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El Madrid de los Austrias (siglos XVI-XVII). Estudio de Dña. Marisa Sanz Martín

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https://viajadesdetusofa.blogspot.com/2020/06/el-madrid-de-los-austrias-siglos-xvi.html
Elaborado por: Rodrigo García-Quismondo, sobre un estudio de Dña. Marisa Sanz Martín, profesora de Historia.
Tema: Estudio de la evolución histórica, urbanística y arquitectónica de la zona de Madrid conocida como "El madrid de los Austrias".
Fecha: 26 de junio 2020
Descripción:
Durante los siglos XVI y XVII gobernó en España la dinastía de Austria-Habsburgo, siendo partícipes Carlos I y Felipe II monarcas autoritarios y absolutistas y sus sucesores, Felipe III, Felipe IV y Carlos II.
La arquitectura que se desarrolló en el s. XVI fue Renacentista con tres variantes típicamente españolas: Plateresco y Purista (Carlos I) y Herreriano (Felipe II). En el siglo XVIII el Barroco imperó como estilo artístico.
La arquitectura religiosa sirvió como propaganda de la iglesia contrarreformista, triunfante sobre el protestantismo tras el Concilio de Trento y la arquitectura civil fue una exaltación del poder real.

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El Madrid de los Austrias (siglos XVI-XVII). Estudio de Dña. Marisa Sanz Martín

  1. 1. 1 de 31 EL MADRID DE LOS AUSTRIAS --- (S. XVI-XVII) Durante los siglos XVI y XVII gobernó en España la dinastía de Austria- Habsburgo, siendo partícipes Carlos I y Felipe II monarcas autoritarios y absolutistas y sus sucesores, Felipe III, Felipe IV y Carlos II. La arquitectura que se desarrolló en el s. XVI fue Renacentista con tres variantes típicamente españolas: Plateresco y Purista (Carlos I) y Herreriano (Felipe II). En el siglo XVIII el Barroco imperó como estilo artístico. La arquitectura religiosa sirvió como propaganda de la iglesia contra-reformista, triunfante sobre el protestantismo tras el Concilio de Trento y la arquitectura civil fue una exaltación del poder real. Durante el reinado de Carlos I, Madrid estaba integrado por dos núcleos principales: el recinto comprendido dentro de la muralla cristiana, de origen medieval, y los arrabales. El casco urbano se extendía, de oeste a este, desde el Palacio Real hasta la Puerta del Sol y de norte a sur desde la plaza de Santo Domingo hasta la plaza de la Cebada.
  2. 2. 2 de 31 A partir de 1561, con la capitalidad, la ciudad creció de forma vertiginosa. El plano de Madrid realizado por Pedro Teixeira en el año 1656, casi un siglo después del establecimiento de la Corte, da una idea precisa de las dimensiones del casco urbano en tiempos de Felipe IV. La villa estaba rodeada por una cerca hacia el norte sobre las actuales calles de Génova, Sagasta, Carranza y Alberto Aguilera (conocidas popularmente como los bulevares); hacia el sur, sobre las rondas de Toledo, Valencia y Embajadores; hacia el este, sobre los paseos del Prado y Recoletos; y hacia el oeste, sobre los terraplenes del valle del río Manzanares. Extramuros se situaban los jardines, parajes agrestes y recintos palaciegos del Buen Retiro, de la Casa de Campo y del El Pardo. La cerca de Felipe IV fue erigida para detener el crecimiento desordenado que estaba experimentando la ciudad y actuó como una auténtica barrera urbanística, que limitó la expansión de la urbe hasta el siglo XIX. Fue derribada en 1868. Reinado de Carlos I El primer monarca de la Casa de Austria, mostró un interés especial por la villa, tal vez con la intención de establecer de forma definitiva la Corte en Madrid. Así sostiene el cronista Luis Cabrera, en un escrito referido a Felipe II: El Rey Católico [por Felipe II], juzgando incapaz la habitación de la ciudad de Toledo, ejecutando el deseo que tuvo el emperador su padre [por Carlos I] de poner su Corte en la Villa de Madrid, determinó poner en Madrid su real asiento y gobierno de su monarquía. Entre los proyectos urbanísticos promovidos por Carlos I, figura la demolición de la Puerta de Guadalajara, el acceso principal de la antigua muralla cristiana de Madrid, y su sustitución por una más monumental hoy desaparecida. Durante su reinado, se inauguraron algunos templos religiosos, entre ellos el santuario de Nuestra Señora de Atocha, la ampliación de la Iglesia de San Ginés, situada en la calle del Arenal, y el Convento de San Felipe el Real, que fue uno de los puntos de encuentro más importantes del Madrid de los Austrias.
  3. 3. 3 de 31 Su lonja recibió el sobrenombre de “mentidero de la villa”, por los rumores que allí se fraguaban. La Capilla del Obispo es, sin duda, la construcción religiosa de mayor interés arquitectónico llevada a cabo en Madrid, en tiempos de Carlos I. Fue levantada como un anejo de la iglesia medieval de San Andrés. En cuanto a las residencias palaciegas, cabe mencionar la de Alonso Gutiérrez de Madrid, tesorero del emperador, cuya estructura fue aprovechada, durante el reinado de Felipe II, para la fundación del Monasterio de las Descalzas Reales. El Palacio de los condes de Paredes de Nava o Casa de San Isidro, donde tiene sus instalaciones el Museo de los Orígenes, se encuentra en la plaza de San Andrés. Fue construido en el solar de un antiguo edificio donde, según la tradición, vivió Iván de Vargas, quien, en el siglo XI, dio alojamiento y trabajo a san Isidro y la Casa de Cisneros construida en estilo plateresco y situada en la plaza de la Villa. Reinado de Felipe II En 1561, Felipe II estableció la Corte en Madrid lo que provocó un aumento de la población vertiginoso: de los 10 000 habitantes que podía haber en la villa se pasó a 35 000 - 45 000 en el año 1575 y más de 100 000 a finales del S. XVI.
  4. 4. 4 de 31 Para hacer frente a este crecimiento demográfico, el Concejo de Madrid, respaldado por la Corona, elaboró un proyecto de ordenación urbanística, consistente en la alineación y ensanchamiento de calles, el derribo de la antigua muralla medieval, la adecuación de la plaza del Arrabal (antecedente de la actual Plaza Mayor) y la construcción de edificios públicos como hospitales, hospicios, orfanatos, instalaciones de abastos y templos religiosos. Felipe II puso al frente de este plan al arquitecto Juan Bautista de Toledo. Sin embargo, la falta de medios y lentitud burocrática del consistorio y el desinterés mostrado por la Corona en la aportación de recursos ralentizaron su desarrollo. La consecuencia fue un crecimiento urbano rápido y desordenado hacia el este, dada la accidentada orografía de la parte occidental, orientada a los barrancos y terraplenes del valle del río Manzanares. Los nuevos edificios se construyeron siguiendo la dirección de los caminos que partían de la villa y, a su alrededor, surgió un entramado de calles estrechas, aunque dispuestas en red hipodámica. El que conducía hasta Alcalá de Henares (hoy calle de Alcalá) vertebró el crecimiento urbano hacia el este, al igual que el camino que llevaba a San Jerónimo el Real, sobre el que se originó la carrera de San Jerónimo. Por el sudeste, la expansión tomó como eje principal el camino del santuario de Nuestra Señora de Atocha (actual calle de Atocha).
  5. 5. 5 de 31 Hacia el sur, las nuevas casas se alinearon alrededor del camino de Toledo (calle de Toledo) y, por el norte, la referencia urbanística estuvo marcada por los caminos de Hortaleza y de Fuencarral. La intensa actividad inmobiliaria de este periodo no fue suficiente para satisfacer la demanda de viviendas, por parte de cortesanos y sirvientes de la Corona. Tal situación llevó al monarca a promulgar el edicto conocido como Regalía de Aposento, mediante el cual los propietarios de inmuebles de más de una planta estaban obligados a ceder una de ellas a una familia cortesana. Este decreto favoreció el desarrollo de las llamadas casas a la malicia, un tipo de vivienda con el que sus propietarios intentaban evitar el cumplimiento de la norma, mediante diferentes soluciones (una única planta, compartimentación excesiva de los interiores, ocultación a la vía pública del piso superior...). En 1590, la Corona y el Concejo crearon la Junta de Policía y Ornato, organismo presidido por el arquitecto Francisco de Mora, con el que se intentó poner fin a los desarreglos urbanísticos provocados por la rápida expansión de la ciudad. La correcta alineación de las calles, mediante la supresión de los recovecos existentes entre los inmuebles, fue uno de sus objetivos. Felipe II promovió la realización de diferentes infraestructuras urbanas, tales como el Puente de Segovia, la calle Real Nueva (actual calle de Segovia) y la Plaza Mayor. Las dos primeras se enmarcaban dentro del mismo plan, consistente en la creación de una gran avenida, de aire monumental, que, salvando el río Manzanares por el oeste, conectase el antiguo camino de Segovia con el Real Alcázar. Finalmente, sólo pudo ejecutarse el puente, atribuido a Juan de Herrera. Con respecto a la Plaza Mayor, levantada sobre la antigua plaza del Arrabal, el centro comercial de la villa en aquel entonces, el monarca encargó su diseño a Juan de Herrera en el año 1580. Durante su reinado, se demolieron los edificios primitivos y dieron comienzo las obras de la Casa de la Panadería. Fue su sucesor, Felipe III, quien dio el impulso definitivo al recinto. Pero tal vez su proyecto más personal fuese la Casa de Campo, paraje que convirtió en un recinto palaciego y ajardinado para su recreo.
  6. 6. 6 de 31 Se debe a un diseño de Juan Bautista de Toledo, que siguió el modelo de naturaleza urbanizada, acorde con el gusto renacentista de la época, a modo de conexión con el Monte de El Pardo. Asimismo, fueron levantados distintos edificios religiosos y civiles tales como: El Monasterio de las Descalzas Reales y el Convento de la Victoria. En 1583 abrió su puertas el corral de comedias del Teatro del Príncipe (en cuyo solar se levanta ahora el Teatro Español), institución clave en el Siglo de Oro español. En 1590, fue inaugurado el Colegio de María de Córdoba y Aragón (actual Palacio del Senado). Entre los palacios nobiliarios, hay que destacar la Casa de las Siete Chimeneas actual sede del Ministerio de Cultura, situada en la plaza del Rey. En la calle de Atocha se encontraban las casas de Antonio Pérez y en la plaza de la Paja se halla el Palacio de los Vargas, cuya fachada fue transformada en el siglo XX, adoptándose una solución historicista, a modo de continuación de la contigua Capilla del Obispo. Reinado de Felipe III Este monarca realizó los denominados viajes de agua (conducciones desde manantiales cercanos a la villa), entre los cuales cabe destacar el de Amaniel.
  7. 7. 7 de 31 De ellos también se beneficiaron algunos conventos y palacios, además de los propios vecinos, a través de las fuentes públicas. En 1617 fue creada la llamada Junta de Fuentes, organismo encargado de su mantenimiento y conservación. Bajo el reinado de Felipe III, se proyectaron numerosos edificios religiosos y civiles, algunos de los cuales fueron inaugurados en la época de Felipe IV. Es el caso de la Colegiata de San Isidro y de la nueva fachada del Real Alcázar, obra de Juan Gómez de Mora, que perduró hasta el incendio del palacio en 1734. Las nuevas edificaciones se construyeron con mayor calidad arquitectónica que en los periodos anteriores, al tiempo que se impuso un estilo propio, típicamente madrileño, de aire clasicista y de clara influencia herreriana, aunque también se observan rasgos pre-barrocos, así como la frecuente utilización simultanea del ladrillo y la piedra, seña de identidad del barroco madrileño. Además, se establecieron arquetipos arquitectónicos, que, en relación con las casas palaciegas, quedaron definidos en un trazado de planta rectangular, dos o más alturas de órdenes, cubiertas abuhardilladas de pizarra y torres cuadrangulares, por lo general dos, con chapiteles rematados en punta, en la línea escurialense. En cuanto a los templos religiosos, la mayoría de las construcciones utilizó como referencia el modelo jesuítico, de planta de cruz latina, que tiene su origen en la Iglesia del Gesú (Roma, Italia). La Colegiata de San Isidro responde a esta pauta. Mención especial merece el Real Monasterio de la Encarnación, fundado por Margarita de Austria, esposa del rey. Su fachada, obra de Juan Gómez de Mora, fue una de las más imitadas en la arquitectura castellana del siglo XVII La lista de edificios religiosos levantados durante el reinado de Felipe III es amplia. El Convento de San Ildefonso de las Trinitarias Descalzas se encuentra en el Barrio de las Letras y en él fue enterrado Miguel de Cervantes. El Monasterio del Corpus Christi o de las Carboneras, la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen y La Iglesia de San Antonio de los Alemanes, una de las más singulares del primer tercio del siglo XVII, por su planta oval, su interior está decorado al fresco por Lucas Jordán, Juan Carreño de Miranda y Francisco Rizzi.
  8. 8. 8 de 31 Pero, sin duda, el proyecto urbanístico más importante llevado a cabo por el monarca fue la Plaza Mayor. En 1619, Felipe III finalizó las obras, que había iniciado su antecesor, con un nuevo diseño, firmado y desarrollado por Juan Gómez de Mora. Este arquitecto fue también responsable de la Casa de la Panadería, que preside el conjunto, si bien su aspecto actual corresponde a la reconstrucción realizada por Tomás Román, tras el incendio de 1672. En el terreno de la escultura, destaca la estatua ecuestre del propio rey, traída desde Italia como obsequio del Gran Duque de Florencia. Realizada en bronce, fue comenzada por Juan de Bolonia y terminada por su discípulo, Pietro Tacca, en 1616, hoy en el centro de la Plaza Mayor Reinado de Felipe IV Tradicionalmente ha sido considerado como un mecenas de las letras y de las artes, principalmente de la pintura. Durante su reinado, Madrid se convirtió en uno de los principales focos culturales de Europa y en el escenario donde se fraguaron muchas de las grandes creaciones del Siglo de Oro español. Además la ciudad albergó la mayor parte de la colección pictórica del monarca.
  9. 9. 9 de 31 Se levantaron numerosos edificios civiles y religiosos, al tiempo que se construyó una nueva residencia regia en el entorno del Prado de los Jerónimos. El Palacio del Buen Retiro desplazó hacia el este buena parte de la actividad política, social y cultural de la villa, que hasta entonces gravitaba únicamente sobre el Real Alcázar, situado en el extremo occidental. En líneas generales, la arquitectura palaciega del reinado de Felipe IV siguió el modelo post-escurialense, de rasgos barrocos contenidos, que comenzó a forjarse con Felipe III. Siguiendo una iniciativa del Conde-Duque de Olivares, Felipe IV ordenó al arquitecto Alonso Carbonell la ampliación del recinto y su conversión en residencia veraniega. El palacio fue concebido como un lugar de recreo, función que quedó remarcada mediante una configuración articulada alrededor de dos grandes patios, diseñados a modo de plazas urbanas. La Plaza Principal estaba reservada a la Familia Real, mientras que la Plaza Grande, de mayores dimensiones, era utilizada para la celebración de fiestas, actos lúdico-culturales y eventos taurinos. Sólo se conservan el Salón de Reinos y el Salón de Baile (o Casón del Buen Retiro), si bien con importantes transformaciones en relación con el diseño original. En lo que respecta a los jardines, el Parque de El Retiro es heredero del trazado llevado a cabo en la época de Felipe IV, aunque su fisonomía actual responde a múltiples remodelaciones ejecutadas en periodos posteriores, principalmente en los siglos XVIII y XIX. La arquitectura civil tiene en el Palacio de Santa Cruz y en la Casa de la Villa, ambos proyectados por Juan Gómez de Mora en el año 1629, dos notables exponentes. La arquitectura religiosa del reinado de Felipe IV presenta dos fases, coincidentes con los procesos evolutivos que se dieron en el arte barroco español a lo largo del siglo XVII. En la primera mitad, se mantuvo la austeridad geométrica y espacial, arrastrada del estilo herreriano, con escasos y calculados motivos ornamentales, salvo en los interiores, que, en clara contraposición, aparecían profusamente decorados.
  10. 10. 10 de 31 En la segunda mitad del siglo, el gusto por las formas favoreció un progresivo alejamiento del clasicismo y la incorporación de motivos naturalistas en las fachadas. Dentro de la primera corriente, que puede ser denominada como barroco clasicista, se encuentran la Colegiata de San Isidro, la Ermita de San Antonio de los Portugueses y el Convento de San Plácido. La Colegiata de San Isidro fue fundada como iglesia del antiguo Colegio Imperial, es de planta de cruz latina y destaca por su fachada monumental, realizada en piedra de granito y flanqueada por dos torres en los lados. Conforme fue avanzando el siglo XVII, los exteriores sobrios fueron perdiendo vigencia y se impuso un estilo plenamente barroco, sin apenas concesiones al clasicismo. Esta evolución puede apreciarse en la ya citada Casa de la Villa, que, dado su prolongado proceso de construcción (el diseño se hizo en 1629 y el edificio se terminó en 1696), fue incorporando diferentes elementos ornamentales en su fachada clasicista, acordes con las nuevas tendencias.
  11. 11. 11 de 31 La Capilla de San Isidro ejemplifica el apogeo del barroco. Fue construida como un anejo de la iglesia de origen medieval de San Andrés para albergar los restos mortales de san Isidro. El Convento de Nuestra Señora de la Concepción o de las Góngoras es otro ejemplo del barroco madrileño Escultura: Hacia 1646 se estableció en la Corte Manuel Pereira, a quien se debe el retablo de la Iglesia de San Andrés, desaparecido durante la Guerra Civil, y la estatua de San Bruno, considerada una de sus obras maestras, que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Fuera del ámbito religioso, la producción escultórica se desarrolló a través de dos vías: la ornamentación de calles y plazas, mediante la construcción de fuentes artísticas (es el caso de la Fuente de Orfeo, diseñada por Juan Gómez de Mora), y los encargos reales, entre los que sobresale la estatua ecuestre de Felipe IV. Se trata de las primera escultura a caballo del mundo en la que éste se sostiene únicamente sobre sus patas traseras. Realizada en bronce a la cera perdida, es obra de Pietro Tacca, quien trabajó sobre unos bocetos hechos por Velázquez y, según la tradición, contó con el asesoramiento científico de Galileo Galilei que resolvió el problema de equilibrios. Urbanismo: En el terreno urbanístico, Felipe IV ordenó la construcción de una cerca alrededor del casco urbano, mediante la cual quedaron establecidos los nuevos límites de la villa, tras los procesos expansivos de los periodos anteriores. Desde la fundación de Madrid en el siglo IX, había sido costumbre cercar el caserío, bien con una finalidad defensiva (murallas musulmana y cristiana), bien para el control fiscal de los abastos e inmigración (cerca medieval de los arrabales y Cerca de Felipe II). La Cerca de Felipe IV provocó varios efectos en el desarrollo urbano: por un lado, impidió la expansión horizontal de Madrid hasta bien entrado el siglo XIX, cuando fue demolida y pudieron acometerse los primeros ensanches; y, por otro, favoreció un cierto crecimiento vertical, dando lugar a las corralas, viviendas dispuestas en varias alturas y organizadas en corredera, alrededor de un gran patio común. De la citada cerca, realizada en ladrillo y mampostería, aún se mantienen en pie algunos restos, como los situados en la Ronda de Segovia, en los alrededores de la Puerta de Toledo.
  12. 12. 12 de 31 Puerta de Fuencarral, cerca de Felipe IV El Puente de Toledo es otro de los proyectos urbanísticos impulsados por el rey. Su función era enlazar directamente el casco urbano con el camino de Toledo, salvando el río Manzanares por la parte suroccidental de la ciudad. Fue construido por José de Villarreal a partir de un proyecto de Juan Gómez de Mora. La estructura definitiva que ha llegado a la actualidad corresponde al primer tercio del siglo XVIII y es obra de Pedro de Ribera el gran discípulo de Churriguera Reinado de Carlos II Con la llegada al trono de Carlos II, se frenó el ritmo constructor del reinado anterior, sobre todo en lo que respecta a las edificaciones civiles. Entre éstas, tan sólo cabe mencionar la Puerta de Felipe IV de Melchor Bueras, estuvo inicialmente emplazada en la Carrera de San Jerónimo, hasta su traslado, a mediados del siglo XIX, a la calle de Alfonso XII, donde sirve de acceso al Parque de El Retiro.
  13. 13. 13 de 31 En cuanto a las fundaciones religiosas, se levantaron algunos templos de interés artístico, que abandonaron definitivamente el aspecto austero de la primera mitad del siglo XVII e incorporaron plenamente las tendencias barrocas. Es el caso de la Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, la Iglesia de las Calatravas situada en la calle de Alcalá de planta de cruz latina y un cimborrio con tambor de ocho vanos, cuatro abiertos y cuatro cegados. La capilla mayor tiene un retablo de José de Churriguera. Iglesia de las Calatravas Pese a las corrientes barrocas del momento, el Convento de las Comendadoras de Santiago se aproxima más al arquetipo arquitectónico de la primera mitad del reinado de Felipe IV, caracterizado por su sobriedad. El edificio destaca por su iglesia, de planta de cruz griega, fachada inspirada en el modelo del Real Monasterio de la Encarnación y torres con chapiteles herrerianos en los lados.
  14. 14. 14 de 31 Plaza de Isabel II Con el nombre de Caños del Peral, fue muy importante en la época de los Habsburgo. En el siglo XVI existía aquí una fuente muy grande y vistosa llamada así, de los Caños del Peral. Tenía siete pilas y siete caños, donde acudían los vecinos a lavar ropa y los aguadores a llenar sus cántaros. Bajo la superficie de la plaza, entrando por la boca de metro, se puede acceder al Museo de los Caños del Peral donde se conserva un trozo de esta fuente. A su lado se instaló una compañía de cómicos italianos, y años después se levantó el Teatro de los Caños. Esto fue el germen de nuestro Teatro Real, ya del siglo XIX. Plaza de Oriente Al otro lado del Teatro, la Plaza de Oriente, el origen de Madrid, el embrión a partir del cual fue creciendo la ciudad. A causa de su posición elevada, este lugar sirvió a los árabes para situar una de sus torres de vigilancia para defenderse de las incursiones cristianas del norte. Esta torre dio lugar a una fortaleza que más tarde se convertiría en alcázar. La ciudad creció hacia el este, y en la época de los Austrias esta zona tenía un aspecto muy diferente al actual. En lo que hoy son jardines había varios edificios, algunos de los cuales servían para dar soporte al alcázar, como la casa del Tesoro. El pequeño museo situado bajo la superficie de la plaza ofrece documentación de cómo era el lugar en el Madrid de los Austrias. Aquí están el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, los Jardines de Sabatini, el Monasterio de la Encarnación, el Teatro Real y la estatua de Felipe IV,. El monumento a Felipe IV, o fuente de Felipe IV, es un conjunto escultórico ubicado en el centro de la plaza de Oriente, uno de los recintos de mayor interés histórico-artístico de la ciudad española de Madrid, su pieza más relevante, la estatua ecuestre del rey Felipe IV, data del siglo XVII.
  15. 15. 15 de 31 Esta se debe al escultor Pietro Tacca, quien la realizó en Italia utilizando un diseño de Diego Velázquez y con el asesoramiento científico de Galileo Galilei para asegurar su estabilidad. Contó también con la colaboración del escultor Juan Martínez Montañés. Se trata de una obra maestra de la escultura ecuestre, por su calidad y por estar considerada la primera escultura “en corveta”, es decir con las patas delanteras del caballo levantadas, sostenido sobre las traseras, y discretamente sobre su cola. El conjunto se completa con un pedestal, adornado con diferentes grupos escultóricos y dos fuentes realizados dentro del conjunto de las obras de urbanización de la plaza de Oriente. El grupo de estatuas de piedra blanca forma parte de una serie dedicada a todos los monarcas de España, mandadas hacer para la decoración del Palacio Real de Madrid durante el reinado de Fernando VI. Francisco Sabatini, en su proyecto del palacio Real, ideó que sobre los ángulos de éste se colocasen las estatuas de todos los reyes de España y sus esposas. Estas estatuas, que se realizaron entre 1750 y 1753, nunca se colocaron en el lugar previsto y se situaron en distintos lugares de la ciudad, como la propia plaza de Oriente, el Retiro, los jardines de Sabatini, el parque de El Capricho de la Alameda de Osuna, la puerta de Toledo, y algunas se llevaron a otras provincias. Las veinte situadas en la plaza de Oriente corresponden a cinco reyes visigodos y quince monarcas de los primeros reinos cristianos de la Reconquista.
  16. 16. 16 de 31 Plaza de Ramales Sobre su enlosado encontramos una simulación de la que fue antigua iglesia parroquial de San Juan Bautista. Esta iglesia se derribó a principios de siglo XIX y en su lugar el ayuntamiento ha colocado recientemente unos elementos que parecen bancos para sentarse pero que en realidad sirven para recordar la disposición del templo. En la misma plaza se dedica un pequeño monumento a Diego Velázquez, que fue enterrado en 1660 en la Iglesia de San Juan. Cuando se buscaron, los restos del que fuera pintor de cámara de Felipe IV no fueron hallados, pero se tiene la firme creencia de que se encuentran en algún lugar bajo la superficie de la plaza. Iglesia de San Nicolás de Bari Desde la Plaza de Ramales nos internamos en el viejo barrio de Santiago por la calle San Nicolás, estrecha y umbría como lo son las de alrededor. Por la cercanía al antiguo alcázar, estas calles (Factor, Señores de Luzón, Biombo, Calderón de la Barca) fueron las más antiguas de Madrid, las primeras que se crearon para ensanchar la población. Pronto llegamos a la iglesia más antigua que se conserva en la capital, San Nicolás de Bari, que se cree del siglo XII. De hecho, ya se menciona en el Fuero de 1202 como una de las diez ermitas que existían en el Madrid amurallado. El conjunto se compone de elementos construidos en muy diferentes épocas, lo más antiguo es la torre mudéjar (similar a la de San Pedro el Viejo) que data del siglo XII. La existencia de esta torre hace pensar que en origen este edificio fue una mezquita y la torre su alminar, está formada por tres cuerpos cúbicos, cada uno de los cuales presenta 12 arquerías, de diferente diseño en cada tramo. El primer tramo, sólo se puede apreciar desde el interior de la iglesia, y está decorado por arcos ciegos de tres lóbulos. El segundo presenta arcos de cinco lóbulos separados por finas columnas de mármol y el último presenta simples arcos de herradura apoyados en columnas.
  17. 17. 17 de 31 En la calle Mayor hasta Bailén y en el número 61 está la casa donde vivió y murió Pedro Calderón de la Barca. Enfrente, en la salida de la calle Milaneses, la azotea de un edificio acoge la escultura Accidente Aéreo, que representa a un individuo alado que se ha estrellado. Donde la Calle Mayor se ensancha ligeramente, en el número 49, está la placa que recuerda que aquí estuvo la Puerta de Guadalajara, perteneciente a la muralla cristiana de Madrid. Y en el número 46, la casa en que nació Lope de Vega. Plaza de la Villa De ella parten tres pequeñas calles, correspondientes al primitivo trazado medieval de la ciudad: la del Codo, la del Cordón y la de Madrid. Hay que destacar tres edificios históricos, las Casas y Torre de los Lujanes, la Casa de Cisneros y la Casa de la Villa, La plaza de la Villa fue uno de los principales núcleos del Madrid medieval, dada su ubicación equidistante entre la puerta de Guadalajara y la de la Vega, dos de los accesos más importantes de la ciudad durante la Edad Media. Originalmente llamada y conocida como plaza de San Salvador, por la iglesia del mismo nombre que daba también a la calle Mayor, y en cuyo pórtico se realizaban las sesiones del Ayuntamiento.
  18. 18. 18 de 31 En el siglo xv se le dio su actual denominación, coincidiendo con el otorgamiento del título de Noble y Leal Villa recibido por Madrid, de manos del rey Enrique IV de Castilla. Casa y torre de los Lujanes :Estos dos edificios, construidos en estilo gótico- mudéjar, son los más antiguos, entre los de carácter civil, que se conservan actualmente en la capital. Su construcción data del siglo XV de estilo gótico flamígero y su nombre hace referencia a sus primeros propietarios, la familia de los Lujanes, ricos comerciantes. De este linaje se conservan varios escudos, que aparecen en la portada gótica de la fachada principal. Según la tradición, en la torre estuvo alojado el rey Francisco I de Francia, hecho prisionero en la batalla de Pavía (1525). Actualmente es la sede de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Casa Cisneros, de estilo Plateresco, s. XVI La fachada que da a la plaza de la Villa es de principios del siglo XX, cuando el Ayuntamiento de Madrid adquirió la propiedad del palacio y procedió a su reforma para integrarlo dentro de las dependencias de la Casa de la Villa. La fachada que da a la calle de Sacramento, es la que reúne los mayores valores histórico-artísticos, ya que apenas fue modificada durante las obras de reforma. Según la tradición, este palacio sirvió de prisión a Antonio Pérez (1540-1611), secretario del rey Felipe II. En él nació el conde de Romanones (1863-1950) y aquí murió el general Narváez (1800-1868). Casa de la Villa, barroco, XVII, comunicada con la anterior mediante un pasadizo elevado, mandada construir en tiempos de Felipe IV para albergar las reuniones del Consejo, misión que ha realizado durante siglos hasta que en 2007 las oficinas del Ayuntamiento pasaron a ocupar el Palacio de Cibeles. Antiguo Ayuntamiento de la villa de Madrid (1693-2007). A pesar de las diferentes opiniones, la más fiable parece ser la que indica que su construcción comenzó hacia 1645, a partir de un proyecto del arquitecto Juan Gómez de Mora. La galería de columnas toscanas de la fachada que da a la calle Mayor es obra de Juan de Villanueva (1789). Con motivo del tercer centenario de la muerte del marino Don Álvaro de Bazán, en 1888 el Ayuntamiento decidió erigirle un monumento en el centro de la plaza.
  19. 19. 19 de 31 La estatua de bronce es obra del escultor Mariano Benlliure, instalada sobre un pedestal del arquitecto Miguel Aguado, en cuya cara posterior pueden leerse los versos que Lope de Vega dedicó al homenajeado: El fiero turco en Lepanto; / en la Tercera el francés; / y en todo mar el inglés, / tuvieron de verme espanto.. Rey servido y patria honrada / dirán mejor quién he sido / por la Cruz de mi apellido / y por la cruz de mi espada. Bazán aparece pisando una bandera turca, vestido con media armadura y banda de Capitán General de la Armada sobre su pecho, apoyando la mano izquierda sobre el pomo de su espada y portando en la derecha una bengala de general. Mercado de San Miguel Pocos metros antes de llegar a la Plaza Mayor está el Mercado de San Miguel. Desde el mercado se puede bajar por la Cava de San Miguel y Cuchilleros para llegar a Puerta Cerrada y desde ahí adentrarnos por la Cava Baja en el barrio de La Latina. El solar ocupado por el mercado fue el emplazamiento de la iglesia parroquial de San Miguel de los Octoes, lugar donde fue bautizado Lope de Vega , la parroquia ya existía a principios del siglo XIII, tal y como menciona el fuero de Madrid de 1202, en el s. XIX José I Bonaparte lo transformó en una plaza pública en la que se celebraba un mercado de productos perecederos, para lo que se disponían hileras de cajones de madera y tenderetes. Durante la segunda mitad del siglo XIX empezaron a abrirse paso las ideas higienistas y funcionalistas de urbanistas, médicos y científicos que buscaban remediar los problemas de la suciedad e insalubridad de los mercados callejeros. El periodista y escritor madrileño Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882), maestro de los artículos de costumbres, reflejó la penosa situación de las plazas de entonces.
  20. 20. 20 de 31 Mercado de San Miguel Mercado de la Cebada El actual Mercado de San Miguel construido en la llamada arquitectura del hierro y cristal permite que la luz sea natural, fue inaugurado en 1916. Sus elementos más característicos son los soportes de hierro de fundición de la estructura, la composición de las cubiertas, el sistema de desagües y la crestería cerámica que corona la cubierta.
  21. 21. 21 de 31 Basílica de San Miguel En el fuero de 1202 aparece otra iglesia con el nombre de San Justo. Derribada en el siglo XVIII y vuelta a levantar con su apariencia presente, adoptó el nombre de San Miguel debido a que se fusionó con la que se encontraba más arriba, también derribada, donde hoy está el Mercado de San Miguel. El edificio de planta de cruz latina, destaca por su fachada, de forma convexa, rematada por dos torres con capiteles, de influencia oriental, y un frontón, igualmente curvo. Entre las tallas más notables de la iglesia, se encuentra una imagen del Cristo de la Fe y del Perdón, del siglo XVIII, de Luis Carmona. Subiendo por la calle Puñonrostro se atraviesa la tranquila plaza del Conde de Miranda donde se encuentra el convento y la iglesia de las Carboneras, y se accede a la curiosa y estrechísima calle del Codo (llamada así por su forma) para llegar a la histórica Plaza de la Villa, imprescindible en el Madrid de los Austrias. Esta plaza es de las más antiguas de la ciudad, y ejercía de plaza principal de la urbe antes de la construcción de la Plaza Mayor. Desde siempre esta plaza ha sido sede de la reunión del consejo de la ciudad, incluso antes de levantarse la casa del consistorio. Plaza Mayor Es la gran obra madrileña de los Habsburgo. Este espacio fue protagonista de nuestro Siglo de Oro como centro de comercio y lugar de reunión popular. En los primeros tiempos de los Austrias esta plaza era más pequeña, de fisonomía irregular, y además se llamaba plaza del Arrabal. Su nombre se debía precisamente a haber nacido en lo que antes fue uno de los arrabales de la Villa, a medida que la ciudad creció alrededor de este barrio, la plaza ganó en importancia. A finales del siglo XVI se decidió ampliarla y dotarla de una forma cuadrada, aunque no llegaría a terminarse hasta 1617. En la Plaza Mayor, que los domingos se llena de puestos dedicados principalmente a la numismática y la filatelia destaca La Casa de la Panadería, el único edificio con pinturas murales en su fachada. Data de 1590 y sirvió de referencia para dar altura al resto del conjunto. La Casa de la Carnicería, enfrente de la anterior, también está delimitada por torres angulares pero más sobria.
  22. 22. 22 de 31 El arquitecto Gómez de Mora, fue el encargado de reconstruir la plaza tras el incendio de 1691. El último de los incendios, que arrasó un tercio de la plaza, tuvo lugar en 1790, dirigiendo las labores de extinción Sabatini. Se encargó la reconstrucción a Juan de Villanueva, que rebajó la altura del caserío que rodea la plaza de cinco a tres plantas y cerró las esquinas habilitando grandes arcadas para su acceso. El Arco de Cuchilleros, diseñado por Juan Gómez de Mora es quizá el más famoso de los diez accesos de la plaza Mayor de Madrid (es decir: 7 de Julio, arco de Triunfo y Felipe III al Norte; Sal, Zaragoza y Gerona al Este; Botoneras, Toledo o arco de Cofreros y Cuchilleros al Sur y Ciudad Rodrigo al Oeste). La considerable altura de este arco se debe al gran desnivel que existe entre la plaza Mayor y la Cava de San Miguel. El origen de su nombre se lo dio la calle de Cuchilleros, primitivo emplazamiento del gremio de cuchilleros que suministraban sus artículos al gremio de carniceros afincado dentro de la plaza. La estatua ecuestre de Felipe III que se encuentra en el centro de la plaza Mayor fue comenzada por el escultor italiano Juan de Bolonia (Giambologna) y terminada por su discípulo Pietro Tacca. Actualmente, en el pedestal de la estatua, figura esta inscripción: La reina doña Isabel II, a solicitud del Ayuntamiento de Madrid, mandó colocar en este sitio la estatua del señor rey don Felipe III, hijo de esta villa, que restituyó a ella la corte en 1606, y en 1619 hizo construir esta plaza Mayor. Año de 1848.
  23. 23. 23 de 31 Plaza Mayor, Felipe III y Casa de la Panadería En 1831 aprovechando que la figura era hueca y tenía una abertura en la boca del caballo, le introdujeron un artefacto explosivo, que reventó la panza del animal. Ello desveló un curioso hallazgo: la explosión desperdigó por el lugar numerosos huesecillos, y se supo que eran restos de los múltiples pájaros que, a lo largo de los siglos, se habían quedado atrapados dentro del caballo tras colarse por su boca. Palacio de Santa Cruz Este edificio construido en el siglo XVII bajo el reinado de Felipe IV, se parece mucho a la Casa de la Villa, sirvió inicialmente para albergar la cárcel de la ciudad, (entre los presos allí encarcelados Lope de Vega, Pascual Madoz, Espronceda, el general Rafael del Riego desde donde fue llevado a la plaza de la Cebada para su ejecución y Luis Candelas), así como la sala de los Alcaldes de Casa y Corte del Madrid de los Austrias. Actualmente es sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. En la misma plaza encontramos la Fuente de Orfeo, réplica de finales de siglo XX de otra fuente del siglo XVII que fue diseñada por Juan Gómez de Mora (autor también del Palacio de Santa Cruz), ya retirada pero cuya escultura de Orfeo ahora se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional.
  24. 24. 24 de 31 El palacio se estructura alrededor de dos patios cuadrangulares simétricos, unidos mediante un eje central que sirve de distribuidor y acceso al edificio. La horizontalidad de su fachada principal, que da a la Plaza de la Provincia, queda rota por los torreones laterales de inspiración herreriana y la portada con dos niveles de triple vano. Fue terminado en 1636 y ha sido objeto de numerosas reformas en siglos posteriores. Es muy característica la combinación de ladrillo visto y granito, que se reserva para esquinazos, portadas, dinteles y alféizares, y los chapiteles que coronan las torres. Este modelo tendría mucho éxito en la arquitectura de la Corte, y sería imitado en otros edificios. En la fachada principal, un cuerpo a modo de retablo pétreo, muy severo y coronado por un frontón con "aletones", centra la atención. La estética del edificio recuerda intensamente la formación herreriana de Gómez de Mora y muestra la pervivencia del Renacimiento tardío en la arquitectura cortesana del siglo XVII. Por la calle de la Fresa aparece un conjunto de calles estrechas y tortuosas que han conservado el mismo trazado de su origen y donde se encuentra la legendaria Posada del Peine, por la calle San Cristóbal y la Calle Mayor se llega a la calle Arenal, una de las arterias principales del Madrid de los Austrias. Enfilando por Arenal hacia el oeste aparece la Iglesia de San Ginés. Este es un templo del siglo XVII plagado de obras de arte y con una larga historia de edificaciones y reconstrucciones. Detrás de este histórico templo abre sus puertas la Chocolatería San Ginés, que sigue ofreciendo sus populares churros con chocolate desde 1894. La Plaza de la Paja Recibe su nombre de la costumbre que había en el siglo XV de vender la paja que se daba al capellán y cabildo de la capilla del Obispo para mantenimiento de las mulas que los citados capellanes utilizaban para pasear. Sin embargo, en el siglo XIII era el lugar de mercado y centro de la villa, hasta que Juan II mandó construir la Plaza del Arrabal, que luego se transformó en la Plaza Mayor. Está limitada por la Capilla del Obispo, como Plaza Mayor estaba rodeada de palacios (Palacio de los Lasso de Castilla, de los marqueses de la Romana, Infantado, Benavente, Villafranca, Anglona, Lujanes y Vargas), que con el tiempo fueron siendo abandonados.
  25. 25. 25 de 31 Iglesia de San Andrés, Plaza de la Paja y Capilla del Obispo Durante el siglo XIX algunos de estos palacios se sustituyeron por edificios de viviendas para las clases populares con la finalidad de obtener rentas, forma de inversión de las clases más acomodadas. El antiguo palacio de los Vargas, ahora centro de enseñanza, junto con a la Capilla del Obispo, son de los pocos edificios que se conservan de la época, aunque han sufrido transformaciones. Al final de la Plaza de la Paja y sobre un balcón de la calle Segovia, donde encontramos el jardín y Palacio del Príncipe de Anglona del. S. XVII. Se dice que antiguamente sus bajos acogieron unos túneles secretos que comunicaban con el Palacio Real. Hay que destacar sus jardines del S, XVIII Fuente de la Cruz Verde Bordeando la iglesia por la derecha, bajando por Pretil de los Consejos y enlazando con la calle de la Villa se llega a la calle Segovia a la altura de la plaza de la Cruz Verde. Aquí encontramos la Fuente de la Cruz Verde levantada en el siglo XIX. Sin embargo, está coronada con la escultura de Diana ejecutada por Ludovico Turqui en 1620.
  26. 26. 26 de 31 Enfrente, al otro lado de la calle de Segovia, vemos la tapia del Jardín del Príncipe de Anglona y la plaza de la Paja, por donde accederíamos al barrio de La Latina. Subiendo la calle Segovia, dejando a la derecha la iglesia de San Pedro el Viejo (otra de las iglesias antiguas de Madrid, ésta del siglo XIV). A a la izquierda se encuentra la Basílica de San Miguel. También se puede acceder por la calle del Cordón y la innumerables callejuelas irregulares. La capilla del Obispo Es uno de los pocos ejemplos de arquitectura gótica flamígero S. XV existentes en Madrid. Consta de una sola nave, dividida en tres tramos, y ábside poligonal, con grandes contrafuertes en el exterior. Las bóvedas son de crucería y estrelladas en el presbiterio. Los materiales de construcción combinan la mampostería de piedra de granito y la fábrica de ladrillo. La fachada septentrional, que da a la plaza de la Paja, es el único elemento exterior renacentista. Realizada enteramente en sillarejo de granito, destaca por su aspecto austero, especialmente en lo que respecta a su portada, definida por un sencillo arco de medio punto. Los escasos ornamentos de la fachada son una galería de siete ventanales, enmarcados cada uno por una doble moldura y con relieves florales y una una cornisa saliente . La puerta interior de Francisco de Villalpando. Está hecha en madera de nogal y decorada con relieves de escenas bíblicas, principalmente del Antiguo Testamento. Está considerada como una obra maestra del escultura renacentista española. La decoración de la nave es de estilo plateresco. Sus elementos más sobresalientes son el retablo mayor, y los sepulcros de alabastro de Gutierre de Vargas y Carvajal y de sus padres, Francisco de Vargas e Inés Carvajal, emplazados a ambos lados del presbiterio de Francisco Giralte, . Es una capilla de la Parroquia de S. Andrés que se adosó en el s. XVI. Dicha parroquia se encuentra en lo que era el arrabal mozárabe, se cree que en el mismo lugar donde se levantaba la principal mezquita del Madrid islámico en el s. XII. Aquí se encuentra enterrado S. Isidro Labrador.
  27. 27. 27 de 31 La iglesia cobró importancia hacia el siglo XV cuando los Reyes Católicos la eligieron como capilla Real, e incluso se construyó un pasadizo que conectaba la iglesia con la residencia de los monarcas. La Capilla de San Isidro Después de que San Isidro fuera declarado Santo en el año 1622, se construyó una capilla en la Plaza de San Andrés, junto a la iglesia del mismo nombre. Hoy totalmente reconstruida. La Iglesia de San Pedro el Viejo Es una de las más antiguas de Madrid, junto con la de San Nicolás de Bari. lo primero que resalta tras salir del Jardín del Príncipe de Anglona es la alta torre mudéjar de la iglesia destacando entre edificios. Capilla de San Isidro En uno de los paneles informativos en el exterior de la iglesia de San Pedro el Viejo se puede leer: “Es una de las iglesias más antiguas de la capital. En ella destaca su torre de ladrillo mudéjar del siglo XIV, de planta cuadrada con dos ventanillos arábigo-bizantinos únicos en Madrid.
  28. 28. 28 de 31 El edificio conserva además tres restos importantes: en la fachada meridional dos escudos, a los pies de la torre, la portada renacentista de 1525 y en el interior una cabecera nervada de estilo gótico del siglo XV. La talla de Jesús El Pobre fue esculpida por Juan de Astorga en Sevilla a finales del siglo XVIII. En 1812 fue trasladada desde la capital andaluza a su actual ubicación, como regalo de la Duquesa viuda de Santiesteban y Medinaceli, quien la conservaba en el palacio de la Casa de Pilatos.” Puerta Cerrada En el siglo XII se instalaron en sus inmediaciones los gremios de cobreros (artesanos del cobre) y latoneros (artesanos del latón). Todos ellos ubicados en la plazoleta de los herreros. La posterior denominación de Puerta Cerrada proviene de los diversos incidentes, como robos y asaltos ocurridos en sus inmediaciones, que llevaron a la decisión de cerrarla durante la noche. A mediados del siglo XV, se produjo un crecimiento demográfico sensible en los arrabales de la ciudad, de forma que el Concejo tuvo que donar solares a los mudéjares que habitaban en las cercanías de la puerta Cerrada, dando lugar a la morería nueva, barrio situado junto a la plaza del Arrabal (más tarde plaza Mayor). El barrio estaba compuesto de mudéjares de clase alta, mientras que adyacente se encontraba la morería vieja, barrio moro donde residían los más pobres. El posterior crecimiento urbano hizo que se abriera la puerta para comunicar los nuevos barrios del arrabal con los internos. La "Puerta" conservó sin embargo la denominación "Cerrada", de ahí el uso irónico que de puerta y nombre hicieron autores como Francisco de Quevedo, Lope de Vega o Agustín Moreto. Tirso de Molina en su comedia La huerta de Juan Fernández, pone en boca de los protagonistas: “Como está Madrid sin cerca, A todo gusto da entrada; Nombre hay de Puerta Cerrada, Mas pásala quien se acerca”
  29. 29. 29 de 31 La Cava Baja y la Cava Alta Situadas en el corazón de La Latina, estas dos calles constituyen una de las principales zonas de la capital donde comer y beber bien, solo en la Cava Baja se dan cita más de 50 bares, tabernas y restaurantes en apenas 300 metros. Algunos, con una tradición gastronómica que se remonta desde hace siglos. Durante la dominación árabe de Madrid, entre los siglos IX al XI, las Cavas eran usadas a modo de pasadizos para comunicar la villa medieval con el arrabal musulmán. Tras la Reconquista, sin embargo, se amplía la muralla que protege el corazón de la ciudad, y es entonces cuando ambas calles pasan a formar parte del nuevo tramo defensivo de la fortificación cristiana. La Cava Baja fue un foso de agua que rodeaba la muralla para evitar el paso enemigo, aún se puede observar parte de la muralla cristiana en la fachada de algunas de las tabernas, tascas y bares más emblemáticas. Ya en el siglo XVI las Cavas son un punto estratégico para la ciudad, llenándose de tabernas y posadas que tenían su entrada en la Cava Baja y su fachada trasera en la Alta.
  30. 30. 30 de 31 Es a este punto donde acuden a comer y dormir los comerciantes que se desplazaban a Madrid procedentes de zonas cercanas como Guadalajara, Toledo y Segovia. Traían sus diligencias llenas de productos para vender en los mercados de La Cebada y San Miguel, y utilizaban esta zona para descansar tras el viaje. Dado el trasiego de gente, surgen los primeros artesanos latoneros, toneleros y esparteros, que ofrecían sus productos a los comerciantes que tenían en las prestigiosas posadas de San Isidro, la de la Merced, la del Gallo, la de la Soledad o la de las Ánimas su lugar de descanso. Hoy en día todavía quedan posadas de renombre, como la del León de Oro o la del Dragón, transformadas en hoteles. Las Cavas también han acogido desde hace siglos a famosas casas de comida, algunas de las más antiguas de Madrid, como la Posada de la Villa o la conocida Casa Lucio, que ocupa el mismo lugar donde antes se encontraba el mítico Mesón del Segoviano.
  31. 31. 31 de 31 Textos copiados del trabajo realizado por la profesora de historia Doña Marisa Sanz Martín autora de la redacción de este contenido y sobre los que me ha autorizado para su divulgación. Las fotos (en su mayoría cuadros o grabados) han sido incluidas por Rodrigo García-Quismondo e intentan aproximarse a la época de la que hablamos en cada caso. Esperamos que todo lo expuesto sea del interés de las personas a quien va dirigido, con la intención de que conozcamos mejor la historia, el arte y la sociedad del Madrid de los siglos en que los Austrias reinaban en las Españas. Un abrazo cordial. Rodrigo García-Quismondo Hurtado En Tres Cantos a 24 de junio de 2020 Carnaval madrileño finales del siglo XVI

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