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PABLOGONCALVEZ    Y los“CRIMENES de carrasco”            por Gabriel Pombo
Introducción     En Uruguay el fenómeno del homicidio serial deviene singularmenteraro y escaso. Pese a ello, a comienzos ...
Breve biografía del criminal    Pablo José Goncalvez Gallarreta, a quien se conceptúa con razón el másmoderno psicokiller ...
Cronología de los asesinatos      A pesar de que terminó constituyendo el último de los crímenes enresolverse, el primero ...
en la calle Eduardo Couture casi Costa Rica en los aledaños del LawnTenis del Parque Carrasco.     Había manchas hemáticas...
La segunda presa humana la conformó Andrea Gabriela CastroPena, de quince años. Vivía con sus padres en Malvín, y cursaba ...
Una vez dentro de la casa, su vecino le habría pedido que tomara elteléfono a fin de llamar a la emergencia, mientras él s...
Las pruebas incriminatorias       Una vez enterada la opinión pública que este joven era considerado elasesino de las chic...
El victimario múltiple rumbo a la reconstrucción de uno de sus crímenes(izquierda) y conducido por la policía su salida de...
componían una colección expedida por una fábrica inglesa cerrada treintaaños atrás y pertenecían al diplomático Hamlet Gon...
Epílogo       El preso confesó la comisión de los asesinatos en sede policial, yluego ratificó, aportando profusos detalle...
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Pablo goncalvez y los crímenes de carrasco

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monografía de Gabriel Pombo sobre Pablo Goncalvez y la cronología y descripción de los tres asesinatos que le son adjudicados a este Serial Killer

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Pablo goncalvez y los crímenes de carrasco

  1. 1. PABLOGONCALVEZ Y los“CRIMENES de carrasco” por Gabriel Pombo
  2. 2. Introducción En Uruguay el fenómeno del homicidio serial deviene singularmenteraro y escaso. Pese a ello, a comienzos de la década de mil novecientosnoventa la crónica policial registró un caso dotado de aristas espectacularesque conmocionó hondamente a la sociedad uruguaya. La prensa motejó aaquella secuencia de asesinatos cometidos contra jóvenes mujeres como“Los crímenes de Carrasco”, en atención al barrio capitalino en dónderesidían las víctimas. Las presas humanas cobradas por el matador en cadena fueron AnaLuisa Miller, Andrea Gabriela Castro y María Victoria Williams, todasellas fallecidas a consecuencia de enérgicas maniobras de sofocacióninferidas por su agresor, en una variante de la clásica muerte provocada porestrangulamiento. El ultimador de estas muchachas constituía, sin la menor vacilación,un asesino en serie, y durante meses mantuvo en jaque a la policía. Cuando finalmente se lo detuvo y fue difundida su identidad el temorimperante en la población se trocó en desconcierto y extrañeza, al saberseque se trataba de un joven de Carrasco que contaba con sólo veintidós años,era hijo de un diplomático y vecino de una de las chicas asesinadas (MaríaVictoria Williams). Sus nombres y apellidos completos: Pablo José Goncalvez Gallareta.
  3. 3. Breve biografía del criminal Pablo José Goncalvez Gallarreta, a quien se conceptúa con razón el másmoderno psicokiller de Uruguay, en realidad nació en España, en Bilbao(Viscaya) el 6 de marzo de 1970 cuando su padre, el diplomático HamletGoncalvez, cumplía funciones allí representando a su país. Buena parte desu niñez y de su adolescencia la transcurrió fuera de Uruguay debido a lalabor diplomática de su progenitor, conociendo varios países, a saber:Suecia, Brasil, Paraguay y Perú. Pero se crió y educó en Uruguay y, a principios de los años noventa dela pasada centuria, era un destacado miembro de la alta sociedad deMontevideo, estudiante de ciencias económicas, residente en un hermosochalet de Carrasco, en cuyos fondos tenía instalado un taller de reparaciónde ciclomotores en sociedad con otro joven. Cursó la primaria en elcolegio Christian Brothers, y culminó sus estudios en el liceo públiconúmero 15 de Carrasco. Posteriormente ingresó a la Facultad de CienciasEconómicas. Hasta mediados de 1991 se le conoció una novia estable. Al añosiguiente falleció su padre (el 16 de julio de 1992), y este hecho luctuosohabría repercutido en la eficacia de sus estudios, mermando sunormalmente elevado rendimiento curricular. Su inicial entredicho con la ley lo tuvo al ser denunciado por unaempleada de veintiocho años de la desaparecida mutualista Cima España.La denunciante adujo haber sido violada por el joven, tras ser amenazadacon un revólver, y luego amarrada al asiento del acompañante del vehículode aquél por medio de un juego de esposas. Ese día era feriado y no habíalocomoción pública, por lo cual ella aceptó la invitación del conductor,quien se ofreciera a llevarla hasta su trabajo. Como prueba de la agresión la mujer exhibió la cédula de identidad delacusado, pero el muchacho logró salir indemne al declarar que la relaciónsexual fue consentida, y que ella le había hurtado la billetera. Fue cuestiónde palabra contra palabra. No quedó registrado antecedente penal.Empero, las autoridades tomaron conocimiento del hecho, y ese incidenteenfocaría las sospechas hacia la persona de Pablo Goncalvez cuando, másadelante, comenzaron las pesquisas emprendidas a raíz de una sucesión desórdidos homicidios.
  4. 4. Cronología de los asesinatos A pesar de que terminó constituyendo el último de los crímenes enresolverse, el primero de ellos en orden cronológico lo representó elcometido contra Ana Luisa Miller Sichero. Ésta era una muchacha solterade veintiséis años, hermana de la renombrada tenista Patricia Miller,licenciada en historia y docente en ejercicio. Residía en Carrasco junto asus padres y dos de sus hermanas. Estaba de novia con un ingeniero deveintinueve años. Su cadáver apareció denotando signos de haber padecido una muertemediante sofocación, con hematomas en el rostro, y arrojado sobre lasdunas de la playa de Solymar a escasos metros de la prefectura naval,próximo a la hora 8 del 1 de enero de 1992. La habían conducido hasta esesitio trasladándola en su propio coche, el cual horas más tarde se hallóabandonado a una cuadra del domicilio de Pablo Goncalvez. La tétrica retahíla criminal tuvo su víspera el 31 de diciembre de 1991.Ana Luisa Miller había salido esa noche con su novio Hugo Sapelli, jovende similar condición social y económica. Recibieron el año nuevo cenandoen un restaurante de Carrasco y, después, próximo a la una de la madrugadadel entrante 1 de enero de 1992, la pareja concurrió a bailar al muyconocido club Old Christian´s. Al despuntar el alba de aquel año ambos jóvenes abandonaron lareunión bailable y, a partir de entonces, los datos referentes a las últimashoras de existencia de la infortunada mujer dependen de la versión aportadapor su pareja. Sapelli le contó a las autoridades que Ana Luisa conducía su automóvily lo condujo hasta su vivienda a la cual arribaron cerca de las siete menosveinte y, una vez allí, habrían mantenido breves relaciones sexuales. Después, próximo a la hora ocho de aquella mañana, la muchacha sedespidió, y manejando su coche se encaminó rumbo a su propio domicilio.Miller jamás lograría ingresar a su casa. Se halló su vehículo estacionado
  5. 5. en la calle Eduardo Couture casi Costa Rica en los aledaños del LawnTenis del Parque Carrasco. Había manchas hemáticas en el asiento delantero del acompañante, yuno de los cinturones de seguridad estaba cortado. Horas más tarde, elcuerpo de la occisa fue encontrado yaciendo entre las dunas de la playa delbalneario Solymar, a escasos metros de dónde se instalaba la prefectura dela localidad de Lomas de Solymar. Los médicos forenses que examinaron su cadáver supusieron que ladifunta viajaba en el asiento del acompañante de su vehículo cuando se lepropinó un fuerte impacto en su mentón que la habría dejado en estado deindefensión, tras lo cual su victimario se le habría arrojado encima paraestrangularla mientras ella sangraba profusamente a causa del golpe. El novio de la víctima fue considerado el principal sospechoso yresultó indagado en forma intensa hasta el punto de ser sometido –voluntariamente- a la prueba del polígrafo. No obstante, transcurrieron losmeses sin registrarse ningún avance de interés en la investigación policial. Este homicidio recién se aclararía para la justicia uruguaya cuando yase encontraba en prisión Pablo Goncalvez, detenido y confeso por dosmuertes consumadas a través de igual modus operandi. Pablo Goncálvez purgando los primeros años de su reclusión
  6. 6. La segunda presa humana la conformó Andrea Gabriela CastroPena, de quince años. Vivía con sus padres en Malvín, y cursaba cuartoaño de secundaria en el liceo número 20. La asesinaron el domingo 20 deseptiembre de 1992 luego de salir del club bailable England. También devino victimada en el interior de un coche, y falleció aconsecuencia de la asfixia provocada por un agresor que practicó en torno asu garganta enérgicas maniobras de sofocación. A manera de ritual, sumatador le enroscó alrededor del cuello una corbata de franjas blancas yverdes. (Cabe mencionar que en una fotografía de niño el luego imputadolucía una prenda semejante a aquella, y en el allanamiento de su moradalocalizaron juegos de corbatas de la misma marca y estilo.) El cuerpo sin vida de Andrea Gabriela se descubrió parcialmentesepultado bajo la arena de una playa en el balneario de Punta del Este,yaciendo dentro de una precaria tumba que el ejecutor cavó con sus propiasmanos. La última asesinada fue María Victoria Williams, de veintidós años.Era oriunda del Departamento de Salto, y por entonces residía a doscuadras de la casa del luego imputado Goncalvez. Desapareció el 8 defebrero de 1993. Estaba aguardando el ómnibus para ir a su trabajo.Según la versión que proporcionó Goncalvez a la policía y al juez de esacausa -Dr. Rolando Vomero-, la vio desde la ventana de su finca y,cediendo ante un abrupto impulso, salió a la calle a abordarla. La excusa: la abuela del victimario estaba "enferma", había sufrido unrepentino "ataque", se encontraba desmayada y no reaccionaba. El nietonecesitaba ayuda urgente, y la solidaria chica aceptó acompañarlopresurosa. El juez que condujo lacausa penal en primera instancia: Dr. Rolando Vomero
  7. 7. Una vez dentro de la casa, su vecino le habría pedido que tomara elteléfono a fin de llamar a la emergencia, mientras él subía al segundo pisopara "reanimar" a la anciana. Cuando la joven intentó realizar la llamada resultó agredida por laespalda y, al cabo de un desesperado forcejeo, terminó siendo reducida através de una férrea maniobra de sofocación manual que le hizo perder laconsciencia. Acto seguido, su ofensor le colocó una bolsa de nylon en la cabeza y laató a su cuello, asegurando de esa forma el óbito. María Victoria Williams:Patética víctima del homicida en serie
  8. 8. Las pruebas incriminatorias Una vez enterada la opinión pública que este joven era considerado elasesino de las chicas Andrea Gabriela Castro y María Victoria Williams, sepropaló el rumor de que el tercer homicidio que le fuera atribuido (el deAna Luisa Miller) no le pertenecía, sino que se lo habían endilgado a fin deresolver de hecho un misterio que venía, desde largo tiempo, manteniendoen vilo a los investigadores. Aún al presente estos recelos persisten. Bastaleer los blogs de Internet que tratan sobre el caso para comprobar quemuchos comentarios de usuarios (generalmente anónimos) sostienen lainocencia de Pablo Goncalvez con respecto a este homicidio en particular. Sin embargo: ¿con qué pruebas contó el magistrado de esa causa penalpara imputarle también la consumación de este óbito? Una evidencia convictiva muy sólida se verificó cuando se llevó a cabola reconstrucción del crimen de Ana Luisa Miller. Al escenario fatal acudióel sospechoso, junto con la policía, el juez, el fiscal y los abogados de sudefensa. El cadáver había sido descubierto yaciendo sobre las dunas de la playade Solymar, a escasos metros de la prefectura naval. El asesino no intentóocultar a la víctima y, menos aún, sepultarla. El exánime cuerpo quedó enuna postura arrollada debido a que fue lanzado por un pequeño terraplén,cayendo luego de ser empujado desde la abierta puerta del acompañante delvehículo en que lo trasladaron. Aquel coche (propiedad de la víctima) quedó estacionado dedeterminada manera, y fotografías forenses tomadas a las huellasproducidas por sus neumáticos así lo denotaban. Vale decir, que el rodadono podía quedar detenido de cualquier manera para coincidir con la formaen que se encontró el cadáver, y desde dónde el mismo fuera arrojado. Al iniciarse la reconstrucción forense el indagado solicitó al juez que loautorizara a conducir el automóvil policial que lo había transportado hastaallí y, después de maniobrar con él, lo posicionó con precisión en el lugar,y de la forma, en que se efectuó en el acto de desembarazarse del cuerpodel delito, según los registros del expediente penal.
  9. 9. El victimario múltiple rumbo a la reconstrucción de uno de sus crímenes(izquierda) y conducido por la policía su salida del juzgado penal (derecha) Esta acción la realizó por iniciativa propia el encausado, ante testigos ycon las garantías legales. No parecería válido aducir que se estuviera frentea una prueba "plantada", u obtenida mediante apremios. Se trataba, a suvez, de una evidencia de aquellas que "sólo el culpable podía conocer". En el dorso de las manos y sobre los puños de la joven Ana LuisaMiller, la autopsia, a cargo del Dr. Guido Berro, constató marcascoincidentes con las huellas que imprimieron en su piel las ataduras que lefueron practicadas previo a trasladarla inconsciente hasta la playa deSolymar donde se la ultimara. Pablo Goncalvez declaró haberla amarradocon los cordones de sus zapatos náuticos. Tales cordones consisten en unasdelgadas tirillas de cuero, aptas para dejar trazas semejantes a lasdetectadas sobre los puños y el dorso de las manos de la desafortunada. En los otros dos casos las pruebas se mostrarían también concluyentes. El sepultado cuerpo de la adolescente Andrea Gabriela Castro lucíauna corbata a franjas blancas y verdes anudada en su cuello. No resultóestrangulada por medio de dicha prenda, sino que fue sofocadamanualmente hasta serle quitada la vida. La colocación de la corbataentrañaba una ritualidad inherente a un crimen ejecutado por un homicidasecuencial. Implicaba una suerte de "marca personal" o "sello" impreso porel victimario sobre su presa humana. Pues bien, durante el allanamiento de la vivienda del sospechoso(legitimado por orden judicial y con garantías procesales) se incautó unafotografía de niño de Pablo Goncalvez portando una corbata análoga. Másaún: se ubicaron otras prendas de igual corte y similares colores. Todas
  10. 10. componían una colección expedida por una fábrica inglesa cerrada treintaaños atrás y pertenecían al diplomático Hamlet Goncalvez, padre delindagado. Estas prendas se vendían en conjuntos de tres, y faltaba una deellas dentro del juego. Este dato apunta, con un grado de probabilidad casiabsoluta, a que la corbata restante no podría ser otra sino la encontrada entorno al cuello de esta desdichada adolescente. En cuanto al crimen a María Victoria Williams fue determinante laproximidad entre la finca del indagado y la casa dónde residía la chica. Lavíctima desapareció en el corto tramo que discurría de su domicilio a laparada del ómnibus, cuando esa lluviosa mañana del 8 de febrero de 1993se dirigía a su trabajo. No se detectaron signos de lucha ni se la vio subir alautomóvil de algún extraño, lo cual hubiera sido contrario a los recatadoshábitos de esta muchacha. María Victoria no se iría con un extraño, pero sí(en gesto samaritano acorde a su noble personalidad) aceptaría ingresar a lavivienda de su vecino, quien le urgiera a ayudarlo pretextando que suanciana abuela había sufrido un ataque. Otra fotografía de la jóvenMaría Victoria Williams Asimismo, en declaraciones a la policía, el indagado expresó haberarrojado pertenencias de sus víctimas en un baldío sito en el barrio deMaroñas: una libreta de notas de Andrea Gabriela Castro, así como unaagenda parcialmente quemada y un monedero de María Victoria Williams.En presencia del juez y de integrantes de la Policía Técnica, tales recaudosse recogieron del lugar previamente indicado.
  11. 11. Epílogo El preso confesó la comisión de los asesinatos en sede policial, yluego ratificó, aportando profusos detalles, sus relatos frente al juez, elfiscal y el actuario del Juzgado; y en presencia de sus dos inicialesabogadas defensoras. No obstante, tras haber cambiado de patrocinioletrado, rectificó su postura y se declaró inocente. Según adujo en su reclamo, las confesiones le fueron arrancadas bajotortura. Interpuso su queja ante la Convención Latinoamericana deDerechos Humanos pero no tuvo éxito. Dicho organismo internacional ledio la razón al Estado uruguayo el cual sostuvo, al contestar la demanda,que los procedimientos policiales y judiciales fueron totalmente regulares.Conforme allí se manifestó, las evidencias de la culpabilidad del acusadoresultaron tan abrumadoras que su confesión en nada incidió a la hora depronunciar la sentencia condenatoria en su contra. Desde junio de 2012 (cumplidos efectivamente dieicinueve de lostreinta años a los que fuera condenado) su defensa letrada solicitó que se leconcediera la excarcelación, amparándose en el instituto penal de la“libertad anticipada”. A pesar de que el penado reunía algunos de los requisitos quehabilitaban gestionar este beneficio (buena conducta carcelaria, realizaciónde estudios y trabajos comunitarios) falló en un punto clave: la periciapsiquiátrica que le efectuaron los médicos y peritos forenses. La Suprema Corte de Justicia denegó su petición de libertad anticipada,pues el informe técnico le fue desfavorable a Pablo Goncalvez. Se estimóque el periciado sigue siendo potencialmente peligroso para la vida social yque no dio muestras genuinas de arrepentimiento.

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