisión y
conclusión.
∞
mente de la audiencia. La conclusión resume los aspectos
centrales, y enfatiza en aquellos que la audiencia debe retener.
Cierre memorable.
∞
sobre el tema. Es principalmente un mensaje de motivación que
suscite participación, acciones, apoyo y compromisos.
11Discurso
1. ESTRATEGIAS
Para alcanzar sus propósitos, la estrategia del
emisor debe reunir requisitos básicos como:
Lógica y sustento de sus argumentos
Conectar al orador con el auditorio (reconociendo a
sus receptores)
Expresar las emociones que se desean transmitir a los
auditorios
Tener un mensaje clave que el emisor quiera comuni-
car. Éste, además, debe poseer una buena personalidad
En un sentido más amplio, un d. debe tomar en
cuenta las siguientes estrategias:
De reiteración, que enfatiza una o varias partes del d.
con el fin de llamar la atención del receptor a través de
los siguientes recursos:
Paralelismo sintáctico o reiteración de oraciones con
estructuras paralelas.
Reiteración o combinación de palabras (sintagmas)
con el propósito de posicionar un producto, una mar-
ca, una institución, un liderazgo, etc., en la mente del
destinatario.
Reiteración de atributos subjetivos y afectivos posi-
tivos, en oposición a atributos subjetivos negativos que
identifican a un actor, una política o un problema.
Reiteración de frases, oraciones o palabras que en-
fatizan sobre las posibles soluciones o identifican con
mayor precisión un problema.
De coherencia, refiere a las conexiones entre las pro-
posiciones, evitando incurrir en generalizaciones que
restan impacto al d., sobre todo, si no cuenta con el sus-
tento adecuado.
Pragmáticas, son actos de habla empleadas por el emi-
sor, en función de un contexto social determinado o de
la composición del público, para prometer, informar,
especificar o dirigir un determinado curso de acción,
los deseos o el comportamiento del destinatario en la
dirección deseada.
Retóricas, tratan de convencer por medio de la razón y
de persuadir mediante el recurso a la afectividad. Entre
las de mayor frecuencia se encuentran:
La exageración. Exceso sobre algún atributo de una
institución, un liderazgo o un producto
La mitigación. Uso de palabras más suaves (eufemis-
mos)
La enumeración. Catálogo de atributos de gran inten-
sidad afectiva
La comparación. Contraste de atributos
La contrastación. Establece diferencias positivas o ne-
gativas
El énfasis. Pone el acento en un atributo.
El reforzamiento. Recurre a citas de fuentes, a pensa-
mientos o frases específicas. Busca destacar la autoridad
o la erudición del emisor en un tema o disciplina.
2. CONDICIONES DE CREDIBILIDAD
Son aquellos ambientes que rodean al orador,
quien en buena medida depende de la opinión y per-
cepción del auditorio.
Existen dos variantes:
Credibilidad preliminar, tiene distintos grados.
Fuerte. Se produce cuando la opinión del auditorio y
la del orador coinciden previamente. Supone la existen-
cia de una empatía entre el emisor y el público.
Medio. Se produce principalmente en los debates
cuando un orador y un oponente exponen asuntos
igualmente creíbles y ninguno logra la participación y
el compromiso del público hacia sus causas, ideas, pro-
puestas o aspiraciones.
Débil. Se presenta en situaciones o temas especial-
mente difíciles de defender para el orador. Se produce,
por ejemplo, cuando se defiende una postura insosteni-
ble, inmoral, intrascendente o políticamente incorrecta.
Credibilidad sobrevenida, resulta de los esfuerzos que
realiza el orador por hacer creíble su alocución. Se re-
ESTRATEGIA
DISCURSIVA
II.
12 Programa Nacional de Formación Sindical
laciona con la opinión ya formada del auditorio. Al res-
pecto, uno de los desafíos del orador es conseguir que el
grado débil o medio pasen a ser grado fuerte al terminar
el discurso.
En términos generales, para ganar credibilidad,
un orador está emplazado a cumplir con condiciones
básicas como:
Demostrar experiencia, conocimiento, pasión y capa-
cidad de adaptación y control del escenario.
Traducir el lenguaje y el d., en acción. En una socie-
dad cada vez más compleja, diversa y plural, la ciuda-
danía más que promesas infundadas exige hechos y so-
luciones concretas, por lo cual el actor político o social
tiene el reto de actuar y cumplir.
Transmitir sinceridad, decisión para actuar y, en el
caso de las campañas políticas y/o de la ejecución de los
cursos de acción sindicales, hacer patente su capacidad
de gestión y de cumplimiento de los compromisos asu-
midos.
Estar respaldado por el prestigio de una institución
igualmente reconocida y aceptada por los públicos.
Cuando se tiene una imagen, percepción y opinión ne-
gativa de un partido, una organización social, una em-
presa, un corporativo o un producto, la credibilidad y la
confianza hacia una acción discursiva se complica.
Abordar temas o problemas que realmente interesen
al público. El orador debe conectarse con el contexto,
las demandas y aspiraciones de sus receptores.
Usar adecuadamente los recursos gestuales (adema-
nes, expresiones faciales, recorridos en el escenario,
etc.).
Una buena imagen y un discurso convincente
deben fomentar una relación empática entre emisor y
receptor, así como forjar un clima de confianza recípro-
ca, que son indispensables para construir, conseguir y
mantener la legitimidad.
Ningún discurso, por bien escrito que esté, será
eficaz si los receptores no creen o no confían en quien
lo emite.
3. FACTORES DE ÉXITO
De acuerdo con el propósito, el d. debe tomar en
cuenta:
el contexto social, político, económico y cultural don-
de se emite;
el estado de la opinión pública sobre temas de coyun-
tura o situaciones de crisis;
la correlación de aliados/adversarios y el posiciona-
miento político de cada uno;
la temática, la cual requiere estar articulada con la
composición, las exigencias y aspiraciones de los recep-
tores (públicos);
la propuesta que se va a hacer, el mensaje que se va a
transmitir, el posicionamiento político que se va a fijar.
el auditorio, que puede ser homogéneo (maestros,
médicos, etc.) o heterogéneo (población abierta);
la intención, que obliga a definir qué queremos del
público y cómo pensamos lograrlo.
De acuerdo con los objetivos específicos, la pre-
cisión y claridad de éstos permitirá una focalización del
d. en función del público receptor.
Un d. pronunciado en una reunión obreros y trabaja-
dores sindicalizados del sector público, deberá incluir
temas, posiciones, demandas y propuestas en torno a
cuestiones claves como el salario, el empleo, la seguri-
dad social, las prestaciones, los derechos sociales y co-
lectivos, etc.;
Un d, emitido en un encuentro con mujeres, ineludi-
blemente será atractivo para la audiencia escuchar al-
gún pronunciamiento acerca de la equidad de género e
igualdad de oportunidades;
Un d. expresado en una reunión con pequeños y media-
nos empresarios, seguramente el tema de los impuestos
e incentivos fiscales, podría resultarles de interés.
En todos los casos, obviamente, el propósito es
lograr la adhesión, la participación y/o un cambio de
actitud y percepción en torno a un liderazgo, un parti-
do, una organización sindical, etc.
De acuerdo con la duración un d. puede ser breve
cuando se trata simplemente de establecer un primer
contacto, una visita de cortesía o una salutación. Puede
ser extenso cuando es un acto de campaña (aunque no
se recomienda una alocución superior a 20 minutos),
una conferencia académica, una entrevista con medios,
entre otros.
4. LAS HABILIDADES DEL EMISOR 	
(ORADOR)
Dirigirse a un público requiere de una habilidad
imprescindible para quien se desenvuelve en el campo
académico, político, parlamentario, laboral y social. Sin
embargo, el principal atributo es hacerlo de manera ex-
celente.
El orador (emisor) debe ser un comunicador
eficaz que, además, sepa escuchar. Es una persona que
tiene credibilidad de sus públicos. Su reto es desarrollar
plenamente las siguientes habilidades personales:
Dominar al público, se logra al mostrar seguridad,
confianza, conocimiento del tema, buen desenvolvi-
miento, una buena apariencia física y mantener una
mirada atenta a los receptores. Sin embargo, es funda-
mental evitar la soberbia y el egocentrismo.
13Discurso
Canalizar el nerviosismo, es un factor de primera
importancia pues influye en la percepción positiva del
público.
Actuar relajadamente, es muy recomendable en mo-
mentos de tensión y presión. El orador que sabe enfren-
tarse a la situación de comunicación en público con cal-
ma y seguridad transmite confianza.
Comprometerse con las ideas, políticas o programas
de la institución que encabeza. Una de las condiciones
básicas consiste en convencer de que tiene las mejores
ideas, políticas y programas, así como un mensaje im-
portante que quiere compartir con el público.
Lograr una actitud receptiva y comprometida de la
audiencia, aludiendo aspiraciones, temas o problemas
que le preocupan, y asumiendo compromisos de soli-
daridad. Un requisito central para ello, empero, radica
en saber escuchar y ser receptivo de lo que el público
desea.
Desarrollar una buena gesticulación, escenificado
adecuadamente los mensajes emotivos, afectivos o que
convocan a una acción.
• Es conveniente iniciar una alocución con el mejor sem-
blante, un movimiento de facciones que exprese un mag-
nífico estado de ánimo, tomando en cuenta que no siem-
pre se necesita pronunciar alguna palabra para dar un
mensaje, pues facciones del rostro hablan por nosotros.
• Basta con fruncir el ceño o apretar el puño en señal de
enfado, para transmitir al público una señal desagrada-
ble. En cambio, guiñar el ojo y sonreír genera empatía.	
• Por eso es importante para el comunicador hablar con
fervor con ímpetu, contagiar e impresionar a su público y
debe hacerlo con los ojos, boca, manos y todo el cuerpo.
• Entrenar la voz, pues es una de las armas más podero-
sa de un orador. Con un tono de voz adecuado se puede
atraer la atención, lo cual se potencia cuando se hace
énfasis en una frase que habla y toca las emociones de
un auditorio.
• Pronunciar correctamente, pues la buena dicción evita
la deformación del lenguaje y elimina cualquier posi-
bilidad de expresiones negativas. En este caso, es clave
usar las tonalidades, la velocidad y un volumen adecua-
do.
El orador, además, es un personaje pertrechado con
conocimientos técnicos como:
• manejo de la comunicación no verbal (la voz, la acción
corporal y los gestos corporales y faciales);
• análisis instantáneo del público;
• capacidad de seleccionar un tema atractivo que cauti-
ve y de preparación de un mensaje clave que se fije en la
mente de los oyentes;
• uso de información útil y sustentada;
• práctica en la emisión de un d., y en el caso 		
de las entrevistas o los foros donde interactúa 		
con el público, tener la certeza de contestar acertada-
mente las preguntas.
A efecto de tener mayor impacto, el orador debe:
• tener originalidad y ser auténtico (la imitación de al-
gún estilo no siempre resulta apropiado);
• desarrollar su creatividad para improvisar o alterar el
texto de un d., en función de la conveniencia de los ob-
jetivos, la coyuntura o el público;
• tener dinamismo (fuerza y emoción) al pronunciar las
palabras;
• tener soltura, la cual se logra si se es auténtico, creativo
y dinámico.
5. ESTRUCTURA DEL DISCURSO
La estructura del d. comprende los siguientes ele-
mentos:
Vocativo. Es la primera parte del d., sirve para invocar
o nombrar, con más o menos énfasis, a una o varias per-
sonalidades presentes. Por lo general es aquella o aque-
llas que presiden un evento. Puede ser de dos tipos:
Formal, se usa cuando se realiza un acto solemne o un
evento de gran trascendencia (congreso, informe de go-
bierno, visita de Estado, etc.). En este caso se menciona
el nombre y la investidura, de mayor a menor jerarquía
o rango.
Informal, se usa en reuniones con un auditorio más
afín compuesto de partidarios o agremiados. En estos
eventos se suele usar: “compañeras y compañeros”, “ca-
maradas”, etc.
Introducción, proemio o exordio. Señala el tema que
se abordará. Explica ciertos elementos de la situación y
tiene la función de captar la atención de la audiencia,
buscando su consentimiento, granjeando su simpatía,
ganándose la confianza y el interés. Se pretende que el
oyente se identifique con quien está interactuando.
Esta parte puede ser retórica pues va dirigida a
las emociones, a la sensibilidad o al compromiso del pú-
blico, cuya atención nos interesa conquistar.
Exposición, narración, proposición o planteamiento
del problema. Es la parte más amplia del d.
Aquí se desarrolla el tema con la información indis-
pensable para darle sustento.
Debe ser clara y ordenada, identificando claramente
al receptor.
Lo recomendable es el empleo de datos y cifras; el uso
de una secuencia lógica en la exposición; la utilización
adecuada de las transiciones, como: “ahora bien”, “por
ello”, “cambiando de tema”, “permítanme una reflexión
final”, etc.
14 Programa Nacional de Formación Sindical
Comprobación o argumento. Es la parte donde se es-
grimen las razones, se explica y se prueba la solidez del
d. Se exponen pruebas que confirman la conclusión.
Se compone de dos elementos: el tema principal y el
objetivo del actor al emitirlo, para lo cual busca dar sig-
nificado, orden y consistencia al texto.
Conclusión o epílogo. Es una síntesis del tema central
de la exposición y se apela a que los receptores tomen
una posición respecto al tema.
Un componente de esta parte es el “cierre” del d. el
cual puede adoptar diversas formas: desde resumir la
tesis central del d., apelar al afecto y emoción del audi-
torio, aludir a una frase célebre acorde con el d., abrir
nuevos temas de reflexión o convocar a la participación
y a la movilización de los receptores.
Algunos especialistas denominan a este tipo de
cierres como de resumen, empaque, referencia, ilustra-
ción e interpelación.
6. LÍMITES Y RIESGOS
En la redacción de cualquier tipo de d., es funda-
mental tener en cuenta que éste tiene diversos límites:
Límites de la realidad económica, social, política y
cultural. Una propuesta, una meta o un compromiso
que rebase las capacidades del dirigente de una orga-
nización o de la organización misma, se le tiende a re-
vertir.
Límites lingüísticos, los cuales están íntimamen-
te ligados a la composición de los públicos. No es lo
mismo hablar con una terminología técnica y científi-
ca frente a un auditorio de especialistas, investigadores
o científicos, que utilizar ese mismo lenguaje ante una
audiencia compuesta por comerciantes o campesinos.
Límites jurídicos. Principalmente un d. político, un d.
partidista o sindical, está sujeto a marcos y reglas, ya sea
constitucionales, de legislación específica o estatutario.
En cuanto a los riesgos, son de diversa índole:
La incompatibilidad del d. del emisor con lo esperado
por el público.
La posibilidad de que el d.: desencadene una reacción
y la acción áspera de los auditorios y/o de algún actor;
provoque un enfrentamiento, una polémica o una ten-
sión innecesaria con alguna institución (partido, sin-
dicato, Iglesia, empresario, medios de comunicación,
etc.).
La eventualidad de que el d. aborde un tema de gran
interés mediático o del público mismo, pero insuficien-
temente conocido por el emisor.
El ofrecimiento de promesas y la generación de ex-
pectativas inalcanzables.
Lo esencial es evitar que un d. termine minando la cre-
dibilidad, la confianza y el prestigio del emisor, o soca-
vando la estabilidad, unidad, cohesión y autonomía de
una institución política o sindical.
15Discurso
1. CONSIDERACIONES
Elaborar un d. no es una tarea sencilla, pero tam-
poco existe un método o una fórmula específica para
ello. La única técnica efectiva es la práctica.
Algunos consejos prácticos para la elaboración
del d., son:
Definir el tema de la exposición;
Determinar la idea y el mensaje clave, lo cual permi-
tirá reunir los datos o seleccionar los argumentos más
apropiados para apoyar la disertación;
Una vez seleccionados los argumentos centrales, éstos
deben desarrollarse a profundidad.
Cumplidos estos pasos, será preciso optar por el tipo
de cierre más adecuado en función de la temática o el
tipo de evento
Es conviene puntualizar que el d. no tiene por
qué ser necesariamente una pieza literaria, si en ello
pierde claridad y contundencia.
2. HABILIDADES, ACTITUD Y
CARACTERÍSTICAS DEL ESCRITOR
Con el fin de que un d. cumpla eficazmente sus
objetivos, quien lo escriba debe cubrir los siguientes as-
pectos:
Tomar en cuenta que un d. suma o resta a la imagen,
credibilidad y confianza hacia la institución o el líder. El
objetivo estratégico de un d. siempre debe ser conseguir
un cambio de percepción u opinión, la conquista de la
mente del público y la suma de adherentes.
Tener claridad en los objetivos, propuestas, el tema
principal, el mensaje clave, el mensaje político, los te-
mas secundarios, etc., que serán útiles tanto para inte-
grar un guión como para articular el texto final.
Conocer el lugar, el entorno específico, la composi-
ción del auditorio y los públicos receptores, a fin de de-
finir el tono, el estilo y la estrategia a utilizar.
Prever una lectura previa del texto tanto para hacer
puntualizaciones, correcciones o agregados; revisar la
extensión del d., los tonos, los énfasis, las pausas, las
gesticulaciones, etc.
3. CONOCIMIENTO DE
LA INSTITUCIÓN
Para la redacción de un buen discurso, la condi-
ción esencial es:
conocer a profundidad los antecedentes, los docu-
mentos básicos, los temas estratégicos y los programas
de la institución;
el contexto donde la organización se desenvuelve y
el mapa de actores (aliados, adversarios, críticos, etc.);
los intereses y el tratamiento de los medios de comu-
nicación; así como la trayectoria, la ideología y el perfil
del emisor.
Aunque ya está implícito en los apartados prece-
dentes, lo anterior se logrará mejor si antes de la elabo-
ración del texto se responden preguntas como:
¿Qué objetivo quiero alcanzar? convencer, persuadir,
convocar, movilizar, confrontar, etc.
¿Qué palabra, frase u oración comunicará la idea cen-
tral de manera fácil de entender para despertar la cu-
riosidad, el interés y la participación? Para ello, lo más
recomendable es conectar la idea central con una acción
que se quiere llevar a cabo y usar verbos que involucren
a los públicos: hagamos, apoyemos, nos conviene, forta-
lezcamos, trabajemos, etc.
4.- PREVISIÓN DE RIESGOS
Cada tipo o modelo de d., tiene sus particulari-
dades y requisitos específicos para su redacción; sin em-
bargo deben caracterizarse por su:
• Veracidad: representar fielmente los hechos o el tema
en cuestión.
• Exactitud: usar la expresión justa y evitar la ambigüedad.
• Sencillez: no debe ser complicado ni confuso.
• Economía de palabras: ser claro y sencillo a la vez,
expresando en pocas palabras lo que puede decirse en
muchas.
Cuidar la pertinencia de las palabras, evitando el uso
ELABORACIÓN Y ESTILO
DEL DISCURSO: LECCIONES ÚTILES
III.
16 Programa Nacional de Formación Sindical
de tiempos verbales incorrectos, un lenguaje lleno de
adjetivos, excesivamente técnico o conceptos teóricos
difíciles de entender.
Evitar elaborar una excelente pieza retórica, pero sin
ningún argumento sólido, sin mensaje, sin posiciona-
miento de la coyuntura o sin posibilidad de ser conec-
tada con una acción.
Cuidar “poner en boca” del emisor un concepto in-
comprensible y sofisticado; una posición que lo ponga
en riesgo y lo enfrente con algún actor; etc. No obstante,
el uso de un lenguaje muy coloquial empobrece el d. y
resta credibilidad al emisor.
Evitar la pedantería, la cursilería y una excesiva tea-
tralización.
Cuidar las propuestas utópicas, los problemas sin so-
lución o los compromisos incumplibles.
5. RECURSOS Y EL ESTILO
La referencia es a los recursos retóricos que con-
tribuyan a hacer el d. más interesante, significativo y
trascendente.
De lo que se trata es encontrar la armonía adecuada
a las palabras, los adjetivos, los verbos y las expresiones
de transición.
Es conveniente utilizar adecuadamente la repetición
de palabras o expresiones al inicio de una oración (án-
fora) o el sentido figurado de las palabras (metáfora).
Como recursos retóricos también se utilizan palabras
de fuerte carga social: “la unión hace la fuerza”, “unidos
venceremos”, “solidaridad”, etc.; frases en espiral; frases
exclamativas y frases que entrañan una postura o una
acción (“no nos moverán”, “no claudicaremos”).
Respecto al estilo, éste se encuentra determinado
fundamentalmente por las circunstancias, el contexto y
el emisor.
El d. improvisado, cuya utilización sólo se aconseja
cuando el actor (emisor):
domina perfectamente el tema, conoce al público, po-
see vasta cultura, tiene elevada capacidad analítica y es
capaz de ofrecer respuestas adecuadas y efectivas a sus
oyentes (partidarios, agremiados, periodistas, etc.).
si ello no es así, lo recomendable es que el emisor no
se exponga al riesgo del escarnio público.
El d. de estilo continuo supone que el orador va a decir
algo de principio a fin sin interrupción. Preparado con
un bosquejo o un texto estructurado y desarrollado, el
emisor:
usa una velocidad uniforme para pronunciar las pa-
labras.
tiene la posibilidad de destacar ciertas frases o pala-
bras, hacer una pausa o leer el discurso con escaso flujo
vocal.
El estilo continuo permite tener un mayor control so-
bre el contenido del discurso y es un método tradicional
para grandes audiencias.
El estilo de d. profesional, se utiliza con más frecuencia
en el medio periodístico (locutores leyendo noticias),
académico (profesores al exponer su clase o leyendo un
texto) y en el campo de la investigación (investigadores
dando a conocer sus descubrimientos o resultados).
Para su éxito, el emisor del d., también deberá
desarrollar una alta capacidad para identificar y entrar
en contacto visual con los oyentes; pronunciar con cla-
ridad, el tono y el volumen necesario las primeras pala-
17Discurso
BIBLIOGRAFÍA
Casamilga, H. y Tusón, A. (199). Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, Ariel, Barcelona.
Fernández, M. (2009). La lengua en la comunicación política I: El discurso del poder, Arco/Libros, S.L.,
Madrid.
Foucal, M. (1983). El orden del discurso, Representaciones Editoriales S.A. (Cuadernos Marginales),
México.
Haidar, J. (2000). “El poder y la magia de la palabra. El campo del análisis del discurso” en Del Río
Lugo, N. (coord.) La producción textual del discurso científico, UAM-X, México, pp. 33-66.
Karam, T. (2005). “Una introducción al estudio del discurso y al análisis del discurso”, en Global Media
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Van Dijk, T. A. (2009). Discurso y poder, Gedisa, Barcelona.
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------------------ (1978). La ciencia del texto, Paidós, Barcelona.
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10 discurso

  • 2. DIRECTOR GENERAL Mtro. Juan Díaz de la Torre COORDINACIÓN DEL PROYECTO Prof. Emigdio Coronado Bússani COLABORADORES Prof. Luis Manuel Hernández León Mtro. Luis Castro Obregón FORMACIÓN Y DISEÑO Colegiado Nacional de Comunicación in-dice CORRECCIÓN DE ESTILO Editorial del Magisterio “Benito Juárez” Los Cuadernos de Formación Sindical, son una publicación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, editado por el Colegiado Nacional de Formación Sindical México. Septiembre 2014. Teléfono: 5704 7000 Ext.: 405 E-mail: rutadeformacionsindical@gmail.com PROCESO DE IMPRESIÓN Y DISTRIBUCIÓN Editorial del Magisterio “Benito Juárez”. Los artículos publicados son responsabilidad de los autores y no expresan necesariamente la posición de la Dirección General o Dirección Editorial.
  • 3. ÍNDICE PRESENTACIÓN I.- PLANTEAMIENTOS BÁSICOS 6 1.- Qué es el discurso 2.- Formas de discurso 3.- Tipos de discurso 4.- Objetivos 5.- Funciones 6.- Componentes II.- ESTRATEGIA DISCURSIVA 11 1.- Estrategias 2.- Condiciones de Credibilidad 3. Factores de Éxito 4.- Las habilidades del emisor (orador) 5.- Estructura del Discurso 6.- Límites y riesgos III. ELABORACIÓN Y ESTILO DEL DISCURSO: LECCIONES ÚTILES 15 1.- Consideraciones 2.- Habilidades, actitud y características del escritor 3.- Conocimiento de la Institución 4.- Previsión de Riesgos 5.- Recursos y el estilo BIBLIOGRAFÍA 17
  • 4. El Discurso constituye una herramienta básica del proceso de comunica- ción y es un instrumento fundamental de las instituciones, gobiernos y or- ganizaciones sociales para el cumplimiento de sus objetivos estratégicos A través del Discurso, una diversidad de actores políticos, econó- micos y sociales no sólo buscan de manera cotidiana posicionar entre sus seguidores y agremiados un mensaje específico, sino también conmover, convencer, persuadir en torno a un determinado proyecto político. Considerando que el Discurso tiene repercusiones tanto al interior de las organizaciones, como en la opinión y la arena pública, en un sentido instrumental también busca convocar, movilizar y fijar una posición en te- mas clave de la agenda nacional. En este sentido, el presente documento tiene los siguientes objetivos: Contribuir a la formación de cuadros y dirigentes sindicales, proporcio- nándoles una visión en torno a la conceptualización e importancia del Dis- curso. Proporcionar los elementos y herramientas que les permitan una mejor comprensión de aspectos clave como: los objetivos y estructura del discur- so, la estrategia discursiva y los factores de éxito. Poner al alcance de cuadros y dirigentes sindicales, los principales ele- mentos para la construcción de piezas discursivas. Sobre estas consideraciones, este texto ha sido desarrollado como una guía práctica para la formación sindical y para quienes tienen la res- ponsabilidad o el interés de desarrollar instrumentos discursivos. Asimismo, es conveniente señalar que se trata de un documento que ha sido preparado a partir de la revisión y sistematización de diversos estu- dios y de una selección bibliográfica que se detalla al final del mismo. PRESENTACIÓN
  • 6. 6 Programa Nacional de Formación Sindical 1. QUÉ ES EL DISCURSO Es un vocablo procedente del latín discursus, y es defi- nido por la Real Academia Española de la Lengua como una “serie de palabras y frases empleadas para expresar lo que se piensa o se siente”; así como “un razonamiento o exposición sobre algún tema que se lee o pronuncia en público”. Se define, asimismo, como un suceso de comuni- cación y de interacción verbal, en virtud de que es una secuencia coherente de actos de habla y en él desem- peña un papel importante no quien lo pronuncia, sino también los participantes o quienes lo escuchan. Con base en lo anterior, un Discurso (d.) es: un enunciado o un conjunto de enunciados y razona- mientos que se expresa de manera escrita u oral; una acción comunicativa cuya finalidad es exponer o transmitir algún tipo de información y convencer a los auditorios; una línea de razonamiento que ayuda a discernir o entender un tema o suceso, para despertar el interés de la audiencia y persuadirla de la necesidad de actuar. un acto verbal en el que se transmite un determinado mensaje a un público previamente escogido, con la fina- lidad de comunicar, exponer ideas, definir una postura, desmentir, convocar, etc. 2. FORMAS DE DISCURSO Por lo general, el d. se presenta de dos formas: El d. escrito, alude a un texto producido y estructura- do por un emisor. Debe tener una estructura bien definida, contener ar- gumentos sustentados y el emisor tendrá la posibilidad de ensayar la tonalidad, las pausas, las transiciones, etc. Tiene la ventaja de que el orador se concentra en la lectura y que no puede haber equivocación alguna en lo que realmente se pretender comunicar. Tiene la desventaja de que el orador pierda el interés del público tanto por la falta de entonación adecuada como porque no se dirija la mirada a la audiencia. El d. oral, es toda sucesión de palabras, expresada de forma oral, extensa o corta, que sirve para transmitir lo PLANTEAMIENTOS BÁSICOS I. que se piensa o se siente, en forma adecuada, ordenada y articulada. Puede expresarse de las siguientes formas: Memorizado. Aquel que se redacta y luego se memoriza: Requiere una previa preparación y estudio del mismo. Requiere un gran trabajo de memorización para al- macenarlo en la mente. Se corre el riesgo de que falle la memoria, se pierda la continuidad del discurso o se caiga en una simple reci- tación. Improvisado. Consiste en explicar o exponer un hecho, pensamiento o idea cualquiera que y vestirla con las pa- labras de nuestro vocabulario habitual. Tiene la ventaja de que no cuenta con un estructura real (no se ha de redactar ni memorizar). Utiliza un lenguaje cotidiano. Es muy creíble y natural. Depende enteramente de la capacidad, experiencia y sensibilidad del emisor. Corre el riesgo de caer en la redundancia, en las repe- ticiones, en las muletillas o que el vocabulario que sea muy limitado. También existe la posibilidad de expresarse de mane- ra mixta, es decir, entre leer e improvisar. La estructura la realiza el orador con total libertad. Existe libertad de expresión en cuanto a la informa- ción que se vaya a transmitir. Es válida la utilización de un lenguaje cotidiano o un argot, dependiendo del conocimiento del orador. No hay necesidad de memorizar el texto, simplemen- te de entender, comprender y practicar el mensaje que se va a transmitir. Dentro del mensaje se pueden dar ejemplos de la vida cotidiana que ayudarán y darán refuerzo y credibilidad al discurso. 3. TIPOS DE DISCURSO D. didáctico, su finalidad principal es la enseñanza o la divulgación de ideas a un auditorio, a través de un mé- todo comprensible. Está dirigido a un público concreto y referido a una disciplina.
  • 7. 7Discurso D. académico, se refiere a diversos aspectos de un tema o una realidad concreta a las que examina minuciosa- mente. Sigue un esquema rígido y mesurado pues su finali- dad es mostrar a los públicos interpretaciones alterna- tivas del mundo construidas de acuerdo a las normas o procedimientos comunes aceptados en los medios aca- démicos. Requiere precisión y consistencia lógica de la demos- tración, y para persuadir necesitan de un buen nivel de argumentación. D. argumentativo, su objetivo es convencer, persuadir o reforzar en el destinatario determinada visión, posi- ción, hecho o tema. Responde a la intención de producir un cambio de actitud o de opinión en el receptor. Utiliza un lenguaje asertivo, pero cuando se debate un tema controversial, el emisor puede optar por el uso de un lenguaje más crítico. D. expositivo, su característica es contener información explícita y clara sobre algún tema específico. Sigue una estructura bien definida y tiene un estilo preciso, claro y objetivo Recurre a datos, definiciones y ejemplificaciones. Puede ser analítico, descriptivo o narrativo. D. expresivo, es aquel que denota las emociones y los sentimientos del emisor. Se distingue por su subjetividad, el uso de la primera persona del singular, el uso de oraciones desiderativas, exclamativas y dubitativas, así como de vocablos que denoten las emociones y los sentimientos del emisor (orador). D. literario, se caracteriza por el predominio de la fun- ción poética, que expresa belleza en el lenguaje, y la for- ma del lenguaje se convierte en el objeto de la comuni- cación. De éste destacan tres géneros literarios: la lírica, la narrativa y el drama, que cumplen con la función de ex- presar estéticamente diversas formas de interpretación del hombre y del mundo. D. político, se produce en la escena política, es decir, en los espacios, instituciones y aparatos donde se desarro- lla el juego del poder. Tiene la finalidad de persuadir a los más diversos pú- blicos (afiliados, simpatizantes y militantes de una or- ganización social o política; a segmentos relativamente amplios de la sociedad, incluso suscitar un cambio de actitud de los adversarios, etc.). En los procesos electorales, su función es reconocer, distinguir y confirmar a los partidarios, atraer a los in- decisos y restar adherentes a los competidores. Es un d. de carácter estratégico, en la medida en que está asociado a una estrategia política bien definida con propósitos, medios, discurso, recursos, etc. Quien lo sustenta (emisor) no se limita a informar o transmitir una convicción, sino que busca generar una reacción, un cambio de percepción o una acción, a par- tir de las posiciones, las propuestas, la convocatoria, los compromisos y las gestiones asumidas públicamente.
  • 8. 8 Programa Nacional de Formación Sindical 4. OBJETIVOS En el ámbito político y sindical, específicamen- te, el d. es una pieza retórica, cuyos objetivos centrales consisten en: Informar a los distintos públicos, particularmente a los partidarios y afiliados, sobre programas, las políticas públicas, los hechos y logros, los proyectos y las accio- nes; o el posicionamiento respecto algún tema, conflicto o decisión. Transmitir la estrategia y los cursos de acción de un partido, una organización social, un actor gubernamen- tal o un candidato. Legitimar a la autoridad política, la de los liderazgos partidistas o sindicales, así como la forma en que se ejerce el poder en dichos espacios. Entrar en contacto con quienes se busca convencer, mediante el intercambio de argumentos, visiones y pro- puestas, acerca de un tema o problema específico. Impulsar consensos y acuerdos en torno a las acciones y decisiones, a fin de garantizar el éxito de las mismas. Consolidar la adhesión de la base que sustenta la legi- timidad de los liderazgos y conseguir la adhesión de los diversos públicos en torno a los objetivos, programas y acciones estratégicas que se impulsan. Fijar una posición y el tratamiento más adecuado so- bre un tema o un acontecimiento crucial y, de ser nece- sario, plantear las vías para resolverlo. Formar y/o consolidar la visión y la percepción que se desea de los distintos públicos hacia un gobierno, par- tido político, organización social, institución pública o privada, un político o liderazgo. Incidir en la percepción y la actitud de los auditorios, la opinión pública o los líderes de opinión, respecto a la institución política o social, así como en torno al des- empeño de sus liderazgos. Clarificar una postura frente a la presión-acción de alguno de los públicos. Estos propósitos difícilmente se podrán alcanzar, si un discurso no es congruente o no está articulado con una acción. El d. se emplea principalmente para persuadir y despertar la confianza de los públicos a los cuales se dirige y su ideal es afianzar u obtener la simpatía o el apoyo de los mismos. Con respecto al receptor disidente, adversario o crítico, la finalidad es contrarrestar la eficacia de sus acciones y el atractivo de sus posiciones, equilibrar y/o neutralizar la visibilidad y la confianza pública hacia los mismos. 5. FUNCIONES Independiente del tipo de d., éste desempeña las siguientes funciones esenciales: Convencer. Es influir sobre los oyentes acerca de ver- dades que pueden ser probadas y comprobadas. Argumentar. Para ello emplea elementos cognosciti- vos y racionales; creando una actitud libre y reflexiva entre los públicos a los cuales va dirigido. Persuadir. A través de mensajes dirigidos principal- mente a las emociones de los receptores, aspira obtener una respuesta de adhesión o acción, lo cual implicará que el d. ha sido capaz de influenciar y modificar la con- ducta los mismos. Entretener. Se busca en el auditorio una reacción de agrado, diversión y simpatía. Ofrece grandes ventajas, tanto al emisor como a los receptores, debido a que se articula alrededor de una narración o una expresión cultural. Informar. Proporciona un mensaje claro, verídico y bien sustentado. Pretende lograr una clara compresión de un asunto, tema o idea, lo cual permite reducir las áreas de incertidumbre.
  • 9. 9Discurso 6. COMPONENTES Dependiendo del tipo de d., éste puede tener una variedad de componentes. Por ejemplo: D. argumentativo. Todo discurso posee grados de sistematización y organización. La argumentación tam- bién posee una estructura determinada: Tesis. Refleja la visión o la idea central que el emisor sostiene y en la que se sustentan sus argumentos. Tiene un carácter afirmativo, aunque eso no implica que la argumentación sea verídica, pero el orador de- fiende su posición. Está encaminada a captar la atención del receptor e influir en él para cambiar de percepción o posición, así como estimular su participación. Premisas. Se refiere a los argumentos, razones, funda- mentos e ideas que apoyan y defienden la tesis dada al inicio y que validan la postura del emisor. Recurre a la utilización de factores sentimentales o emocionales, así como a la lógica del lector u oyente, presentando datos conocidos o comprobables, con el propósito de sensibilizarlo frente al tema abordado. Garantía. Es la relación que existe entre la tesis y las premisas o bases de apoyo: Es importante recurrir a los argumentos, fundamen- tando el tema con razones, hechos, datos, opiniones, etc. Respaldo. Son los argumentos que fundamentan y apoyan a la garantía (elementos gráficos y estadísticos). También pueden ser encuestas, sondeos o entrevistas, entre otros. D. oral. Tiene una serie de componentes que pueden hacerlo poco o muy interesante, más o menos claro. Puede ser muy animado o bastante aburrido: Velocidad y articulación. A la hora de expresarse cada orador tiene una velocidad para hablar y una capacidad determinada para articular su pensamiento y conectar- lo con el lenguaje, los cuales dependen de varios facto- res como edad (en los niños, los adolescentes y adultos, suelen haber diferencias significativas en ambas habili- dades), el estado de ánimo, el nivel educativo y cultural entre otros. Ritmos y silencios. Cada emisor, asimismo, tiene dis- tintas nociones y aplicaciones sobre los acordes, silen- cios y velocidades. Un d. monótono produce bostezo y fastidio; un d. agradable y divertido, en cambio, puede llamar la atención de los oyentes. En el primer caso, ocurre cuando el orador habla con el mismo ritmo y no deja silencios o deja muchos, no mar- ca transiciones cuando pasa de un momento a otro; por el contrario, se el d. tiene la velocidad, la entonación, la pronunciación, el ritmo y silencios adecuados, genera mayor interés de los públicos. Volumen. Los oradores tienen determinadas caracte- rísticas físicas, entre ellas, el volumen de la voz. Cuando el volumen es usado adecuadamente, es pro- bable que suscite mayor interés, pero si la fuerza de la voz es muy elevada y, además, la alocución es deshilva- nada es factible que nadie escuche con atención la pieza oratoria. Si el emisor no posee habilidades básicas para saber en qué momento se requiere levantar o bajar la voz, o en situaciones incómodas disminuye notablemente el volumen, entonces su efecto sobre el auditorio habrá carecido de importancia. Muletillas. Son los sonidos o palabras que surgen, en una presentación oral, en el momento de la alocución. Dependiendo del contexto y del público, podría ser interpretado como una duda, falta de dominio del tema o inseguridad del orador. Entre las más frecuentes se pueden mencionar: eh, este, digamos, o sea, así que, y, nada, no, bueno, entre otras. Estas palabras son muletillas cuando se repiten y su uso no tiene que ver con el sentido de la oración; se uti- lizan sin ningún significado. Dichas reiteraciones provocan en el receptor una in- terferencia, un ruido, no deseado y el uso excesivo de las mismas genera el rechazo al d. Por ello, un orador debe eliminarlas de su vocabulario. D. persuasivo. Para que un d. sea persuasivo y efectivo, debe motivar a los públicos a reconocer y ex- presar su acuerdo con un punto de vista, las medidas a tomar y los cursos de acción delineados. Un d. persuasivo describe claramente un tema o un problema específico, sugiere un curso de acción que ayude a resolver el problema, lo cual influye en el invo- lucramiento del o los públicos. Desde esta perspectiva, el d. persuasivo ideal- mente debe tener los elementos que se enumeran en el cuadro que sigue: Es un plan que el emisor lleva a cabo con un fin preciso, en función de la situación interactiva en la que encuentra.
  • 10. 10 Programa Nacional de Formación Sindical COMPONENTES DEL DISCURSO PERSUASIVO Declaraciones y mensajes seduzcan al público. ∞ Emisión de una declaración o un mensaje que atraiga la atención, presenta una razón poderosa, importante e interesante para que la audiencia escuche un d. Pueden aludir a hechos sorprendentes, citas de personalidades que la audiencia conoce, una historia anecdótica o una revelación noved osa. Credibilidad del emisor (orador). ∞ El orador, la declaración y el mensaje deben tener una alta credibilidad, reconocimiento y aceptación, transmitiendo a la audiencia conocimiento, experiencia y dominio del tema. Abarca el prestigio académico, político, etc. del emisor. Se deben dar razones válidas por las que los públicos escuchen a orador. Declaración de tesis. ∞ o de los puntos principales del argumento, delineando el cuerpo del d. y preparando a la audiencia para escuchar cada argumento en detalle. Por lo general se despliega en una oración, pero si el tema es complejo se puede recurrir a una declaración de tesis más largas. Rigor del tema. ∞ El argumento debe presentar con crudeza la situación real de algún tema, describiendo las consecuencias potenciales si el público participa o se involucra en la búsqueda de alternativas, ara la solución del motivar al público actúe. Solución. ∞ Esta sección presenta una sugerencia de solución plausible y factible para la audiencia, concitando el trabajo colectivo con miras a re desenlace efectivo y satisfactorio. Frases de transición. ∞ audiencia de un punto a otro de una manera clara y comprensible. Esto incluye el uso de palabras como "siguiente", Revisión y conclusión. ∞ mente de la audiencia. La conclusión resume los aspectos centrales, y enfatiza en aquellos que la audiencia debe retener. Cierre memorable. ∞ sobre el tema. Es principalmente un mensaje de motivación que suscite participación, acciones, apoyo y compromisos.
  • 11. 11Discurso 1. ESTRATEGIAS Para alcanzar sus propósitos, la estrategia del emisor debe reunir requisitos básicos como: Lógica y sustento de sus argumentos Conectar al orador con el auditorio (reconociendo a sus receptores) Expresar las emociones que se desean transmitir a los auditorios Tener un mensaje clave que el emisor quiera comuni- car. Éste, además, debe poseer una buena personalidad En un sentido más amplio, un d. debe tomar en cuenta las siguientes estrategias: De reiteración, que enfatiza una o varias partes del d. con el fin de llamar la atención del receptor a través de los siguientes recursos: Paralelismo sintáctico o reiteración de oraciones con estructuras paralelas. Reiteración o combinación de palabras (sintagmas) con el propósito de posicionar un producto, una mar- ca, una institución, un liderazgo, etc., en la mente del destinatario. Reiteración de atributos subjetivos y afectivos posi- tivos, en oposición a atributos subjetivos negativos que identifican a un actor, una política o un problema. Reiteración de frases, oraciones o palabras que en- fatizan sobre las posibles soluciones o identifican con mayor precisión un problema. De coherencia, refiere a las conexiones entre las pro- posiciones, evitando incurrir en generalizaciones que restan impacto al d., sobre todo, si no cuenta con el sus- tento adecuado. Pragmáticas, son actos de habla empleadas por el emi- sor, en función de un contexto social determinado o de la composición del público, para prometer, informar, especificar o dirigir un determinado curso de acción, los deseos o el comportamiento del destinatario en la dirección deseada. Retóricas, tratan de convencer por medio de la razón y de persuadir mediante el recurso a la afectividad. Entre las de mayor frecuencia se encuentran: La exageración. Exceso sobre algún atributo de una institución, un liderazgo o un producto La mitigación. Uso de palabras más suaves (eufemis- mos) La enumeración. Catálogo de atributos de gran inten- sidad afectiva La comparación. Contraste de atributos La contrastación. Establece diferencias positivas o ne- gativas El énfasis. Pone el acento en un atributo. El reforzamiento. Recurre a citas de fuentes, a pensa- mientos o frases específicas. Busca destacar la autoridad o la erudición del emisor en un tema o disciplina. 2. CONDICIONES DE CREDIBILIDAD Son aquellos ambientes que rodean al orador, quien en buena medida depende de la opinión y per- cepción del auditorio. Existen dos variantes: Credibilidad preliminar, tiene distintos grados. Fuerte. Se produce cuando la opinión del auditorio y la del orador coinciden previamente. Supone la existen- cia de una empatía entre el emisor y el público. Medio. Se produce principalmente en los debates cuando un orador y un oponente exponen asuntos igualmente creíbles y ninguno logra la participación y el compromiso del público hacia sus causas, ideas, pro- puestas o aspiraciones. Débil. Se presenta en situaciones o temas especial- mente difíciles de defender para el orador. Se produce, por ejemplo, cuando se defiende una postura insosteni- ble, inmoral, intrascendente o políticamente incorrecta. Credibilidad sobrevenida, resulta de los esfuerzos que realiza el orador por hacer creíble su alocución. Se re- ESTRATEGIA DISCURSIVA II.
  • 12. 12 Programa Nacional de Formación Sindical laciona con la opinión ya formada del auditorio. Al res- pecto, uno de los desafíos del orador es conseguir que el grado débil o medio pasen a ser grado fuerte al terminar el discurso. En términos generales, para ganar credibilidad, un orador está emplazado a cumplir con condiciones básicas como: Demostrar experiencia, conocimiento, pasión y capa- cidad de adaptación y control del escenario. Traducir el lenguaje y el d., en acción. En una socie- dad cada vez más compleja, diversa y plural, la ciuda- danía más que promesas infundadas exige hechos y so- luciones concretas, por lo cual el actor político o social tiene el reto de actuar y cumplir. Transmitir sinceridad, decisión para actuar y, en el caso de las campañas políticas y/o de la ejecución de los cursos de acción sindicales, hacer patente su capacidad de gestión y de cumplimiento de los compromisos asu- midos. Estar respaldado por el prestigio de una institución igualmente reconocida y aceptada por los públicos. Cuando se tiene una imagen, percepción y opinión ne- gativa de un partido, una organización social, una em- presa, un corporativo o un producto, la credibilidad y la confianza hacia una acción discursiva se complica. Abordar temas o problemas que realmente interesen al público. El orador debe conectarse con el contexto, las demandas y aspiraciones de sus receptores. Usar adecuadamente los recursos gestuales (adema- nes, expresiones faciales, recorridos en el escenario, etc.). Una buena imagen y un discurso convincente deben fomentar una relación empática entre emisor y receptor, así como forjar un clima de confianza recípro- ca, que son indispensables para construir, conseguir y mantener la legitimidad. Ningún discurso, por bien escrito que esté, será eficaz si los receptores no creen o no confían en quien lo emite. 3. FACTORES DE ÉXITO De acuerdo con el propósito, el d. debe tomar en cuenta: el contexto social, político, económico y cultural don- de se emite; el estado de la opinión pública sobre temas de coyun- tura o situaciones de crisis; la correlación de aliados/adversarios y el posiciona- miento político de cada uno; la temática, la cual requiere estar articulada con la composición, las exigencias y aspiraciones de los recep- tores (públicos); la propuesta que se va a hacer, el mensaje que se va a transmitir, el posicionamiento político que se va a fijar. el auditorio, que puede ser homogéneo (maestros, médicos, etc.) o heterogéneo (población abierta); la intención, que obliga a definir qué queremos del público y cómo pensamos lograrlo. De acuerdo con los objetivos específicos, la pre- cisión y claridad de éstos permitirá una focalización del d. en función del público receptor. Un d. pronunciado en una reunión obreros y trabaja- dores sindicalizados del sector público, deberá incluir temas, posiciones, demandas y propuestas en torno a cuestiones claves como el salario, el empleo, la seguri- dad social, las prestaciones, los derechos sociales y co- lectivos, etc.; Un d, emitido en un encuentro con mujeres, ineludi- blemente será atractivo para la audiencia escuchar al- gún pronunciamiento acerca de la equidad de género e igualdad de oportunidades; Un d. expresado en una reunión con pequeños y media- nos empresarios, seguramente el tema de los impuestos e incentivos fiscales, podría resultarles de interés. En todos los casos, obviamente, el propósito es lograr la adhesión, la participación y/o un cambio de actitud y percepción en torno a un liderazgo, un parti- do, una organización sindical, etc. De acuerdo con la duración un d. puede ser breve cuando se trata simplemente de establecer un primer contacto, una visita de cortesía o una salutación. Puede ser extenso cuando es un acto de campaña (aunque no se recomienda una alocución superior a 20 minutos), una conferencia académica, una entrevista con medios, entre otros. 4. LAS HABILIDADES DEL EMISOR (ORADOR) Dirigirse a un público requiere de una habilidad imprescindible para quien se desenvuelve en el campo académico, político, parlamentario, laboral y social. Sin embargo, el principal atributo es hacerlo de manera ex- celente. El orador (emisor) debe ser un comunicador eficaz que, además, sepa escuchar. Es una persona que tiene credibilidad de sus públicos. Su reto es desarrollar plenamente las siguientes habilidades personales: Dominar al público, se logra al mostrar seguridad, confianza, conocimiento del tema, buen desenvolvi- miento, una buena apariencia física y mantener una mirada atenta a los receptores. Sin embargo, es funda- mental evitar la soberbia y el egocentrismo.
  • 13. 13Discurso Canalizar el nerviosismo, es un factor de primera importancia pues influye en la percepción positiva del público. Actuar relajadamente, es muy recomendable en mo- mentos de tensión y presión. El orador que sabe enfren- tarse a la situación de comunicación en público con cal- ma y seguridad transmite confianza. Comprometerse con las ideas, políticas o programas de la institución que encabeza. Una de las condiciones básicas consiste en convencer de que tiene las mejores ideas, políticas y programas, así como un mensaje im- portante que quiere compartir con el público. Lograr una actitud receptiva y comprometida de la audiencia, aludiendo aspiraciones, temas o problemas que le preocupan, y asumiendo compromisos de soli- daridad. Un requisito central para ello, empero, radica en saber escuchar y ser receptivo de lo que el público desea. Desarrollar una buena gesticulación, escenificado adecuadamente los mensajes emotivos, afectivos o que convocan a una acción. • Es conveniente iniciar una alocución con el mejor sem- blante, un movimiento de facciones que exprese un mag- nífico estado de ánimo, tomando en cuenta que no siem- pre se necesita pronunciar alguna palabra para dar un mensaje, pues facciones del rostro hablan por nosotros. • Basta con fruncir el ceño o apretar el puño en señal de enfado, para transmitir al público una señal desagrada- ble. En cambio, guiñar el ojo y sonreír genera empatía. • Por eso es importante para el comunicador hablar con fervor con ímpetu, contagiar e impresionar a su público y debe hacerlo con los ojos, boca, manos y todo el cuerpo. • Entrenar la voz, pues es una de las armas más podero- sa de un orador. Con un tono de voz adecuado se puede atraer la atención, lo cual se potencia cuando se hace énfasis en una frase que habla y toca las emociones de un auditorio. • Pronunciar correctamente, pues la buena dicción evita la deformación del lenguaje y elimina cualquier posi- bilidad de expresiones negativas. En este caso, es clave usar las tonalidades, la velocidad y un volumen adecua- do. El orador, además, es un personaje pertrechado con conocimientos técnicos como: • manejo de la comunicación no verbal (la voz, la acción corporal y los gestos corporales y faciales); • análisis instantáneo del público; • capacidad de seleccionar un tema atractivo que cauti- ve y de preparación de un mensaje clave que se fije en la mente de los oyentes; • uso de información útil y sustentada; • práctica en la emisión de un d., y en el caso de las entrevistas o los foros donde interactúa con el público, tener la certeza de contestar acertada- mente las preguntas. A efecto de tener mayor impacto, el orador debe: • tener originalidad y ser auténtico (la imitación de al- gún estilo no siempre resulta apropiado); • desarrollar su creatividad para improvisar o alterar el texto de un d., en función de la conveniencia de los ob- jetivos, la coyuntura o el público; • tener dinamismo (fuerza y emoción) al pronunciar las palabras; • tener soltura, la cual se logra si se es auténtico, creativo y dinámico. 5. ESTRUCTURA DEL DISCURSO La estructura del d. comprende los siguientes ele- mentos: Vocativo. Es la primera parte del d., sirve para invocar o nombrar, con más o menos énfasis, a una o varias per- sonalidades presentes. Por lo general es aquella o aque- llas que presiden un evento. Puede ser de dos tipos: Formal, se usa cuando se realiza un acto solemne o un evento de gran trascendencia (congreso, informe de go- bierno, visita de Estado, etc.). En este caso se menciona el nombre y la investidura, de mayor a menor jerarquía o rango. Informal, se usa en reuniones con un auditorio más afín compuesto de partidarios o agremiados. En estos eventos se suele usar: “compañeras y compañeros”, “ca- maradas”, etc. Introducción, proemio o exordio. Señala el tema que se abordará. Explica ciertos elementos de la situación y tiene la función de captar la atención de la audiencia, buscando su consentimiento, granjeando su simpatía, ganándose la confianza y el interés. Se pretende que el oyente se identifique con quien está interactuando. Esta parte puede ser retórica pues va dirigida a las emociones, a la sensibilidad o al compromiso del pú- blico, cuya atención nos interesa conquistar. Exposición, narración, proposición o planteamiento del problema. Es la parte más amplia del d. Aquí se desarrolla el tema con la información indis- pensable para darle sustento. Debe ser clara y ordenada, identificando claramente al receptor. Lo recomendable es el empleo de datos y cifras; el uso de una secuencia lógica en la exposición; la utilización adecuada de las transiciones, como: “ahora bien”, “por ello”, “cambiando de tema”, “permítanme una reflexión final”, etc.
  • 14. 14 Programa Nacional de Formación Sindical Comprobación o argumento. Es la parte donde se es- grimen las razones, se explica y se prueba la solidez del d. Se exponen pruebas que confirman la conclusión. Se compone de dos elementos: el tema principal y el objetivo del actor al emitirlo, para lo cual busca dar sig- nificado, orden y consistencia al texto. Conclusión o epílogo. Es una síntesis del tema central de la exposición y se apela a que los receptores tomen una posición respecto al tema. Un componente de esta parte es el “cierre” del d. el cual puede adoptar diversas formas: desde resumir la tesis central del d., apelar al afecto y emoción del audi- torio, aludir a una frase célebre acorde con el d., abrir nuevos temas de reflexión o convocar a la participación y a la movilización de los receptores. Algunos especialistas denominan a este tipo de cierres como de resumen, empaque, referencia, ilustra- ción e interpelación. 6. LÍMITES Y RIESGOS En la redacción de cualquier tipo de d., es funda- mental tener en cuenta que éste tiene diversos límites: Límites de la realidad económica, social, política y cultural. Una propuesta, una meta o un compromiso que rebase las capacidades del dirigente de una orga- nización o de la organización misma, se le tiende a re- vertir. Límites lingüísticos, los cuales están íntimamen- te ligados a la composición de los públicos. No es lo mismo hablar con una terminología técnica y científi- ca frente a un auditorio de especialistas, investigadores o científicos, que utilizar ese mismo lenguaje ante una audiencia compuesta por comerciantes o campesinos. Límites jurídicos. Principalmente un d. político, un d. partidista o sindical, está sujeto a marcos y reglas, ya sea constitucionales, de legislación específica o estatutario. En cuanto a los riesgos, son de diversa índole: La incompatibilidad del d. del emisor con lo esperado por el público. La posibilidad de que el d.: desencadene una reacción y la acción áspera de los auditorios y/o de algún actor; provoque un enfrentamiento, una polémica o una ten- sión innecesaria con alguna institución (partido, sin- dicato, Iglesia, empresario, medios de comunicación, etc.). La eventualidad de que el d. aborde un tema de gran interés mediático o del público mismo, pero insuficien- temente conocido por el emisor. El ofrecimiento de promesas y la generación de ex- pectativas inalcanzables. Lo esencial es evitar que un d. termine minando la cre- dibilidad, la confianza y el prestigio del emisor, o soca- vando la estabilidad, unidad, cohesión y autonomía de una institución política o sindical.
  • 15. 15Discurso 1. CONSIDERACIONES Elaborar un d. no es una tarea sencilla, pero tam- poco existe un método o una fórmula específica para ello. La única técnica efectiva es la práctica. Algunos consejos prácticos para la elaboración del d., son: Definir el tema de la exposición; Determinar la idea y el mensaje clave, lo cual permi- tirá reunir los datos o seleccionar los argumentos más apropiados para apoyar la disertación; Una vez seleccionados los argumentos centrales, éstos deben desarrollarse a profundidad. Cumplidos estos pasos, será preciso optar por el tipo de cierre más adecuado en función de la temática o el tipo de evento Es conviene puntualizar que el d. no tiene por qué ser necesariamente una pieza literaria, si en ello pierde claridad y contundencia. 2. HABILIDADES, ACTITUD Y CARACTERÍSTICAS DEL ESCRITOR Con el fin de que un d. cumpla eficazmente sus objetivos, quien lo escriba debe cubrir los siguientes as- pectos: Tomar en cuenta que un d. suma o resta a la imagen, credibilidad y confianza hacia la institución o el líder. El objetivo estratégico de un d. siempre debe ser conseguir un cambio de percepción u opinión, la conquista de la mente del público y la suma de adherentes. Tener claridad en los objetivos, propuestas, el tema principal, el mensaje clave, el mensaje político, los te- mas secundarios, etc., que serán útiles tanto para inte- grar un guión como para articular el texto final. Conocer el lugar, el entorno específico, la composi- ción del auditorio y los públicos receptores, a fin de de- finir el tono, el estilo y la estrategia a utilizar. Prever una lectura previa del texto tanto para hacer puntualizaciones, correcciones o agregados; revisar la extensión del d., los tonos, los énfasis, las pausas, las gesticulaciones, etc. 3. CONOCIMIENTO DE LA INSTITUCIÓN Para la redacción de un buen discurso, la condi- ción esencial es: conocer a profundidad los antecedentes, los docu- mentos básicos, los temas estratégicos y los programas de la institución; el contexto donde la organización se desenvuelve y el mapa de actores (aliados, adversarios, críticos, etc.); los intereses y el tratamiento de los medios de comu- nicación; así como la trayectoria, la ideología y el perfil del emisor. Aunque ya está implícito en los apartados prece- dentes, lo anterior se logrará mejor si antes de la elabo- ración del texto se responden preguntas como: ¿Qué objetivo quiero alcanzar? convencer, persuadir, convocar, movilizar, confrontar, etc. ¿Qué palabra, frase u oración comunicará la idea cen- tral de manera fácil de entender para despertar la cu- riosidad, el interés y la participación? Para ello, lo más recomendable es conectar la idea central con una acción que se quiere llevar a cabo y usar verbos que involucren a los públicos: hagamos, apoyemos, nos conviene, forta- lezcamos, trabajemos, etc. 4.- PREVISIÓN DE RIESGOS Cada tipo o modelo de d., tiene sus particulari- dades y requisitos específicos para su redacción; sin em- bargo deben caracterizarse por su: • Veracidad: representar fielmente los hechos o el tema en cuestión. • Exactitud: usar la expresión justa y evitar la ambigüedad. • Sencillez: no debe ser complicado ni confuso. • Economía de palabras: ser claro y sencillo a la vez, expresando en pocas palabras lo que puede decirse en muchas. Cuidar la pertinencia de las palabras, evitando el uso ELABORACIÓN Y ESTILO DEL DISCURSO: LECCIONES ÚTILES III.
  • 16. 16 Programa Nacional de Formación Sindical de tiempos verbales incorrectos, un lenguaje lleno de adjetivos, excesivamente técnico o conceptos teóricos difíciles de entender. Evitar elaborar una excelente pieza retórica, pero sin ningún argumento sólido, sin mensaje, sin posiciona- miento de la coyuntura o sin posibilidad de ser conec- tada con una acción. Cuidar “poner en boca” del emisor un concepto in- comprensible y sofisticado; una posición que lo ponga en riesgo y lo enfrente con algún actor; etc. No obstante, el uso de un lenguaje muy coloquial empobrece el d. y resta credibilidad al emisor. Evitar la pedantería, la cursilería y una excesiva tea- tralización. Cuidar las propuestas utópicas, los problemas sin so- lución o los compromisos incumplibles. 5. RECURSOS Y EL ESTILO La referencia es a los recursos retóricos que con- tribuyan a hacer el d. más interesante, significativo y trascendente. De lo que se trata es encontrar la armonía adecuada a las palabras, los adjetivos, los verbos y las expresiones de transición. Es conveniente utilizar adecuadamente la repetición de palabras o expresiones al inicio de una oración (án- fora) o el sentido figurado de las palabras (metáfora). Como recursos retóricos también se utilizan palabras de fuerte carga social: “la unión hace la fuerza”, “unidos venceremos”, “solidaridad”, etc.; frases en espiral; frases exclamativas y frases que entrañan una postura o una acción (“no nos moverán”, “no claudicaremos”). Respecto al estilo, éste se encuentra determinado fundamentalmente por las circunstancias, el contexto y el emisor. El d. improvisado, cuya utilización sólo se aconseja cuando el actor (emisor): domina perfectamente el tema, conoce al público, po- see vasta cultura, tiene elevada capacidad analítica y es capaz de ofrecer respuestas adecuadas y efectivas a sus oyentes (partidarios, agremiados, periodistas, etc.). si ello no es así, lo recomendable es que el emisor no se exponga al riesgo del escarnio público. El d. de estilo continuo supone que el orador va a decir algo de principio a fin sin interrupción. Preparado con un bosquejo o un texto estructurado y desarrollado, el emisor: usa una velocidad uniforme para pronunciar las pa- labras. tiene la posibilidad de destacar ciertas frases o pala- bras, hacer una pausa o leer el discurso con escaso flujo vocal. El estilo continuo permite tener un mayor control so- bre el contenido del discurso y es un método tradicional para grandes audiencias. El estilo de d. profesional, se utiliza con más frecuencia en el medio periodístico (locutores leyendo noticias), académico (profesores al exponer su clase o leyendo un texto) y en el campo de la investigación (investigadores dando a conocer sus descubrimientos o resultados). Para su éxito, el emisor del d., también deberá desarrollar una alta capacidad para identificar y entrar en contacto visual con los oyentes; pronunciar con cla- ridad, el tono y el volumen necesario las primeras pala-
  • 17. 17Discurso BIBLIOGRAFÍA Casamilga, H. y Tusón, A. (199). Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, Ariel, Barcelona. Fernández, M. (2009). La lengua en la comunicación política I: El discurso del poder, Arco/Libros, S.L., Madrid. Foucal, M. (1983). El orden del discurso, Representaciones Editoriales S.A. (Cuadernos Marginales), México. Haidar, J. (2000). “El poder y la magia de la palabra. El campo del análisis del discurso” en Del Río Lugo, N. (coord.) La producción textual del discurso científico, UAM-X, México, pp. 33-66. Karam, T. (2005). “Una introducción al estudio del discurso y al análisis del discurso”, en Global Media Journal, vol. 3, núm. 3, México. Moretones, J. (2004). El príncipe de la oratoria. Manual de discurso político, Estrategia Local, S. A., Barcelona. Van Dijk, T. A. (2009). Discurso y poder, Gedisa, Barcelona. ------------------ (1998). Estructuras y funciones del discurso, Siglo XXI, 12ª ed., México. ------------------ (1978). La ciencia del texto, Paidós, Barcelona.
  • 18. NOTAS
  • 19. NOTAS
  • 20. NOTAS
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