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Notas Ellen White Leccion 08

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Notas Ellen White Leccion 08

  1. 1. I Trimestre de 2013 Los orígenes Notas de Elena G. de White Lección 8 23 de Febrero de 2013 Jesús, el Proveedor y el SustentadorSábado 16 de febrero Se habla mucho acerca de Dios en la naturaleza, corno si el Señorestuviera obligado por sus leyes a ser su siervo. Muchas teorías con-ducirían las mentes a suponer que la naturaleza es una entidad do-tada de vida propia, separada de la Deidad, con poder inmanentepara funcionar. La gente no sabe de qué habla cuando supone que lanaturaleza tiene poder inherente que la hace funcionar sin el controlpermanente del Creador. El Señor no obra por medio de sus leyespara invalidar las leyes de la naturaleza. Él hace su obra mediante lasleyes y los atributos de sus instrumentos, y la naturaleza obedece aun "así dice Jehová". El Dios de la naturaleza está constantemente en acción. Su poderinfinito obra en forma imperceptible, pero sus manifestaciones se ob-servan en los efectos producidos por su obra. El mismo Dios que di-rige los planetas obra en el vergel y en el huerto; pero jamás hizo unaespina, un cardo ni cizaña, los cuales son obra de Satanás, el resulta-do de la degeneración introducida por él dentro de las cosas precio-sas. Sin embargo, cada capullo florece por medio del poder directode Dios. Cuando Cristo estuvo en la tierra como ser humano, dijo:"Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo (Juan 5:17). Entonces,cuando los alumnos dedican su tiempo y sus fuerzas a labores agrí- Recursos Escuela Sabática ©
  2. 2. colas, se dice de ellos en el cielo: "Somos colaboradores de Dios" (lCorintios 3:9) (Testimonios para la iglesia, tomo 6, pp. 189, 190).Domingo 17 de febrero:El Sustentador Vientos, terremoto s y tempestades no son el caprichoso resultadode fuerzas mecánicas no reguladas. Toda la naturaleza, en el sentidomás pleno, está bajo el control de leyes físicas, las que a su vez, obe-decen una voluntad superior. "¿Quién encerró los vientos en suspuños? ¿Quién ató las aguas en un paño?" (Proverbios 30:4). "Lasnubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos, y discu-rrieron tus rayos. Anduvo en derredor el sonido de tus truenos; losrelámpagos alumbra­ ron el mundo; estremecióse y tembló la tierra"(Salmo 77:17,18). Que la sabiduría humana no intente destronar ydesafiar al gran Soberano del universo. Él es el sustentador. Toda lanaturaleza trabaja con las leyes que él ha hecho, que son una expre-sión de su voluntad (Manuscript Releases, tomo 3, p. 342). Los que tienen un verdadero conocimiento de Dios no se infatua-rán con las leyes de la materia ni las operaciones de la naturaleza, alpunto de pasar por alto o rehusar reconocer la continua operación deDios en la naturaleza. La naturaleza no es Dios, ni nunca lo fue. Lavoz de la naturaleza testifica de Dios, pero la naturaleza no es Dios.Como obra creada por Dios, simplemente da un testimonio del po-der de Dios. La Deidad es el autor de la naturaleza. En sí mismo, elmundo natural no tiene poder sino el que Dios le suministra. Hayun Dios personal, el Padre; hay un Cristo personal, el Hijo. Y "Dios,habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiem-po a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha ha-blado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quienasimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su glo-ria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las co-sas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación denuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de laMajestad en las alturas" (Hebreos 3:1-3)... Recursos Escuela Sabática ©
  3. 3. Estas palabras de las Sagradas Escrituras no dicen nada de la in-dependencia de las leyes de la naturaleza. Dios proporciona la ma-teria y las propiedades con las cuales lleva a cabo sus planes. Empleasus instrumentos para que pueda florecer la vegetación. Envía el ro-cío, la lluvia y la luz del sol para que brote el verdor y extienda sutapiz sobre la tierra; para que los arbustos y los árboles frutales pue-dan retoñar y florecer y dar frutos. No se ha de suponer que es pues-ta en movimiento una ley para que la semilla obre por sí misma, pa-ra que aparezca la hoja porque así debe hacerlo por sí misma. Diostiene leyes que ha instituido, pero éstas son solo siervos mediante loscuales él logra los resultados. Mediante los agentes inmediatos deDios, cada semillita se abre paso a través de la tierra y brota a la vi-da. Crece cada hoja, florece cada flor, por el poder de Dios. El organismo físico del hombre está bajo la supervisión de Dios,pero no es como un reloj que se pone en marcha y debe andar por símismo. Late el corazón, una pulsación sigue a la otra, una inspira-ción sigue a la otra, pero el ser entero está bajo la supervisión deDios. "Vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios" (1 Corintios3:9). En Dios vivimos, y nos movemos y somos. Cada latido del co-razón, cada aliento es la inspiración de Aquel que sopló en las nari-ces de Adán el hálito de vida: la inspiración del Dios siempre presen-te, el gran YO SOY. (Mensajes selectos, tomo 1, pp. 345, 346).Lunes 18 de febrero:El generoso Proveedor Dios está perpetuamente en acción en la naturaleza. Ella es susierva; la dirige como él quiere. La naturaleza testifica en su obra lapresencia inteligente y la acción activa de un Ser que se mueve entodas sus obras de acuerdo con su voluntad. No es por un poder ori-ginal inherente en la naturaleza por lo que año tras año la tierra pro-duce abundantemente y el mundo continúa su marcha perenne alre-dedor del sol. La mano del poder infinito está perpetuamente en ac-ción guiando este planeta. El poder de Dios, que se ejerce momentotras momento, es el que lo mantiene en su rotación. El Dios del cieloestá constantemente en acción. Su poder es el que hace que prospere Recursos Escuela Sabática ©
  4. 4. la vegetación, que aparezca cada hoja y abra cada flor. No es por elresultado de un mecanismo, que una vez puesto en acción continúasu obra, por lo que late el pulso y un aliento sigue al otro. En Diosvivimos y nos movemos y somos. Cada aliento, cada latido del cora-zón es la continua evidencia del poder de un Dios omnipresente. EsDios el que hace que salga el sol en los cielos. Él abre las ventanasdel cielo y da lluvia. Él hace que crezca la hierba en las montañas."Da la nieve como lana, y derrama la escarcha como ceniza " (Salmo147:16). "A su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo...hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos"(Jeremías 10:13). Aunque el Señor ha cesado de su obra de creación,continuamente está en acción sosteniendo y usando, como a sussiervos, las cosas que ha hecho. Dijo Cristo: "Mi Padre hasta ahoratrabaja, y yo trabajo" (Comentario bíblico adventista, tomo 6, p.1062). No es por un poder inherente por lo que año tras año produce latierra sus frutos y sigue en su derrotero alrededor del sol. La manode Dios guía a los planetas y los mantiene en posición en su marchaordenada a través de los cielos. Es su poder el que hace que el ve-rano y el invierno, el tiempo de sembrar y de recoger, el día y la no-che se sigan uno a otro en sucesión regular. Es por su palabra comoflorece la vegetación, y como aparecen las hojas y las flores llenas delozanía. Todo lo bueno que tenemos, cada rayo del sol y cada lluvia,cada bocado de alimento, cada momento de la vida, es un regalo deamor (El discurso maestro de Jesucristo, p. 65).Martes 19 de febrero:Mal natural Al adquirir conocimiento terrenal, los hombres han pensado ga-narse un tesoro; y han puesto a un lado la Biblia, ignorando que ellacontiene un tesoro que supera todo lo demás. El no estudiar ni obe-decer la Palabra de Dios ha traído confusión al mundo. Los hombreshan abandonado la custodia de Cristo por la custodia del gran rebel-de, el príncipe de las tinieblas. El fuego extraño se ha mezclado con Recursos Escuela Sabática ©
  5. 5. el sagrado. La acumulación de cosas que favorecen la concupiscenciay la ambición ha traído el juicio del cielo sobre el mundo. Cuando están en dificultad, los filósofos y los hombres de cienciaprocuran satisfacer su mente sin apelar a Dios. Ventilan su filosofíaacerca de los cielos y de la tierra, explicando plagas, pestilencias,epidemias, terremotos y hambres, por sus supuestas ciencias. Lascuestiones relativas a la creación y la providencia procuran resolver-las diciendo: Es la ley de la naturaleza (Consejos para los maestros,p. 426). Al par que se hace pasar ante los hijos de los hombres como ungran médico que puede curar todas sus enfermedades, Satanás pro-ducirá enfermedades y desastres al punto que ciudades populosassean reducidas a ruinas y desolación. Ahora mismo está obrando.Ejerce su poder en todos los lugares y bajo mil formas: en las desgra-cias y calamidades de mar y tierra, en las grandes conflagraciones,en los tremendos huracanes y en las terribles tempestades de grani-zo, en las inundaciones, en los ciclones, en las mareas extraordinariasy en los terremotos. Destruye las mieses casi maduras y a ello siguenla hambruna y la angustia; propaga por el aire emanaciones mefíti-cas y miles de seres perecen en la pestilencia. Estas plagas irán me-nudeando más y más y se harán más y más desastrosas. La destruc-ción caerá sobre hombres y animales. "La tierra se pone de luto y semarchita", "desfallece la gente encumbrada de la tierra. La tierratambién es profanada bajo sus habitantes; porque traspasaron la ley,cambiaron el estatuto, y quebrantaron el pacto eterno" (Isaías 24:4, 5,V. M.) (El conflicto de los siglos, p. 647). ¡Con cuánta frecuencia oímos hablar de terremotos y ciclones, asícomo de la destrucción producida por incendios e inundaciones, congran pérdida de vidas y propiedades! Aparentemente estas calami-dades son estallidos caprichosos de las fuerzas desorganizadas ydesordena ­ das de la naturaleza, completamente fuera del dominiohumano; pero en todas ellas puede leerse el propósito de Dios. Secuentan entre los instrumentos por medio de los cuales él procura Recursos Escuela Sabática ©
  6. 6. despertar en hombres y mujeres un sentido del peligro que corren(Eventos de los últimos días, p. 29).Miércoles 20 de febrero:El gobierno de una creación dañada Al retirarse las aguas de sobre la tierra, las montañas y colinasaparecían desoladas y rodeadas de lodo. Al comenzar el diluvio,hombres y bestias se habían reunido en los lugares más altos de latierra y ahora, al descender las aguas, los cuerpos muertos estabandisemina­ dos en montes y valles, los que podrían descomponerse einfectar la atmósfera, haciendo de la tierra un vasto cementerio. PeroDios envió un viento poderoso para secar las aguas y remover la tie-rra, la que a su vez cubrió los cuerpos muertos con árboles, rocas ysedimentos. Las piedras y maderas preciosas, el oro y la plata, quehabían enriquecido a los habitantes y les habían permitido adornarsus casas antes del diluvio y hacer sus ídolos con ellas, fueron hun-didas bajo la superficie de la tierra. Las mismas aguas habían remo-vido rocas y montañas y las habían escondido de la vista de los sereshumanos. Dios sabía que cuanto más se enriquecieran y prospera-ran, tanto más corromperían sus caminos delante de él. En lugar deglorificar al Dador y adorarlo, adorarían sus tesoros y rechazarían alCreador (Signs of the Times, 13 de marzo, 1879). Moisés entonces extendió su vara por sobre la tierra, y sopló unviento del este, y trajo langostas. "En gran manera grave: antes deella no hubo langosta semejante, ni después de ella vendrá otra tal.Llenaron el cielo basta que la tierra se obscureció, y devoraron todacosa verde que quedaba. Faraón hizo venir inmediatamente a los profetas y les dijo: "Hepecado contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros. Mas ruegoahora que perdones mi pecado solamente esta vez, y que oréis aJehová vuestro Dios que quite de mí solamente esta muerte. Así lohicieron, y un fuerte viento del occidente se llevó las langostas haciael mar Rojo. Pero aun así el rey persistió en su terca resolución (Pa-triarcas y profetas, p. 277). Recursos Escuela Sabática ©
  7. 7. Ezequías rogó que se le concediese alguna señal de que el mensajeprovenía del cielo. Preguntó al profeta: "¿Qué señal tendré de queJehová me sanará, y que subiré a la casa de Jehová al tercer día?" El profeta contestó: "Esta señal tendrás de Jehová, de que haráJehová esto que ha dicho: ¿Avanzará la sombra diez grados, o retro-cederá diez grados? Y Ezequías respondió: Fácil cosa es que la som-bra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrás diezgrados. Únicamente por intervención divina podía la sombra del cuadran-te retroceder diez grados; y un suceso tal sería para Ezequías indiciode que el Señor había oído su oración. Por consiguiente, "el profetaIsaías clamó a Jehová; e hizo volver la sombra por los grados quehabía descendido en el reloj de Acaz, diez grados atrás" (2 Reyes20:8-10). Habiendo recobrado su fuerza, el rey de Judá reconoció enlas palabras de un himno la misericordia de Jehová y prometió dedi-car los años restantes de su vida a servir voluntariamente al Rey dereyes... En los valles fértiles del Tigris y del Éufrates moraba una raza an-tigua que, aunque se hallaba entonces sujeta a Asiria, estaba desti-nada a gobernar el mundo. Entre ese pueblo había hombres sabiosque dedicaban mucha atención al estudio de la astronomía; y cuandonotaron que la sombra del cuadrante había retrocedido diez grados,se maravillaron en gran manera. Su rey, Merodach-baladán, al saberque ese milagro se había realizado como señal para el rey de Judá deque el Dios del cielo le concedía una prolongación de vida, envióembajadores a Ezequías para felicitarle por su restablecimiento, ypara aprender, si era posible, algo más acerca del Dios que podíarealizar un prodigio tan grande (Profetas y reyes, pp. 253-255).Jueves 21 de febrero:Proveedor de una creación dañada Recursos Escuela Sabática ©
  8. 8. En el Sermón de la Montaña estas palabras fueron... dirigidas a lamultitud, en la cual se bailaban hombres y mujeres llenos de congo-jas y perplejidades, apenados por las desilusiones y el dolor. Jesúscontinuó: No os congojéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o québeberemos, o con qué nos cubriremos? Porque los gentiles buscantodas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estascosas habéis menester". Entonces, extendiendo sus manos hacia lamultitud que lo rodeaba, dijo: "Mas buscad primeramente el reino deDios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas". Así interpretó Cristo el mensaje que él mismo había puestoen los lirios y la hierba del campo. Él desea que lo leamos en cada li-rio y en cada brizna de hierba. Sus palabras se hallan llenas de segu-ridad, y tienden a afianzar la confianza en Dios (Palabras de vida delGran Maestro, p. 10). Si bien es cierto que los hombres deben velar para que ninguno delos bienes dados por la Providencia se malgaste innecesariamente,también lo es que un espíritu mezquino y acumulador debe ser ven-cido. De lo contrario esta tendencia llevará a realizar tratos con faltade honradez, e injustos, lo cual Dios aborrece. Los cristianos no de-berían permitir ser perturbados por preocupaciones ansiosas por lasnecesidades de la vida. Si los hombres aman y obedecen a Dios, ycumplen su parte, Dios satisfará todas sus necesidades. Aunque losrecursos para subvenir a las necesidades de la vida diaria deben ob-tenerse con el sudor de la frente, no debemos desconfiar de Dios,porque en el gran plan de su providencia él suplirá lo que se necesitecada día. Esta lección de Cristo constituye un reproche para los pen-samientos ansiosos, las perplejidades y las dudas del corazón infiel.Nadie puede añadir un palmo a su estatura, no importa cuánto se es-fuerce por conseguirlo. No es menos irrazonable angustiarse por eldía de mañana y sus necesidades. Cumplid con vuestro deber y con-fiad en Dios, porque él sabe de qué cosas tenéis necesidad (Consejossobre mayordomía cristiana, pp. 239, 240). El poder de Dios se manifiesta en los latidos del corazón, en losmovimientos de los pulmones y en las corrientes vivificadoras que Recursos Escuela Sabática ©
  9. 9. circulan por los millares de conductos del cuerpo. Estamos endeu-dados con él por cada momento de nuestra existencia y por todas lascomodidades de la vida. Las facultades y las aptitudes que elevan alhombre por encima de la creación inferior constituyen el don delCreador. Él nos da sus beneficios en gran cantidad. Estamos en deuda conél por el alimento que comemos, el agua que bebemos, la ropa con laque nos vestimos y el aire que respiramos. Sin su providencia espe-cial, el aire estaría lleno de pestilencia y veneno. Él es un generosobenefactor y preservador. El sol que brilla sobre la tierra y da esplendor a toda la naturaleza,el fantasmagórico y solemne resplandor de la luna, la magnificenciadel firmamento tachonado de brillantes estrellas, las lluvias que re-frescan la tierra y que hacen florecer la vegetación, las cosas precio-sas de la naturaleza en toda su variada riqueza, los elevados árboles,los arbustos y las plantas, las espigas ondeantes, el cielo azul, losverdes prados, los cambios del día y la noche, la renovación de lasestaciones, todo esto habla al hombre acerca del amor de su Creador. Él nos ha unido a sí mismo mediante estas muestras que ha pues-to en el cielo y en la tierra. Nos cuida con mayor ternura de lo que lohace una madre con un hijo afligido. "Como el padre se compadecede los hijos, se compadece Jehová de los que le temen" (Salmo103:13) (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 19). Material facilitado por RECURSOS ESCUELA SABATICA © http://ar.groups.yahoo.com/group/Comentarios_EscuelaSabatica http://groups.google.com.ar/group/escuela-sabatica?hl=es Suscríbase para recibir gratuitamente recursos para la Escuela Sabática Recursos Escuela Sabática ©

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