EJERCICIOS ESPIRITUALES
EN AMÉRICA LATINA
Para ayudar al modo nuestro
de dar los Ejercicios hoy
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Para ayudar al modo nuestro de dar...
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Esta publicación, al responder al momento histórico actual que vivimos en...
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aquellas que, con el paso de la historia y el mestizaje de sus pueblos, se h...
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La globalización es un fenómeno complejo que posee diversas dimensiones ...
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miembros, a los que consideramos testigos de la fe. Queremos recordar el tes...
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fundamental que hay que utilizar. Posteriormente la Congregación General 34 ...
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El objetivo de los Ejercicios está expresado por el mismo Ignacio en el ...
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una genuina lectura de los Ejercicios, puesto que es también la clave de la...
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tiempo que permita la soledad, el silencio y la escucha. Cualquier modo de ...
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El verdadero dinamismo interno de los Ejercicios es un dinamismo que su...
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Quien da los Ejercicios Espirituales debe tener ciertas actitudes perso...
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5.3 EJERCICIOS POR ETAPAS
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Aunque no hay testimonios originarios en torn...
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este caso el grupo es quien acompaña al individuo como referencia de discer...
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5.5 OBJETIVO PRETENDIDO POR EL O LA EJERCITANTE
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Cualquier modalidad cre...
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lo que es "necesario" sino por lo que es "mejor" para tener en herencia la ...
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El proyecto de Dios sobre los hombres es que:
"tengamos vida ...
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presencia de María. Presencia que se prolonga a lo largo de todos los Ejerc...
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perspectiva que el mismo Jesús asumió. No existe otro Jesús que el Hijo de ...
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los pobres, pero sí que, en obediencia al Padre –como Jesús-, asuma la caus...
Directorio de ejercicios espirituales en la vida corriente -2010 -CPAL
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Directorio de ejercicios espirituales en la vida corriente -2010 -CPAL

  1. 1. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA Para ayudar al modo nuestro de dar los Ejercicios hoy
  2. 2. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 2 EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA Para ayudar al modo nuestro de dar los Ejercicios hoy PRÓLOGO 1. Este manual latinoamericano asume, en el dar los Ejercicios Espirituales de san Ignacio, la cruda realidad del Continente, tal como lo hicieran en su momento los documentos de Medellín y de Puebla, y, más recientemente, de Aparecida. Esta urgencia se compagina perfectamente con la preocupación más amplia de toda la Compañía por integrar en ellos su misión actual del servicio de la fe y la promoción de la justicia en diálogo con las culturas y las religiones. 2. La evangélica opción preferencial por los pobres, asumida por nuestra Iglesia y nuestra Compañía ha abierto entre nosotros perspectivas nuevas desde las cuales plantear las exigencias y los compromisos cristianos y quiere ser asumida en este texto como alma de sus orientaciones y sugerencias. En la línea marcada por Aparecida “nos comprometemos a trabajar para que nuestra Iglesia Latinoamericana y Caribeña siga siendo, con mayor ahínco, compañera de camino de nuestros hermanos más pobres, incluso hasta el martirio. Hoy queremos ratificar y potenciar la opción del amor preferencial por los pobres hecha en las Conferencias anteriores. Que sea preferencial implica que debe atravesar todas nuestras estructuras y prioridades pastorales. La Iglesia latinoamericana está llamada a ser sacramento de amor, solidaridad y justicia entre nuestros pueblos.” (DA 396)1 3. Los Ejercicios de San Ignacio, en una profunda sintonía con lo que recientemente nos ha dicho Aparecida, llevan al creyente a un hondo encuentro con Jesucristo 2. Constituyen, pues, una verdadera mistagogia, ayudan a la persona a conseguir la necesaria “libertad interior” (indiferencia) y le dan las herramientas para discernir maduramente y desde una sana relación con Dios lo que es bueno o malo para ella. Asimismo, los EE ayudan a la persona a encontrar el sentido de su existencia, de sus éxitos y fracasos, de sus alegrías y sufrimientos; la ayudan a madurar humanamente en todas sus dimensiones partiendo de sus propias necesidades y llevándola a descubrir como camino de plena realización la entrega a los demás en el seguimiento e identificación con Cristo, nuestro Señor. 1 DA = Documento conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe tenida en Aparecida, Brasil. Ver también el n. 393: “Los rostros sufrientes de los pobres son rostros sufrientes de Cristo. Ellos interpelan el núcleo del obrar de la Iglesia, de la pastoral y de nuestras actitudes cristianas. Todo lo que tenga que ver con Cristo, tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres reclama a Jesucristo.” 2 Esto es medular en el mensaje de Aparecida: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. DA 12.
  3. 3. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 3 4. Esta publicación, al responder al momento histórico actual que vivimos en Latinoamérica, es un camino para contribuir a la formación de auténticos discípulos misioneros.3 Quiere servir prioritariamente a quienes acompañan Ejercicios, pero también aspira a ser de utilidad a los Centros de Espiritualidad, particularmente en sus actividades de formación de nuevas y nuevos Acompañantes. Con esa intención ofrece los criterios de una lectura típicamente latinoamericana y caribeña de la pedagogía espiritual que es propia de los Ejercicios; y proporciona a los jesuitas y a todas y todos los que participan en el ministerio de los Ejercicios4 en América Latina y El Caribe, y eventualmente a todos los interesados por los Ejercicios, en el continente y fuera de él, unas líneas-guía para su tarea como Acompañantes de la experiencia ignaciana en todas sus etapas y meditaciones. 5. Los capítulos 1 y 2 conforman, juntos, una ubicación general de la relación Acompañante-Ejercitante en la problemática del Continente y en la pedagogía específica de los Ejercicios. Los capítulos 3 y 4 examinan las características del Acompañante (el que da los Ejercicios) y del Ejercitante (el que hace los Ejercicios), con una mayor extensión, como es obvio, por cuanto se refiere al primero. El capítulo 5 aclara las diversas formas o modalidades en que pueden darse y/o hacerse los Ejercicios. El capítulo 6 procura sintetizar el proceso mismo de los Ejercicios, delineado en sus dimensiones objetivas de propuesta y subjetivas de respuesta, a través de las etapas señaladas por san Ignacio. El capítulo 7, a manera de conclusión proyectiva, sugiere caminos concretos de verificación y crecimiento en el fruto propio de los Ejercicios. Finalmente se ofrece una bibliografía básica 5 como apoyo para la profundización de los Ejercicios. 1. INTRODUCCIÓN: “COMPOSICIÓN VIENDO EL LUGAR” 6. Consideramos que es inspirador presentar como «composición viendo el lugar» a nuestro Continente Latinoamericano con los rasgos que nos ofrece el documento de la Conferencia de Aparecida. Esto hace que nos “hagamos” parte presente y activa de lo que vemos. Para ello ofrecemos un extracto de los párrafos pertinentes que van de los números 43 al 100. En la misma línea de introducción inspiradora, ofrecemos este texto de la Congregación General 35: “Dios ha creado un mundo con diversidad de habitantes; eso es bueno, expresa la rica belleza de este mundo amable: personas que trabajan, ríen, prosperan juntas; son signos de que Dios está vivo entre nosotros. Sin embargo, la diversidad se convierte en problemática cuando las diferencias entre las personas se viven de tal manera que unos pocos prosperan a base de la exclusión de los demás: gentes que luchan, se matan unos a otros, empeñados en destruirse. Entonces Cristo sufre en y con el mundo, y quiere renovarlo; aquí precisamente se sitúa nuestra misión. Aquí es donde tenemos que discernirla, siguiendo los criterios del magis y del bien más universal” (CG 35 D 2, 22) 1.1 SITUACIÓN SOCIOCULTURAL 7. La realidad social, que describimos en su dinámica actual con la palabra globalización, impacta, antes que cualquier otra dimensión, nuestra cultura y el modo como nos insertamos y apropiamos de ella. La variedad y riqueza de las culturas latinoamericanas, desde aquellas más originarias hasta 3 Tema central de la V Conferencia: “Discípulos y Misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida.” Aquí habría que destacar la valiosa colaboración de laicas y laicos (sobre todo de CVX), religiosas y religiosos de espiritualidad ignaciana que participan en este apostolado de los Ejercicios. 5 Una bibliografía más amplia puede encontrarse en www.cpalsj.org/espiritualidad 4
  4. 4. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 4 aquellas que, con el paso de la historia y el mestizaje de sus pueblos, se han ido sedimentando en las naciones, las familias, los grupos sociales, las instituciones educativas y la convivencia cívica, constituye un dato bastante evidente para nosotros y que valoramos como una singular riqueza. Lo que se echa de menos es más bien la posibilidad de que esta diversidad pueda converger en una síntesis, que, envolviendo la variedad de sentidos, sea capaz de proyectarla en un destino histórico común. 8. Por otro lado, la ciencia y la técnica, cuando son puestas exclusivamente al servicio del mercado, con los únicos criterios de la eficacia, la rentabilidad y lo funcional, crean una nueva visión de la realidad. Así se han ido introduciendo, por la utilización de los medios de comunicación de masas, una cultura de la imagen y de lo visual, un sentido estético, una visión acerca de la felicidad, una percepción de la realidad y hasta un lenguaje, que se quiere imponer como una auténtica cultura. De este modo, se termina por destruir lo que de verdaderamente humano hay en los procesos de construcción cultural, que nacen del intercambio personal y colectivo; y se verifica, a nivel masivo, una especie de nueva colonización cultural por la imposición de culturas artificiales, despreciando las culturas locales y tendiendo a imponer una cultura homogeneizada en todos los sectores. 9. Las nuevas generaciones son las más afectadas por esta cultura del consumo en sus aspiraciones personales profundas. Crecen en la lógica del individualismo pragmático y narcisista, que suscita en ellas mundos imaginarios especiales de libertad e igualdad. Afirman el presente porque el pasado perdió relevancia ante tantas exclusiones sociales, políticas y económicas. Para ellos, el futuro es incierto. En medio de la realidad de cambio cultural, emergen nuevos sujetos, con nuevos estilos de vida, maneras de pensar, de sentir, de percibir y con nuevas formas de relacionarse. Son productores y actores de la nueva cultura. 10. Ahí ubicamos el valioso aporte de la mujer en la sociedad y reconocemos que, gracias a ella, muchas familias subsisten y progresan a pesar de grandes dificultades. La sociedad no sería la misma sin el aporte femenino de la ternura y el cuidado de la vida, y sin su forma distinta y complementaria de percibir e interpretar la realidad. Sin embargo, con tristeza reconocemos también que la mujer es víctima de prejuicios y sufre demasiada violencia por parte del varón en una sociedad latinoamericana mayoritariamente patriarcal y machista. Por tanto, es imprescindible modificar la educación y la cultura para que ni la mujer ni el varón sean oprimidos. 11. Entre los aspectos positivos de este cambio cultural, subrayamos el valor fundamental de la persona, de su conciencia y experiencia, de su búsqueda del sentido de la vida y de la trascendencia. El fracaso de las ideologías dominantes para dar respuesta a la búsqueda más profunda del significado de la vida, ha permitido que emerja como valor la sencillez y el reconocimiento de lo débil y lo pequeño de la existencia, con una gran capacidad y potencial que no puede ser minusvalorado. Este énfasis en el aprecio de la persona abre nuevos horizontes, donde la tradición cristiana adquiere un renovado valor. El acento en la experiencia personal y lo vivencial nos lleva a considerar el testimonio como un componente clave en la vivencia de la fe. Los hechos son valorados en cuanto que son significativos para la persona. En el lenguaje testimonial podemos encontrar un punto de contacto con las personas que componen la sociedad y de ellas entre sí. 1.2 SITUACIÓN ECONÓMICA
  5. 5. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 5 12. La globalización es un fenómeno complejo que posee diversas dimensiones (económicas, políticas, culturales, comunicacionales, etc.). Para su justa valoración, es necesaria una comprensión analítica y diferenciada que permita detectar tanto sus aspectos positivos como negativos. Lamentablemente, la cara más extendida y exitosa de la globalización es su dimensión económica, que se sobrepone y condiciona las otras dimensiones de la vida humana. En la globalización, la dinámica del mercado absolutiza con facilidad la eficacia y la productividad como valores reguladores de todas las relaciones humanas. Este peculiar carácter hace de la globalización un proceso promotor de inequidades e injusticias múltiples. La globalización, tal y como está configurada actualmente, no es capaz de interpretar y reaccionar en función de valores objetivos que se encuentran más allá del mercado y que constituyen lo más importante de la vida humana: la verdad, la justicia, el amor, y muy especialmente, la dignidad y los derechos de todos, aún de aquellos que viven al margen del propio mercado. 13. Conducida por una tendencia que privilegia el lucro y estimula la competencia, la globalización sigue una dinámica de concentración de poder y de riquezas en manos de pocos, no sólo de los recursos físicos y monetarios, sino sobre todo de la información y de los recursos humanos, lo que produce la exclusión de todos aquellos no suficientemente capacitados e informados, aumentando las desigualdades que marcan tristemente nuestro continente y que mantienen en la pobreza a una multitud de personas. La pobreza hoy es, también, pobreza de conocimiento y del uso y acceso a nuevas tecnologías. Por ello, frente a esta forma de globalización, sentimos un fuerte llamado para promover una globalización diferente que esté marcada por la solidaridad, por la justicia y por el respeto a los derechos humanos. 1.3 DIMENSIÓN SOCIO-POLÍTICA 14. Constatamos un cierto progreso democrático que se demuestra en diversos procesos electorales. Sin embargo, vemos con preocupación el acelerado avance de diversas formas de regresión autoritaria. Es necesaria una democracia participativa y basada en la promoción y respeto de los derechos humanos. Una democracia sin valores como los mencionados se vuelve fácilmente una dictadura y termina traicionando al pueblo. 15. La vida social, en convivencia armónica y pacífica, se está deteriorando gravemente en muchos países de América Latina y de El Caribe por el crecimiento de la violencia, que se manifiesta en robos, asaltos, secuestros, y lo que es más grave, en asesinatos que cada día destruyen más vidas humanas y llenan de dolor a las familias y a la sociedad entera. La violencia reviste diversas formas y tiene diversos agentes: el crimen organizado y el narcotráfico, grupos paramilitares, violencia común sobre todo en la periferia de las grandes ciudades, violencia de grupos juveniles y creciente violencia intrafamiliar. Sus causas son múltiples: la idolatría del dinero, el avance de una ideología individualista y utilitarista, el irrespeto a la dignidad de cada persona, el deterioro del tejido social, la corrupción incluso en las fuerzas del orden, y la falta de políticas públicas de equidad social. 16. En América Latina y El Caribe se aprecia una creciente voluntad de integración regional con acuerdos multilaterales, involucrando un número creciente de países que generan sus propias reglas en el campo del comercio, los servicios y las patentes. Al origen común se une la cultura, la lengua y la religión, que pueden contribuir a que la integración no sea sólo de mercados, sino de instituciones civiles y sobre todo de personas. También es positiva la globalización de la justicia, en el campo de los
  6. 6. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 6 derechos humanos y de la superación de los crímenes contra la humanidad, que a todos permitirá vivir progresivamente bajo iguales normas llamadas a proteger su dignidad, su integridad y su vida. 1.4 BIODIVERSIDAD Y ECOLOGÍA 17. América Latina posee una de las mayores biodiversidades del planeta y una rica socio diversidad, representada por sus pueblos y culturas. Éstos poseen un gran acervo de conocimientos tradicionales sobre la utilización sostenible de los recursos naturales, así como sobre el valor medicinal de plantas y otros organismos vivos, muchos de los cuales forman la base de su economía. Tales conocimientos son actualmente objeto de apropiación intelectual ilícita, siendo patentados por industrias farmacéuticas y de biogenética, generando vulnerabilidad de los agricultores y sus familias que dependen de esos recursos para su supervivencia. 18. En las decisiones sobre las riquezas de la biodiversidad y de la naturaleza, las poblaciones tradicionales han sido prácticamente excluidas. La naturaleza ha sido y continúa siendo agredida. La tierra ha sido depredada. Las aguas están siendo tratadas como si fueran una mercancía negociable por las empresas, además de haber sido transformadas en un bien disputado por las grandes potencias. Un ejemplo muy importante en esta situación es la Amazonia 1.5 PRESENCIA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS 19. Hoy, los pueblos indígenas y afros están amenazados en su existencia física, cultural y espiritual; en sus modos de vida; en sus identidades; en su diversidad; en sus territorios y proyectos. Algunas comunidades indígenas se encuentran fuera de sus tierras porque éstas han sido invadidas y degradadas, o no tienen tierras suficientes para desarrollar sus culturas. Sufren graves ataques a su identidad y supervivencia, pues la globalización económica y cultural pone en peligro su propia existencia como pueblos diferentes. La progresiva transformación cultural provoca la rápida desaparición de algunas lenguas y culturas. La migración, forzada por la pobreza, está influyendo profundamente en el cambio de costumbres, de relaciones e incluso de religión. 20. Sin embargo, indígenas y afroamericanos emergen ahora en la sociedad y en la Iglesia. Este es un “kairós” para profundizar el encuentro de la Iglesia con estos sectores humanos que reclaman el reconocimiento pleno de sus derechos individuales y colectivos, ser tomados en cuenta en la catolicidad con su cosmovisión, sus valores y sus identidades particulares, para vivir un nuevo Pentecostés eclesial. 1.6 SITUACIÓN DE NUESTRA IGLESIA 21. La Iglesia Católica en América Latina y El Caribe, a pesar de deficiencias y ambigüedades, en las que cada uno de nosotros tiene algún grado de responsabilidad, ha dado testimonio de Cristo, anunciado su Evangelio y brindado su servicio de caridad particularmente a los más pobres, en el esfuerzo por promover su dignidad, y también en el empeño de promoción humana en los campos de la salud, economía solidaria, educación, trabajo, acceso a la tierra, cultura, vivienda y asistencia, entre otros. Con su voz, unida a la de otras instituciones nacionales y mundiales, ha ayudado a dar orientaciones prudentes y a promover la justicia, los derechos humanos y la reconciliación de los pueblos. Esto ha permitido que la Iglesia sea reconocida socialmente en muchas ocasiones como una instancia de confianza y credibilidad. Su empeño a favor de los más pobres y su lucha por la dignidad de cada ser humano han ocasionado, en muchos casos, la persecución y aún la muerte de algunos de sus
  7. 7. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 7 miembros, a los que consideramos testigos de la fe. Queremos recordar el testimonio valiente de nuestros santos y santas, y de quienes, aun sin haber sido canonizados, han vivido con radicalidad el evangelio y han ofrendado su vida por Cristo, por la Iglesia y por el pueblo. 22. La Iglesia vive cada vez más como comunidad fraterna y participativa, donde cada miembro del Cuerpo de Cristo ofrece su aporte específico según la vocación particular recibida. Se está valorando cada vez más la vocación laical en A.L. y se incrementan los ministerios confiados a los laicos y otros servicios pastorales: delegados de la palabra, animadores de asamblea y de pequeñas comunidades, entre ellas, las comunidades eclesiales de base, los movimientos eclesiales y un gran número de pastorales específicas. En esas pastorales tiene y ha de seguir teniendo un lugar especial la evangelización de la religiosidad popular, en la que el catolicismo popular sea asumido, purificado, completado y dinamizado por el Evangelio. 6 Por otra parte, en la dirección confirmada por Aparecida, “la comprensión y la práctica de la eclesiología de comunión nos conduce al diálogo ecuménico”7 23. Constatamos, sin embargo, sea algunos intentos de volver a un cierto tipo de eclesiología y espiritualidad contrarias a la renovación del Concilio Vaticano II, sea algunas lecturas y aplicaciones reduccionistas de la renovación conciliar; además, al lado de posturas machistas y clericalistas, identificamos la ausencia de una auténtica obediencia y de ejercicio evangélico de la autoridad, las infidelidades a la doctrina, a la moral y a la comunión y nuestras débiles vivencias de la opción preferencial por los pobres. Además, en las últimas décadas, vemos con preocupación, por un lado, que numerosas personas pierden el sentido trascendente de sus vidas y abandonan las prácticas religiosas, y, por otro, que un número significativo de católicos está abandonando la Iglesia para pasarse a otros grupos religiosos. 1.7 LA MISIÓN DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS 24. En este contexto social y eclesial queremos ubicar el resurgimiento de la práctica de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. En efecto, hace ya cuarenta años se inició en todo el mundo un movimiento de revalorización de los Ejercicios, y América Latina y El Caribe no fueron ajenos a él. Pero la peculiar situación del sub-continente ayudó a subrayar determinados aspectos del contenido propio de los Ejercicios, que a la postre son decisivos para su dinámica interna de discernimiento. La reflexión sobre la liberación integral, planteada ya por la Evangelii Nuntiandi, condujo al estudio de los Ejercicios ignacianos en su capacidad liberadora para el que los hace. Y la misma práctica de los Ejercicios, reenfocada con estos nuevos acentos, se mostró eficaz para interesar y atraer a los cristianos -especialmente jóvenesdeseosos de compromisos más profundos y cristianamente radicales. 25. En la Congregación General 32 (1975), la Compañía tomó conciencia de la indisolubilidad entre la diaconía de la fe y la promoción de la justicia (2,9). Y dentro de los medios de que dispone la Compañía para unir las dos dimensiones de esta nuestra misión, los Ejercicios fueron puestos como elemento 6 Ver Documento de Puebla 457 y 459. DA 227. Y, a continuación, “El ecumenismo no se justifica por una exigencia simplemente sociológica sino evangélica, trinitaria y bautismal: ‘Expresa la comunión real, aunque imperfecta’ que ya existe entre ‘los que fueron regenerados por el bautismo’ y el testimonio concreto de fraternidad.” DA 228. A este mismo propósito la CG 35 ofrece esta formulación: “Como seguidores de Cristo hoy, salimos también al encuentro de personas diferentes de nosotros en cultura y religión, conscientes de que el diálogo con ellas es también parte integrante de nuestro servicio en la misión de Cristo”. (D 2, 5) 7
  8. 8. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 8 fundamental que hay que utilizar. Posteriormente la Congregación General 34 (1995) nos mostró la íntima relación que hay entre la misión fe-justicia y el diálogo intercultural e interreligioso. En esa misma dirección va la reciente Congregación General 35 (2008) al confirmar esa opción que “cambió el rostro de la Compañía” (2,15) y al afirmar con fuerza que “Los Ejercicios Espirituales, que desde el comienzo han sido un valioso instrumento a nuestra disposición, representan hoy una ayuda notable para muchos de nuestros contemporáneos.” (3,21) 26. Además, la práctica de los Ejercicios lleva al deseo y al compromiso de continuar la misión de Jesús haciendo a los ejercitantes servidores del diálogo, la justicia y la reconciliación siendo "solidarios de los pobres para colaborar en su Reino" (CG 32, 4,38; cf. CG 35, 2,10). Esta colaboración se hace posible porque los Ejercicios forman "cristianos alimentados por una experiencia personal de Dios y capaces de distanciarse de los falsos absolutos de las ideologías y sistemas, pero capaces también de tomar parte en las reformas estructurales, sociales y culturales" (CG 32, 4,58; cf. CG 35, 3,19). Dicha colaboración implica también respetar a cada uno con su cultura, sus cualidades y circunstancias personales, como lugar propio en el que se descubre la voluntad de Dios, pues desde ellas Él interpela. 2. ¿QUÉ SON LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES? 27. El texto de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio hay que situarlo y entenderlo desde estas tres características: a) Es la expresión de una honda experiencia: En él se proyecta la manera como Dios fue conduciendo a Ignacio, a lo largo de la vida, para que se situara en un dinamismo permanente de búsqueda y realización de la voluntad divina en el seguimiento de Jesús. Experiencia práctica que supuso un aprendizaje continuo de las maneras como Dios actúa en la persona y del modo como el pecado se hace presente en la historia humana y en la historia personal. b) Es la manifestación de un proceso: La experiencia de Ignacio se fue desarrollando dentro de un proceso. Esta realidad la declara el nombre con el que Ignacio se describe a sí mismo: "el peregrino". Los Ejercicios son indicativos de esta peregrinación, de este proceso de "dejarse llevar" por Dios hacia la realización del plan divino. c) Es una presentación de medios o instrumentos para prepararse y disponerse a acoger la voluntad divina en la totalidad de la persona. Medios que ayudan a la persona para que todo lo que constituye su realidad personal (sentimientos, razón, voluntad, afecto) y social (ambiente, historia) sea un canal de comunicación de la palabra y del amor misericordioso de Dios. 2.1 CLAVES INTERPRETATIVAS Atendiendo a los condicionamientos históricos de la experiencia vital de Ignacio y a los orígenes de su formulación escrita, 8 presentaremos ahora cuatro claves interpretativas que nos revelan la estructura esencial del libro de los Ejercicios. 2.1.1 La clave interpretativa desde el objetivo de los Ejercicios: buscar y hallar la voluntad de Dios en su vida y en su situación concreta 8 Se puede ver el texto anexo “¿Cómo surgieron los Ejercicios? Condicionamientos históricos de los mismos” en www.cpalsj.org/espiritualidad
  9. 9. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 9 28. El objetivo de los Ejercicios está expresado por el mismo Ignacio en el pasaje siguiente: "... por este nombre, Ejercicios Espirituales, se entiende todo modo de examinar la conciencia, de meditar, de contemplar, de orar vocal y mental, y de otras espirituales operaciones... para buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de su vida para la salud del ánima..." (EE 1). Este es el punto de partida para interpretar correctamente los Ejercicios ignacianos y contradistinguirlos de otros caminos espirituales. Si debido a los orígenes de piedad popular medieval y a la corriente de la "Devotio moderna" se podrían reconocer los Ejercicios ignacianos como una serie de meditaciones piadosas y devotas, por la impronta que Ignacio les da, esas meditaciones se ordenan rigurosamente a la elección de lo que Dios quiere sobre el Ejercitante. En el momento de iniciar la elección, lo dice gráficamente Ignacio: "Comenzaremos juntamente contemplando su vida (de Cristo), a investigar y demandar en qué vida o estado de nosotros se quiere servir su divina majestad" (EE 135). Todo se ordena entonces a este objetivo. 29. La primera semana es un reconocer mi pecado y el pecado social como parte del misterio de iniquidad, frente a Cristo en cruz, para preguntarme aguijoneado por el agradecimiento: "¿Qué he hecho, qué hago, qué debo hacer por Cristo?" (EE 53). Las contemplaciones del Reino, "banderas", "binarios", "tres maneras de humildad" y de los misterios de la infancia de Cristo desembocan en la elección. Las reglas para discernir espíritus constituyen criterios de buena y recta elección. El examen de conciencia y el diálogo sincero con el Acompañante no se harán ya simplemente sobre faltas y pecados para realizar una buena confesión, sino que serán un ejercicio de reconocimiento de la llamada de Dios para cumplir su voluntad, lejos de todo engaño bajo apariencia de bien. 2.1.2 La clave interpretativa desde el contenido de las meditaciones: el anonadamiento del Verbo 30. Ignacio no podía presentar otro contenido cristológico que el de los evangelios y de las cartas de Pablo, es decir, a Cristo, el Creador y Señor, la Divina Majestad, el Eterno Señor de todas las cosas que es "venido a hacerse hombre, y de vida eterna a muerte temporal y así morir por mis pecados" (EE 53). Pero hay algo más en los Ejercicios, que obliga a una relectura desde el ángulo del "anonadamiento" ("kenosis", Fil 2,8). Esta realidad la expresa Ignacio con el término "abaxarse". Se trata de la peculiar insistencia en el tema de la pobreza y las humillaciones de Cristo, y consiguientemente del seguimiento amoroso de Cristo pobre por parte del que hace los Ejercicios. 31. En Ignacio hay esa particular sensibilidad por el binomio pobreza-riqueza, al que le sigue ordinariamente el otro binomio de oprobios-honor. Son los dos binomios vividos por él, en sus decisiones primeras de "abaxarse" con la radicalidad de peregrino mendicante, que se aparta del "camino derecho de Barcelona donde hallaría muchos que le conociesen y le honrasen" (Autobiografía n. 18). Serán también los dos criterios de estratificación social que ve triunfar en su mundo: el honor del noble en su vida juvenil de cortesano y militar, y el dinero motor de la sociedad mercantil que pudo observar en los puertos comerciales en sus largas caminatas de peregrino: Barcelona, Venecia, Génova, Londres... Por eso Ignacio, para iniciar y mantenerse en ese camino, se detuvo a contemplar a Jesús "nacido en suma pobreza, y al cabo de tantos trabajos, de hambre, de sed, de calor, de frío, de injurias y afrentas, para morir en cruz; y todo esto por mí" (EE 116). 32. El sermón de Cristo, en la meditación de las "dos banderas", se resume en pobreza espiritual y actual, deseos de oprobios y menosprecios, frente al llamamiento del mal caudillo que exhorta a codicia de riquezas y vano honor del mundo (EE 136-147). Lógicamente, para quien hace los Ejercicios el tema de la pobreza es crucial. Ser admitido bajo la bandera de Cristo (EE 147) y las "tres maneras de humildad" no significará cosa distinta a que el Ejercitante "así se abaje" (EE 165) "por imitar y parecer más actualmente a Cristo nuestro Señor" (EE 167). Podemos decir que el "abaxarse" es la condición clave indispensable para
  10. 10. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 10 una genuina lectura de los Ejercicios, puesto que es también la clave de la elección, objetivo último de los mismos. Incluso la clave del "más" ignaciano debe ser enmarcada en el "menos" de la pobreza y oprobios. 33. Este es el "desde dónde" se debe realizar la lectura del Evangelio y la elección. Este es el lugar teológico que Ignacio, siguiendo a Jesús, ha escogido para situarse ante Dios y ante la historia. Este lugar teológico es el que le permitirá verificar que su elección no esté movida por afectos desordenados, pues el discernimiento no es otra cosa que proyectar esa luz de la actuación del Verbo encarnado sobre las decisiones del Ejercitante; este lugar se nos hace más claro y actualizado al contemplar la realidad desde Latinoamérica. 2.1.3 La clave interpretativa desde la dinámica del Espíritu: la oración 34. Quedaría radicalmente incompleto cuanto ha sido dicho hasta ahora si no se añadiese que la interpretación de los Ejercicios incluye la oración, y oración de petición recomendada y ejercitada por el mismo Jesús. Ya que por ella se introduce toda la dinámica de los Ejercicios en la acción del Espíritu Santo. El entero libro de los Ejercicios no es otra cosa que un conjunto de sabias indicaciones para introducir en el diálogo con Dios. Cada ejercicio comienza siempre con la oración preparatoria y culmina con el coloquio. Y todas las condiciones son un conjunto de consejos para mejor introducirse y comportarse en la oración. El punto central de este esfuerzo se manifiesta especialmente en la petición. Pero sin cerrarse en ella, sino dejando la libertad al Ejercitante de detenerse allí donde sintiere más consolación, "sin tener ansia de pasar adelante hasta que me satisfaga" (EE 76). 35. Con este sencillo consejo, librado al discernimiento del mismo Ejercitante, deja a las puertas de la oración más profunda, de la contemplación infusa. Pero lo más significativo de este diálogo de petición abierto a la contemplación, incluso infusa, es el discernimiento. Todo el encuentro íntimo con Dios Padre a través del Hijo encarnado, pobre y humillado, es un llegar a conocer las sutilezas de los engaños del mal caudillo y de la vida verdadera que muestra el verdadero capitán, Jesús. Es verdad que esta sabiduría en distinguir la voz de Dios para hallar su voluntad exige renuncias radicales de la libre voluntad que se aleja de afecciones desordenadas, para en todo momento llegar a sentir la suavidad de Dios tan bien sugerida en las descripciones de las reglas de consolación y desolación (EE 316.317). Y el trabajo del Acompañante, en tales circunstancias, debe consistir en dejar "obrar inmediatamente al Criador con la criatura y a la criatura con su Criador y Señor" (EE 15), porque al que hace los Ejercicios "más conviene y mucho mejor es, buscando la divina voluntad, que el mismo Criador y Señor se comunique a su ánima devota, abrazándola en su amor y alabanza y disponiéndola por la vía que mejor podrá servirle adelante" (EE 15). 36. Ese sabor de Dios, la elección y el criterio de Cristo pobre y humillado, son el arquitrabe de todos los Ejercicios. Son el punto central del discernimiento para saber hallar la voluntad de Dios, sintiendo la suavidad de la confirmación (EE 183) de que, lo elegido, es conforme al plan de Dios en esta historia concreta y momento preciso en que está el Ejercitante. La dimensión trinitaria del discernimiento aparece y se impone porque, el encuentro de íntimo diálogo con Dios Padre, se hace en el realismo de la pobreza y humillación de Cristo "abaxado" en su encarnación, mientras el Espíritu Santo da la suavidad para rubricar la voluntad de Dios en la historia, lejos de cualquier engaño de afectos desordenados. 37. Todo lo anteriormente dicho sobre la oración, requiere de un ambiente, de un “medio” que facilite el encuentro entre el que hace los Ejercicios y su Creador y Señor. Este medio lo podríamos llamar, como en la más antigua tradición espiritual, “desierto”. Entendemos por “desierto”: un espacio, y un
  11. 11. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 11 tiempo que permita la soledad, el silencio y la escucha. Cualquier modo de vivir la oración ignaciana ha de facilitar estos tiempos de “desierto”, sea en la vida corriente o en la experiencia de retiro que supone el alejamiento de la vida cotidiana. 2.1.4 La clave interpretativa eclesial: el mismo Espíritu de la Iglesia es el Espíritu del discernimiento 38. Para terminar, no se puede olvidar el marco referencial que san Ignacio pone a su elección, al decir que ésta debe ser hecha sobre cosas "indiferentes o buenas en sí, y que militen dentro de la Santa Madre Iglesia hierárquica" (EE 170). Pero más importante que este ámbito de cosas elegibles, es el criterio espiritual que lo funda: "creyendo que entre Cristo nuestro Señor, esposo, y la Iglesia su esposa es el mismo Espíritu que nos gobierna y rige para la salud de nuestras ánimas" (EE 365). Por eso aunque pueda haber tensión entre una inspiración personal y una decisión de la jerarquía, no debería haber contradicción. 39. Aquí habrá algunas veces una fuente de dolor, pero fecundo. En estos casos, ese dolor es inherente al discernimiento, el cual se enriquecerá y permitirá ir encontrando nuevos caminos insospechados en el primer momento de tensión. La gracia de la confirmación se identificará entonces con la concordancia entre la autoridad y el súbdito, en el momento en que uno de los términos de la tensión reconozca al otro, o por aproximación mutua o por abandonar posiciones uno u otro. Esta cuarta clave de interpretación tiene su coherencia teológica con las anteriores, pues la Iglesia se ve como la prolongación de la obra del Dios Trino en la historia. La Iglesia es cuerpo de la cabeza, Cristo. La Iglesia es la esposa de Cristo. 2.2 LA PRÁCTICA ACTUAL DE LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES 40. El texto de los Ejercicios Espirituales, tal como nos lo legó san Ignacio, está expresado con formas literarias y contenidos teológicos propios de su época. Formas y contenidos que manifiestan una experiencia, una teología vivencial. Esta teología vivencial se descubre en la metodología dialogal que inspira todo el proceso, el cual expondremos con detalle en el Capítulo 6. Los vacíos, carencias y obstáculos que los Ejercicios pueden presentar en su versión original, debido a esos contenidos y formas aludidos, pueden y deben ser superados si tenemos presentes las insistencias propias de la íntima estructura del libro de los Ejercicios. Estas insistencias son las que hemos expuesto en este capítulo; las podemos sintetizar en dos: 41. La correcta ubicación en la historia actual, tanto por parte del que da los Ejercicios como del que los hace. Ubicación histórica que corresponde a la manera como san Ignacio mismo se situaba en la historia y que aparece expresada en los textos y la estructura global de los Ejercicios. Actualizar esta ubicación histórica supone, por una parte, el saber situarse dentro de los procesos que el pueblo de Dios en Latinoamérica y El Caribe va impulsando bajo la acción del Espíritu; y lograr captar los clamores que manifiestan los dolores, sufrimientos, esperanzas y anhelos que este pueblo tiene, y a través de los cuales se escucha la voz de Dios. Pero también, por otra parte, supone el saber interpretar esta situación, lo cual irá proporcionando nuevas categorías y formas de expresión, así como nuevos marcos de referencia teológicos, sociológicos, culturales, etc. A todo esto, ayudará la actitud abierta del discernimiento tal como lo vivió Ignacio y lo dejó plasmado en su libro.
  12. 12. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 12 42. El verdadero dinamismo interno de los Ejercicios es un dinamismo que supone en todo momento un proceso dialogal. La nota clave y característica de los Ejercicios es que quien los da ayude a establecer un diálogo profundo entre Dios y la persona del Ejercitante. A través de este diálogo, el Señor va llevando a quien los hace al encuentro con la voluntad divina sobre él y a la unión íntima con Jesús pobre y humillado para dejarse conducir por el Espíritu. Y esto es precisamente el discernimiento: un saber reconocer la voluntad del Padre de cara a la construcción de su Reino, siguiendo a su Hijo, conducidos por la suavidad interior que el Espíritu infunde en el corazón. Hay, pues, que subrayar el carácter esencialmente afectivo de los Ejercicios, como se indica claramente en la anotación 15, al señalar a Dios nuestro Señor como el protagonista de la experiencia, el Creador y Señor que se comunica y abraza (o abrasa, inflama) en su amor al ejercitante, disponiéndolo para servirle mejor en adelante. 43. La colaboración humana a esta acción de Dios en los Ejercicios consiste en poner los medios necesarios para abrirse a la total disponibilidad ante El. Los diversos instrumentos que presenta el texto de los Ejercicios están destinados a poder establecer más adecuadamente este diálogo. De tal manera que el que da los Ejercicios debe tener presente que su tarea es acompañar y ayudar al que hace los Ejercicios para que pueda establecer este diálogo y, una vez logrado, colaborar en la interpretación de los dinamismos que el diálogo mismo ha suscitado. El discernimiento no se lleva a cabo sólo entre Dios y la persona en sí, sino en la persona situada con todos sus condicionamientos personales y sociales. 3. EL QUE DA LOS EJERCICIOS 44. Una vez vista la situación de América Latina en la que damos los Ejercicios y las claves interpretativas de los mismos, pasamos a describir el perfil específico de quien acompaña los Ejercicios en sus distintas modalidades 3.1 LA FORMACIÓN FUNDAMENTAL 45. Es necesario que quien acompaña Ejercicios haya tenido una experiencia honda de Dios y una auténtica experiencia de los Ejercicios mismos; es decir, que haya vivenciado las gracias de las cuatro semanas, con un auténtico discernimiento espiritual y un acompañamiento adecuado.9 Además: • Es preciso que sea una persona atenta e informada de lo que sucede en el mundo globalizado en que vivimos, para ayudar al Ejercitante a abrir los ojos a la realidad que Dios quiere salvar y, desde esa realidad, buscar lo que Dios le pida. • Ha de ser una persona que viva “el sentido verdadero que en la Iglesia hemos de tener “(EE 352). Es decir, que ame a la Iglesia y que esté pronto a dejarse guiar por las orientaciones del Concilio Vaticano II y del reciente magisterio de la Iglesia y por las actualizaciones que aportan las Conferencias de nuestros Obispos latinoamericanos. • Es deseable que posea una experiencia de contacto personal con su entorno, sobre todo con los empobrecidos y marginados. 3.2 ACTITUDES PERSONALES 9 Esto no debe extremarse en el sentido de que, por ejemplo, se considerara indispensable, para acompañar un día o dos o tres de Ejercicios, haber realizado la experiencia completa de los Ejercicios de mes.
  13. 13. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 13 46. Quien da los Ejercicios Espirituales debe tener ciertas actitudes personales que están bien descritas en las "Anotaciones" (EE 1-17). De ahí la importancia de que quien acompaña, además de la experiencia básica, recuerde y profundice constantemente las recomendaciones que allí hace Ignacio. Entre estas actitudes, determinadas también en los Directorios clásicos y ya reconocidas por la experiencia, sobresalen: • Discreción y moderación en la exposición de la materia de los Ejercicios, evitando disertaciones largas y eruditas (EE 2). • Explicar convenientemente las anotaciones y adiciones de los Ejercicios en la medida que se va sintiendo la necesidad. • Capacidad de observación de los estados de ánimo de la persona acompañada , de las variaciones de sus movimientos interiores, de su contexto socio-cultural, así como capacidad de interpretarlos (EE 6-10.14.17). • Respeto a quien hace los Ejercicios, cuidándose mucho de cualquier tipo de manipulación, bien sea de sus estados de ánimo (EE 15-16), o de una manipulación psicológica, afectiva o ideológica, del proceso mismo de los Ejercicios, muchas veces hecha sutil o inconscientemente. Quien acompaña deberá tener muy presente que se trata siempre de un encuentro de dos voluntades, la de Dios y la de quien vive los Ejercicios, y que por tanto deberá respetar en sumo grado ese momento decisivo de entrada de la acción de Dios en la historia por medio de la libre aceptación de su voluntad por parte del que hace los Ejercicios (EE 15). 47. Ha de tener también, y cultivar, la capacidad de diálogo (EE 22), la cual implica una central actitud de escucha, y ha de comprometerse de tal modo con el Ejercitante, que llegue a una honda solidaridad con todo su proceso, por una parte compartiéndolo y por otra orientándolo a partir de su propia experiencia. De este diálogo entre Ejercitante y Acompañante resalta la actitud del saber buscar juntos: el Acompañante se torna así aprendiz humilde ante el Ejercitante. Esto significa que el primero tiene que descubrir cómo Dios se comunica personalmente a quien hace los Ejercicios. En esta búsqueda el Acompañante no sólo da sino que también recibe. 48. • • • Y, junto con eso, ha de tener: Capacidad para saber ubicar la situación subjetiva y los condicionamientos sociales en los que se encuentra quien hace los Ejercicios, a fin de ayudarle a progresar en su situación concreta (EE 10.14); Flexibilidad en la manera de dar los Ejercicios, acomodándolos a las condiciones culturales y personales específicas, con el fin de que quien los recibe los pueda "descansadamente llevar y aprovecharse" (EE 18). Deseo de seguir formándose en la espiritualidad ignaciana y enriquecerse en el contacto con otros para intercambiar criterios y formas de ejercer este ministerio. 3.3 CUALIDADES PERSONALES 49. La cualidad fundamental para poder acompañar el proceso de los Ejercicios es ser una persona de fe y con profundo espíritu de oración. Paralelamente: • Quien da los Ejercicios debe poseer una adecuada formación teológica y bíblica que, entre otras cosas, le permita ayudar al ejercitante a superar imágenes falsas de Dios o del proyecto de su Reino.
  14. 14. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA • • • • • • • • 14 Asimismo debe tener un conocimiento experiencial y teórico de la estructura y las dinámicas de los Ejercicios. También debe tener conocimiento y práctica de los diversos modos de oración. Una cualidad básica que debe tener el o la Acompañante es que posea cierta intuición psicológica o por connaturalidad o adquirida por experiencia- que le permita ayudar al ejercitante, entre otras cosas, en el manejo de la culpabilidad y la autoestima. Es esencial que sea una persona de discernimiento, es decir, que esté atenta a preguntarse lo que Dios quiere del acompañado. Conocer y respetar los límites y alcances de la confidencialidad. Necesita una paciencia notable en saber escuchar y dialogar, respetando el ritmo y las condiciones particulares del o de la Ejercitante, pues el proceso iniciado de diálogo con Dios puede pasar por momentos a veces desconcertantes y nuevos para el Acompañante, aunque se conserven dentro de la dirección señalada por las gracias generales que se expresan en las peticiones de cada ejercicio. Que sea una persona que inspire confianza y que comunique paz y tranquilidad. Que posea una humildad suficiente para no andar buscando reconocimientos ni de parte del acompañado ni de los demás. Que sea responsable y sepa disponerse a encontrar alegría en este servicio. 3.4 FORMACIÓN ESPECÍFICA PARA AMÉRICA LATINA 50. Conviene destacar ahora la formación específica que deberá tener el o la Acompañante de Ejercicios en América Latina: • Es necesario conocer la cultura y los procesos espirituales que se viven en América Latina, en especial entre los empobrecidos y marginados. Esto incluye la cultura e historia del pueblo, pero va aún más allá, por ejemplo todo aquello que amenace la dignidad de las personas y sus comunidades; la realidad de la mujer, de los ancianos, la violencia intrafamiliar, la marginación de nuestros pueblos originarios y los abusos de todo tipo. • A esto debe añadir un buen dominio de los documentos clave de la Iglesia latinoamericana y de la enseñanza social de la Iglesia. No se puede ser buen Acompañante si falta ese conocimiento suficiente y crítico de la realidad global con énfasis en Latinoamérica. 3.5 SEGÚN EL TIPO DE EJERCICIOS 51. Esta es otra dimensión a tener en cuenta para valorar las cualidades y preparaciones que deberá poseer el o la Acompañante. Más adelante trataremos las modalidades de dar los Ejercicios (cf. Capítulo 5). Pero cada modalidad pide una preparación particular. Puede darse el caso de que un Acompañante sea apto para dar la Primera Semana pero no el mes completo. También habrá Acompañantes que tengan capacidad para guiar los Ejercicios en retiro, pero no para hacer otro tanto en los de la vida corriente. Y en este punto, se debería tomar conciencia por parte de cada Acompañante de sus cualidades y preparación, para no hacer adaptaciones que desvirtúen la fuerza de los Ejercicios. La fuente de esta libertad y flexibilidad para hacer las adaptaciones del caso es la experiencia del mismo proceso completo de los Ejercicios. 3.6 SEGÚN EL TIPO DE EJERCITANTES
  15. 15. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 15 52. Los tipos de Ejercitantes pueden ser muy diversos: a) Según su experiencia de fe: creyentes que desean decidir su vocación o profundizar su compromiso, o con crisis de fe, bautizados de otras confesiones cristianas, etc. Se plantea como un reto de creatividad e imaginación el saber cómo utilizar los elementos de los Ejercicios en estos y otros tipos de experiencias. b) Según el tipo de cultura, género, edad, etnia, pertenencia social y formación académica. Habrá ejercitantes de sectores populares, medios y altos, con una experiencia de cultura popular, de formación académica, de literatura y artes, analfabetos, etc. 53. Es evidente que cada tipo de Ejercitante pedirá unos acentos particulares que quien acompaña tendrá que saber ubicar oportunamente. En otras palabras, el o la Acompañante deberá ser una persona de gran capacidad de adaptación. Los Ejercicios Espirituales piden una sensibilidad especial al Acompañante para que sea capaz de respetar todos los ámbitos de inserción en la sociedad y en la Iglesia propias de la persona: familiares, políticas, profesionales, sociales, eclesiales, etc. 3.7 EL DISCERNIMIENTO DEL O DE LA ACOMPAÑANTE 54. Quien acompaña Ejercicios se sentirá muchas veces agitado por diversos movimientos interiores, a medida que el o la Ejercitante es sacudida por las consolaciones y desolaciones. Por eso deberá ir haciendo su propio discernimiento sobre sí mismo para ver si en un momento determinado necesita tomar una u otra actitud ante la persona que hace los Ejercicios, o darle una materia u otra, sin dejarse llevar por el afán de manipularlo, no respetando su ritmo o no aceptando su personalidad. Pues el ritmo y la personalidad del Ejercitante son para el Acompañante una muestra de la voluntad de Dios, que el mismo Acompañante debe tomar en cuenta. 55. La persona que acompaña debe estar inmersa en un proceso continuo de conversión. Todo lo cual viene a ser como el reflejo del o de la Ejercitante sobre el o la Acompañante, que así es obligado a practicar su propio discernimiento en el mismo acto de estar iniciando al Ejercitante. Mucho ayudaría al Acompañante poder contar con otra persona experimentada que la o lo escuche y aconseje para objetivarse en cuanto a su modo de ayudar a otros en Ejercicios. También puede darse una forma de acompañamiento grupal de la experiencia de varios Acompañantes. 56. En particular, debe ser materia de discernimiento la calidad y el estilo de la misma relación Ejercitante-Acompañante, asegurando a la vez una empatía básica y una autonomía adecuada por parte de ambos. Por último, conviene que al Acompañante se le informen sus aciertos y también los aspectos en que puede seguir creciendo. Es deseable que esta información sea recogida a través de una evaluación hecha por los mismos ejercitantes a quienes ha acompañado. 3.8 LOS Y LAS ACOMPAÑANTES EN GRUPO 57. Según las modalidades de dar Ejercicios que veremos más adelante, existe la posibilidad de que un grupo más o menos grande de Ejercitantes sea guiado por varios Acompañantes. Cada Acompañante se haría cargo entonces de un subgrupo. El intercambio y las evaluaciones del equipo de Acompañantes tienen muchas ventajas. Entre ellas podemos indicar: • Poder orar juntos por la profundidad de la experiencia y para disponerse al Espíritu; • El intercambio de experiencias personales entre Acompañantes en un clima de diálogo y confianza, que no solamente enriquece a los integrantes del grupo, sino que también les ayuda a reconocer los
  16. 16. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA • 16 movimientos interiores que se producen en ellos, mientras ejercen esta función de acompañamiento; El encuentro se convierte, además, en un momento propicio para consultar con personas más experimentadas en el arte de acompañar. Cabe destacar que el foco central de estos intercambios es la experiencia del o la Acompañante; y sólo salvaguardando la debida confidencialidad se han de compartir rasgos del proceso que sigue el o la Ejercitante. 4. QUIENES HACEN LOS EJERCICIOS 4.1 PERSONAS QUE QUIEREN Y PUEDEN HACER LOS EJERCICIOS 4.1.1 Personas que quieren hacer los Ejercicios 58. El dinamismo de los Ejercicios exige personas que tengan el deseo de hacerlos, así como la capacidad para asumir y llevar a término este proceso en alguna de sus modalidades. Habrá personas que manifestarán el deseo de hacer los Ejercicios. Antes de introducir a estas personas en el proceso, hay que considerar la situación en que se encuentran, la finalidad que buscan y el grado de deseo que tienen. La situación y estado de vida de la persona debe constituir el punto de partida que ha de ser tenido en cuenta para ver la modalidad de los Ejercicios y la forma de aplicarlos. 59. Desearán entrar en los Ejercicios personas con grados diferentes de experiencia de fe. También se acercarán personas con diferentes culturas y subculturas, así como con niveles distintos de capacitación académica. Será cada vez mayor el acercamiento de hermanos de otras confesiones cristianas que buscan la experiencia de los Ejercicios. 10 En todos estos casos hay que considerar por qué y para qué la persona desea realizar los Ejercicios, y ver en qué medida quiere "entrar en ellos con grande ánimo y liberalidad con su Creador y Señor, ofreciéndole todo su querer y libertad para que su divina majestad, así de su persona como de todo lo que tiene, se sirva conforme a su santísima voluntad" (EE 5). 4.1.2 Capacidad de las personas que quieren hacer los Ejercicios 60. Entre las personas que desean hacer los Ejercicios, se debe evaluar la capacidad que tienen para realizarlos. Según esa efectiva capacidad, se verá la modalidad de Ejercicios que pueden seguir. (EE 18). Habrá de tenerse muy en cuenta la capacidad personal. Y, supuesta una catequesis básica, conviene verificar que el ejercitante no tenga grandes dudas de fe, ni bloqueos personales significativos o algún 10 También en esto se va realizando el deseo de Aparecida: “La relación con los hermanos y hermanas bautizados de otras iglesias y comunidades eclesiales es un camino irrenunciable para el discípulo y misionero, pues la falta de unidad representa un escándalo, un pecado y un atraso del cumplimiento del deseo de Cristo: ‘Que todos sean uno, lo mismo que lo somos tú y yo, Padre y que también ellos vivan unidos a nosotros para que el mundo crea que tú me has enviado’.” DA 227.
  17. 17. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 17 impedimento físico o mental que le impida llevar descansadamente la experiencia. También hay que tener presentes las posibilidades de la persona para hacer los Ejercicios: tiempo disponible, responsabilidades, compromisos, etc. 4.1.3 Personas a quienes se les deberían dar los Ejercicios 61. Habrá personas que no manifiestan el deseo de realizar los Ejercicios, pero de las cuales se ve que puede esperarse un mayor servicio al Reino de Dios. A estas personas, como lo hacia San Ignacio 11, sería deseable invitarlas a hacerlos 4.2 OPCIONES SOBRE A QUIÉNES DAR LOS EJERCICIOS 62. Hay bastantes personas y grupos que piden hacer los Ejercicios. En muchas ocasiones estas peticiones no se pueden atender por la escasez de Acompañantes. Al mismo tiempo, el responder a tales peticiones no deja la posibilidad de ofrecer la oportunidad a otras personas o grupos que efectivamente pueden hacer los Ejercicios con mucho fruto. Por tanto, es necesario señalar unas prioridades sobre las personas y grupos a las que más conviene dar los Ejercicios. 63. Entre las personas y grupos que pidan hacer los Ejercicios hay que fijarse con mayor interés en los sacerdotes, religiosas y laicas y laicos, tanto consagrados como entregados a algún servicio o misión eclesial, que pueden colaborar en la transformación de la situación latinoamericana desde el interior de las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales, realizando un auténtico y efectivo servicio a la fe y a la promoción de la justicia. Se debe también procurar ofrecer los Ejercicios a los jóvenes, tanto por su potencial prometedor como porque en estos momentos constituyen el grupo más frágil y desvalido, presa fácil de la increencia. Un criterio preferencial es, pues, el atender a aquellas personas que manifiesten mayor capacidad para anunciar el Reino de Dios entre los empobrecidos y los marginados de hoy y aquéllas que puedan colaborar en la evangelización de la cultura, de las estructuras sociales y de la misma comunidad eclesial. 4.3 LOS QUE HACEN LOS EJERCICIOS 4.3.1 Características del y de la Ejercitante 64. • • • • • 11 La persona que hace los Ejercicios debería reunir las siguientes características: Que desee tener un encuentro profundo con Jesucristo, buscando y realizando en su vida la voluntad de Dios. Que tenga capacidad para cierta conciencia espiritual. Que posea cierta madurez humana y psicológica, con un mínimo de conocimiento personal. Que tenga suficiente grado de libertad para tomar y seguir aquellas opciones que corresponden a la voluntad de Dios. Que manifieste interés en hacer con auténtica dedicación y entrega los Ejercicios. Así se dirigía Ignacio a su confesor de París, el Dr. Manuel Miona, en carta del 16 de nov. de 1536: “Os pido que hagáis esos ejercicios …siendo todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar a sí mismo como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos.”
  18. 18. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA • • • • • 18 Que sea una persona de la que se puede esperar un mayor servicio eclesial y de servicio al Reino de Dios. Que esté abierto y que sea sensible a la problemática de la justicia, los pobres, empobrecidos y marginados. Que quiera progresar en el compromiso de vida cristiana en el contexto latinoamericano en el cual vive. Que tenga una firme base catequética al nivel que corresponde a su realidad personal. Que posea un manejo básico de la Biblia. En esto de las características del y de la Ejercitante, sin embargo, habría que evitar una actitud radical y tener presente la indicación de Ignacio “según tiempos, lugares y personas”. 4.3.2 Disposiciones para poder iniciar los Ejercicios Espirituales 65. Por los siguientes datos y al aceptar de antemano la acción transformadora del Espíritu Santo, el candidato a esta experiencia deja intuir la capacidad que tenga (o pueda llegar a tener) para el proceso que significan los Ejercicios: • Conocimiento de sí mismo: que se verifica en la aceptación del propio proceso de vida. • Conocimiento de la realidad: que se verifica cuando la persona sabe ubicarse en el proceso histórico. • Conocimiento de Dios: que se verifica en la capacidad de poner en cuestión las falsas imágenes de Dios y ser capaz de aceptar su Palabra. • Actitud de búsqueda: que se verifica cuando la persona manifiesta cierta insatisfacción con lo que tiene, y apertura para dejarse acompañar. • Actitud de encuentro: que se verifica cuando la persona se deja impresionar con lo nuevo. • Actitud de reflexión: que se verifica cuando la persona es capaz de interpretar los acontecimientos. • Capacidad de silencio exterior, fundamental para conseguir el necesario silencio interior. 4.3.3 Exigencias básicas para el y la que hace los Ejercicios Espirituales 66. • • • • • • Quien hace los Ejercicios debe comprometerse al menos a: Tener una entrevista previa, en la medida de lo posible y estar dispuesto a lo que se le aconsejare. Seguir con fidelidad y sencillez el proceso que se propone. Dedicar el tiempo suficiente para realizar cada uno de los ejercicios. Este tiempo es ordinariamente de una hora por ejercicio. Hacer las revisiones de la oración (examen), anotando lo más significativo de su experiencia personal y las mociones interiores durante el tiempo de oración y otros tiempos. Seguir las Anotaciones y Adiciones de los Ejercicios, según corresponde al Ejercitante en la etapa en que está. Encontrarse regularmente con el o la Acompañante.
  19. 19. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA • • 19 Escuchar y atender sus indicaciones; confiando en que lo que se le aconseje será en bien suyo y de su experiencia espiritual. (EE 22) Manifestar con transparencia cómo le ha ido en cada ejercicio y en el desarrollo general de su proceso. La experiencia confirma que esta manifestación puede hacerse también con bastante fruto a través de un breve reporte escrito. 5. MODALIDADES DE EJERCICIOS 67. La pedagogía ignaciana propuesta en los Ejercicios deberá ser siempre adaptada a la situación del Ejercitante y a los objetivos buscados por él. Y dado que la finalidad última de los mismos no consiste en que el o la Acompañante haga asimilar al Ejercitante una doctrina, sino en que le ayude a generar en sí una actitud de constante y discernida apertura a la acción del Espíritu en su historia personal y en la historia del mundo actual, entonces las más diversas modalidades de Ejercicios van a surgir como respuesta pertinente. El Espíritu, que no está ligado definitivamente a ninguna forma particular, inspirará siempre nuevas modalidades. 68. Los párrafos que siguen pretenden solamente proporcionar una descripción somera de las modalidades más utilizadas, con los respectivos criterios para su puesta en práctica. La intensidad, la duración, las etapas y los destinatarios van a ser los diversos aspectos tenidos en cuenta. El criterio práctico que en todos los casos va a definir los límites de esas etapas, de su intensidad y duración, será siempre la calidad del tiempo que el o la Ejercitante efectivamente logre dedicar al diálogo espiritual en sus distintas formas y momentos: oración, reflexión y acompañamiento. 5.1 INTENSIDAD 69. El uso ya secular de los Ejercicios corrobora la preferencia de san Ignacio por darlos en retiro (o "en apartamiento" según sus propias palabras). El libro organiza las jornadas de cada "semana" basándose en ese presupuesto; las "Anotaciones" y "Adiciones" ponen de manifiesto el mismo condicionamiento. Sin embargo, tanto la Anotación 19 (EE 19) como los testimonios históricos de los inicios y de los siglos ulteriores, demuestran que los Ejercicios pueden darse con igual fruto en la vida corriente. 5.1.1 Ejercicios en retiro (Anotación 20) [EE 20] 70. En esta modalidad, como ya se dijo, preferida por san Ignacio, quien hace los Ejercicios vive, todo el tiempo que estos duran, fuera de su lugar habitual de residencia. El ambiente es de soledad, de silencio y de "apartamiento". El Ejercitante no tiene ninguna ocupación laboral. Aun las labores domésticas se reducen al mínimo: hacer su cama, asear periódicamente su habitación y, eventualmente, algún otro pequeño oficio casero. El Acompañante podrá vivir o no en el mismo lugar que el Ejercitante, según lo requiera el tipo de destinatarios (cf. 5.3.). 71. Enumeremos algunas de las ventajas que puede reportar esta modalidad, en vistas al fruto de los Ejercicios: • un mayor alejamiento de las ocupaciones ordinarias como ayuda para alcanzar una mayor libertad de espíritu;
  20. 20. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA • • • 20 una gran concentración en el proceso mismo de la experiencia y en su acompañamiento, que permitirá al Ejercitante y a su Acompañante una continua evaluación y el volver a proyectarla; una revalorización del auténtico silencio, como contexto imprescindible para una toma de distancia de los acontecimientos diarios, en orden a su mejor comprensión espiritual; una revalorización del tiempo, cronológico y psicológico, como ámbito de la acción gratuita de Dios en la historia y de la apertura paciente del hombre a la percepción de dicha acción y a su colaboración en ella. 5.1.2 Ejercicios en la vida corriente (EVC-Anotación 19) [EE 19] 72. La inquietud manifestada por un creciente número de laicos cristianos (tanto católicos como reformados y ortodoxos) por una pedagogía espiritual encarnada para el crecimiento en su fe, ha conducido a la revalorización de esta modalidad de EVC o "Ejercicios abiertos", en terminología ignaciana. En esta modalidad, ya prevista por el mismo Ignacio, el o la Ejercitante prosigue normalmente sus actividades ordinarias mientras realiza los Ejercicios. Ahora bien, los EVC no son sólo para los laicos, pues personas de todos los estados de vida hallan dificultades para un retiro prolongado y encuentran significativas ventajas en esta modalidad. Asimismo, dado el avance que se va dando en la espiritualidad laical, van tomando importancia los Ejercicios Espirituales realizados por parejas, no sólo en la forma de retiro sino también en la forma de Ejercicios en la vida corriente. Es evidente que las "Anotaciones" y sobre todo las "Adiciones" tendrán que adaptarse al contexto particular en que se encuentre el o la Ejercitante: distinta será la modalidad de acompañamiento, el tipo de silencio, las formas de oración, etc. No se excluye la necesidad eventual de algunos breves retiros durante o al final del proceso. 73. • • • Entre las ventajas de los EVC están: la permanente confrontación del fruto interior que el proceso espiritual de los Ejercicios va produciendo en el Ejercitante, con los acontecimientos cotidianos de orden familiar, laboral, económico, social o político, que de alguna manera lo afectan; la revalorización del criterio de encarnación -tan central en su fe cristiana- al estar el Ejercitante obligado a crear, en su contexto ordinario, un ámbito propio de silencio, de reflexión y de oración, consciente siempre de que esa intimidad lo llevará a la misión; la posibilidad práctica de llegar a ser "contemplativo en la acción" o, como diría san Ignacio, de aprender a "buscar y hallar a Dios en todas las cosas y a todas en Él”. 5.1.3 Otras formas 74. Otra forma de hacer los Ejercicios sería al modo de una misión popular. Esta modalidad abre un enorme espacio para quienes no tienen la posibilidad o las disposiciones requeridas para un retiro prolongado o para los EVC. Pero podrán ser considerados verdaderos Ejercicios solamente cuando haya oración personal, participación en los sacramentos de la reconciliación y la eucaristía, purificación del amor desordenado a partir del discernimiento, plan de vida en un horizonte de inserción en la vida eclesial y de compromiso cristiano con la fe y la justicia en América Latina y alguna forma de acompañamiento personal o grupal. 5.2 DURACIÓN
  21. 21. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 21 75. La extensión cronológica del tradicional retiro de 30 días ha ido registrando también adaptaciones a lo largo de los siglos precedentes. Las prácticas más extendidas hoy para la modalidad de Ejercicios en retiro van desde uno, 3, 6, 8 o hasta 10 días. Algunos, sin embargo, prefieren no llamar "Ejercicios" a las experiencias de 3 días o menos, pues se considera que se requiere suficiente tiempo cronológico y psicológico para vivir los Ejercicios en su totalidad. Por ello, a estas adaptaciones, sería mejor darles el nombre de “un día, o dos o tres, de Ejercicios”. Para los EVC se suelen emplear desde los 8 hasta los 12 meses o algún tiempo más. 76. La duración dependerá entonces del tiempo que Ejercitante y Acompañante tengan a disposición y del objetivo concreto (cf. 5.5.) que cada experiencia de Ejercicios persiga. Algunos Acompañantes de Ejercicios consideran que no es recomendable proponer la entera estructura de las cuatro "semanas", en 6, 8 o aun 10 días, especialmente cuando los Ejercicios se hacen por primera vez. El retiro se tornaría así una exposición relativamente exhaustiva de contenidos doctrinales objetivos y no una experiencia de discernimiento espiritual de la vida del Ejercitante. Para los casos en que se cuenta con un tiempo tan limitado, es preferible invitar al Ejercitante a hacer una introducción a Ejercicios, en la que pueden trabajarse básicamente los Modos de Orar que enseña san Ignacio, el Principio y Fundamento 12, el Examen Particular y la Contemplación para Alcanzar Amor o solamente una o dos Semanas de los mismos, seleccionadas a través del acompañamiento según la necesidad personal de quien los hace y la prudencia de quien los da. 77. Dicha introducción a Ejercicios, con todo, es recomendable para cualquiera que se inicie en la experiencia, dado que es necesario que, al comenzar, el Ejercitante tenga una práctica suficiente de oración y haya confrontado en forma también suficiente la problemática que él mismo alcance a percibir en su pasado personal. Pues el "grande ánimo y la liberalidad para con su Criador y Señor" (EE 5), postulados por la Anotación 5ª, exigen un espacio propio que no puede darse sin tales presupuestos.13 78. La experiencia de algunos lugares del continente muestra que es posible realizar los Ejercicios completos en 8 o 10 días, aun por primera vez, cuando la preparación remota del Ejercitante ha sido suficiente (nos referimos al seguimiento y guía previos a los Ejercicios que el acompañante puede mantener con el ejercitante). Al mismo tiempo, son muchos los que señalan la validez de un repaso abreviado por la entera estructura de los Ejercicios, como "repetición" o como "resumen" (EE 62-64), obviamente cuando se han vivido éstos progresiva y totalmente como experiencia de discernimiento. 79. El número de días o meses de duración de los Ejercicios nunca puede ser una camisa de fuerza sino una referencia de orden meramente práctico. El criterio seguirá siendo siempre el utilizar el tiempo que requiera la experiencia total de los Ejercicios, y el conceder mayor o menor extensión cronológica a cada una de las semanas según el fruto progresivo recabado por el Ejercitante, en vistas al objetivo por él asumido durante el acompañamiento Dada la prolongada duración de los EVC, se recomienda proporcionar previamente al Ejercitante la información suficiente acerca de la totalidad del proceso que se llevará a cabo en los Ejercicios: finalidad básica, núcleos, etapas, objetivos parciales, posibles dificultades, nociones generales de discernimiento espiritual, etc. 12 En relación al Principio y Fundamento podrían ofrecerse algunas pistas de autoconocimiento y aceptación personal. Para esto puede resultar iluminadora la “Semana de Oración Acompañada” o el “Arte de Orar”, (taller teórico práctico de oración), como preparación a la oración ignaciana y a los Ejercicios en la Vida Corriente. 13
  22. 22. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 22 5.3 EJERCICIOS POR ETAPAS 80. Aunque no hay testimonios originarios en torno a esta modalidad, la necesidad de una continua adaptación del método de los Ejercicios a las exigencias de los tiempos modernos ha ido generalizándola. Se trata de dar y hacer los Ejercicios por secuencias cuyos límites cronológicos e intensidad serán definidos de acuerdo al fruto recabado y al tiempo disponible. Así, la estructura completa de los Ejercicios podrá concluirse al cabo de uno, dos o más años, realizando una secuencia cada año o semestre, en retiros de una semana o en fines de semana y aun eventualmente en EVC, sea individual o grupalmente. 81. La modalidad de los Ejercicios por etapas, si bien permite extender en el tiempo las ventajas indicadas para las otras modalidades, implica el riesgo de que el Ejercitante disperse sus energías durante meses y meses y en consecuencia pierda el interés por su propio proceso. Toca al Acompañante proveer a las necesidades de su Ejercitante. Las secuencias objetivas del Año litúrgico pueden ofrecer una buena ayuda a este propósito en una u otra etapa de los Ejercicios. La pertenencia del Ejercitante a un grupo de apoyo: de oración, de actividad apostólica, CVX, Comunidad de Base, etc., puede ser determinante. Algunos, sin embargo, opinan que la división de los Ejercicios en períodos tan distanciados perjudica la dinámica procesual del método ignaciano, que parece exigir una concentración en todos los aspectos. Para ello puede considerarse entre etapas, un seguimiento y acompañamiento que enlace la dinámica del proceso. Una práctica que da buen resultado es repetir en la vida ordinaria lo experimentado en la etapa intensiva. Así se aterriza mejor en la realidad y no se pierde la continuidad para la etapa siguiente. 5.4 NÚMERO DE EJERCITANTES 82. Este apartado quiere afrontar solamente la pregunta acerca del número posible de Ejercitantes a quienes dar los Ejercicios, ya que el Capítulo 4, EL QUE HACE LOS EJERCICIOS, se ha extendido ampliamente sobre la cualidad de sus destinatarios. Si bien Ignacio los dio siempre en modo personalizado, desde los primeros tiempos se practicaron también grupalmente. La evolución catequética y homilética ulterior de la Iglesia llevó a exclusivizarlos para grupos, hasta que virtualmente desapareció la modalidad individual. Desde hace algunos decenios, sin embargo, la modalidad individual ha ido recuperando terreno, no sólo por ser la más original e ignaciana, sino también porque incluso la modalidad grupal ha salido definitivamente beneficiada por ella. 5.4.1 Ejercicios en grupo 83. Las "tandas" o "Ejercicios colectivos" en su versión tradicional, a pequeños o aun grandes grupos, continúan siendo la práctica de mayor utilización. Hasta el punto de que hoy se dé el nombre de "Ejercicios" a cualquier género de retiro colectivo. Es más, con frecuencia se presentan en la actualidad como "Ejercicios auténticamente ignacianos", ciertas modalidades ideológicamente contrapuestas a los que acostumbran a dar los mismos jesuitas. Pero hay que afirmarlo rotundamente: "Ejercicios Espirituales" a la manera ignaciana no existen sin discernimiento espiritual y, por tanto, sin acompañamiento personal o de grupo. Cualquier modalidad grupal que cuide este aspecto puede aceptarse como pertinente. De hecho los retiros breves o largos se realizan hoy en grupos aunque con acompañamiento individual de los Ejercitantes -a veces por parte de varios Acompañantes que forman un equipo. Y los mismos EVC han logrado llevarse a cabo de forma análoga: en
  23. 23. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 23 este caso el grupo es quien acompaña al individuo como referencia de discernimiento, o el grupo complementa como apoyo la tarea del Acompañante individual. 84. • • • • • Los Ejercicios en grupo ayudarán a que Ejercitante y Acompañante revaloricen: la eclesialidad de una experiencia espiritual que las personas, por lo general, han vivido en forma casi plenamente individualista; la relacionalidad propia de una pequeña comunidad eclesial, solidaria en los diversos caminos espirituales de sus miembros, que de esa manera sacramentaliza las relaciones trinitarias; el sentido litúrgico del grupo que, al compartir las celebraciones de la Palabra y de los sacramentos, supera la formalidad del rito sintiéndose convocado por ellas a una misión evangelizadora; la dificultad para orar individualmente, propia de la cultura masificada y sentida especialmente entre los jóvenes, que podría ser compensada con múltiples maneras grupales: cantos, viacrucis, peregrinaciones, etc. y, en general, con todo tipo de símbolos, con tal que esto lleve a iniciarlos en la oración personal; en los medios populares, tanto su capacidad de soledad, silencio y contemplación, como su gusto por las manifestaciones comunitarias. 85. A cualquier otro género de retiro habrá que darle el nombre de tal y no de "Ejercicios de san Ignacio"; y esto sin necesidad de incurrir en una inflación de identidad. En el fondo, se trata simplemente de reconocer dos hechos: primero, que la pedagogía ignaciana tiene sus características propias; segundo, que la pedagogía ignaciana no es el camino único de crecimiento espiritual con el que cuenta la Iglesia. Pero recuérdese que el mismo texto ignaciano prevé los "Ejercicios a rudos" (EE l8); con tal de que efectivamente se trate de Ejercitantes "rudos" y no de Ejercitadores que prefieren ahorrarse la tarea del acompañamiento. De hecho, para grupos especiales y con métodos aptos suele recabarse mucho fruto en el orden de la opción vocacional eclesial. Más todavía, en el caso de grupos grandes podría iniciarse a un grupo pequeño, entresacado de éste y entusiasta, en el discernimiento de mociones. 5.4.2 Ejercicios personalizados 86. Un buen número de Acompañantes ha subrayado, incluso dentro de las modalidades grupales de los Ejercicios, la importancia del acompañamiento individual. En esto hay que reconocer una recuperación del sentido auténtico de los Ejercicios. Dichos Ejercicios personalizados ayudarán a que Ejercitante y Acompañante revaloricen: • la vocación particular al seguimiento de Jesús y la efectiva adhesión personal a El; • la exigencia y delicadeza de una pedagogía de la vida espiritual, en este caso la ignaciana, que demanda del Ejercitante una continua y verificada docilidad al Espíritu; • la capital importancia que tiene lo dialogal en la fe cristiana y en sus implicaciones históricas, como continua llamada de Dios al hombre y como vía de respuesta de éste a la invitación divina, desde el permanente conocimiento interno Suyo. • La modalidad individual está, pues, basada en la relación de acompañamiento que se establece entre un Ejercitante y su Acompañante. Los capítulos 3 y 4 de nuestro texto han caracterizado ampliamente los polos de esta relación. Digámoslo empero una vez más: de la calidad y cuidado que se adopte respecto a ella depende, en buena parte aunque no exclusivamente, el logro del objetivo propio de los Ejercicios. Relación que exigirá, con frecuencia, una buena dosis de paciencia con aquellos que han estado acostumbrados a hacer retiros sin acompañamiento.
  24. 24. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 24 5.5 OBJETIVO PRETENDIDO POR EL O LA EJERCITANTE 87. Cualquier modalidad creada para la puesta en práctica de los Ejercicios deberá regirse por el objetivo particular que pretende el Ejercitante al realizarlos, teniendo siempre en cuenta que todas las aspiraciones del Ejercitante a la larga deberán estar enfocadas a la finalidad principal y al criterio central de los Ejercicios ignacianos, es decir, “buscar y hallar la voluntad de Dios para la disposición de su vida”. Ahí es donde se ubica el "discernimiento para la elección". Esta elección debe estar siempre presente, sea cual fuere el objetivo concreto del Ejercitante; una elección que implica seguir a Cristo pobre y humillado, encarnado en los pobres, en el mundo de injusticia propio de nuestros días. 88. La función del Acompañante consistirá precisamente en ayudar al Ejercitante en ese discernimiento, a fin de que sea cada vez más explícitamente guiado por el Espíritu. Los objetivos que busca el Ejercitante latinoamericano, según la experiencia de los Acompañantes, son cuatro: los Ejercicios pueden hacerse para lograr la iniciación cristiana, para conseguir un crecimiento en la vida cristiana, para elegir un estado de vida o, en fin, para una reforma de vida. Las exigencias específicas de cada tipo variarán de acuerdo siempre al Ejercitante, foco de interés del Acompañante. De tal manera que cuando se mencione el tema de formar colaboradores en la misión, se habla, más que de compartir una teoría o una metodología, de una respuesta efectiva a la invitación de Rey eternal: “…asimismo ha de trabajar conmigo… porque así después tenga parte conmigo en la victoria, como ha tenido en los trabajos.” (EE 93) Porque el auténtico fruto de los Ejercicios, entonces, va de la mano del “trabajo” 5.5.1 Ejercicios para iniciación cristiana 89. Hay en los Ejercicios un incuestionable valor iniciador . Ya Ignacio preveía la posibilidad de unos "ejercicios leves" (EE 18) según "la disposición" (disponibilidad y capacidad efectiva) de quien desea hacerlos. Pueden, pues, utilizarse los Ejercicios para iniciar en la experiencia cristiana, buscando superar la rutina de un catolicismo sociológico, es decir, un catolicismo puramente de tradición familiar, sin significación ni opciones personales. En otros casos se han empleado con buenos resultados para profundizar la preparación y recepción de los sacramentos de iniciación -bautismo, confirmación y eucaristía. 5.5.2 Ejercicios para crecimiento en la vida cristiana 90. Ayudar a crecer en la apertura al Espíritu es, en realidad, la meta de cualquier pedagogía de la vida espiritual. Por tanto, es también la que ofrecen los Ejercicios, y estos podrán ser realizados con ese objetivo particular en determinados momentos de la historia del Ejercitante. Son los religiosos/as, los miembros de Institutos Seculares, los candidatos al ministerio eclesial, los laicos pertenecientes a movimientos y otros de entre ellos individualmente quienes solicitan este tipo de Ejercicios, sedientos de un camino espiritual que les dé instrumentos para crecer en su propia fe. Pues "no tiene objeto hacer deliberar sobre el estado de vida a los que ya (lo) han tomado..."- dice el Directorio autógrafo de san Ignacio (cf. n. 23)-; "a éstos -prosigue el Directorio- en lugar de aquella deliberación, se les podrá proponer ... elegir" entre "desear injurias y oprobios y ser rebajado en todo con Cristo... imitándole en esta parte de su cruz, o bien... estar dispuesto a sufrir pacientemente, por amor de Cristo nuestro Señor, cualquier cosa semejante que le suceda" (Ibid.); y, en general, a plantearse la opción evangélica no sólo por
  25. 25. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 25 lo que es "necesario" sino por lo que es "mejor" para tener en herencia la vida eterna (Mc 10,l7): la exhortación a no juzgar (Mt 7,l-2), a prestar sin esperanza de remuneración (Lc 6,34), a satisfacer a todas las peticiones y deseos del prójimo (Mt 5,40-42), a invitar al banquete a los pobres (Lc l4, l3-l4), a perdonar siempre (Mt 6, l4-l5), etc. 91. De nuevo, hay que reafirmar la estructura dialogal de la experiencia ignaciana como elemento clave para dicho crecimiento, pues coloca al cristiano que la lleva a la práctica en el centro de la sacramentalidad trinitaria de su vida espiritual. La utilización parcial o total de la estructura de los Ejercicios quedará a decisión del Acompañante, atento siempre a las necesidades del Ejercitante; y consciente de que la falta de Acompañantes puede ser suplida, hasta cierto punto y cuando se trata de un retiro que tiene la finalidad aquí señalada, por la modalidad colectiva. 5.5.3 Ejercicios para elecciones de estado de vida 92. Es la finalidad concreta para la cual Ignacio prefería que los suyos dieran los Ejercicios y que él señaló como criterio de selección de los posibles Ejercitantes. Nadie duda hoy, a pesar de las antiguas discusiones entre los que comentaban el texto ignaciano, de la centralidad de la elección en los Ejercicios. Resulta evidente para un Acompañante que el núcleo de tal objetivo, de cara a su Ejercitante, lo conforma la etapa de la "Elección" (EE 135-188) y que hacia allá tendrá que enderezarse todo el acompañamiento, teniendo muy presentes los “tres tiempos” para la misma. Recuérdese que Ignacio acentúa más las "disposiciones" o "preámbulos" para la elección, que el hecho mismo de ésta: sin una verificación de la concreta disponibilidad para ella, no cabe una "recta y sana" elección. 5.5.4 Ejercicios para "reforma de vida" 93. El libro de los Ejercicios indica expresamente que éstos pueden válidamente hacerse con este propósito: la "reforma de vida" (EE 189). Se recomienda que las orientaciones de Ignacio sobre la vida sobria y el compartir los ingresos económicos se complementen con el enfoque de las profesiones -especialmente las liberales- en función del servicio a los más pobres y pequeños, acercándose al modo de vida de Cristo nuestro Señor (EE 344). 6. PROCESO DE LOS EJERCICIOS 94. Ya en el capítulo 2 se delinearon someramente los pasos del proceso que se cumple en los Ejercicios, en orden a la ubicación del que los da y del que los recibe dentro de la dinámica de los mismos. Para facilitar ahora la comprensión global de los Ejercicios completos desde la óptica de América Latina, se presenta un resumen de todas las etapas del proceso, con una exposición breve del fruto que se espera sacar de cada etapa, y un comentario de cada Ejercicio. En anexo se ofrece el correspondiente cuadro sinóptico (TEXTO IGNACIANO - OBJETIVO DEL EJERCICIO - APRENDIZAJE ESPIRITUAL ESPERADO) que presenta, con más detalle, los contenidos y los frutos esperados en el Ejercitante de cada una de las meditaciones de dicha etapa. Adviértase que las orientaciones indicadas aquí son sólo referenciales, y que, como es típico en los Ejercicios, será el diálogo entre el Ejercitante y su Acompañante el que permitirá a ambos detectar el punto vivo desde el cual el Espíritu llama, mueve y conduce al Ejercitante. 6.1 PRINCIPIO Y FUNDAMENTO
  26. 26. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 95. • • • • 26 El proyecto de Dios sobre los hombres es que: "tengamos vida y la tengamos en abundancia" (Jn 10,10): de esta manera "alabamos, hacemos reverencia y servimos a Dios nuestro Señor"; vivamos felices y realizados a imagen y semejanza suya, como hermanos y hermanas, abriéndonos en relaciones de verdadera solidaridad y fe, como hijos e hijas que somos de un mismo Padre; contribuyamos a salvar -liberar- al mundo de todos aquellos elementos que llevan a la muerte , configurándolo conforme al modelo del "paraíso" que se nos revela en el Génesis 2; haciéndonos cargo, en esto, del cuidado de la creación; seamos libres con la libertad de los hijos de Dios, libres de todas las "afecciones desordenadas" y de todas las "estructuras de pecado", que nos esclavizan y nos impiden un compromiso por la vida; libres ante los "dioses de la muerte" -egoísmos, hedonismos, etc.-; libres ante todos los falsos absolutos, "afán de ganancia exclusiva",y "sed de poder"..." a cualquier precio" (Sollicitudo rei socialis, nn. 37 ss.; 46-47; cf. CG 32, decr. 2, 20; decr. 4,16). 96. Los Ejercicios, ya desde el Principio y Fundamento, pueden ser una eficaz introducción a la experiencia de Dios, que se manifiesta en la tridimensionalidad de su donación a nosotros, y un camino para alcanzar unión y familiaridad con las tres personas de la Trinidad. Pueden asimismo ayudar a corregir imágenes distorsionadas de Dios y encaminar al ejercitante a una confianza incondicional en Él y a una honda acogida de su voluntad amorosa a la vez maternal y paternal. Los Ejercicios orientan a una opción por este proyecto, conocido y acogido racional y afectivamente en la fe, gracias a la libertad que nos da la "indiferencia", libertad para poder acogerlo con la radicalidad evangélica del "magis" (más), "solamente deseando y eligiendo lo que más conduce" para crear una sociedad fraterna y solidaria, sin muros ni separaciones, sin miedos ni manipulaciones. 6.2 PRIMERA SEMANA 6.2.1 Primero y Segundo Ejercicio 97. Se trata de llegar, por medio de estas dos meditaciones, a una visión y conocimiento de la historia en la que aparezca el pecado en toda su realidad y extensión. Esto ha de llevar a una toma de conciencia del influjo de los pecados de soberbia e injusticia en la situación de pobreza de las clases populares de nuestra sociedad, donde aparece el desequilibrio en la distribución de los bienes de la creación, la falta de cuidado de la creación misma y la multitud y diversidad de formas de opresión, injusticia y exclusión avaladas por las estructuras sociales. 98. Es de suma importancia que el ejercitante capte su participación responsable en esta situación de injusticia, de insolidaridad y de muerte, tan contraria al proyecto de Dios. Simultáneamente debe procurarse una honda experiencia del rostro misericordioso de Dios que actúa para salvar: "donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia" (Rom 5,20). El coloquio ante Cristo en la cruz debería desatar la perspectiva de una acción solidaria y comprometida, que responda a la toma de conciencia precedente, motivada por la admiración y el agradecimiento a Cristo nuestro Señor que entrega su vida "por mí" y por todos los hombres. 6.2.2 Tercer Ejercicio y los Tres Coloquios 99. San Ignacio propone en este coloquio un itinerario escalonado, para ser recorrido en la intimidad y con la ayuda de los "mediadores" hasta llegar al Padre. En este coloquio es de particular importancia la
  27. 27. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 27 presencia de María. Presencia que se prolonga a lo largo de todos los Ejercicios y que, como recordaba el P. Kolvenbach, no es solamente una alusión narrativa. Los Ejercicios cuentan con el obrar de nuestra Señora en esta experiencia y aportan toda una parte performativa. En particular, este coloquio invita a reconocer, no solo las acciones pecaminosas, sino también a descubrir e identificar las tendencias de donde proceden y los influjos sutiles que el Ejercitante está continuamente recibiendo del mundo, a través de los consensos sociales, de la cultura, del ambiente y de los medios de comunicación social, sobre todo. Este coloquio lleva a pedir la erradicación efectiva de las complicidades con las estructuras injustas y, en la fuerza del Espíritu, nos pone en el camino de la compasión y solidaridad con todos los excluidos y crucificados de la tierra. 100. En cuanto a la meditación sobre el Infierno, hacer notar que el infierno es la infelicidad absoluta resultante de la cerrazón al amor de Dios. Es la falta de realización humana, el quedarse estancado en el proceso de crecimiento a imagen y semejanza de Dios. “Mi infierno” o “mi cielo” lo construyo yo mismo a lo largo de la vida. El infierno es posible como alternativa real de nuestro libre albedrío. Podemos decir de forma definitiva que sí o que no, al amor, a la verdad, a la justicia, a Dios. 14 Amor sin libertad real no sería amor. Para poder desarrollar un amor verdadero tiene que ser posible negarnos a amar. Por eso el infierno es un misterio de amor. 6.3 SEGUNDA SEMANA (I) 6.3.1 Contemplación del llamamiento del Rey Eternal 101. En Ejercicios es central la contemplación evangélica de Jesús y de los «misterios» de su vida. Esta contemplación, para la que nos ha preparado la experiencia de ser pecadores-perdonados, debe constituir la estructura de todo discernimiento, ya que la búsqueda de la voluntad de Dios debe pasar necesariamente por la humanidad de Jesús como «el camino» que lleva al Padre. En este sentido la contemplación del llamamiento del Rey Eternal es la clave interpretativa del resto de los Ejercicios. Por eso será preciso subrayar todo este proyecto del Reino como un llamado a adherirnos a la persona de Cristo y a re-hacer la historia personal, universal y colectiva, comenzando por aquellos que son los más afectados por el "antiproyecto" sobre el hombre, los "cristos crucificados de América Latina" (Bartolomé de las Casas) y a los que el pecado estructural ha convertido de personas en "no-personas". El llamamiento de Cristo, aceptado y asumido en esta contemplación, nos lleva al anuncio de la Buena Nueva y a la denuncia profética del pecado estructural de injusticia; la consecuencia sería una respuesta necesaria de adhesión personal y amorosa a la persona de Cristo y una conversión personal orientada a un cambio radical de las estructuras injustas. 6.4 SEGUNDA SEMANA (II) 6.4.1 Contemplaciones de la vida de Cristo 102. En una forma de oración de gran profundidad afectivo-imaginativa el o la Ejercitante es llevado a contemplar "la vida de Cristo nuestro Señor" según el Evangelio de San Ignacio. Una vida identificada totalmente con la realización del proyecto del Padre, el Reino y su justicia en favor de los pobres. Por esta razón la contemplación ignaciana de la vida del Jesús histórico, si quiere ser auténtica, debe asumir la 14 Esta meditación la pone Ignacio como una “vacuna” contra el olvido de la misericordia de Dios y de su llamado a la conversión.
  28. 28. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 28 perspectiva que el mismo Jesús asumió. No existe otro Jesús que el Hijo de Dios que se ha hecho pobre entre los pobres y que entra a nuestro mundo desde el reverso de la historia, que elige nacer en un país pobre y sometido a dominación y poderes extranjeros, que vive en una región, Galilea, y en un pueblo "del que nada bueno puede salir" (cf.Jn 1,46). Este Jesús, pobre y humillado que se vuelca preferentemente hacia los más pequeños en un servicio misericordioso, se enfrenta a los poderosos de este mundo, políticos y religiosos, causantes de la opresión política y religiosa de su pueblo, y denuncia los fermentos de muerte y los ídolos que corrompen y matan: esto es, las imágenes falsas de Dios, el "poder", el "dinero", etc. Por eso lo asesinan en nombre de su "dios", de la "religión", del "statu quo" y del imperio romano. Este Jesús que nos ha mostrado el rostro materno/paterno de Dios habiéndose presentado como Su Hijo para hacernos Hijas e Hijos de Dios a todas y a todos por igual 6.4.2 Preámbulo del Discernimiento para la Elección 103. Las "dos banderas", "binarios y las "tres maneras de humildad" tienen una referencia polarizante a "hacerse pobres con Cristo pobre y humillado", configurándonos con el Jesús histórico. Este prioritario signo evangélico es el criterio, la condición indispensable, la meta y culmen del SEGUIMIENTO DE CRISTO. Antes de meterse el ejercitante a discernir lo que Dios quiere de él, San Ignacio le propone que realice una seria reflexión sobre sus posibilidades. Le pide que evalúe cómo están sus criterios (banderas), hasta dónde llega la sinceridad de su voluntad (binarios) y cuánto es capaz de desarrollar su amor (humildades). a) Banderas 104. "Hacerse pobre" con Cristo es aceptar la pobreza evangélica y sus consecuencias: desprecio, marginación social, y romper con el sistema; no hacerse pobre con Cristo es absolutizar el poder, el dinero, el prestigio, el tener sobre el ser y sus consecuencias: fama, éxito, estima de los poderosos; es desvirtuar el concepto del Reino, despreciar al débil, al marginado y al pobre. La dinámica de la contemplación de las banderas la propone Ignacio como una confrontación, una lucha entre dos bandos antagónicos. Es imposible seguir a Cristo en pobreza si no asumimos la conflictividad de todo este proceso, la cual no es creada por Jesús, sino que surge como consecuencia lógica de su vida y de sus opciones prioritarias: verdad, vida, identificación con los pobres y pequeños de este mundo, como camino ineludible para rehacer el proyecto del Padre. b) Binarios 105. Asumir la actitud del "tercer binario" es rechazar todos los apegos y absolutos que impiden la decisión de configurarse con el Jesús histórico y sus opciones, en total e incondicional obediencia al Padre, en favor de los pobres y en contra de los poderes de este mundo. c) Las tres maneras de humildad 106. Nos invitan a una total identificación con Cristo, por amor, nos invitan a ser pobres con espíritu. No sólo a vivir con Cristo, sino como Cristo, y consecuentemente, no sólo vivir por y con los pobres, sino como los pobres y pequeños, en función del proyecto de Dios. Esto no significa que todo cristiano deba vivir como
  29. 29. EJERCICIOS ESPIRITUALES EN AMÉRICA LATINA 29 los pobres, pero sí que, en obediencia al Padre –como Jesús-, asuma la causa de los pobres "como su propia causa, como la causa misma de Cristo".15 d) La Elección 107. Establecidos los anteriores preámbulos, San Ignacio lleva ahora al Ejercitante a disponerse para elegir o reformar su vida y estado. Se trata de disposiciones que preceden a la elección o reforma, de la "disponibilidad evangélica" necesaria para una buena y sana elección. Enumeramos dos disposiciones fundamentales: • Descubrir y optar por Dios como Abbá, un Dios de la vida y un Abbá del Reino. No es concebible un Abbá sin el Reino, tal como lo anuncia Jesús, ni un Reino sin el Abbá, Dios de la vida. • Jesús opta, no desde un lugar neutral sino desde su actitud de pobre, -actitud del Siervo de Yahvéencarnado por ellos e identificado con ellos; que los pobres sean evangelizados (cf. Mt 11, 5) es un signo de que él ya está presente. Por eso una elección o reforma de vida no puede hacerse sanamente si se prescinde de este "lugar teológico" y "social" de la opción preferencial por los pobres. 6.5 MISTERIO PASCUAL 6.5.1 Pasión y Muerte 108. Esta etapa de los Ejercicios, que tiene una clara finalidad confirmatoria, coloca al ejercitante ante lo más hondo del misterio de Dios, que tanto amó al mundo hasta entregarle a su único Hijo, y pone en evidencia la dimensión humana de la pasión y muerte de Jesús, como consecuencia y desenlace final de sus opciones históricas por el proyecto del Padre. El gesto libre de Jesús, dar la propia vida por esta causa, desafía al Ejercitante y lo invita a "abrazar lo que Cristo ha amado y abrazado". En la elección concreta, esta opción tomada en confianza incondicional en el Padre y contra la propia carne y sangre, le llevará a experimentar el rechazo y la persecución, a asumir el dolor y los sufrimientos de Jesús y de todos los crucificados de este mundo, a superar las resistencias que conlleva tal elección. Es entonces cuando quedan en evidencia las estructuras de un mundo egoísta, manipulador y adorador de los ídolos de muerte. En la entrega fiel y amorosa hasta la muerte del inocente, la propia muerte queda vencida. 6.5.2 Jesús Resucitado 109. Aquél que fue rechazado, herido, torturado y asesinado experimenta, en la flaqueza y limitación de su propia carne sufrida, la vida en plenitud. La Cuarta Semana, con una función igualmente confirmatoria, es la respuesta incondicional y estupenda del Padre al camino de Jesús y a su clamor y sufrimiento en la Cruz. También es la respuesta del Dios del Reino y de la vida al clamor del pobre y del pequeño, y de todos los pobres que sufren. Esta vida plena supera los estrechos límites del tiempo y del espacio y se pone, en la máxima libertad adquirida, al servicio de los pobres y pequeños, con gestos de comunión, participación y misión. No sólo Jesús, sino, junto con Él, también toda la creación, participa de esta liberación integral y colabora en este misterio colectivo de salvación y de significación total de la existencia y de la historia. El Ejercitante experimenta, pues, en su historia personal y comunitaria esta inmensa gracia de 15 Cfr Puebla, Mensaje a los pueblos de América Latina n. 3; en el n. 94 Aparecida habla de una Iglesia que asume la causa de los pobres.

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